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Parques Naturales de Andalucía

Parque Natural de Sierra de Aracena y Picos de Aroche

Parques Naturales de Andalucía

Parque Natural de Sierra de Aracena y Picos de Aroche

Información sobre el Parque Natural de Sierra de Aracena y Picos de Aroche.

En la Sierra de Huelva, abarcando desde la provincia de Sevilla hasta Portugal, se encuentra el Parque Natural de la Sierra de Aracena y Picos de Aroche. Su superficie de 186.827 ha. hace de este Parque Natural el segundo en extensión de Andalucía después del Parque Natural de Cazorla. Consta de 28 municipios de la zona norte de la provincia de Huelva y una población aproximada de 41.000 habitantes. Está surcado por una red fluvial recogida en tres cuencas hidrográficas: la del Guadalquivir (Rivera de Huelva – Pantano de Aracena), del Guadiana (Caliente, Múrtigas, Ingenio) y del Odiel (Rivera de Linares, Rivera de Santa Ana).

Municipios que forman parte del Parque Natural de Sierra de Aracena y Picos de Aroche: Alájar, Almonaster la Real, Aracena, Aroche, Arroyomolinos de León, Cala, Cañaveral de León, Castaño del Robledo, Corteconcepción, Cortegana, Cortelazor, Cumbres de Enmedio, Cumbres Mayores, Cumbres de San Bartolomé, Encinasola, Fuenteheridos, Galaroza, Higuera de la Sierra, Hinojales, Jabugo, La Nava, Linares de la Sierra, Los Marines, Puerto Moral, Santa Ana La Real, Santa Olalla del Cala, Valdelarco y Zufre.

De enorme interés geólogico y paisajístico es la “Gruta de las maravillas”, de gran dimensión y belleza, horadada en los sustratos calizos de esta sierra, siendo una de las de mayor tamaño de la Península Ibérica, con sus 1.200 m de longitud.

El interés de la visita a este Parque se justifica por la riqueza de sus paisajes de dehesas de encinas y alcornoques, de bosques de castaños y de bosques de ribera; así como por la calidad de sus productos gastronómicos, entre los que destaca el jamón ibérico.

En la zona más occidental de Sierra Morena, y al norte de la provincia de Huelva, se dispone un conjunto de cadenas montañosas de media altura donde el dominio de pizarras y cuarcitas confiere al suelo un color oscuro característico, y en el que el paisaje vegetal dominante lo constituyen grandes masas forestales de encinas y alcornoques. Existen además materiales calizos que quiebran el relieve y que han dado lugar a cuevas como la Gruta de las Maravillas en Aracena, o resurgencias como la Peña de Arias Montano en Alájar. En el Parque Natural de la Sierra de Aracena y Picos de Aroche es posible encontrar al lince ibérico, el carnívoro más amenazado de Europa, y a la nutria, especie antiguamente muy abundante y que hoy tan sólo se halla ea las arroyos de aguas más limpias. Sin embargo desaparecieron para siempre el oso y, hace tan sólo unas décadas, el lobo.

La especial disposición orográfica de las sierras crea una barrera a las masas de aire que penetran desde el Atlántico determinando una alta pluviosidad en la comarca. El clima es el idóneo para el desarrollo de especies frondosas como el castaño, introducido en el tiempo de los romanos y que ocupa más de 4.000 ha en las umbrías más altas entre Aracena y Cortegana.

Choperas, pinares de pino negral y piñonero y eucaliptos son otras especies foráneas que han sustituido al bosque autóctono original. Este se compone principalmente de encinas, acompañadas de alcornoques y quejigos en las umbrías y vaguadas, y de un matorral de coscojas, cornicabras y zarzaparillas. En las dehesas de Cala y Aroche existen magníficos ejemplares de quejigos, reliquias de antiguos bosques. En tan sólo algunos enclaves, como en el cerro del Castaño, en Castaño del Robledo, se extienden algunos rodales dispersos de rebollos o robles melojos, especie muy mermada por su uso como fuente de leña en las últimas décadas.

En el fondo de los barrancos los arroyos y riachuelos son colonizados por especies adaptadas a suelos húmedos y encharcados, como sauces, alisos y fresnos, que a veces constituyen verdaderos bosques de galería, como en el caso del Múrtigas, aguas abajo de Galaroza.

A pesar de las transformaciones del bosque autóctono original de la sierra de Huelva en dehesas, huertos y cultivos la fauna del Parque Natural es de una riqueza extraordinaria.

Entre las especies de rapaces que nidifican regularmente en el Parque se hallan la cigüeña negra, el águila real y el cernícalo primilla.

Las dehesas de encinas y alcornoques proporcionan el hábitat a especies como el gato silvestre, la gineta, el zorro, la garduña, y a otras de gran valor cinegético como el jabalí o el ciervo, reintroducido durante los últimos años. Aquí nidifican el ratonero, los milanos negro y real y el buitre negro.

Esta región de Sierra Morena conserva en sus pueblos y aldeas un patrimonio cultural de gran valor. En Aroche existen restos prehistóricos: dólmenes y menhires conocidos como las «Piedras del Diablo». La Iglesia-Fortaleza de Aracena, levantado por los caballeros de la Orden de Santiago (s. XIV), se asienta sobre una montaña caliza bajo la que se encuentra la Gruta de las Maravillas, con una galería de más de 1 km y abierta al público desde principios de siglo (1914). El castillo de Cortegana y las fortalezas de Cumbres Mayores, Aroche, Cala y Cumbres de San Bartolomé constituyen un importante legado arquitectónico de épocas anteriores, así como una pequeña mezquita del siglo X en Almonaster la Real. En el pueblo de Zufre puede admirarse su Ayuntamiento, un bello edificio del siglo XV, que fue sede al parecer de la Inquisición.

La Peña de Arias Montano en Alájar fue lugar de retiro de este sabio del siglo XVI, maestro de Felipe II. Refugio durante siglos del hombre prehist6rico, desde ella se contemplan magníficas vistas del Parque.

Desde la Reconquista y tras el repoblamiento de la sierra con castellanos y leoneses, la actividad económica principal de la sierra es agrícola y ganadera. El cultivo extensivo del castaño constituye hoy día una de las principales fuentes de riqueza de la comarca. En los últimos meses del año las cuadrillas de recolectores recogen la castaña desde el suelo. El abandono de las tradicionales huertas de frutales en épocas recientes (Fuenteheridos y Galaroza) ha favorecido el desarrollo de plantaciones de chopos que ocupan las vegas de muchas cuencas fluviales en la zona central del Parque y que son utilizadas para obtener madera. También existen carpinterías de madera de castaño en Galaroza.

Parque Natural de Sierra de Aracena y Picos de Aroche - Huelva

Castañar de la Sierra

“El castañar es el símbolo del Parque Natural Sierra de Aracena y Picos de Aroche.

A lo largo de los siglos, una rica cultura popular se ha forjado en torno a este espacio de gran valor ecológico, en el que el ser humano y el árbol han convivido en armonía.

Cualquier daño al castañar supone un perjuicio para las miles de familias que viven de él. Para seguir disfrutando de su belleza durante todo el año debemos mantenerlo tal y como lo ha hecho la gente de la Sierra a lo largo de la historia.

Un pequeño esfuerzo personal permitiría que las generaciones futuras sigan disfrutando de este pulmón verde.” Castañar de la Sierra. Respete nuestro medio de vida.

Otro aprovechamiento tradicional es la minería. Durante la prehistoria la actividad minera estuvo vinculada a las vecinas minas de Riotinto; también existen indicios de que hubo minas de plata cerca de Aracena. Actualmente existen unas canteras de mármol en Fuenteheridos y una mina de hierro en Cala.

Sin embargo, el principal recurso económico de la zona proviene de las grandes extensiones de alcornocales, que han dado lugar a una importante industria corchera y al aprovechamiento ganadero, fundamentalmente de porcino. Aunque de sobra conocidos son los jamones de cerdo ibérico de Jabugo, Cortegana y Cumbres Mayores, en todos los pueblos del Parque es posible encontrar todo tipo de chacinas domésticas. Son típicas además las migas, el «revoltillo» de callos del cabrito, el salchichón en aguardiente de Cortegana, el ajo gañán, el guiso de papas chicas de Jabugo y la empanada de Higuera de la Sierra donde además se elabora el licor de guinda. Tras las lluvias otoñales, los habitantes de la sierra recolectan diversas especies de setas con las que elaboran exquisitos y sabrosos platos: tanas, gurumelos, níscalos…. Los dulces caseros son también otro aliciente gastronómico, como la tarta de castañas de Fuenteheridos, los huevos moles de Corteconcepción, la crema de bellotas, etc.

En septiembre la Peña de Arias Montano recibe a los vecinos de los pueblos de la comarca que acuden en carretas hasta la Ermita de la Virgen de los Angeles.

La artesanía alfarera se halla presente en algunos pueblos de la sierra, como en Aracena.

Gastronomía

La sierra de Aracena es de sobra conocida, no sólo por sus atractivos patrimoniales, tanto históricos como naturales, sino también por el más rotundo de los elementos que componen su oferta gastronómica: el jamón. Allí, donde el interior de la sierra se muestra tan bello como el paisaje, las posibilidades son múltiples, tanto para un joven senderista que pernocta en un área de acampada, como para el más sibarita de los viajeros, alojado en cualquiera de las exclusivas fincas que abundan en la zona.

La variedad de la sierra se manifiesta en la capacidad de su cocina para ofrecer todo un abanico de posibilidades gastronómicas. Más de un centenar de platos de siempre están ya en las cartas de los restaurantes.

Pero sin desmerecer al reconocido cerdo ibérico, como protagonista de la fama de la Sierra, ahora mismo, cualquier restaurante de la Sierra de Aracena y los Picos de Aroche ofrece una variada oferta de comida tradicional, gracias a la recuperación de sus guisos. Por ello, se pueden probar tanas y gurumelos, dos exponentes de la riqueza micológica de la zona; comer de los guisos de las casas, como la carrillera de Cortegana, o los que antiguamente se hacían en determinadas labores de la agricultura y la ganadería de la Sierra, como la sopa de peso, que se preparaba cuando los ganaderos marchaban al campo a pesar los cochinos; deleitarse con postres como el flan de frutas, los huevos nevados o el muy apropiado potaje dulce que se hace con las castañas que tanto abundan en el paisaje.

Esta cocina onubense y serrana también propone el arroz con bacalao, delicioso en Linares de la Sierra, o el sencillo y gustoso hecho con culantro en Aracena; los bollos de papas de Galaroza, el gazpacho de invierno de Almonaster, el potaje de vigilia de Higuera de la Sierra o el de faisanes con culantro o cilantro, de Cortelazor, o la sopa de setas de Almonaster. Y si se quiere, para finalizar no hay nada como la fantástica crema dulce de calabaza, los peros a lo pobre o las poleás.


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