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Pueblos de Málaga - Municipios y Localidades Malagueñas

Almogía

Pueblos de Málaga - Municipios y Localidades Malagueñas

Almogía

El pueblo de Almogía se encuentra en los Montes de Málaga, limita al norte con la comarca de Antequera y al oeste con la del Valle del Guadalhorce. La localidad presenta una altitud de 363 metros sobre el nivel del mar y se encuentra a 25 kilómetros de la capital malagueña. La precipitación media anual no sobrepasa los 600 l/m2 y la temperatura media es de 16,4 º C.

Almogía presenta un entorno natural de gran belleza donde podrá disfrutar de un agradable paseo por el Monte de Santi Petri, el Tajo la Rambla … Podrá admirar sus monumentos y degustar de su gastronomía en sus restaurantes con platos como la chanfaina. En cuanto al ocio, podrá alquilar caballos y bicicletas para hacer la ruta de la Ermita de las tres cruces y la ruta de Santi Petri.

El origen de Almogía es remoto; se han hallado vestigios de algunas pinturas rupestres de edad prehistórica en algunas cuevas del término municipal; también se han encontrado restos de la presencia romana en varios puntos del pueblo, pero no es hasta la dominación musulmana cuando se crea el núcleo de población actual alrededor del castillo, del que actualmente sólo quedan unos restos de la torre de la vela.

Monumentos de Almogía

Las Moras
Fuente Hortezuela
Lavadero La Noria
Castillo de Santi Petri
Restos Arqueológicos
Capilla de Santo Cristo
Ermita de las Tres Cruces
Ermita del Sagrado Corazón de Jesús
Castillo de Almogía “Torre de la Vela”
Capilla de Ntra. Señora de la Encarnación
Iglesia Parroquial de Ntra. Señora de la Asunción

Castillo de Almogía “Torre de la Vela”

Castillo de Almogía "Torre de la Vela" - Hins Xan Biter (Sancti Petri)

Iglesia Parroquial de Ntra. Sra. de la Asunción
Del exterior destaca la torre campanario, cuadrada con doble arquería en el cuerpo de campana.

Iglesia Parroquial de Ntra. Sra. de la Asunción de Almogía

Iglesia Parroquial de Ntra. Sra. de la Asunción

Ermita del Sagrado Corazón de Jesús
Conformaba, junto al edificio contiguo, un covento de Carmelitas, fundado el 29 de agosto de 1880 por Sor Ana de la Purísima Concepción Herero Porras. Dicho convento ofreció asilo y amparo a ancianos y necesitados.

Actualmente, en la ermita se rinde culto a los Santos Patronos de nuestra Villa, San Roque y San Sebastián.

Ermita del Sagrado Corazón de Jesús de Almogía

Capilla del Santo Cristo (S.XIX)
Formaba parte de las 14 estaciones penitenciales del Vía Crucis

Capilla del Santo Cristo de Almogía Capilla del Santo Cristo

Ermita de las Tres Cruces (s. XVIII)

Ermita de las Tres Cruces de Almogía

Fuentes y Manantiales

Cortijos de Almogía

Cortijo Chillón
Cortijo Pacheco
Cortijo Chirino
Cortijo La Dehesa
Cortijo los Llanes
Cortijo de la Robla
Cortijo Los Menores
Cortijo El Almendro
Cortijo El Campillo
Cortijo Rosa Capilla
Cortijo Los Pilones de Abajo
Cortijo Mosanpedro “Los Gálvez”
Cortijo La Concepción o de la Condesa de Cauche
Venta del Fraile – Venta de Cantarraiján – Venta de Cantarraizán

Gastronomía

Uno de los platos más destacados de la cocina de Almogía es la Chanfaina, elaborado con chivo y aliño de almendra; así como los productos derivados de la matanza como el lomo en manteca. También cabe mencionar dentro de la gastronomía de Almogía la sopa de puchero, el ajoblanco, el gazpachuelo y el salmorejo, sin olvidar los borrachuelos.

Como Llegar a Almogía

Desde la capital malagueña, la vía más corta para llegar a Almogía es el antiguo Camino de Antequera (carretera A-6113), y a la altura de la Venta El Gato, acceder a la A-423, que conduce directamente a esta localidad.

Distancias

Málaga 25 km
Granada 120 km
Marbella 77 km
Casabermeja 19 km

Ayuntamiento de Almogía

El Fiestero. El Pueblo de Almogía en honor a todos los que mantienen viva la Fiesta de Verdiales

Hornacina en la C/ Pechillo de Almogía Calle Pechillo de Almogía

Calle Sevilla - Almogía

Calle Higuera

Almogía - Arroyo Coche

Senderos de Almogía

Ruta 1. Almogía – Santi Petri

La ruta comienza en el Albergue de Almogía, avanzando por la carretera hacia el casco urbano, donde tomamos el primer desvío a la derecha. En pocos minutos nos adentramos en plena naturaleza, pasando junto a un pequeño arroyo donde abundan zarzamora, cañaveral, granado, álamo blanco, vid e higuera. En este punto es usual ver aves que se aprovechan en la época estival de las zonas más frescas y ricas del territorio, destacando abejarucos y oropéndolas.

Seguimos el ascenso hasta el Puerto de Charamuza, coronado por una era bastante bien conservada. Junto a ella, los gladiolos y gamones adornan en primavera su paisaje llenándolo de color. En apenas 100 metros parte un sendero a la izquierda junto a la entrada de una casa, donde tendremos oportunidad de camiar el andar monótonodel carril por el del abrupto camino de herradura, que en continuo descenso nos llevará de forma sinuosa hasta el arroyo de Cupiana. En este tramo de umbría la vegetación es notablemente más abundante, apareciendo encinas, coscojas, algarrobos, acebuches, espino negro, bayón, jara blanca, matagallo, marrubio y multitud de orquídeas. Es un fabuloso lugar para la observación de cabra montés y águila perdicera en el tajo de la Rambla.

Cruzamos el cauce del arroyo, donde se afincan adelfas, juncos, rosales silvestres, cañaverales y menta. Giramos a la derecha y pasamos junto a una casa en ruinas, la de Juan Mata, y en pocos metros volvemos a  cruzar un arroyo dos veces más. En este caso es el arroyo de la Plata, que nos da paso a un prado que se viste de color con las siemprevivas y las nevadillas en primavera. Comienza un ascenso que nos llevará hasta un carril, el cual lo tomamos a la izquierda.

En pocos metros parte un sendero hacia la dereca, donde aparecen torvisco, lentisco, erguén y las seis variedades de jara (blanca, rizada, híbrida entre ambas, negra, pringosa y jaguarzo). También aparecen los primeros alcornoches. Alcanzamos una zona de cultivo de almendros, y avanzamos junto a la linde extremando la precaución por la cantidad de esquistos sueltos en el suelo. Llegaremos hasta un camino, poco antes de pasar junto a un frondoso alcornoque que invita al descaso, tomándolo hacia la izquierda. El camino desemboca en otro carril más transitado, el cual lo tomamos hacia la derecha, y éste nos lleva hasta el cruce del Peñón o Lo Castillo, uniéndose nuestro recorrido a lde la ruta Dos Herizas – Santi Petri. Los almendros y olivos visten estos campos, salpicados de cortijos y lagares en la zona conocida como El Chopo.

El carril avanza, dejando dos cruces atrás los cuales tomaremos siempre hacia adelante. Desde el mismo las vistas son impresionantes, pudiéndose ver entre retamas y bolinas la zona del Cerrao. En pocos metros llegamos a la falda del Santi Petri, donde abandonaremos el carril para abordar el tramo más exigente del recorrido. El piso irregular hace que tengamos que extremar la precaución según vamos ascendiendo. Entre la vegetación abundan los palmitos y las retamas.

Una vez arriba, el esfuerzo ha merecido la pena, ya que las vistas nos ofrecen una majestuosa panorámica, pudiendo observar Málaga capital, el mar, Alhaurín de la Torre y el Grande, Cártama, Coín, La Sierra de las Nieves, Álora, el Chorro, el Torcal de Antequera, los Montes de Málaga y el casco urbano de Almogía.

La bajada la podemos hacer por el mismo sendero, o bien descender el cerro por la ladera opuesta, que tiene una pendiente menos pronuciada, y la cual desemboca en el mismo carril que tomamos a la derecha. El resto del recorrido sería el mismo que a la ida.

Ruta 2. Charamuza – Lo Bernabé

La ruta comienza en el albergue de Almogía. El acceso a Almogía se hace desde Málaga por las carreteras MA-415 y MA-7075, o bien por la C-3310, que parten desde la zona del Puerto de la Torre. También se accede desde Antequera por Villanueva de la Concepción, por la MA-424.

La ruta Charamuza – Lo Bernabé nos descubre uno de los rincones más bellos del municipio, el imponente tajo de la Rambla, que podemos contemplarlo de frente desde la zona de Curaque, y con suerte, deslumbrarnos con las cabras monteses, que mantienen el equilibrio entre los imposibles pasos de los cortados.  El recorrido además nos muestra la zona de Charamuza, con gran riqueza florística y de avifauna por la abundancia de agua; y Lo Bernabé, típicamente agrícola, y salpicada de vegetación autóctona que sobrevive a los tiempos como relicto de lo que en su día fueron estas sierras alomadas.

El recorrido comienza en el albergue de Almogía, tomando el paseo a la derecha en dirección al pueblo. Dejaremos atrás el cruce que nos lleva a Santi Petri, y algo más adelante, tomamos  a la derecha la calle Arrabal del Castillo junto a un quiosco, que nos lleva hasta el camino del curaque, a la derecha, y que nos abre las puertas a la naturaleza. Justo en el inicio del camino tenemos la oportunidad de pisar la primera era de las tres que vamos a encontrar en el recorrido. Se trata de la era Magrita, desde la que se disfruta de unas hermosas vistas hacia la Torre de la Vela o del Homenaje, y hacia el tajo de la Rambla, cuyas cumbres son sobrevoladas por el águila perdicera, especie que cría en las inmediaciones.

Siguiendo unos metros más adelante por el camino, parte un sendero a la derecha, desde el que podemos observar la rica vegetación de la zona: palmito, lentisco, algarrobo, bayón, espino negro, higuera, olivo, etc. Este sendero, que transcurre junto al tajo Juanrá, nos llevará hasta una cañada que coincide con el carril de Charamuza, donde la humedad del arroyo permite la subsistencia de vegetación como el álamo blanco, granado, zarzamora o rosal silvestre. Tomamos el camino hacia la izquierda, y en un moderado ascenso lleva hasta la era de Charamuza, rodeada de zonas cultivadas de trigo y cebada. En sus inmediaciones es fácil encontrar gladiolos y varita de San José.

Pocos metros más adelante parte un sendero a la izquierda, junto a la entrada de una casa. En este tramo, en continuo descenso, debemos aumentar la precaución, ya que la pendiente y el piso inestable puede provocar una caída. Entre la vegetación que circunda la zona, abundan encina, coscoja, algarrobo, jara blanca, matagallo y cebolla albarrana. En primavera las orquídeas asoman sus hermosas flores, sobre todo espejo de venus y abejera amarilla. El sendero nos lleva hasta el arroy Cupiana, desde el que las vistas al tajo de La Rambla son impresionantes. Debemos prestar atención a las cabras montesas que en esta zona son muy abundantes, así como a los abejarucos y las oropéndolas, que en primavera tiñen de color y sonidos los cielos. El sendero avanza cercano al arroyo de La Plata, donde son abundantes las adelfas, los juncos y la hierbabuena. Pasamos junto a un prado donde las siemprevivas, las amapolas, las nevadillas y los lirios rosas colorean el sendero. Éste nos lleva en ascenso hasta un carril, el cual tomamos a la izquierda.

Dejamos atrás la desviación de la ruta de Santi Petri y seguimos por el camino, el cual nos llevará hasta las ruinas del lagar nuevo, frente a un frondoso pino, justo al cruzar el arroyo de los Retamales. En este tramo abundan los almendros, pudiendo encontrar hasta cinco variedades diferentes de almendras. También pasamos junto a una zona con gran cantidad de jara pringosa, que en las horas de más calor del día impregnan el ambiente de olor a ládano. Desde las zonas más altas del camino podemos ver hacia el norte el Torcal de Antequera, y hacia el sur el mar, la sierra de Mijas, Cártama, Alhaurín de la Torre y Alhaurín el Grande. También el casco urbano aparece entre las montañas, mostrando su cara oeste con la Torre de la Vela como estandarte. El camino, salpicado de frondosas encinas, nos lleva hasta el cortijo Lo Bernabé, donde se encuentra la tercera era del recorrido.

En este último tramo, cruzamos dos arroyos, el de los Retamales en su tramo más bajo, y el arroyo Cupiana, en la zona conocida como La Rambla. En este entorno se cultivan naranjos y otros frutales gracias a las aguas del mismo, y ha sido antiguamente zona de recreo para los habitantes del pueblo. Actualmente el arroyo no tiene el caudal de antaño, cuando la fuerza del agua movía una noria y un molino, que hoy en día están en ruinas. La subida al pueblo se hace por la entrada conocida como el cementerio viejo, llegando hasta la Plaza de la Constitución y uniéndose con el Camino de Santiago por el entramado del casco urbano, pasando por la Iglesia de la Asunción, la Ermita del Sagrado Corazón y la herrería hasta llegar de nuevo al albergue, punto de partida de la ruta.

Horario: 3 h 15 min
Desnivel de subida: 510 m
Desnivel de bajada: 510 m
Distancia horizontal: 8.8 km
Tipo de recorrido: Circular
Tipo de firme: carril y sendero
Punto más elevado: 445 m
Punto más bajo: 250 m

Ruta 3. Llano El Espinar

Esta ruta nos descubrirá el llamado Llano El Espinar, una zona agrícola cercana al municipio, que mezcla los cultivos de secano, principalmente de olivos y almendros, con un entramado de vegetación autóctona mediterránea, regada por las aguas del arroyo del mismo nombre “Arroyo El Espinar”. Su cómodo recorrido nos invita a conocer este entorno en un agradable paseo de 6,5 km sin desniveles excesivamente acusados.

El itinerario parte desde el albergue de Almogía. Desde aquí tomamos la carretera hacia la izquierda, y en pocos metros partirá un carril a la derecha, señalizado con las balizas del Camino de Santiago. Justo en la primera bifurcación, frente a la Venta Garrido, tomamos el carril hacia la derecha, avanzando por una pista ancha, rodeada de cultivos de almendros, olivos y alguna que otra higuera, y dejando a la izquierda un picadero para caballos.

Al llegar a la perrera, en la siguiente bifurcación, tomamos el sendero que parte a la derecha, zona en la que abundan especies autóctonas como el palmito, el hinojo, las esparragueras, la retama, el lentisco, el acebuche, el marrubio o la jara blanca. También aparecen especies introducidas pero ya muy comunes en nuestros campos, como la chumbera o la pita, procedentes de América. Podremos observar los primeros algarrobos, y con suerte, cruzarnos con alguna cabra montés. Este tramo nos llevará de nuevo hasta la carretera, pasando cerca del depósito de agua municipal.

Una vez en la carretera, la tomamos con la máxima precaución hacia la izquierda, y en 100 metros llegaremos a uno de los miradores del pueblo, que nos abre una hermosa panorámica hacia el valle del río Campanillas, principal cauce que de forma tortuosa vertebra de norte a sur el término municipal. En los últimos días de primavera, las flores de las adelfas tiñen de rosa el cauce, que en épocas de abundantes lluvias lleva un gran caudal de agua. En el otro extremo del mirador parte un sendero paralelo a la carretera que nos lleva por un pequeño cerro desde el cual las vistas son más espectaculares aún si cabe. El Tajo de la Pela puede verse a la izquierda, sobrevolado por la colonia de cernícalos que año tras año crían en el mismo.

Este sendero nos lleva al inicio del carril que rodea el Cerro Bermejo por su ladera noreste y nos ofrece estupendas vistas al río Campanillas. Aparecen especies vegetales nuevas, como la bufalaga, y en zonas más húmedas la zarzamora y los juncos. En todo el recorrido es fácil la observación de diferentes especies de aves, abundando los fringilidos, cernícalos, túrdidos, perdices, etc. Un poco más adelante pasamos justo por encima de una antigua yesera, actualmente cerrada, la cual no se puede observar desde el propio carril.

Éste nos lleva de nuevo hasta la carretera, la cual cruzaremos para tomar hacia la izquierda la vereda de los Teodoros o el camino del Llano del Espinar, que casi en continuo descenso nos llevará hasta el cauce del arroyo El Espinar, que se alimenta de las aguas de las fuentes circundantes (Layún, Soltón, etc.) y riega los naranjos y otros frutales que abundan en la zona. Un frondoso olmo rodeado de cañaverales nos invita a tomar aire junto al arroyo, donde numerosas aves se acercan a refrescarse.

El camino ahora asciende hasta alcanzar un cruce el cual une nuestro recorrido con el Camino de Santiago hasta el final del mismo, en el albergue. Durante el ascenso, el municipio de Almogía se asoma por entre las montañas para ofrecernos una bonita panorámica del mismo desde el sur. A la izquierda dejamos una antigua era que hoy en día está prácticamente oculta. Desde este camino parte un sendero a la derecha, llamado la Cuesta del Morro, que en continuo descenso nos llevará hasta el arroy de los Carpinteros, en la parte más baja del pueblo. Entre la vegetación aparecen aladierno, bolina, altabaca, nevadilla, manzanilla amarga, manzanilla yesquera, algarrobos y encinas. Desde este tramo puede observarse al fondo del valle las ruinas del molino del Obispo, el tajo de la Rambla y el cerro Santi Petri, punto más elevado del municipio.

El final del recorrido lo realizaremos a través del casco urbano, partiendo desde la zona de la Rehoyada, donde están el colegio y el instituto, para subir el entramado de callejuelas que llevan hasta la Plaza de la Constitución, donde encontramos el Ayuntamiento, y algo más arriba la Iglesia de la Asunción, la Ermita del Sagrado Corazón y la antigua herrería. El ascenso nos lleva hasta la Loma, donde la carretera nos llevará hacia la izquierda de nuevo hasta el albergue.

Horario: 2 h 15 min
Desnivel de subida: 300 m
Desnivel de bajada: 300 m
Distancia horizontal: 6.5 km
TIpo de Recorrido: Circular
Tipo de firme: Carril y sendero
Punto más elevado: 432 m
Punto más bajo: 279 m

Ruta 4. Almogía – Cola del Embalse

Esta ruta lineal nos llevará desde el pueblo hasa la cola del Embalse de Casasola, pudiendo disfrutar de espectaculares paisajes como los diferentes tajos y el cauce del río Campanillas. Tendremos oportunidad de observar una amplia variedad de especies tanto de aves como de plantas y pasaremos sobre el Puente de las Palomas, construido en época romana. En definitiva, un recorrido apasionante para el observadro de flora y fauna.

Partimos del albergue de Almogía, tomando el carril justo al otro lado de la carretera, que coincide con el Camino de Santiago. A pocos metros encontramos la venta de Manolo Garrido, donde tomamos el cruce a la derecha, avanzando por el carril entre olivos y almendros y alguna que otra higuera. Pasamos junto a un picadero y algo más adelante, junto a la perrera municipal, donde comienza a su derecha un sendero en el que empiezan a aparecer especies vegetales autóctonas. Destacan lentiscos, retamas, erguén, aladierno, marrubio, esparragueras, hinojo, matagallo, tomillo, etc. Este sendero alcanza el punto más alto de todo el recorrido, cerca de donde se ubica el depósito de agua municipal. Dos frondosos algarrobos nos dan sombra antes de alcanzar la carretera, la cual habremos de tomar a la izquierda, extremando la precaución hasta el mirador.

No hay que desaprovechar la oportunidad de disfrutar de las majestuosas vistas que nos ofrece antes de comenzar el descenso hasta el río. Desde aquí se ve el Torcal de Antequera, Villanueva de la Concepción, el cauce del río Campanillas, la pedanía de Barranco del Sol, la venta de las Palomas y la venta de la Leche. Comenzamos el descensopor la carretera, la cual es estrecha, sin arcén y con bastante pendiente, por lo que debemos ser cautos, aunque el tráfico es generalmente bastante escaso. Una enorme higuera nos invitará a continuar el recorrido.

En el primer tramo podemos observar justo en frente el tajo de la Pela, el cual suele ser sobrevolado por cernícalos, y con suerte observaremos las cabras montesas trepando por sus empinadas paredes. Avanzaremos entre campos de cultivos, principalmente olivos, muchos de ellos centenarios, aunque gran parte son nuevos. En los márgenes de la carretera, encontramos nuevas especies vegetales, como la alhucemilla, el espino negro, la alcaparra, el esparto, la jara blanca, las tres especies de esparraguera (Asparagus, albus, Asparagus Horridus, Asparagus acutifolius), la rubia peregrina, la bufalaga, la bolina y la escobilla morisca.

El descenso nos llevará hasta el Puente de las Palomas, recientemente restaurado, el cual cruzaremos y tomaremos el sendero que parte hacia la derecha por el margen izquierdo del río. Debemos estar atentos que que en este trozo el trazado se pierde a causa de las crecidas.

El paisaje cambia radicalmente, apareciendo una vegetación asociada a ambientes acuáticos. Comienzan a verse las adelfas, juncos, cañaverales, aneas, bardana menor, etc. Avanzamos por una zona pedregosa en la que el piso se hace más inestable. Poco después se llega a una explanada donde encontramos una enorme encina de cinco pies que incita al descanso bajo la sombra de su copa. En esta zna el río dibuja numerosos meandros debido a la escasa pendiente.

Algo más adelante cruzamos el cauce del río por primera vez, apareciendo especies como la zarzaparrilla, la gayomba, la retama loca o el rosal silvestre. El susurro de las aguas acompaña nuestro camino, armonizado por el canto de andarríos, tarabillas, lavanderas y el corar de sapos y ranas. Las garzas reales adornan el cielo con su elegante vuelo. Avanzamos junto a un campo de olivos centenarios hasta otro de los meandros, por donde volvemos a cruzar el cauce, alcanzando otra zona de cultivo de olivos y cítricos. La zona más cercana al cauce fue expropiada durante la construcción del embalse, osbervándose los mojones que señalizan el límite de la expropiación.

El último paso por el cauce del río lo hacemos poco antes de alcanzar la carretera, llegando al cortijo de Téllez, frente al contijo de Lo Llane. Frente al mismo encontramos un nogal, una morera, algunos cipreses, higueras, etc. que crecen a la umbría de la montaña. El camino continúa entre el cauce del río y un encinar abierto. Al otro margen podemos observar un antiguo secadero de uvas para la producción de pasas, y algo más adelante, cuando el camino se convierte en senda, aparece el llamado Charco del Infierno, una formación rocosa que conserva el agua de las crecidas en profundos pozancones. En él es fácil observar el roquero solitario y el avión roquero, así como galápagos que asoman sus cabezas en las orillas de los charcos.

Una pendiente pedregosa nos lleva hasta la cima de una loma, donde está el final del recorrido. Desde allí, cuando el pantano no está demasiado lleno, puede verse el puente de Linares y el río desde las alturas. La cola del embalse alberga numerosas anátidas destacando el ánade azulón o la focha común. El aroma del cantueso, el jaguarzo, el tomillo y la alhucemilla nos invitan a tomar un descanso antes de retomar el camino de vuelta disfrutando de unas maravillosas vistas.

Fuente: Almogía Red de Senderos.

Presa – Embalse de Casasola | Puente “Las Palomas”

Almogía
“Cuna de Verdiales”

Mi Almogía la bonita
entre olivos y almendrales
malagueñas exquisitas
cuna de los verdiales

Las calles de mi Almogía
ya relucen como el sol
tienen blanco resplandor
están llenas de alegría
las llevo en el corazón.


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