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Bornos Jardines del Palacio de los Ribera

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Jardines del Palacio de los Ribera de Bornos

Los Jardines del Palacio de los Ribera se encuentran en el Castillo-Palacio de los Ribera, en la localidad de Bornos, junto a la Iglesia P. de Santo Domingo de Guzmán y al edificio del Ayuntamiento.

Jardín Renacentista declarado de Patrimonio Histórico Andaluz, del siglo XVI, mandado a construir por D. Fadrique Enríquez de Ribera (Primer Marqués de Tarifa).

El terreno se reparte en distintos planos unidos por escaleras, con calles rectas. Su vegetación esta casi limitada a plantas de hojas perennes como el boj, romero, mirto y ciprés, que pueden ser podadas y moldeadas en formas y tamaños concretos. Como contraste se pueden ver flores de gran colorido que fueron introducidas en Andalucía por reminiscencia Árabe.

Son dignos de mención dos magnolios centenarios, una jacaranda y dos enormes arbustos de azahar de la China.

Asimismo, existe una gran cantidad de naranjos (de moderna introducción), rosales de distintas variedades y es destacable también la presencia de pensamientos (las famosas «caras de gato»), que al igual que los nenúfares de los estanques, son muy antiguos.

El agua que es utilizada como un elemento decorativo más y aparece en formas artificiales, siguiendo un curso recto y haciendo saltos de agua, albercas o fuentes.

Jardines del Palacio de los Ribera - Bornos

Características de los Jardines del Palacio de los Ribera

Las líneas que lo definen son las siguientes:

1. Estrecha relación entre el edificio principal y el Jardín.
2. Diseñado de forma regular y geométrica, distribuyendo, el espacio sobre un eje geométrico.
3. El terreno se reparte en diferentes planos, sobre una suave pendiente, con sucesivas terrazas unidas por escaleras. En este caso, se consiguen hasta cuatro alturas distintas, merced a las escaleras y el recorte de los setos.
4. Las calles son rectas y se entrecruzan, predominando las formas lineales sobre las circulares, que también se dan, aunque en menor medida. En algunas partes del Jardín, se refuerza este efecto con el dibujo que realiza sobre el suelo una composición de chino lavado, posiblemente, de la misma época que el Jardín.
5. Materiales naturales y plantas se consideran un elemento constructivo más, dándoles formas, de manera que nada conserva su conformación original. Como contraste, se pueden ver flores (rosas, pensamientos, calas…), introducidas, como en toda Andalucía, por reminiscencias árabes.
6. Ninguna parte del jardín aparece dejada al azar.
7. Cada espacio tiene una función específica, predominando los elementos artificiales sobre los naturales.
8. La vegetación está limitada a plantas de hoja perenne, que pueden ser podadas y moldeadas en formas y tamaños concretos. Junto a éstas ha introducido, con los años, alguna que otra especie de hoja caduca.
9. Existen elementos característicos del periodo romano: estatuas (lógicamente y por desgracia, los propietarios del Palacio se llevaron las magnificas estatuas que lo llenaban, pudiendo verse algunas de éstas en la Casa de Pilatos de Sevilla); grutescos y cuevas artificiales (se conservan dos, de roca calcárea, en los que estaba recreado el mundo mitológico acuático, con estatuas de ninfas y juegos de agua); pórticos (en concreto, el que comunica el Palacio con el Jardín); logias (éstas es una de las partes más interesantes del Jardín, pues es un imafronte pompeyano único en Andalucía, donde estaban ubicadas las estatuas mencionadas más arriba); maceteros o jardineras y balaustradas.
10. El agua es utilizada como motivo decorativo y aparece siempre en formas artificiales, siguiendo un curso recto, haciendo saltos de agua, albercas o fuentes. Se puede observar palpablemente la gran importancia que tiene el agua en este Jardín, pues existen varias albercas; los cursos de agua se encuentran hoy ocultos o perdidos y parece también muy probable la existencia de salpigi (válvulas que se accionaban al pisar una membrana, soltando chorros de agua hacia arriba, sorprendiendo a quien caminaba por las distintas calles del Jardín).
11. Introduce curiosidades como los juegos de agua, decorados o escenarios sofisticados, jardines secretos… Aunque desaparecido en su mayor parte, se conserva aún la alberca del Jardín Secreto de este Palacio, en la que, según la leyenda, se bañaba la Señora del Castillo (para limpiar su cuerpo) y después, pasaba a una capilla anexa al Jardín (para limpiar su alma).

En cuanto a las especies predominantes, el paso del tiempo ha hecho que se introduzcan algunas que no son de la época de su construcción; de las primitivas, podemos citar el boj (buxus sempervirens), laurel (laurus nobilis), romero (rosmarinus officinalis), hiedra (hedera helix), mirto (myrtus communis) y ciprés (cupressus sempervirens). Todos los citados componen la flora típica en los jardines renacentistas; pero también son dignos de mención dos magnolios centenarios que llenan de aroma las noches del verano de Bornos, mezclando con su perfume de una variedad de jazmín, la dama de noche, colmado el ambiente de cautivadores efluvios; además, encontramos dos enormes arbustos de azahar de China, una jacaranda, varias palmeras washingtonia (en sus dos variedades, robusta y filifera) y, en las albercas, nenúfares de gran antigüedad.

Asimismo, existe una gran cantidad de naranjos (de moderna introducción), rosales de distintas variedades y es destacable también la presencia de pensamientos (las famosas «caras de gato»), que al igual que los nenúfares de los estanques, son muy antiguos.

Jardines del Palacio de los Ribera – Cádiz – Andalucía – España


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