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Cabra – Ermita de Nuestra Señora de la Sierra

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Ermita de Nuestra Señora de la Sierra de Cabra

La Ermita de Nuestra Señora de la Sierra está situada a las afueras de la localidad cordobesa de Cabra. La Ermita se encuentra a unos 15 k de la población, en el monte llamado El Picacho con una altura de 1.217 m.

El Santuario de Nuestra Señora de la Sierra está ubicado en pleno centro del Parque Natural de las Sierras Subbéticas, «Balcón de Andalucía» debido a sus inmejorables vistas que se pueden disfrutar desde su mirador.

El edificio comenzó su construcción en el año 1260 y dentro de él destaca un retablo barroco construido con mármol local, con un camarín en el que se custodia la imagen de la Patrona.

Presenta planta de cruz latina, cubriéndose su única nave con bóveda de cañón y el crucero con casquete semiesférico. Tras el presbiterio, el camarín ochavado.  Se completa con un grupo de edificios como la sacristía, hospedería, casa del capellán y casa del santero. Estas dependencias se distribuyen alrededor de un claustro porticado.

La primera noticia histórica que se conoce sobre el Santuario es de 1396 cuando es vendida la Dehesa de la Nava al Concejo de la Villa de Cabra. no se vuelven a encontrar noticias hasta la primera mitad del siglo XV en los Libros de las Constituciones antiguas de la Cofradía.

Ermita de Nuestra Señora de la Sierra de Cabra

Ermita de Nuestra Señora de la Sierra de Cabra - San Arcesindo

Ermita de Nuestra Señora de la Sierra de Cabra - San Agustín

Ermita de Nuestra Señora de la Sierra de Cabra - San Isidro

Ermita de Nuestra Señora de la Sierra de Cabra - San Argimiro

Ermita de Nuestra Señora de la Sierra de Cabra

Ermita de Nuestra Señora de la Sierra de Cabra

Ermita de Nuestra Señora de la Sierra de Cabra

Ermita de Nuestra Señora de la Sierra de Cabra Patio

CUEVA DE LA APARICIÓN DE LA SANTÍSIMA VIRGEN DE LA SIERRA

Según cuenta la tradición, en los albores del cristianismo, el santo Hissio o Hesiquio, discípulo del apóstol Santiago y primero de los obispos que hubo en Egabro, entregó una imagen de la Santísima Virgen, que labrada por el propio evangelista San Lucas le había dado San Pablo, recibiéndola los habitantes de Egabro con gran alegría.

Al décimo obispo de la sede episcopal egabrense, Arcesindo, se le atribuye la ocultación de la Santísima Imagen de la Virgen en esta cueva cuando ante la invasión musulmana, en la batalla de Guadalete, cayó la monarquía visigoda:

«Valido de lo que la montaña le ofrecía, ayudado de los consortes familiares, sacaron la Santa Imagen de su Capilla Mayor y Casa que era la Catedral y amparados del silencio de la noche del día que infiero, serían las seis ó siete de él, en qu ese dio la infeliz batalla conta el Rey don Rodrigo, que, según el padre Juan de Mariana, fue a los 11 de noviembre del año de nuestra Reparación de 714 llegaron a la eminencia de la Sierra y parte donde se dijo está la Cueva…

Arcesindo y los de su compañía ante la Santa Imagen de rodillas, le harían profunca oración con lágrimas que destilarían sus ojos, llenos de dolor, no tanto por la pérdida del Reino y esclavitud en que ya se contempaban cuanto por perder la vista de la Aurora Divina, Madre del Sol de Justicia, Cristo, nuestro Señor, y pidiendo licencia a la Soberana Reina, con pasos lentos, acaeciéndoles en cada uno un desmayo, tomaron reverentes la Santa Imagen y la entraron en aquella gruta estrecha.

Aquí ordenó nuestro Prelado Arcesindo quedase esta Señora, mandando se le pusiera una lámpara encendida, la cual es de bronce pequeña, y, ejecutado, tapiaron su pouerta a piedra y lodo, quedando oculta a la diligencia humana mediante la industria en la ocultación, la maleza y lo inculto del paraje y principalmente la voluntad divina que preservó a la que tenía preservada de culpa y llena de toda gracia».

El suceso de la APARICIÓN DE NUESTRA SRA. DE LA SIERRA hay que situarlo en torno al año 1240 en que las tropas de Fernando III, el Santo, recuperan la villa de Cabra para la corona castellano-leonesa. La comitiva regia sube al picacho donde se verifica el hallazgo de la imagen de Santa María en una cueva del Picacho. Así se narra en el célebre «Relato del Cautivo:

«Encaminando mis pasos al sitio de la gruta con verviente deseo, implorando el impulso que esta acción me movía, acerquéme a ella y, aunque solo acabé de descubrir su boca, entré y torciendo algo el calzo, descendí al cóncavo que hace, en el cual hallé una Santísima Imagen de María Santísima, nuestra Señora, que, alegre con tal tesoro, he estado regocijado y contento, a quien he rendido obsequiosas veneraciones y dádole infinitas gracias por haberme hecho la honra del ser el dichoso a quien su Majestad quiso por tanto raro camino viniese a hacerse patente este prodigio. Dio orden su Alteza por interposicióndel Padre Obispo y demás de la real familia se pasase al sitio referido para conocer si era cierto lo que el cautivo expresaba. Al siguiente día salió el Rey con toda la comitiva y el Venerable Obispo acompañado del Clero y otras personas devotas, llevando guía al que dio el aviso fueron en Romerías y por inusitadas sendas llegaron a la Eminencia del Monte, hasta ponerse a la vista del sitio referido y visto de todos, se dio entonces orden por el Príncipe de sacar de aquella gruta la Santa Imagen que, en efecto se ejecutó.

Fue la alegría de verla que causó en los circundantes que, llenos de gozo, vertiendo sus corazones derretidos en lágrimas, no hallaban su discurso suficientes palabras para tributarle alabanzas.

Intentósetraer esta reliquia para depositarla en el Templo, nuevamente de mezquita vonvertido en Iglesia del verdadero Dios, mas por estar dispuesta otra cosa por el Todopoderoso no tuvo efecto; porque, al querer mover la Santísima Imagen de su sitio, se reconocío ser más fácil mover el Monte que extraerla del sitial en que se había puesto».

(Escrito perteneciente a la fundación de la Villa de Cabra por Narciso García Montero Pelayo).

La Bandera y el tambor que acompañan a la Virgen en sus traslados constituyen la ofrenda y el privilegio que el Santo Rey otorgó a la Señora, ofreciéndole el pendón de combate y la caja guerrera que había arrebatado a los moros en la batalla.

En 1716, el Papa Clemente XI concedió Indulgencia Plenaria a los peregrinos que visitasen esta Cueva en el Día de Natividad de Nuestra Señora.

Cueva de la Aparición de la Santísima Virgen de la Sierra


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