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Castillo de Arjonilla

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Castillo de Arjonilla – Castillo del Trovador Macías

El Castillo de Arjonilla (Castillo del Trovador Macías) se localiza en el casco urbano de la localidad de Arjonilla, provincia de Jaén, Andalucía.

El Castillo de Macías fue declarado Bien de Interés Cultural el 25 de Junio de 1985. De origen árabe (S.VIII), este enclave medieval calatravo se reconstruye por mandato del rey Juan II. Durante el S.XVII el muro sur fue demolido y el patio de armas del castillo sirvió como patio de la Casa del Marqués de la Merced (espacio anexado al castillo). Y ya en el S.XX al ser propiedad municipal, el recinto interior se convirtió en espacio público, siendo visitable desde su restauración desde el año 2008.

De sus lienzos que conservamos hoy día se aprecia la existencia antaño de la Torre del Homenaje, Ermita (llamada de Santa Catalina), espacio para caballeros y un cementerio, así como cinco torres de vigilancia, de la cual sólo se conserva una completa (visitable en su interior) y otra de tipo calatravo hacia el exterior.

Leyenda de Macías el Enamorado

Macías nació a principios del siglo XV en Padrón y murió trágicamente en Arjonilla. Aunque pobre, su ascendencia era de noble y antiguo linaje. Dejó su tierra natal para convertirse en doncel de Don Enrique de Aragón, marqués de Villena, maestre de Calatrava. Fue en el palacio de Don Enrique, en donde conoció a la que sería su amada Doña Elvira.

Hay muchas versiones de la leyenda de los amores arriesgados de Macías y Elvira, pero uno de los más conocidos dice que desde que Macías vio a Doña Elvira fue herido por la flecha de Cupido. Ambos se enamoraron, pero mantuvieron su amor en secreto. Quiso la desgracia que Macías tuviera que integrarse con las fuerzas que iban a luchar a Granada, y en su ausencia su señor casó a la dama con un hidalgo muy rico de Porcuna, Hernán Pérez de Vadillo.

A su vuelta, Macías se enteró de la triste noticia, pero siguió carteándose con su amada, y sabiendo por sus respuestas que vivía siempre en ella la memoria de los amores pasados, la siguió y la sirvió con la misma confianza y aliento que la había servido antes que mudara su estado. Pero el esposo notó el cortejo del amante trovador. Pero en vez de matarlo, como entonces era corriente en estos casos, informó al maestre Don Enrique del ilícito amor de Macías y aconsejándole éste que olvidara esos amores imposibles. Aunque Macías no obedeció a su señor y siguió cortejándola. El maestre colérico por la actitud del trovador, mandó encarcelar a Macías en la torre de Arjonilla, lo dedicó a cantar sus amores con Doña Elvira, esposa de Hernán Pérez de Vadillo. Y además procuraba que sus amorosas poesías llegaran a las manos complicadas de su amante. Y esto fue lo que le costó la vida.

La tradición dice que Hernán Pérez de Vadillo mató al trovador arronjándole un venablo a la ventana del castillo, mientras el prisionero plañía sus amorosas cuitas. Y otra historia cuenta que el marido se puso de acuerdo con los carceleros para asesinarle en la penumbra del calabozo.


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