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Castillos en Granada

Castillo de la Calahorra

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Castillo de la Calahorra

El Castillo de la Calahorra del S. XVI, se localiza a pocos minutos del casco urbano de la localidad de La Calahorra, Comarca del Marquesado del Zenete, provincia de Granada.

El Castillo – Palacio de La Calahorra es una de las obras más importantes del primer renacimiento español. Se construyó sobre los restos de una fortificación precedente de época medieval a principios del siglo XVI, probablemente entre 1509 y 1512, y en las obras participaron fundamentalmente dos arquitectos, el castellano Lorenzo Vázquez y el italiano Michele Carlone.

El castillo es un edificio singular no sólo por su aspecto y su ubicación, que lo convierten en el elemento de más carácter en el paisaje del Marquesado, sino también por la originalidad de su concepción y ejecución. En él confluyen dos corrientes constructivas y estilísticas diferentes: la arquitectura defensiva castellana y el renacimiento más puro. El resultado es una fortaleza en su aspecto exterior y un exquisito e íntimo palacio en su interior, construido utilizando básicamente la piedra (la caliza y, para la balaustrada y columnata superior del patio, mármol de Carrara) además del ladrillo y el mortero para algunas solerías y tabicados, y la madera magníficamente labrada para la cubierta de las estancias más nobles.

El patio central organiza la distribución de los espacios interiores. Este patio es lo que podemos considerar la obra renacentista de toda la construcción. Está rodeado por una galería doble con arcos que sostienen los blasones de los Mendoza y los Fonseca. En torno a él se distribuyen las estancias palaciegas, accediendo en la parte baja a la sala de armas y el cuerpo de armas. Por una escalera monumental de mármol se pasa a la planta alta, donde se sitúan el Oratorio, cuya puerta se encuentra en el Museo de Bellas Artes de Sevilla, las salas de Armas y Justicia y los aposentos privados, todos ellos con bellos artesonados. Es en este patio y en sus elementos constructivos (columnas y arcos, portadas, ventanas, etc.) donde se explaya el programa decorativo renacentista atribuible a Michele Carlone y que está protagonizado por series de elementos vegetales y figuras alegóricas cubriendo frisos, dinteles, pilares y pilastras, capiteles, rosetones, etc. La carcasa que protege y oculta este interior es una fortificación de estilo castellano y de aspecto inexpugnable. Al cuerpo central, cuadrado, se le adosa un enorme cajetón que sobresale por su lado sur y que alberga la escalera interior y, en las esquinas, sendas torres cilíndricas coronadas por cúpulas. Una sola entrada, algunas troneras y escasas ventanas son los únicos vanos que rompen la solidez de la fortaleza.

Rodrigo de Mendoza y María de Fonseca vivieron sólo ocho años en el Castillo de La Calahorra, que pasó a las hijas de los marqueses. La Guerra de los Moriscos (1568-71), que fue especialmente violenta en el Marquesado del Cenete, devolvió el protagonismo al castillo, donde se refugiaron al principio los cristianos viejos de la zona y donde se acuarteló, casi al final de la guerra, el marqués de Mondéjar y el marqués de Javara, a las órdenes de D. Juan de Austria. Después el castillo estuvo prácticamente abandonado durante siglos. A principios del siglo XX, casi a punto de ser vendido y trasladado piedra a piedra a EE.UU., fue adquirido por el Duque del Infantado y Marqués de Santillana.

Castillo de la Calahorra


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