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Castillos en Granada

Castillo de San Miguel

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Castillo de San Miguel – Almuñécar

La ciudad de Almuñécar se asentó desde la Prehistoria sobre un espolón rocoso y junto a una fértil vega, sucediéndose sin interrupción las culturas del Bronce Final, fenicia, romana, musulmana y cristiana.

El Castillo de San Miguel se construyó sobre una de las elevaciones que conforman el actual casco antiguo de Almuñécar en su extremo Sur, dominando las antiguas ensenadas existentes a Levante y Poniente de la población.

La fortaleza ocupa la práctica totalidad del cerro, correspondiendo la cima a la superposición de tres castillos que mantienen la misma planta: romano, islámico y cristiano. Parte de sus restos aún son visibles, destacando especialmente los de la fortaleza islámica que se construyó en el siglo XI d. C. recibiendo diversas remodelaciones especialmente en su etapa nazarí.

Con la capitulación de la ciudad en diciembre de 1489, la fortaleza pasa a ser bastión cristiano, acometiéndose grandes obras como toda la fachada Norte, con su puente – caponera, la nueva batería para cañones al Sur, y una amplia coracha defensiva en la misma dirección. Más tarde, tras los graves destrozos sufridos en la Guerra de la Independencia, con la voladura de la puerta, pierde su carácter defensivo, convirtiéndose en cementerio local en 1851 hasta 1977. A partir de 1980, el Dr. Federico Molina Fajardo inició su investigación histórico-arqueológica y desde 1991 se ha estado encargado de su restauración.

La Batería Cristiana

La batería defensiva, situada en el extremo del castillo, se levantó a principios del siglo XVI. En ella existían piezas de artillería que permitían rechazar los ataques marítimos.

La Batería Sur cierra la plataforma superior del castillo. La construcción de la batería supuso la colmatación y destrucción parcial de estructuras de época islámica y primeros momentos de implantación castellana. En los trabajos de excavación, antes de cubrirla con mampostería moderna, se pudo identificar una torre cuadrada en el ángulo SE, paralela a la visible del ángulo SO.  No existía batería, ya que los musulmanes no utilizaban artillería. La batería se cierra en el frente N por un gran muro ataluzado de la batería cristiana. Bajo éste se han localizado restos de muros almohades del XII.

Castillo de San Miguel - Almuñécar

Aljibe

El aljibe cristiano de planta circular del Castillo de San Miguel está situado bajo el Patio de Armas, próximo al pabellón militar. Se trata de un depósito de agua de planta circular, cuyo uso era esencial para la vida de los habitantes de la ciudad que se encerraban en el castillo en los periodos estivales, para preservarse de las incursiones de piratas y berberiscos. El aljibe se llenaba a través de la recogida de las aguas de lluvia, ya que no existía ninguna conducción subterránea que cubriera dicha función.

Aljibe del Castillo de Almuñécar

Noria

Una de las aportaciones importantes de los árabes fue la noria. La agricultura de regadío, el nuevo sistema de cultivo traído a al-Andalus, necesitaba técnicas hidráulicas que extrajeran el agua del subsuelo y la llevasen a las áreas cultivadas. Pero las norias no se circunscribieron al ámbito agrícola, sino que también se emplearon en los parques de las residencias reales andalusíes, donde abundaban las fuentes, y como forma de suministro de agua al conjunto residencial.

La noria del Castillo de San Miguel facilitaba el agua a las dependencias del baño y a la alberca de la casa-palacio. Los restos de ella se sitúan al SE del baño, donde existe una estructura rectangular de más de 4 metros de profundidad que puede identificarse como un pozo.

Constancia de ello es la buena cantidad de cangilones cerámicos hallados en el relleno de la mazmorra, destinados a elevar el agua en la noria.

Baños Árabes

El baño o hamman era uno de los centros principales de la vida social. La higiene del cuerpo además de ser una actividad ritual, se consideraba un acto de purificación religiosa.

El baño se encontraba en un anexo de la casa. Constaba de 4 estancias, hallándose al puerta de entrada en la esquina suroeste del patio, que da paso a una sala de preparación al baño (bayt almslaj). Al oeste de la sala existe otra puerta que da paso a la letrina. La sala contigua pertenece al baño o sala fría (bayt al-barid) y seria una estancia de paso tanto a la sala templada como hacia la letrina. A través de la tercera sala, templada  (bayt al-wastani), se llega a la sala mayor del baño, la caliente (baytal-sajun). Bajo ésta se halla el hipocausto de 14 pilares donde se repartía el calor proveniente de la caldera de forma trapezoidal al sur del baño.

Baños árabes del Castillo de San Miguel de Almuñécar

Pabellón Militar

El pabellón militar cristiano, construido en el siglo XVI, constaba de una puerta central, pudiéndose observar su jamba derecha realizada en ladrillo de color rojizo, dos ventanas en sus lados laterales y otras dos en su fachada N. Debió tener el mismo uso que las habitaciones islámicas del Patio de Armas, que se hallan en su frente N, zona de descanso y dormitorio.

Puerta de la Coracha del Castillo Fortaleza de San MiguelA partir del año 1851 cuando el castillo fue convertido en cementerio de la ciudad, el pabellón militar quedó dividido en tres zonas, la central para el culto religioso y los dos laterales para el descanso eterno de presbíteros y personajes sobresalientes de la época.

La Puerta de la Coracha

El término coracha indica una especie de espolón de muralla, que arranca del recinto de defensa, avanzando hacia el exterior para protección de una puerta o zona de aprovisionamiento para los defensores del castillo. La fortaleza en época medieval debió contar con una coracha, ya que se han hallado restos de una puerta de salida al exterior de la misma, en el ángulo SO, y una torre de tapial junto al sector SE de la muralla cristiana. En época castellana se amplía la coracha en dirección del peñón de San Cristóbal. En los trabajos de investigación arqueológica se ha descubierto una escalera adosada a la muralla E de la coracha, que desciende en dirección N, hacia la antigua Puerta del mar, indicándonos el lugar por el que se aprovisionaban las personas del interior del castillo de productos bélicos y alimentos.

Castillo de San Miguel

Castillo de Almuñécar

Torre

Torres de Levante

En la esquina nordeste del castillo inciden dos torres que sobresalen del amurallado correspondientes a las fases islámicas y cristiana. La torre islámica, maciza, realizada en tapial corresponde a los siglos XI-XII, pudiéndose documentar por la abundancia de cerámicas correspondientes a las fechas indicadas.

La torre circular cristiana incide sobre el ángulo noroeste de la torre islámica de tal modo que al comienzo del pasillo escalonado de bajada de la torre cristiana se halla tallado sobre el tapial islámico, hasta que finalizado el nivel islámico se continua con obra de ladrillo en el interior y de cantería al exterior, llegando a la base de la torre donde se halla una aspillera defensiva del siglo XVI.

Fortaleza de San Miguel - Almuñécar

Torre de Levante

Torre Noroeste

Fortaleza de San Miguel

Muralla siglo XVI

Muralla Islámica

Torre Principal del Castillo de San Miguel

Mazmorra

La Mezquita del Castillo

En el año 2009 se inició la excavación arqueológica por el Dr. D. Federico Molina Fajardo, con la colaboración de los arqueólogos D. José Javier Álvarez y D. Eduardo Cabrera, de este espacio rectangular (28m. de longitud por 7,5m de ancho) que transcurre junto a un camino en dirección N-S, y cuyo resultado fue el hallazgo de la mezquita u oratorio, pieza esencial en toda fortaleza islámica.

Escalera en la Torre de Levante

El edificio debió de ser derruido en época cristiana, sin embargo quedan suficientes restos para poder rehacer el espacio de este monumento religioso. El edificio se hallaba adosado a la muralla de Levante del Castillo, mientras que el resto de los muros perimetrales, según las trazas visibles, eran de tapial islámico, al igual que todos los restos de edificios de la época dentro de la fortaleza.

La mezquita se compone del espacio correspondiente al oratorio, con el mihrab en dirección a La Meca (Este) y un espacio también rectangular en dirección Sur dedicado a las pertinentes abluciones o lavado de purificación de las principales partes del cuerpo antes de iniciar la oración. Recorrido por un muro de tapial, se halla un primer vano o hueco para una puerta de entrada directa al oratorio, y un poco más adelante, la puerta de entrada a la zona de las abluciones. En el interior de la zona del oratorio se hallaron los restos de una posible sepultura en el suelo con decoración de olambrillas o zel-ligs en forma de damero, casos típicos que se pueden observar en la necrópolis meriní de Shellah en Rabat, o los excelentes zel-ligs de la mezquita Qarauiyn en Fez como ejemplos antiguos más representativos.

Mezquita del Castillo de Almuñécar

Muralla de Levante

La muralla medieval de Levante es la construcción de tapial que mejor se conserva. En su parte interior se observa la presencia de mechinales cubiertos con lajas de mediano tamaño. Los mechinales son huecos en el amurallado con el fin de introducir vigas de madera para colocar andamios en el momento de su introducción, que finalizada ésta los andamios eran retirados y se conservaban originales para facilitar futuras reparaciones. Junto a la muralla se han excavado restos de una construcción de época almohade y reutilizada por los nazaríes, que se piensa pueden ser los restos de una mezquita. Ya que el rezo de los viernes es esencial en la espiritualidad musulmana, sería normal construir una dentro de la fortaleza.

Muralla de Levante

Defensa en Tapial

La primera fortificación del Castillo de San Miguel fue construida en tapial entre los siglos X y XI. La traza de este castillo primitivo pudo obedecer a una edificación de planta cuadranlugar constituida con hormigón o tapial y jalonado por por torres rectangulares. El tapial era una técnica árabe consistente en construir muros con tierra arcillosa, compactada a golpes mediante un pisón y contenida mediante un encofrado.

El encofrado solía ser de madera. En el proceso, se iban colocando dos maderas paralelas, entre las que se vertía tierra en tongadas de 10 ó 15 cm, y se compactaba mediante apisonado. Posteriormente se desplazaba el encofrado a otra posición para continuar con la construcción del muro. La tierra compactada se desecaba al sol, y una vez que la tapia o tapial quedaba levantado, las puertas y ventanas se abrían a cincel.

Tapial


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