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Castillos en Jaén

Castillo de Torredonjimeno

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Castillo de Torredonjimeno

El Castillo de Torredonjimeno se localiza en la C/ Cantera 1, a pocos minutos de la Iglesia de San Pedro, en la localidad de Torredonjimeno, provincia de Jaén, Andalucía.

La fortaleza fue construida por los musulmanes hacia finales del siglo XII. Después de su conquista, fue ampliamente reformada por la Orden de Calatrava y se convirtió al final de la Edad Media en una residencia señorial. En el siglo XVIII, una gran parte de las estancias y áreas de servicio de esta fortaleza fueron alteradas al construirse un molino de aceite en su interior que mantuvo su uso hasta el siglo XX.

A medida que los calatravos consolidan sus posesiones en Martos, expanden sus territorios entre 1228 y 1241. Fernando III nombra a D. Ximeno de Raya infanzón o caballero del rey, fue nombrado el primer alcalde de la fortaleza.

Los calatravos emprendieron una importante reorganización de las defensas de Torredonjimeno en respuesta a los ataques de los musulmanes por esta comarca. La población estaba protegida por una muralla fronteriza y el castillo se remodeló para reforzarlo. En el territorio se crea una densa estructura defensiva, entre las que destacan: Torre Benzalá, Torre Alcázar y Torre Fuencubierta.

Exposición permanente “Fósiles Testigos de Vida”

La exposición permanente de fósiles ubicada en el Castillo de Torredonjimeno consta de 350 piezas, resultado de 35 años de dedicación de Manuel Cañada y Carmen Cortez.

Joyas de Paleontología verdadera tanto por su color y estado de conservación, así como formas perfectas para apreciar los detalles y las cualidades específicas de estos “Testigos de la vida”.

El Tesoro Visigodo de Torredonjimeno

El tesoro data de la segunda mitad del siglo VII. Investigaciones recientes aseguran que este tesoro era parte del ajuar de algún templo cercano al lugar donde se encontró y que estaba dedicado a los Santas Justa y Rufina, mártires sevillanas del siglo III. Se ocultó antes de la llegada de las tropas islámicas en el año 711. En 1926, Francisco Arjona lo descubrió de manera fortuita en el lugar conocido como “Majanos de Garañón”. Durante mucho tiempo, la familia Arjona lo conservó y lo “custodió” por un tiempo hasta que comenzó a venderlo a unos chamarileros cordobeses. Esto explica que las piezas terminen dispersándose.

Actualmente, el tesoro está repartido entre los Museos Arqueológico Nacional de Madrid, el Museo Arqueológico de Córdoba y el Museo de Arqueología de Cataluña en Barcelona. En Torredonjimeno, podemos ver una réplica de la totalidad de todas las piezas, que estos museos poseen.

A veces sentimos que lo que hacemos es tan solo una gota en el mar, pero el mar sería menos si le faltara una gota.
María Teresa de Calcuta


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