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Pueblos de Almeria

Castro de Filabres

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Castro de Filabres – Pueblo de la Sierra de los Filabres

Castro de Filabres está situado en la falda meridional de la Sierra de Filabres, mirando al sur, en un paisaje serrano de relieve montañoso y semiárido en el que predomina el cultivo del almendro.

El municipio limita con sus vecinos de Velefique, Bacares, Olula de Castro y Tabernas.

El pueblo de Castro de Filabres, asentado sobre una vaguada, forma un conjunto muy interesante con el entorno y conserva rasgos propios de su origen morisco en su fisonomía; pero lo más característico son las construcciones en pizarra.

La historia más conocida de Castro de Filabres arranca a principios del siglo VIII de nuestra era con el establecimiento en las laderas de la sierra de un grupo de beréberes norteafricanos llamados yarawá, que llegaron a Almería huyendo de los árabes.

Estos beréberes, muy romanizados y cristianos, estuvieron dirigidos por una reina de nombre al-Kahima. El nombre de Castro procede del topónimo latino que se refiere a campamento y todos los datos históricos apuntan que estos beréberes norteafricanos romanizados lo fundaron y que la reina al-Kahima plantó allí su campamento, de donde consecuentemente le viene el nombre. Es curiosa la historia de nuestra sierra de Filabres como refugio de minorías religiosas perseguidas.

A principios del siglo VIII aquí hallaron refugio los beréberes romanizados huyendo de los árabes. Desde aquel siglo vivieron en paz hasta el siglo XII unas comunidades de mozárabes, muchos de los cuales se fueron con el rey aragonés Alfonso el Batallador a repoblar el valle del Ebro.

En el último tercio del siglo x se refugió en Velefique un grupo de jarichíes, secta musulmana perseguida en Córdoba por los rigurosos maliquíes, que habían conseguido hacerse con el clero musulmán del califato gracias a la protección que les dispensaron los omeyas cordobeses. No cabe la menor duda de que a Castro de Filabres llegó la influencia del gran santón sufí hispanomusulmán Sidi Abu Ishaq Ibrahim ibn al-Hayy, nacido en el cercano pueblo de Velefique y al que la historiografía le atribuye la construcción de la fortaleza de su pueblo y 20 mezquitas en los otros pueblos de la sierra.

Más tarde, una vez que los Reyes Católicos plantearon a los musulmanes del reino de Granada que se bautizaran o emigrasen, los vecinos musulmanes de los Filabres se alzaron en armas y resistieron a los ejércitos castellanos hasta su muerte. Durante 70 años se refugiaron musulmanes devotos, que disimularon y conservaron su fe, y cuando los moriscos de la Alpujarra, el Andarax y el Almanzora se rebelaron y volvieron a las prácticas religiosas musulmanas, desde los pueblos de la Sierra bajaron los alfaquíes para adoctrinarlos en la fe que tenían olvidada.

Los filabreños defienden su tierra con torres, alcazabas y castillos, de los que quedan las ruinas en algunos pueblos o al menos existen algunas referencias documentales. Castro de Filabres también contó con una fortaleza árabe de la que quedan sus ruinas. La mayor parte de los topónimos medievales desaparecieron durante el siglo XVI cuando llegaron los nuevos pobladores a Castro y hoy los que quedan responden a los topónimos modernos recogidos por los censos de Ensenada, confeccionados por los vecinos a mediados del siglo XVIII.

En Castro pertenecen a esta época los topónimos de distintas zonas del término municipal, como molino del Aljibe y pagos del Olivo Grande, de la Balsa, de las Animas, del Barranco de la Balsa, Caserones, Cuesta y Ejido, Heras, Zaurdillas, Pradillo, Loma de Altazar, Hoyas, Carrascal, Barranco de los Cocones, Cortijillo, Frailes, Castaños y Moraleda.

Tan sólo Mezar es medieval. Tras la conquista de las tierras de los Vélez, Vera, Filabres, Baza y Almería por los Reyes Católicos en 1489, éstos se reservaron unos pueblos del reino de Granada para administrarlos ellos directamente, a los que se llamó de realengo, para distinguirlos de los de señorío, que eran pueblos dados con determinadas facultades y limitaciones a los nobles que les habían asistido y servido con sus personas, haciendas y vasallos durante la guerra de Granada.

Los pueblos de los Filabres fueron dados en señorío a diversas personas de la nobleza vinculadas a los monarcas. Así los Reyes Católicos dieron Castro de Filabres, Olula de Castro y Uleila del Campo al Duque del Infantado en 1490.

Más tarde, Castro de Filabres pasó a los herederos de don Enrique Enríquez, con lo que su señorío o «Estado de Tahal» se compuso de 14 lugares, de los que se conservan ocho y los otros seis quedaron despoblados en el 1570. Según el Censo de Ensenada, el señor obtenía de renta de Castro unos 2.046 reales.

Castro de Filabres pagaba a la Iglesia, según el Censo de Ensenada de 1752, unos 1.514 reales por el diezmo. A título de anécdota, a mediados del siglo XVIII, el cura de Castro vivía en Velefique, desde donde atendía su parroquia, de la que percibía 222 reales de primicias al año.

Entre 1502 y 1568 la población del Estado de Tahal es totalmente morisca, con media docena de cristianos viejos. Cuando entre 1568 y 1570 se rebelaron los moriscos de la Alpujarra, en la zona de los Filabres se sumaron a las armas más de 800 hombres, que fueron derrotados por don Juan de Austria. De los 3.000 moriscos que vivían en el Estado de Tahal al comenzar la guerra, más de la mitad perecieron, unos en el combate y la mayor parte de hambre y enfermedades. Una cuarta parte fueron vendidos como esclavos y la otra cuarta parte huyó a Murcia o fue sacada a Albacete y llevada a Cuenca.

De Castro y Olula de Castro salieron unos 100 moriscos. Sacados los moriscos de los pueblos de la sierra de los Filabres, el panorama de soledad y abandono era sobrecogedor. Se impuso la repoblación y ésta fue muy lenta. Castro se repobló con diez vecinos, y a finales del siglo XVI sólo quedaban ocho.

Desde la rebelión de los moriscos, Castro y muchos pueblos de los Filabres no lograron alcanzar el nivel de población que habían tenido. El paulatino movimiento de población posterior de Castro de Filabres se refleja en los distintos censos, en los que se anotan los vecinos que vivían en el pueblo.

Así, en 1752 habitaban en Castro de Filabres unos 176 vecinos; a mediados del siglo XIX, unos 257; a principios del siglo XX, unos 426, que es el mayor nivel de población existente en Castro en los últimos siglos, para descender a partir de la década de los cuarenta, y sobre todo de los setenta, con el fenómeno generalizado de la emigración, que tomó como destino la capital de la provincia, las tierras catalanas y las vecinas repúblicas de Francia y Alemania.

Monumentos de Castro de Filabres / Qué ver

Arquitectura Popular / Techos de Pizarra

Desde tiempos ancestrales se ha utilizado la pizarra como material de construcción tanto en viviendas como en otras construcciones. De esta forma quedaban integradas perfectamente en el entorno, ya que originariamente la pizarra no se encalaba, lo que ofrecía un tono oscuro a los pueblos.

Las viviendas se caracterizaban por tener en las cubiertas grandes piezas de pizarra, colocadas de forma sabia y artesanal mediante una compleja técnica que evita la filtración de agua de lluvia. Esta técnica se ha mantenido hasta nuestros días por algunos de sus moradores. En las cubiertas se colocaban chimeneas grandes, de base cuadrada o cilíndrica, que se cubrían a su vez con piezas de alero. El conjunto arquitectónico de Castro  es muy bello y armonioso, con calles intrincadas y de marcadas pendientes.

Iglesia Parroquial de Santa María del Rosario

Es un edificio de aspecto sencillo rural y con encanto. Se le conoce como Parroquia de Santa María del Rosario. Se construyó por el 1505 pero fue destruida en 1570. Es de estilo Mudéjar, consta de una sola nave, cubierta con una armadura de parhilera con tirantes simples metálicos. Posee una capilla donde está la Virgen del Carmen. Esta iglesia ha tenido varias restauraciones a lo largo del tiempo.

Su valor le viene sobre todo de las imágenes que hay en ella: la Virgen del Rosario, que gracias a que fue escondida se libró de ser destruida. Es una imagen de gran belleza y calidad artística del S. XVII, atribuida a Alonso de Mena. Otras imágenes son: el Niño Jesús, del S. XVIII y la Virgen del Carmen, realizada en cartón piedra por artesanos de la zona en el S. XIX y el Nazareno de finales del S. XIX.

Molinos Harineros

Son unas construcciones tradicionales de gran interés tanto arquitectónico como por su uso. Eran molinos hidráulicos, por lo que utilizaban la fuerza del agua al caer para moler el grano. Los molinos de Castro tienen la peculiaridad de contar con una balsa previa al cubo, con la finalidad de acumular el agua para cuando hubiese escasez de ésta poder seguir funcionando.

Los molinos eran construcciones más bien pequeñas, ya que no disponían de vivienda, sólo del espacio necesario para la actividad de la molienda. Algunos están a las afueras del pueblo y en ellos se pueden observar el tipo de materiales utilizados en su construcción, piedra y pizarra básicamente, de la zona. Los más conocidos son: Molino del Arroyo, Molino del Aljibe, Molino del Castillo y de las Ánimas.

Alcazaba y Castillejo

Aquí hubo una fortaleza medieval que se construyó para la defensa de estas tierras. Hoy se encuentra en estado ruinoso, aún así es muy interesante visitarla por su enclave peculiar y sus excelentes vistas panorámicas, que nos transportan a la más remota historia de este bonito municipio y de los moradores de estas tierras castrenses.

La Alcazaba de Castro de Filabres se ubica al Norte del pueblo y su construcción se realizó con pizarras y muros de argamasa, materiales de la zona. Se conservan restos de torres de forma rectangular y parte de la torre principal, que tenía forma hexagonal, ubicada justo en la parte más elevada del recinto fortificado. La Alcazaba o Castillejo albergo en su momento una población importante, de ahí que en su interior se aprecien restos de viviendas excavadas en la roca. También se han encontrado en su entorno muchos restos de cerámica. Podría ser un asentamiento de la Edad del Bronce.

Centro de Interpretación de la Arquitectura Tradicional

Es un centro destinado a mostrar la Arquitectura Tradicional de los Pueblos del Interior. Está construido en un lugar céntrico del municipio, próximo al ayuntamiento. Se ubica sobre una antigua balsa de riego que fue alimentada por una mina. Es un edificio de nueva construcción, pero que evoca a las antiguas construcciones de la Sierra de los Filabres: realizado en pizarra, mediante un bonito juego de volúmenes.

En su interior, que consta de 3 plantas, están representadas algunas de las características de las construcciones tradicionales de la comarca. A través de paneles, maquetas, mapas, medios interactivos y proyecciones de vídeos sobre las diferentes tipologías constructivas, lo que nos da una bonita muestra del valor intrínseco de la Arquitectura Tradicional en esta comarca. Es un lugar interesante para visitar en familia o en grupos organizados. Se realizó a través del Plan de Dinamización Turística de la Mancomunidad de Municipios para el Desarrollo de los Pueblos del Interior.

Los Lavaderos

Se encuentran a la entrada del pueblo, muy cerca del ayuntamiento. Es una construcción muy interesante y muy utilizada por los habitantes de Castro de Filabres.

Su importancia, como todo lo relacionado con el agua, venía por ser el lugar de encuentro de las mujeres de otros tiempos para lavar la ropa y realizar sus tertulias populares. Se realizó también, como el resto de construcciones, en pizarra y piedra. Consta de una serie de pilas conectadas entre sí favoreciendo la regulación de la forma de lavado en común: en la parte baja la ropa más sucia y en la parte alta el aclarado. Finalmente todo el agua desemboca en una Balsa de Riego.

Urbanismo

Pequeño casco urbano sin impacto de construcción moderna.

Almazara de Lugar Viejo.

Fuente ferruginosa.

Fuentes y Manantiales de Castro de Filabres

  • Fuente Altares
  • Fuente del Molino
  • Fuente del Lavadero
  • Fuente del Cementerio
  • Fuente del Prado de la Zanja
  • Rezume del Barranco del Royo

Gastronomía

Embutidos. Sopa de ajo almeriense. Pimentón o caldo colorao (especie de zarzuela de pescado). Olla de trigo. Gazpachuelo a lo pobre. Cocido en morcilla. Gurullos (plato esencialmente campero consistente en migas de pan mojadas, escurridas y fritas en manteca de cerdo e ingredientes tales como ajos, chorizo y tocino entre otros). Escabechado. Choto al ajillo.

Dulces: Roscos. Bollos de nata. Hojaldres. Empanadillas.

Cómo llegar a Castro de Filabres

Salir de Almería. Tomar Carretera de Granada. Atravesar Huércal de Almería. Seguir todo recto. Tomar la carretera nacional N-340 en dirección: Huércal de Almería – Almería – E-15 – N-340 – Nijar – Murcia. En la rotonda, tomar la salida 1 Continuar en: A-92A en dirección: A-92 – Benahadux – Guadix. Travesía de Benahadux. En la rotonda, tomar la salida 3 Continuar en: A-92 en dirección: Guadix – Granada. Tomar la salida en dirección: Salida 373/376 – Tabernas – Murcia – N-340a. En la rotonda, tomar la salida 2 Continuar en: N-340A. Pasar cerca de Tabernas. En la rotonda, tomar la salida 3 Continuar en: A-349. Girar a la izquierda: AL-405. Travesía de Pago Aguilar y seguir indicaciones hasta Castro de Filabres.

Distancias

Gádor 35 km
Almería 48 km
Tabernas 18 km
Gérgal 24 km
Escúllar 56 km
Ohanes 66 km
Olula Castro 8 km
Las Aneas 28 km
Uleila del Campo 41 km
Doña María Ocaña 42 km

Senderos en Castro de Filabres

Fuente: Ayto. de Castro | Dipalme


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