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Conjunto Arqueológico de Baelo Claudia

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Conjunto Arqueológico de Baelo Claudia

El Conjunto Arqueológico de Baelo Claudia se localiza en una ensenada del litoral suratlántico gaditano, en pleno Parque Natural del Estrecho, Tarifa, y delimitada por los cabos de Paloma y Camarinal. Esta pequeña bahía está rodeada por las elevaciones de la Loma de San Bartolomé al este y las sierras de la Higuera y de la Playa al oeste, que cierran el paso hacia el interior, al que sólo se accede por el denominado Puerto de Bolonia.

Entre el Mar y la Tierra

La riqueza pesquera del Estrecho facilitó desde fechas tempranas el asentamiento de poblaciones en sus costas para la explotación de los recursos del mar. De la misma manera, el descubrimiento y la práctica de la navegación permitieron la comunicación entre sus dos orillas.

En entorno terrestre de Baelo, constituido por sierras litorales y acantilados con pequeñas calas aptas para el resguardo de embarcaciones, pertenece al Parque Natural del Estrecho, cuyas casi 20.000 hectareas dibujan una franja costera de más de 60 kilómetros de longitud que se extienden entre los términos municipales de Algeciras y Tarifa. Por su parte, el ámbito marino encierra el área situada una milla mar adentro entre el Cabo de Gracia y la Punta de San García.

En el Estrecho encontramos gran variedad de especies marinas permanentes y migratorias, destacando el atún, que lo cruza dos veces al año para realizar s desove en el Mediterráneo y volver al Atlántico. La explotación de los recursos agropecuarios y forestales ha sido también significativa, y aunque no dispongamos de información arqueológica suficiente así parece indicarlo el que en las acuñaciones de Baelo aparezcan junto a los peces elementos como la espiga de trigo o la vaca.

Conjunto Arqueológico de Baelo Claudia

Problemática Histórica

A finales del siglo III a.C. el ejército romano desembarcó en las costas de la Península Ibérica para frenar el avance de los cartagineses, con los que se disputaron el domino del Mediterráneo Occidental.

La victoria romana en el 206 a.C. en la batalla de Ilipa (la actual localidad sevillana de Alcalá del Río), supuso el final de la Segunda Guerra Púnica y la expulsión definitiva de los cartagineses de Hispania. Ese mismo año, con la firma de un pacto o foedus, la Gadir fenicio-púnica (la actual Cádiz) abrió sus puertas a los ejércitos romanos, manteniendo su organización administrativa a cambio de contraprestaciones económicas y de un compromiso de alianza. Su estatus de ciudad federada la eximía de pagar el stipendium y le permitía mantener sus costumbres, instituciones e idiosincrasia particulares, así como su capacidad para legislar, acuñar moneda y comerciar con entera libertad.

Desde estos momentos la acción de Roma fue imparable, y aunque tvo que vencer la resistencia de numerosos pueblos consiguió su propósito tras doblegar a cántabros y astures. Durante el reinado de Augusto, en el año 19 a.C., se inició un periodo de paz, la Pax Augusta, que significó la integración plena de Hispania en la órbita romana.

Conjunto Arqueológico de Baelo Claudia

Articulación del Territorio Geográfico

La situación estratégica de Baelo Claudia es la causa decisiva de su desarrollo: tanto por su cercanía a la costa norteafricana -junto a la que se erige como centro de intercambio de mercancías con la Península- como por su proximidad al Estrecho y al flujo migratorio de atunes que se desplazan cada año hacia el Mediterráneo, origen de su poderosa industria conservera.

El alto grado de romanización de la ciudad y su desarrollo urbano hicieron posible desde fechas muy tempranas su rápida incorporación a la organización jurídico-administrativa de Roman. Baelo Claudia - Columna - tarifaPara articular mejor el control, Hispania fue dividida en varias provincias, divididas a su vez desde época de Augusto en conventus que estaban integrados por ciudades, unidades fundamentales en la vida político-administrativa y núcleos donde se desarrollaba la actividad económica, política y religiosa de la comunidad, y donde se localizaba el centro de gobierno y de los intercambios.

Baelo Claudia formaba parte de la provincia Bética, que estaba dividida a su vez en cuatro conventos jurídicos, cuyas capitales eran Corduba (Córdoba), Astigi (Écija), Hispalis (Sevilla) y Gades (Cádiz).

Principales Ciudades y Vías de Comunicación

La actual provincia de Cádiz era una parte de la circunscripción administrativa del conventus gaditanus, que abarcaba la mayor parte de la zona costera de la provincia de la Bética. Además de la capital del convento, Gades (Cádiz), sus núcleos de población más importantes fueron Abdera (Adra), Sexi (Almuñécar), Malaca (Málaga) o Hasta Regia (cerca de Jerez de la Frontera).

La ciudad de Baelo Claudia era el centro religioso y administrativo de un territorio que en la costa se extendía por el oeste hasta Baesipo (Barbate) y por el este hasta Mellaria. Por el interior la influencia de Baelo debía ser mayor, ya que las ciudades más próximas como Asido (Medina Sidonia) o Lascuta (en las proximidades de Alcalá de los Gazules) se encontraban bastante alejadas.

La interconexión del territorio del conventus gaditanus estuvo articulada por toda una red viaria hoy bien conocida. Dos de las puertas de Baelo daban paso a la vía de la Costa. De la puerta este partía la calzada que la unía con Carteia, y de la oeste el tramo que conducía a Gades. Sin embargo, Baelo fue ante todo una zona portuaria, por lo que las vías marítimas constituyeron el principal cauce de sus intercambios comerciales. Son muchos los testimonios de sus relaciones con ciudades norteafricanas, principalmente con Tingis (Tánger), de de donde procedían los ladrillos con los que se construyeron sus termas.

De Bailo a Baelo Claudia

Los datos suministrados por las investigaciones arqueológicas en el área de la factoría de salazones y los hallazgos numismáticos parecen confirmar que la ciudad de Bailo (nombre que aparece en las monedas) se habría fundado hacia finales del siglo II a.C. Sin embargo, pese a las numerosas excavaciones realizadas en el espacio urbano de Baelo, nunca han aparecido restos arqueológicos precedentes a la conquista romana. Esto nos lleva a considerar la posibilidad de que los antecedentes de la población de Baelo haya que buscarlos en sus alrededores. Uno de estos enclaves entre otros posibles podría ser el denominado Silla del Papa. Este núcleo, instalado en la parte más alta de la Sierra de la Plata, presenta un emplazamiento idóneo para controlar el acceso a la salida occidental del Estrecho, la llanura hacia la Laguna de la Janda y las propias ensenadas de Bolonia, Zahara y Valdevaqueros. Es un emplazamiento tipo oppidum, que estaría ocupado al menos hasta mediados del siglo I a.C. Sería probablemente entonces cuando el asentamiento industrial de la Ensenada de Bolonia se ampliase por necesidades de producción hasta alcanzar los límites de la ciudad que posteriormente encontramos plenamente configurada a mediados del siglo I d.C., cuando Baelo adquiere el rango de municipio romano.

El Doríforo de Baelo Claudia

Durante las excavaciones arqueológicas realizadas en el año 2012 por la Universidad de Cádiz se descubrieron los restos de una estatua de mármol en el relleno de la gran piscina de las Termas Marítimas, junto a una hornacina semicircular que presidía la parte trasera de dicha natatio. El estudio estilístico de la escultura ha permitido fecharla en el s. II d.C., permaneciendo en este espacio hasta después de su reocupación, ya que ha aparecido en niveles de mediados del s. V d.C.

La estatua representa a un atleta desnudo, que porta en su mano derecha una lanza (de la cual se ha localizado la punta metálica en las excavaciones), por lo que se interpreta como una copia romana del conocido Doríforo del escultor griego clásico Policleto. Gracias a los estudios arqueométricos realizados, sabemos que para su elaboración se utilizó mármol blanco de primera calidad con veteados grisáceos, procedente de la isla griega de Paros.

Esta escultura es de gran calidad artística, y constituye hasta la fecha la primera copia del Doríforo aparecida en Hispania. Constituye la escultura más relevante de todas las aparecidas hasta la fecha en esta ciudad hispanoromana gaditana, testimoniando el refinamiento y elevado poder adquisitivo de las élites dirigentes que vivieron en Baelo Claudia durante época romana.

El Doríforo de Baelo Claudia

Las Termas Marítimas de Bolonia

Las Termas se situaron fuera de la muralla y en primera línea de costa, junto a las instalaciones portuarias, en un esquema muy similar al de las Termas Suburbanas de Pompeya. Durante las excavaciones de los años 2011 a 2013 se ha descubierto una parte mínima del complejo, coincidente con su esquina noroeste, gracias a la cual se puede asegurar que estos baños fueron de mayores dimensiones que los ubicados dentro de la ciudad.

Actualmente se conoce una cisterna, situada a mayor altura, que permitía el suministro de agua porcedente posiblemente de un cercano acueducto. También se ha localizado un espacio de distribución calefactado desde el que se accedía a una gran piscina o natatio, de casi cincuenta metros cuadrados de superficie, ricamente decorada con mármoles y estatuas, a la cual se accedía a través de escaleras. De igual modo se podía acceder a un baño de pequeñas dimensiones -alveus- decorado en origen con una estatua-fuente en una hornacina. Hacia el sur se situaban las habitaciones calefactadas, parcialmente excavadas, algunas de las cuales estaban pavimentadas con mosaicos. Por la importancia y riqueza de su decoración así como por sus amplias dimensiones deben considerarse como unas termas públicas.

Fueron construidas en el siglo II d.C., un momento de pujanza económica para Baelo Claudia, gracias a la importancia de sus almadrabas y pesquerías. Estuvieron en uso durante unos doscientos años, abandonándose finalmente en época del gobierno de los emperadores Diocleciano o Constantino, es decir a finales del siglo III o inicios del s.IV. Antes de su abandono fueron parcialmente expoliadas, habiéndonos llegado evidencias puntuales de su programa decorativo.

Thermae et Balnea
Entre la funcionalidad y la ostentación

Los espacios termales requerían la constante presencia de agua, que llegaba a estos edificios a través de acueductos y cisternas. La abundante presencia hídrica hacía necesario el uso de suelos impermeables realizados con un tipo de revestimiento romano llamado opus signinum. Para poder calentar algunas de esas habitaciones se conectaban con hornos situados al exterior. De esa manera, el aire caliente se introducía bajo los suelos de las estancias -hipocaustos- y desde allí al techo a través de dobles tabiques en las paredes -concamerationes-, permitiendo su correcta distribución por las habitaciones calefactadas. Para ello, se utilizaron ladrillos de formas especiales, los cuales cuando se localizan en los yacimientos arqueológicos pueden servir para proponer la funcionalidad termal del edificio.

La búsqueda de la ostentación en las termas se consiguió decorando las paredes con pinturas, mosaicos y mármoles, logrando decoraciones de máxima calidad acordes con la importancia del edificio.

Las excavaciones en las Termas Marítimas de Baelo Claudia han sacado a la luz restos de mosaicos polícromos decorados con temática marina (peces, cefalópodos, …), cornisas y placas de mármol de diversas calidades y colores procedentes de distintas canteras de Hispania (Almadén en Sevilla y Estremoz o Lameiras en Portugal), o importados de otras provincias mediterráneas (Grecia o Asia Menor).

También ha aparecido objetos vinculados con la higiene personal cotidiana de la población hispanorromana, como pinzas de bronce o restos de piedra pómez.

Roma y los Edificios Balnearios: Las Termas de Baelo Claudia

En época romana las termas fueron edificios destinados a la higiene y al ocio. Podían ser grandes y lujosas (Thermae) o de reducidas dimensiones (Balnea). Su mayor o menor tamaño y complejidad derivaban de la importancia de la ciudad, de la villa rústica o del yacimiento en el cual se encontrasen, pudiendo por ello ser edificios públicos o privados. En Hispania todas las ciudades disponían de uno o varios complejos termales, que permitían el baño o la relajación. Contaban con espacios con zonas frías (frigidaria), templadas (tepidaria) o calientes (caldaria), junto con piscinas, bañeras, saunas y salas de uso diversos (vestuarios, palestra…). Eran lugares importantes para la unión y ostentación social, y constituyen el antecedente de los baños árabes (hamman) y, salvando las distancias, de los actuales balnearios (spa).

Baelo Claudia contó al menos con unas termas urbanas en el interior de la ciudad, situadas al oeste del foro, de las cuales es visitable una mínima parte. La pujanza económica de esta ciudad pesquera conllevó la construcción de un segundo complejo termal en el extremo suroeste de la ciudad, localizado en recientes excavaciones arqueológicas fuera del recinto amurallado Termas Marítimas. Ambos edificios fueron construidos en la primera mitad del siglo II d.C., en época de Trajano y Adriano, los grandes emperadores hispanos.

La Economía: Pesquería y Comercio

El Estrecho de Gibraltar ha sido desde siempre zona de hábitat y tránsito de gran variedad de especies marinas. La explotación de esos recursos del mar en la Antigüedad dio paso a una floreciente y próspera industria pesquera tanto en Baelo Claudia como en otras ciudades de la costa.

Estos centros industriales o cetariae romanos se dedicaban a la captura y el despiece de pescado para su posterior comercialización, así como a la fabricación de salsas y salmueras, que alcanzaron en época clásica una alta consideración en todo el Imperio, siendo el producto más demandado el garum, una salsa fabricada con restos de especies como el atún o el esturión.

Tras el periodo fenicio-púnico, con la llegada de los romanos se incrementó la producción en época republicana (siglo II a.C.) como resultado de la unión de la tradición púnica y los nuevos intereses de Roma. Los momentos de mayor esplendor tendrían lugar entre los siglos I a.C. y II d.C., haciéndose notar también aquí la crisis del Imperio en el siglo III con una reducción de la actividad económica que llegó a provocar el abandono de las fábricas.

Espacio Urbano y Obras Públicas

Los caminos por donde transita el visitante de este enclave arqueológico están situados sobre las calles principales de Baelo Claudia. Estas vías se articulan en un trazado perfectamente regular pues la ciudad se caracteriza por seguir con exactitud los modelos urbanísticos de Roman, con calles perpendiculares entre las que destacan dos principales, el decumanus máximus, con otrientación este-oeste, y el cardo máximus, de norte a sur. En la unión de ambas se solía situar el foro, la plaza pública, en torno a la cual se desenvolvía la vida administrativa, política y religiosa.

La ciudad tiene algo más de 13 hectareas con una configuración adaptada a la topografía a base de terrazas perpendiculares a la pendiente y calles conectadas a las terrazas mediante rampas y escalinatas. Las excavaciones han afectado esencialmente al sector monumental, que se localiza en la zona baja y llana, en contacto con los barrios industriales cercanos a la playa y dedicados a la salazón del pescado. Desconocemos, de momento, la parte alta d ela ciudad, que se supone destinada a las viviendas más populares.

Existió un completo abastecimiento de agua potable por medio de tres acueductos, entre los cuales destaca el oriental, que arranca de Punta Paloma, a ocho kilómetros, y del que todavía existen restos de las arcadas construidas para salvar los diversos arroyos que cruzaba en su trazado. Restos de una de esas arcadas son aún visibles muy cerca del lienzo este de la muralla. Y de otro de los acueductos se conserva la cisterna terminal de almacenamiento de agua, en la parte alta del recinto urbano. Igualmente, para evacuar las aguas tanto pluviales como residuales se dispuso un eficaz sistema de drenaje.

Fechado en el siglo primero de la era, el foro se constituye como una gran plaza rectangular en torno a la cual se situan una serie de edificios. Sabemos que estaba portificada en sus lados este y oeste. En el lado norte se localiza una terraza, la rostra, desde donde los oradores realizaban sus discursos políticos. En el centro de este lado norte encontramos una fuente monumental revestida de mármol que cumplía una doble función como elemento ornamental y práctico, al servir de drenaje para las infiltraciones del agua de lluvia procedentes de las terrazas superiores. A los lados se observan dos escalinatas por donde se accede a la plataforma de los tres templos dedicados a la Triada Capitolina, que dominan el conjunto. El lado sur estaba ocupado por la Basílica, edificio destinado a la administración de la justicia. En el lado oeste tendriamos, tras un gran arco honorífico del que se conservan algunos restos, la Curia o senado local y otras dependencias, quizás para archivo (tabularium) y sala de votaciones. Al este había una serie de tiendas (tabernae) que pierden su uso cuando se construye el mercado o macellum. Las entradas al foro tenían cierres que permitían aislar este recinto de la vida pública del resto de la ciudad.

Esculturas de silenos recostados abrazando sendos odres. Copia: originales en el Museo de Cádiz. Mármol, finales del siglo I d.C. (Fuentes del Pulpium del Teatro)

Esculturas de silenos recostados abrazando sendos odres. Copia: originales en el Museo de Cádiz. Mármol, finales del siglo I d.C. (Fuentes del Pulpium del Teatro)

Estas dos esculturas (foto arriba) se encontraban rematando espectacularmente el pulpitum del teatro (área que separa la orchestra de la scaena), que se alzaba, a su vez, con ricos revestimientos de mármol y estucos pintados.

Escultura de dama o diosa con palla y estola. Mármol, siglo I d.C. (Puerta de Carteia)Las figuras representan dos Silenos (dioses menores de la embriaguez en la mitología griega) y están hechas en mármol; aparecen barbadas, desnudas, recostadas sobre la piel de un animal y apoyadas en el codo, con las piernas semiflexionadas. Están abrazando un odre, a través del cual arrojaban agua a modo de fuente sobre dos piletas adosadas al muro. El juego del agua combinado con la belleza del grupo escultórico y los revestimientos hacían de ese lugar un punto de referencia estética dentro del teatro.

Los monumentos dotados de estatuas e inscripciones eran muy abundantes en las ciudades romanas. Estaban dedicados no sólo a la casa imperial o a las divinidades, sino también a miembros de las oligarquías locales. Las excavaciones desarrolladas en Baelo Claudia ha sacado a la luz interesantes elementos escultóricos que formaron parte de la ornamentación de los edificios públicos.

Uno de los hallazgos más conocidos es la estatua colosal togada del emperador Trajano localizada en la basílica, que hoy se conserva en el Museo de Cádiz. Otros ejemplos, como la estatua femenina hallada en las excavaciones realizadas en la puerta oriental de la ciudad -que con toda probabilidad estuvo emplazada originalmente en el foro- y la parte delantera de un pie femenino calzado con una sandalia -que formaría parte de una preperesentación de divinidad femenina- muestran que la estatuaria de Baelo presenta las mismas características que las del resto de ciudades de Hispania, con la presencia de talleres locales que reproducen un arte oficial conforme a unos modelos preestablecidos y una menor presencia de esculturas importadas.

El material que más se empleó en la construcción de la ciudad fue la piedra, fundamentalmente caliza y calcarenita. Esta última se extraía de las vecinas canteras de Punta Camarinal y Paloma Alta. La cercanía de la primera respecto al mar permitió un cómodo transporte en barca hasta la ciudad.

La técnica de extracción consistía en practicar unas ranuras en la roca, donde se introducían cuñas para realizar empujes con palancas. Los trabajos debieron contrar con abundante mano de obra especializada, puesto que el grado de elaboración de piezas antes de su transporte era notable.

La calcarenita se usó generalmente para elementos sustentantes, mientras que la caliza se destinaba a mampuestos de muros, losas de calles y pavimentos de edificios públicos. No había canteras de mármol en las proximidades de Baelo Claudia, por lo que sus mármoles proceden de otros lugares de la Península y del Mediterráneo.

El agua constituía un aspecto básico de la ciudad romana. Además de su uso cotidiano, hay otros dos que precisaban un caudal considerable y constante: las termas públicas o privadas y la industria, especialmente en esta zona por las numerosas factorías de salazón que, como es el caso de Baelo Claudia, se localizan en la costa gaditana.

La vida civilizada no se entendía sin agua, por lo que los gobernantes de Baelo Claudia realizaron grandes obras de ingeniería para llevarla a las fuentes públicas. Organizaron la construcción de tres acueductos, uno al este procedente de Punta Plaoma y dos que entraban en la ciudad por el oeste y que aprotaban las aguas de la Sierra de la Plata. Ya en el recinto urbano, el agua se distribuía por cañerías de plomo o de cerámica. Posteriormente, las aguas usadas y las fecales, agua caduca, eran recogidas en un complejo sistema de cloacas que aseguraban la salubridad de la población. En ocasiones, estas obras de carácter puramente fucional adquirieron un gran desarrollo técnico y arquitectónico.

Fuente: Conjunto Arqueológico de Baelo Claudia / Museo Arqueológico de Baelo Claudia
Fecha de la visita: 17/12/2017

Acueducto de Punta Paloma

El suministro de agua dulce a la ciudad de Baelo, demandada tanto para el uso doméstico como para la industria del salazón de pescado, se realizaba a través de tres acueductos. El primero llegaba a la ciudad por el este, tras 5,2 kilómetros de recorrido, procedente de Punta Paloma y aún se conservan restos de su fábrica en el cruce del arroyo de la Chorrera. Los otros dos entraban en la ciudad por el oeste, procedentes de la Sierra de la Plata.

El agua llegaba mediante tuberías a las fuentes públicas, de donde la población se abastecía. Posteriormente las aguas usadas y las fechales -aqua caduca- eran evacuadas mediante un complejo sistema de cloacas que aseguraba la salubridad de la población.

Acueducto de Punta Paloma

Acueducto de Punta Paloma

Puerta Este / Puerta de Carteia

En cada extremo del Decumanus Maximus se encuentran las puertas de mayor porte monumental de la ciudad. Esta es la Puerta Este o Puerta de Carteia, nombre de una de las ciudades de la vía de comunicación que conectaba. Son simétricas en diseño, ambas marcan el final del enlosado urbano y presentan un paso central flanqueado por torreones que sobresalían al exterior de la línea de la muralla.

Junto a la funcionalidad defensiva de sus torreones con cuerpo de guardia, las puertas urbanas tuvieron un papel muy importante como elemento de propaganda del poder romano. Fueron levantadas en época de Augusto, en el siglo I a.C.

Puerta Este

Baelo Claudia - Puerta Este - Puerta de Carteia

Baelo sigue con exactitud los modelos urbanísticos de Roma: un recinto amurallado con calles perpendiculares entre las que destacan dos principales, el Decumanus Maximus, orientado de este a oeste, y el Cardo Maximus, de norte a sur.

La ciudad se adaptaba a la topografía mediante terrazas y calles conectadas a base de rampas y escalinatas. Los arroyos exteriores limitan la anchura máxima de la ciudad que alcanza los 300 metros. En sentido norte-sur llega hasta los 550 metros.

La zona baja de la ciudad concentraba las actividades industriales y portuarias. La parte media hasta el Teatro fue el espacio administrativo, comercial y de sociabilidad. La parte alta pudo acoger sobre todo edificaciones residenciales.

El origen romano de la ciudad de Baelo es de época republicana, del siglo II a.C. En tiempos de Claudio se construyó un conjunto monumental completo que modificó especialmente la estructura del Foro edificado años antes bajo Augusto. En este momento se alcanza el estatuto de municipium que coincide con la etapa de mayor esplendor urbano y económico.

La ruina de la ciudad se produjo durante el siglo III d.C., aunque ya desde el siglo II algunos edificios sufrieron demoliciones o cambios de uso. Manteniendo cierta actividad industrial, en el siglo IV se reaprovecha el espacio urbano, levantando casas nuevas y mofificando sus trazas originales. Pervivió hasta el siglo VII d.C.

Decumanu Maximus

El Decumanus Maximus conserva su enlosado original y su ondulación refleja los terremotos que sufrió la ciudad. Se orienta de este a oeste coincidiendo con dos de las puertas de acceso. A lo largo del trazado se disponían tiendas, el edificio del mercado público y la plaza sur del Foro. Presentaba pórticos a ambos lados, en algunos tramos elevados sobre el nivel del pavimento central, de los que se conservan capiteles y otros elementos de variada morfología.

De la ausencia casi total de rodaduras de carro sobre las losas se puede deducir que el Decumanus Maximus constituiría la calle principal de comercio y de relación social pero no debió ser lugar por donde se desarrollaba el tráfico rodado.

Baelo Claudia - Decumanus Máximo

Conjunto Arqueológico de Baelo Claudia

Casa del Oeste – Casa del Reloj de Sol

En el extremo sur del Cardo de las Columnas hubo a principios del siglo II de nuestra era dos grandes casas privadas -domus- de similar calidad y estructura interna: la Casa del Oeste y la Casa del Reloj de Sol. Tenían superficies similares, unos 500 metros cuadrados con piso superior. Se organizaban en torno a un patio , alrededor del cual se disponían habitaciones con paredes estucadas y decoradas con motivos pintados de tipo vegetal y geométrico. La fachada orientada a la calle principal presentaba una galería soportada por columnas que acogía tiendas y tabernae.

Estas viviendas pudieron pertenecer a los distintos comerciantes o propietarios de la factoría de salazón.

Conjunto Arqueológico de Baelo Claudia - Casa del Oeste

Conjunto Arqueológico de Baelo Claudia - Casa del Reloj

Conjunto Arqueológico de Baelo Claudia - Cardo de las Columnas

Factorías de Salazón

La pesca del atún en almadraba y su posterior tratamiento de conservación en salazón constituyó una industria floreciente en toda la costa gaditana y fue causa fundamental para la prosperidad de la ciudad de Baelo. A lo largo de toda la costa atlántica gaditana se han localizado numerosas factorías de salazón de pescado, actividad que tiene su origen en época fenicia y púnica y que alcanza un desarrollo en el mundo romano.

Los edificios destinados a factoría tenían dos áreas principales: una de preparación -limpieza y troceado del pescado- y otra de procesado -piletas para salazón-. Este conjunto industrial se mantuvo actio desde el siglo II a.C. hasta el III de nuestra era.

Conjunto Arqueológico de Baelo Claudia - Factorías de Salazón

Baelo Claudia - Factorías de Salazón

Área Portuaria

En época romana Baelo era un lugar donde se concentraba el comercio marítimo. Fue el puerto de unión con la vecina Tingis, la actual Tánger, por lo que su relación con el norte de África era continua, siendo uno de los factores principales de su desarrollo urbano. Este sector de la ciudad combina las actividades de tratamiento del pescado, embarque y comercio; también sirvió de zona residencial probablemente para personas vinculadas a la factoría.

La pesca del atún, de Mayo a Septiembre, se practicaba mediante redes fijas similares a las actuales de almadraba. La actividad se realizaba como explotación industrial requiriendo una abundante mano de obra de carácter temporal.

Baelo Claudia - Área Portuaria

Foro Sur

En la unión de las calles principales -decumano y cardo máximos- se localiza el área del Foro, en torno a la cual se desenvolvía la vida administrativa, política y religiosa. Su primera definición corresponde a la época de Augusto y seguirá el mismo esquema organizativo que otras ciudades romanas de finales de época republicana: una zona sagrada, una plaza pública y un área política y comercial

Desde aquí se aprecia la parte sur del Foro limitada por el propio Decumanus Maximus. Sus elementos principales, la Basílica y un edificio adosado sin funcionalidad conocida, se disponen abiertos a una plaza secundaria, enlosada y elevada sobre el decumano por una escalinata que pudo servir como lugar de transacciones comerciales.

Ciudad de Baelo Claudia - Tarifa

La Basílica

Construida en el siglo I d.C., la Basílica era la sede local de la administración de justicia y uno de los grandes edificios públicos de Baelo. Ocupaba el lado sur del Foro, al que abría tres puertas, mientras existía un único acceso desde el Decumano Máximo. De planta rectangular, contaba con un único espacio con columnas que sostenían un segundo piso con una galería abierta al patio central, el el que se desarrollaba la actividad cotidiana de jueces y magistrados. Una estatua colosal del emperador Trajano, dispuesta sobre un pedestal revestido de losas de mármol, presidía la sala. La Basílica fue destruída por el gran terremoto que afectó a la ciudad a comienzos del siglo III d.C.

Basílica de Baelo Claudia

Termas

Estos baños situados junto a la muralla occidental han sido excavados parcialmente, por lo que sólo conocemos su fachada sur y salas termales. Su distribución responde a la organización de la actividad termal, contando con una sala tibia para abluciones o tepidarium, una sala de baño caliente o cella soliaris y otra de baño frío o frigidarium. Esta última disponía de bañeras, una más profunda para el baño y otra en forma de ábside para aspersiones. El espacio abierto hacia la muralla pudo ser la palaestra, lugar para el ejercicio gimnástico.

Un horno calentaba el agua y hacía circular vapor por las distintas estancias, tanto bajo el suelo, suspendido sobre arcos de ladrillos o hypocaustum, como entre las paredes a través de la cámara existente entre muro y tabique.

Las termas cumplían una función higiénica en el mundo romano pero eran también espacio de ocio y de esparcimiento, de relación con los demás ciudadanos, donde se dialogaba, se hacía gimnasia y se tomaban baños. El prceso habitual consistía en que los usuarios, tras untare con aceite, pasaran al tepidarium o sala tibia y luego a la cella soliaris, donde tomaban un baño caliente. Por último, cruzaban la sala templada para hacer abluciones y tomar un baño frío en el frigidarium.

Estas termas se construyen bajo el reinado de Adriano, en la primera mitad del sgilo II d.C y se abandonan en el siglo IV d.C. Posteriormente llegaron incluso a utilizarse como zona de enterramiento.

Baelo Claudia - Termas

Baelo Claudia - Termas

Termas de Baelo Claudia

Cardo del Mercado

El mercado principal de Baelo o Macellum está situado muy cerca del foro y era accesible desde el Decumanus Maximus. Menos en su lado norte, el edifico presentaba una estructura porticada con puerta de acceso en el centro de la fachada sur, en la que se abrían cuatro tiendas con mostradores a la calle. En el interior se organiza un espacio simétrico con diez tiendas en torno a un patio alargado de forma octogonal.

Su construcción se sitúa a finales del siglo I de nuestra era, cuado ya estaba levantado el conjunto monumental del Foro. Presenta una situación de abandono, al menos en su interior, desde principios del siglo III D.C.

Baelo Claudia - Cardo de las Tiendas

Plaza del Foro

El Foro de Belo, fechado en el siglo I d.C., auténtico corazón de la ciudad, consta de una gran plaza pavimentada de 37×30 metros, portificada en sus lados este y oeste, en torno a la cual se sitúan la mayoría de edificios de carácter oficial: basílica, mercado y templos.

El sector norte del Foro está ocupado por una terraza o rostra, elevada sobre la plaza y utilizada como tribuna oratoria. Detrás de ésta, se encuentra una fuente monumental revestida de mármol. A ambos lados se localizan las escalinatas que dan acceso a la plataforma de los Templos.

Baelo Claudia - Plaza del Foro

Tiendas / Tabernae

Al pie de la escalinata se abre el pórtico oriental de la Plaza del Foro. Esta zona porticada estuvo ocupada desde la época de Augusto por una serie de tiendas o tabernae. Son seis habitaciones de forma alargada y parecidas dimensiones. A través de los desagües que se aprecian en algunas de ellas puede interpretarse que se dedicaban a la venta de carne o pescado.

En época de Claudio, la modificación de la zona sur del Foro con la construcción de la Basílica hace desaparecer varias tiendas. Las demás pierden su función al poco tiempo con la edificación del mercado central de Baelo. El enlosado monumental de la plaza se corresponde con estos momentos.

Baelo Claudia - Tiendas - Tabernae

Templo de Isis

Templo de Isis

Capitolio

Los tres templos que se alzan en esta explanada, dominando la Plaza del Foro, están dedicados a Minerva, Júpiter y Juno. Conforman la clásica Triada Capitolina que constituye el gran centro religioso de Baelo.

Se trata de tres edificios independientes, separados entre sí por estrechos pasajes. Cada templo disponía de un potente basamento o podium con escalera frontal de 12 escalones, sobre el que se situaba el pórtico que precedía a la cella, estancia rectangular reservada a la divinidad. Las fachadas se componían con columnas de orden corintio y pilastras adosadas a los muros de la cella. Delante de los templos se localizaba un altar común.

Capitolio

El Teatro

El Teatro de Baelo Claudia aprovecha la pendiente natural para asentar el graderío. Fue edificado en la segunda mitad del siglo I d.C., perdiendo su función en el siglo III d.C. El muro exterior presenta nueve entradas abovedadas que dan acceso a los distintos niveles del graderío o cavea. El público accedía a las distintas zonas según su condición social a traves de puertas o vomitoria.

La orchestra era accesible desde las puertas laterales. Estaba limitada al sur por el escenario, construcción rectangular que se apoyaba en las parascaenia o vestíbulos laterales. El pulpitum separa la orchestra del escenario y estaba revestido de mármol y estucos pintados. El muro de la escena, scanea, disponía de cinco puertas que facilitaban el movimiento de los actores.

Baelo Claudia - Teatro

Baelo Claudia - Teatro

Baelo Claudia - Teatro

Baelo Claudia - Teatro

La Orquesta

Este espacio situado al pie de la cavea o graderío es un semicírculo de 18 metros de diámetro. Está delimitado por el muro de la escena -pulpitum- y por una balaustrada -balteus- que lo separa de la primera grada destinada a las personas de mayor posición social de la ciudad. En la Orchestra se situaban los músicos que acompañaban a las representaciones. Según la costumbre romana, las obras más comunes eran las comedias con tono jocoso o burlesco. Los espectáculos de mimo, las danzas y las pequeñas obras cómicas también gozaron del favor popular.

Baelo Claudia - Teatro

Baelo Claudia - Teatro

Muralla Este / Murallas Urbanas

La muralla de Baelo Claudia se construye en dos fases, la primera en época augustea y la segunda bajo el emperador Claudio. El perímetro está jalonado de torres rectangulares, pero el reducido espesor de los lienzos nos señala que en plena pax romana, en el imperio de Augusto, la preocupación fundamental no era la seguridad ante un agresor entonces inexistente. Más bien se trataba de buscar la delimitación del área ciudadana por razones fiscales, administrativas e incluso propagandísticas o religiosas, es decir, como elemento que marca el espacio sagrado protegido por las divinidades que constituía el área urbana.

Baelo Claudia - Muralla Este

Baello Claudia - Muralla Este

Desde este punto podemos observar los dos timpos de técnicas utilizadas en la construcción de las murallas de Baelo Claudia y en las reparaciones realizadas posteriormente para contrarestar los efectos de varios seismos.

La parte inferior del lienzo de muralla está construida con grandes bloques de piedra caliza, almohadillados y colocados sin mortero, que corresponden a la fundación augustea. En la parte superior, reformada en torno al año 60 d.C., las caras de los muros se construyen con sillares regulares de menor tamaño y las torres se rematan con roca ostionera en sus esquinas. El relleno de los muros se compone de piedras irregulares mezcladas con argamasa -opus caementicium-, antecedente del hormigón moderno.

Baelo Claudia - Muralla Este

Baelo Claudia - Muralla Este

Puerta Oriental del Decumano del Teatro

Esta puerta es uno de los cuatro accesos conocidos a Baelo. Se construye en la segunda mitad del siglo I de nuestra era, fruto del segundo desarrollo urbano de la ciudad. Se abre el lienzo oriental de la muralla, reaprovechando una torre existente y añadiendo otra nueva junto a la anterior, para definir el punto de entrada a la vía denominada Decumano del Teatro.

Este nuevo acceso dará protagonismo al teatro que en esos mismos momentos se está construyendo en la ciudad culminando un proceso de monumentalización lleva a cabo en época de los emperadores Claudio y Nerón.

Puerta Oriental del Decumano del Teatro

Creencias Religiosas y Mundo Funerario

El templo de Júpiter en Roma estaba situado en el monte capitolino, dominando el foro. Esta misma relación se repite en muchas ciudades del imperio, como es el caso de Baelo Claudia. Los tres templos que se alzan sobre el enlosado de la plaza pública están dedicados a Júpiter, Juno y Minerva, la tríada que representa la religión oficial de la urbe y que conforma también el gran centro sacro de Baelo. Su situación dominante no es casual y simboliza la sumisión de la vida administrativa y política a la divinidad bajo cuya protección se desarrolla la vida ciudadana.

A partir del siglo I proliferan en el impoerio los cultos de origen oriental, entre ellos el de Isis, culto mistérico, es decir, con ceremonias rituales reservadas a los iniciados, fieles que habían pasado por una serie de ritos que los hacían aptos para participar en el culto de la diosa.

Baelo Claudia dispuso de tres áreas de necrópolis. Dos de ellas están situadas a la salida de dos de las puertas principales de la ciudad (Carteia y Gades), jalonando el camino de la denomidada vía Heraclea. Otra más tardía se encuentra ubicada junto a la muralla oriental, entre las puertas este de los decumanus y del teatro. Asimismo se extiende hacia el noroeste en las cercanías del acueducto de Punta Paloma.

La necrópolis sureste, la mejor conocida, se extiende por una superficie de dos hectareas. En este espacio las sepulturas son muy numerosas, alcanzando una densidad que en muchos casos sobrepasa una tumba por metro cuadrado. En ella encontramos dos ritos: el de la incineración, fundamentalmente entre el siglo I a.C. y el siglo I d.C., y el de la inhumaciòn, más tardío, a partir del siglo III y IV d.C.

Los tipos de sepulturas son diversos y pueden clasificarse en grupos en relación con sus dimensiones y tipología. Las formas más sencillas son los enterramientos en fosa. También se utilizaron construcciones más complejas como los mausoleos de dos cámaras, los recintos funerarios con torre y los turriformes. Estos tipos de enterramientos son similares a los documentados en otros yacimientos del norte de África. El mundo cartaginés dejó una profunda huella en las costumbres de los pobladores de las costas andaluzas hasta la romanización del territorio. Estos lazas mantenidos entre Hispania y la costa norte del continente vecino parecen incluso que se acentuaron al amparo de la unidad administrativa romana. La semejanza con la necrópolis occidental de la ciudad de Tipasa (Mauritania Tingitana), situada en la puerta de Cesarea, prueba las relaciones entre la necrópolis de Baelo y las norteafricanas.

Baelo Claudia tiene tres necrópolis, dos de ellas situadas a lo largo de las salidas este y oeste de la ciudad, jalonando el camino, y otra posterior junto a la muralla oriental. La más conocida es la necrópolis sureste, en la que encontramos dos ritos funerarios: la incineración, entre el siglo I a.C. y I d.C., y la inhumación, de los siglos III y IV.

La forma más sencilla de enterramientos es la fosa excavada en la tierra y compuesta de dos elementos: la urna cineraria y los vasos de ofrendas. Otros enterramientos más complejos son los pequeños monumentos funerarios en forma de cubo y de paralelepípedo, y las cuppae; los mausoleos de dos cámaras; los recintos funerarios con torre; y los enterramientos turriformes, que tienen su origen en Egipto, aunque en este caso el modelo debió tomarse directamente del norte de África, donde este tipo de tumba había alcanzado gran difusión.

Una característica singular de la necrópolis de Baelo es el empleo de betilos: piezas cilíndricas o troncocónicas con o sin base, labradas en piedra caliza; otras veces son simples guijarros de cuarcita que intentan representar un torso humano. Se colocaban al exterior del monumento funerario y de cara al mar.

Los betilos -cuya significación ritual podría relacionarse con divinidades marinas, genios protectores o quizás con divinidades de tradición grecorromana (Saturno o Baco) o de carácter púnicop (Baal)- aparecen en Baelo desde momentos de Claudio hasta al menos el siglo III d.C. Paralelos los encontramos en Cerdeña y en la necrópolis norteafricana de Susa, Tipasa y Volubilis.

Ara funeraria (calcarenita fosilífera, siglo I d.C. Necrópolis Orientall)

Fuente: Conjunto Arqueológico de Baelo Claudia / Museo Arqueológico de Baelo Claudia
Fecha de la visita: 17/12/2017

La visita al Conjunto Arqueológico de Baelo Clauda es altamente recomendada/obligatoria.

Conjunto Arqueológico de Baelo Claudia - Bolonia - Tarifa

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