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Pueblos de Córdoba

Dos Torres

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Dos Torres – Valle de los Pedroches

La villa de Dos Torres, situada en la zona central de Los Pedroches, a 6 km de la C-411. tiene una extensión de 144,1 km2.

Dos Torres limita con los municipios de El Guijo, Torrecampo y Pedroche al este, Pozoblanco, Añora y Alcaracejos al Sur, Villaralto, El Viso y Santa Eufemia al oeste, estando el límite norte del término constituido por el río Guadalmez, que separa la provincia de Córdoba de la de Ciudad Real en esta área.

Torremilano y Terrefranca, padre y madre de Dos Torres, fueron protagonistas en numerosas ocasiones de férreas contiendas entre el reino de Córdoba y el Señorío de Santa Eufemia por extender sus dominios. Caminar por sus calles, asombrarse ante una arquitectura llena de encanto, visitar sus monumentos, saborear su rica gastronomía… y llevarse como recuerdo el granito, símbolo de un pueblo que lo  eligió para resaltar su nobleza e hidalguía, supone una experiencia para el visitante y un deleite para sus sentidos.

Los orígenes de Dos Torres se remontan a la Baja Edad Media (siglos XIV y XV), pero su territorio ya estuvo poblado en la antigüedad. Las villas que dieron lugar al actual municipio fueron Torremilano y Torrefranca, cuyo máximo apogeo y esplendor se desarrolló entre los siglos XV y XVIII, siendo durante este periodo cuando se erigen sus arquitecturas más relevantes y representativas.

Las primeras referencias de Torremilano se remontan al siglo XIV. Los Reyes Católicos la nombran parte integrante de las Siete Villas de Los Pedroches (realengo). Perteneció a la Corona y con el tiempo, Torremilano se convirtió en la cabeza administrativa de la jurisdicción de las Siete Villas, prueba de ello es la elección de esta villa de Torremilano para el establecimiento del primer Corregidor Real de Los Pedroches (a partir de mediados del siglo XVIII), D. Francisco Miguel Díaz de Mendoza.

La otra villa que dio lugar a Dos Torres, Torrefranca, perteneció al Condado de Santa Eufemia, villa de señorío, y sus primeras referencias documentales datan de mediados del siglo XV. Gonzalo Messía Carrillo II, Señor de Santa Eufemia, le atribuyó el nombre de Torrefranca en el año 1481, anteriormente se conocía como “Barrio Mejías”. El nombre de Torrefranca hace referencia a los recursos empleados (mercados francos, mejores condiciones tributarias,…) por Gonzalo Messía para atraer a un mayor número de vasallos con objeto de aumentar sus rentas.

Fue en el siglo XIX, iniciándose los trámites en el 1839 y consolidándose en 1840, bajo dominio del General Espartero, regente de la reina Isabel II, cuando se decretó la fusión en un solo municipio de las villas de Torremilano y Torrefranca, con el nombre actual de Dos Torres, constituyéndose el flamante ayuntamiento conjunto en enero de 1842.

La esencia de Dos Torres está representada en la arquitectura vernácula tradicional, siendo de todos los municipios de la zona norte de Córdoba, el que mejor conserva y representa la auténtica arquitectura popular de la sierra. La utilización del granito y la calidad de los trabajos en forja se extiende por todo el casco histórico de la localidad, otorgándole una belleza singular.

La conservación de su caserío a lo largo de la historia, ha supuesto la declaración del municipio como Bien de Interés Cultural (BIC) con la categoría de Conjunto Histórico, la cual le confiere una gran identidad en el ámbito patrimonial y turístico-cultural.

Monumentos de Dos Torres / Qué ver

Soportales
Plaza de la Villa
Iglesia de Santiago
Pozo de la Nieve
Puente de San Juan
Puente de Santa Ana
Ermita de San Roque
Ermita del Santo Cristo
Ermita de San Sebastián
Ermita Virgen de Loreto
Ermita de San Bartolomé
Iglesia de Ntra. Sra. de la Asunción

  • Iglesia de la Asunción: antigua Iglesia de Sta. María de Torremilano, fue edificada entre los siglos XV y XVIII. Declarada BIC e inscrita en el Catálogo General del Patrimonio Histórico Andaluz con la categoría de Monumento. Es de planta de cruz latina, con crucero, dividida en tres naves por dos filas de arcadas semiapuntadas. Presenta un majestuoso presbiterio, toda una obra de ingeniería de Hernán Ruiz III en el siglo XVI. En este templo se conjugan armónicamente los estilos gótico, mudéjar, renacentista y barroco.
  • Iglesia de Santiago: es el monumento más importante de la antigua villa de Torrefranca que pervive en la actualidad. Data del siglo XV, es de una sola nave cubierta por techumbre de madera a dos aguas, de especial interés es el fresco alusivo a la fundación del templo y las roscas irregulares de los arcos ligeramente apuntados que sustentan la cubierta. Actualmente este edificio da cabida a la Casa de la Cultura de la localidad, celebrándose en el mismo gran parte de la programación municipal de cultura.
  • Pozo de la Nieve: edificio cuya cronología se remonta entre los siglos I a.C. al IV d.C., pudiendo tratarse en origen, según las hipótesis manejadas que se derivan de los estudios realizados sobre su tipología, de una antigua basílica y/o presbiterio paleocristiano. Es una construcción muy significativa por ser uno de los pocos monumentos de este tipo existentes en Andalucía. Presenta planta centralizada, cuadrada al exterior y circular al interior. De especial interés es la bóveda que cubre el cubículo. El pozo se abrió con posterioridad en el siglo XVIII.
  • Plaza Mayor y Soportales: el gran atractivo que Dos Torres posee, se refleja, sobre todo, en su singular Plaza Mayor de la Villa. Una plaza monumental en la que destacan sus soportales, edificio portificado que albergaba la antigua cárcel de la villa de Torremilano (Siglo XVIII), sin paralelismos en la comarca de Los Pedroches, al tratarse de una construcción que se asemeja a las arquitecturas castellanas.
  • Portadas y Escudos Blasonados: lo que realmente configura y fisonomiza particularmente a Dos Torres son sus numerosas portadas y escudos heráldicos. El alto rango social de muchos de los linajes que se asentaron en la villa tras la Reconquista, ha dejado una profunda huella en la nobleza de sus casas solariegas desde finales del siglo XV, en las fachadas y en los escudos heráldicos que las presiden: Morillo-Velarde, Jurado de Pedradas, García Bejarano, Díaz de Mendoza, Escudo Real de las Carnicerías Públicas,… emplazados en su mayor parte en la antigua villa de Torremilano.
  • Arquitectura Popular: el entramado urbano consolidado presenta una gran homogeneidad y continuidad temporal, con un gran número de casas de elevado interés arquitectónico y tipológico con un altísimo valor popular y tradicional.
    Las edificaciones domésticas de Dos Torres se caracterizan principalmente por su marcado sabor vernáculo, determinado por el contexto socio-geográfico e histórico-cultural en el que se desenvuelve, siendo la agricultura, y sobre todo la ganadería la fuente principal de su riqueza. Se trata de viviendas con una doble funcionalidad muy marcada, por un lado la de la habitabilidad y por otro la productiva. Sin embargo esto no quita que nos encontremos, principalmente en viviendas de gran propietario, el desarrollo de ciertos estilos y técnicas artísticas, derivadas fundamentalmente del modernismo.
    La Tipología tradicional de las viviendas se ha mantenido a lo largo del tiempo, predominando la de dos plantas (planta baja más cámara), de las que la baja consta de un corredor al que se le adosan a ambos lados una serie de estancias y al fondo un corral para el ganado o un patio y un pequeño huerto. La cocina (hogar) ocupa un lugar preeminente y está casi completamente cubierta por una gran campana de chimenea.
    Una de las características básicas de la casa típica de Dos Torres es la cubierta mediante bóvedas de arista o de medio cañón con lunetos, siendo también frecuente la techumbre soportada por vigas de madera. Otro elemento característico de la arquitectura popular de Dos Torres es la tradicional vereda, presente en gran parte de los pasillos-distribuidores de las casas.
  • Ermitas: San Roque, Ntra. Sra. de Loreto, San Sebastián, San Bartolomé y Santo Cristo. Están orientadas a los cuatro puntos cardinales en el entorno del municipio, excepto la Ermita del Santo Cristo, que se encuentra en el centro, próxima a la Plaza de la Villa.
    Se trata de inmuebles religiosos de entre los siglos XVI y XVIII, presentan las características constructivas propias de la zona, con muros de piedra, todas presentan nave única cubierta por bóveda de cañón seccionada por arcos fajones ligeramente apuntados. Los presbiterios son de planta cuadrada y testero plano con cubiertas de bóvedas vaídas, cúpulas semiesféricas,…, excepto la Ermita de San Sebastián que presenta tres naves divididas por arcos formeros de medio punto. Responden a la tipología tradicional de ermitas serranas.
  • Puente de San Juan: según la tradición popular se adscribe a la época romana, pero por su tipología y estilo habría que situarlo más bien a finales del siglo XV o principios del siglo XVI, habiendo sufrido algunas transformaciones a lo largo de la historia, siendo la última en 1986. Tiene un solo ojo con gran peralte en su clave, conformando en su intradós una magnífica bóveda de cañón de ladrillo de barro cocido. Es el puente que une el casco urbano de la localidad con el barrio de San Juan. De gran interés es su empedrado a manera de mosaicos.
  • Puente de Santa Ana: del siglo XVI, está situado en el paraje de la Ermita de Nuestra Señora de Loreto (anterior advocación a Santa Ana), todo en granito, de gran sencillez y sobriedad, que a su vez le confiere una gran elegancia; presenta cinco ojos.

Este amplio y rico acervo cultural ha dado lugar a la catalogación de Dos Torres como Bien de Interés Cultural con la categoría de Conjunto Histórico, por lo que bien merece una visita pasear por sus calles repletas de historia y descubrir su valioso patrimonio.

Centro de Interpretación de la Arquitectura Popular

El Centro de Interpretación de la Arquitectura Popular ocupa las estancias de una vivienda tradicional de gran propietario, fechada entre los últimos años del siglo XIX y los inicios del siglo XX. Perteneció originariamente a Vicenta y Manuel García-Arévalo.

Tiene como misión la difusión e interpretación de los principales recursos patrimoniales de Dos Torres y la comarca de Los Pedroches, dando a conocer la principal singularidad e identidad cultural del Conjunto Histórico del municipio: su elevado interés arquitectónico y el altísimo valor popular y tradicional de su caserío, valiéndose para ello de un doble discurso museográfico.

El centro aporta información sobre el territorio en cuestión, sobre el patrimonio que en él se encuentra y sobre el modo de acceder a él, teniendo en cuenta que el objetivo del mismo es orientar al visitante al siguiente escalón, el de la presentación “in situ” de los recursos, siendo el primer lugar de contacto entre el usuario y el territorio, centralizándose en éste la estructura y actividad turística y cultural de la localidad.

La estructura, dimensiones y características del inmueble sobre el que se proyecta este Centro de Interpretación permiten la definición de diferentes espacios dentro de su concepción global:

  • En la planta baja, se articula el espacio museístico propiamente dicho, con el área de recepción de visitantes y las estancias dedicadas a la presentación e interpretación de los recursos patrimoniales, sobre las que se plantea el discurso museográfico en doce salas expositivas, sumergiendo al visitante de lo general a lo particular mediante un recorrido por los diferentes elementos que han configurado la identidad cultural de Dos Torres y la comarca de Los Pedroches.
  • En la planta primera, se establecen los espacios destinados a la dinamización y difusión cultural y al apoyo a la labor educativa, divulgativa y pedagógica del centro: sala de conferencias, sala de exposiciones temporales, aula didáctica y la Oficina de Gestión del Patrimonio.
  • Por último, en la parte trasera de la casa, se dispone un patio abierto de aire castellano con acceso independiente en el que se establece la ubicación de las instalaciones para un futuro restaurante-cafetería con velador a manera de “miniateneo” y una tienda de souvenir y productos locales.

En definitiva, se trata de un equipamiento cultural para el estudio, conocimiento, conservación y divulgación del patrimonio de Dos Torres y la comarca de Los Pedroches, así como un lugar de obligada visita, como puerta de entrada y carta de presentación de lo que el visitante se va a encontrar en nuestro territorio: paisaje, historia, patrimonio histórico-artístico, arquitectura popular, costumbres, fiestas y tradiciones,… en suma, un edificio para la práctica sostenible del turismo cultural.

Gastronomía de Dos Torres

Embutidos (chorizos, salchichón, jamón, morcilla, lomo). Migas tostadas. Garbanzos tostados.

Dulces: Hornazos pascuales.

Cómo llegar

Salir de Córdoba. Continuar en: N-432. Travesía de El Vacar. Girar a la derecha: N-502. Continuar en: N-502A. Travesía de Alcaracejos. En la rotonda, tomar la salida 2 Continuar en: CP-135. Seguir indicaciones hasta Dos Torres.

Distancias desde Dos Torres

Añora 4,5 km
Córdoba 81 km
Belalcázar 34 km
Pozoblanco 10 km
Alcaracejos 9,5 km
Santa Eufemia 22 km
Fuente Obejuna 57 km
Fuente la Lancha 15 km
Villanueva de Córdoba31 km

Fuentes y Manantiales de Dos Torres

  • Fuente Vieja
  • Fuente Nueva
  • Fuente Cañete
  • Pozo de la Concha
  • El Pilar de Santa Ana
  • Fuente Vieja del Camino de Alcaracejos

Alojamientos Rurales

  • Hotel Los Usías
  • Casa Rural Abuela Teo (8 personas)
  • Vivienda Turística Balsera (13 personas)

Ruta de la Arquitectura del Agua en Dos Torres

Dos Torres cuenta con un notable catálogo de elementos del patrimonio hidráulico (fuentes, norias y abrevaderos), así como espacios de gran valor ambiental. La Ruta de la Arquitectura del Agua comienza en el camino conocido como “Callejón de las Vacas” hasta el “camino de Dos Torres a Santa Eufemia”. Tras recorrer algunos metros de esta vía tomamos el “camino Valdelafuente”, donde podremos observar los restos de muchas de las norias que extraían agua en las huertas próximas a los arroyos Milano y de la Cigüeñuela.

Siguiendo el camino en dirección Norte y tras cruzar el arroyo de la Cigüeñuela habrá que continuar hacia la izquierda en la misma dirección del cauce hasta llegar otra vez al “camino de Dos Torres a Santa Eufemia”.

Nos introducimos en la dehesa por el camino de “San Alberto”, trayecto por el cual podremos disfrutar del paisaje arbolado, que se ve interrumpido por linderos de caminos llenos de flores, arbustos y arroyos. Aproximándonos al casco urbano de Dos Torres, comienzan a aparecer de nuevo las huertas, donde volveremos a encontrar algunos pozos y norias antes de llegar al cruce con el camino asfaltado de “El Rollo”. Seguimos este camino en dirección al casco urbano y en la zona conocida como El Calvario, giramos a la derecha para llegar hasta la ermita de San Sebastián y al Pozo de la Nieve (antigua basílica paleocristiana), con la última noria de la ruta al frente.

Las norias de Dos Torres

De origen persa, fueron los árabes quienes impulsaron la utilización de norias para extraer el agua de ríos y pozos y poder así regar las huertas. Existen distintos tipos de noria dependiendo del lugar de donde se va a extraer el agua. En el municipio de Dos Torres la forma de noria más frecuente es la de rueda horizontal tirada por animales.

Durante mucho tiempo han sido el único medio para poner en producción agrícola algunas tierras, ya que era la forma de extraer mecánicamente el agua y son ejemplos representativos de aprovechamiento rural, sostenible y tradicional de los recursos naturales. Con la mecanización del campo fueron sustituidas por bombas y motores de gasoil y eléctricos.

La dehesa

La interacción del Hombre con su medio ha fraguado un entorno rural que permite su aprovechamiento económico, al tiempo que mantiene unas señas de identidad de gran valor paisajístico y ambiental. La dehesa representa uno de los mejores ejemplos del Planeta de actividad humana que aprovecha los recursos naturales de modo respetuoso y sostenible.

Ruta de la Dehesa y la Ganadería en Dos Torres

La ruta

Partiendo de la glorieta al norte casco urbano de Dos Torres en la intersección que forman las carreteras CV-166 y CO-7413, nos adentraremos en la ruta pasados unos 700 m hasta tomar el conocido como Camino viejo de Dos Torres a El Guijo, que recorreremos, durante los dos primeros km del recorrido.

El entorno tiene la impronta de toda la comarca ganadera a la que pertenece, el predominio de la dehesa de encinas (Quercus rotundifolia). La mayoría de los ejemplares arbóreos son centenarios, circunstancia fácil de imaginar viendo sus troncos retorcidos y vetustos. En todo momento transitaremos cerca de diferentes explotaciones ganaderas, dedicadas en su mayoría al bovino frisón y al ovino merino, haciendo honor al nombre de nuestra ruta.

Poco antes del segundo kilómetro cruzaremos el arroyo de la Cigüeñuela, donde la biodiversidad del enclave merece especial atención. Entre la avifauna destacan el ánade real o azulón (Anas platyrhynchos), la focha común (Fulica atra) y, por supuesto, la cigüeña blanca (Ciconia ciconia), responsable del topónimo del cauce. Una vez pasado el arroyo tomamos un camino a la izquierda que nos conecta cerca del tercer kilómetro con el Camino Nuevo de Dos Torres a El Guijo.

El granito es el elemento constructivo fundamental en la comarca, pues una gran superficie de Los Pedroches esta ocupada por un batolito granítico que atraviesa la comarca en dirección NO-SE. De hecho, entre los kilómetros 4 y 5 del recorrido, nos sorprenderá gratamente un “callejón” con paredes de mampuesto en piedra magistralmente colocadas, sin cemento alguno, y que desafían casi las leyes de la gravedad.

Tras este tramo iniciamos la vuelta por el Camino del Molino a la Viña, no sin antes cruzar nuevamente el arroyo de la Cigüeñuela hacia el kilómetro 7.5 por un puente sumamente integrado a través nuevamente del granito.

Granito, dehesa, ganadería y biodiversidad, un crisol de naturaleza y respetuosa presencia humana por el que adentrarse en el corazón del Valle de los Pedroches.

Los mampuestos de piedra

La función de estas cercas era en un principio la delimitación y afirmación de la propiedad. Desgraciadamente, el uso de las mallas ganaderas de alambre ha ido sustituyendo a esta arquitectura lineal de piedra por dos motivos, la rentabilidad económica y sobre todo la falta de mano de obra especializada en este “arte” de levantar muros de piedra sin cemento alguno. Todavía quedan por la zona algunos “pareeros”, nombre por el que se conocía este oficio.

Aunque parezca aleatoria la manera en la que están dispuestas las piedras de cada pared, no es así. La destreza del constructor de cercas lo lleva a elegir con una sabiduría ancestral el tipo de piedras y su posición dependiendo de la forma y el tamaño de las mismas, dando lugar a sus diferentes nombres. En la base de la cerca se colocan las piedras más gruesas, a modo de suncho o cimiento, que puede estar algo enterrado. Conforme se va levantando la cerca aparecen aleatoriamente algunas piedras más alargadas y colocadas de forma transversal que ayudan a “dar fuerza” y estabilidad a la pared, son las catanas y coales (de codo, o rascadero para el ganado). Los huecos que van quedando se rellenan con piedras más pequeñas llamadas ripios. Por último, cuando la cerca de piedra alcanza la altura deseada se remata con fragmentos de roca, algo mayores y de aspecto más o menos plano, conocidos como baldas.

La importancia ecológica de estas paredes de piedra también radica en que constituyen el hábitat de muchas especies. En estos mampuestos se fijan líquenes o plantas como el conocido ombligo de Venus (Umbilicus rupestris). También un sinfín de invertebrados busca refugio entre las piedras, e igualmente, reptiles como la culebrilla ciega (Blanus cinereus). Se trata por tanto no sólo de un recurso patrimonial sino también de un importante recurso para la biodiversidad.

Centro de Interpretación de la Arquitectura Popular

El Centro de Interpretación de la Arquitectura Popular ocupa las estancias de una vivienda tradicional de gran propietario, fechada entre los últimos años del siglo XIX y los inicios del siglo XX. Perteneció originariamente a Vicente Peña y Manuel García-Arévalo.

Tiene como misión la difusión e interpretación de los principales recursos patrimoniales de Dos Torres y la Comarca de los Pedroches, dando a conocer la principal singularidad e identidad cultural del Conjunto Histórico del municipio: su elevado interés arquitectónico y el altísimo valor popular y tradicional de su caserío, valiéndose para ello de un doble discurso museográfico.

El Centro aporta información sobre el territorio en cuestión, sobre el patrimonio que en él se encuentra y sobre el modo de acceder a él, teniendo en cuenta que el objetivo del mismo es orientar la visitante al siguiente escalón, el de la presentación «in situ» de los recursos, siendo el primer lugar de contacto entre el usuario y el territorio, centralizándose en éste la estructura y actividad turística y cultural de la localidad.

La estructura, dimensiones y características del inmueble sobre el que se proyecta este Centro de Interpretación permiten la definición de diferentes espacios dentro de su concepción global:

  • En la planta baja, se articula el espacio museístico propiamente dicho, con el área de recepción de visitantes y las estancias dedicadas a la presentación e interpretación de los recursos patrimoniales, sobre las que se plantea el discurso museográfico en doce salas expositivas, sumergiendo al visitante de lo general a lo particular mediante un recorrido por los diferentes elementos que han configurado la identidad cultural de Dos Torres y la Comarca de los Pedroches.
  • En la planta primera, se establecen los espacios destinados a la dinamización y difusión cultural y al apoyo a la labor educativa, divulgativa y pedagógica del centro: sala de conferencias, sala de exposiciones temporales, aula didáctica y la Oficina de Gestión del Patrimonio.
  • Por último, en la parte trasera de la casa, se dispone de un patio abierto de aire castellano con acceso independiente en el que se establece la ubicación de las instalaciones para un futuro restaurante – cafetería con velador a manera de «miniateneo» y una tienda de souvenir y productos locales.

En definitiva, se trata de un equipamiento cultural para el estudio, conocimiento, conservación y divulgación del patrimonio de Dos Torres y la Comarca de los Pedroches, así como un lugar de obligada visita, como puerta de entrada y carta de presentación de lo que el visitante se va a encontrar en nuestro territorio: paisaje, historia, patrimonio histórico-artístico, arquitectura popular, costumbres, fiestas y tradiciones,… en suma, un edificio para la práctica sostenible del turismo cultural.

Fuente: Ayto. de Dos Torres


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