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Pueblos de Córdoba

Dos Torres

Pueblos de Córdoba

Dos Torres – Valle de los Pedroches

La villa de Dos Torres, situada en la zona central de Los Pedroches, a 6 km de la C-411. tiene una extension de 144,1 km2.

Dos Torres limita con los municipios de El Guijo, Torrecampo y Pedroche al este, Pozoblanco, Añora y Alcaracejos al Sur, Villaralto, El Viso y Santa Eufemia al oeste, estando el límite norte del término constituido por el río Guadalmez, que separa la provincia de Córdoba de la de Ciudad Real en esta área.

El origen de Dos Torres hay que buscarlo en el surgimiento y desarrollo de dos antiguos pueblos: Torremilano y Torrefranca. Serían estos en época romana posesiones de Oxintiade, en el convento jurídico cordubense. Su origen actual data de 1352

El desarrollo de Torremilano tras la reconquista debió ser importante pues hasta 1771 se situó en esta villa la red del corregimiento de las Siete Villas de los Pedroches que controlaban por entonces los marquesados del Carpio, concretamente desde 1660, en que estos adquieren los derechos sobre la comarca, previa compra a Felipe IV.

El 4 de mayo de 1836 se produce la ruptura del tradicional modo de disfrute común de dehesas por las villas de los Pedroches. Tras esto se produjo el reparto de las tierras entre los mismos, reparto en el que entra Torremilano. Este hecho será fundamental para su evolución puesto que en diciembre de 1839 se publica una resolución gubernamental ordenando la fusión de Torrefranca y Torremilano bajo el nombre de Dos Torres.

Monumentos de Dos Torres

Iglesia de Santiago, originaria parroquia de Torrefranca (s. XV).

Parroquia de Ntra. Sra. de la Asunción, gótica, con artesonado de par y nudillo de estilo mudéjar, s. XV.

Iglesia de San Bartolomé, siglo XVI.

Ermita de San Roque.

Iglesia del Cristo de la Caridad.

Ermita de Ntra. Sra. de Loreto y puente de santa Ana, con cinco ojos, (s. XVI).

Ermita de San Sebastián.

Yacimientos Arqueológicos

Edificio romano en “El Pozo de la Nieve” de origen romano.

Urbanismo

Casa del Salón.
Soportales en la plaza de la Villa.

Cortijo de los Llanos o El Baldío

Gastronomía de Dos Torres

Embutidos (chorizos, salchichón, jamón, morcilla, lomo). Migas tostadas. Garbanzos tostados.

Dulces: Hornazos pascuales.

Cómo llegar a Dos Torres

Salir de Córdoba. Continuar en: N-432. Travesía de El Vacar. Girar a la derecha: N-502. Continuar en: N-502A. Travesía de Alcaracejos. En la rotonda, tomar la salida 2 Continuar en: CP-135. Seguir indicaciones hasta Dos Torres.

Distancias desde Dos Torres

Añora 4,5 km
Córdoba 81 km
Belalcázar 34 km
Pozoblanco 10 km
Alcaracejos 9,5 km
Santa Eufemia 22 km
Fuente Obejuna 57 km
Fuente la Lancha 15 km
Villanueva de Córdoba31 km

Fuentes y Manantiales de Dos Torres

  • Fuente Vieja
  • Fuente Nueva
  • Fuente Cañete
  • Pozo de la Concha
  • El Pilar de Santa Ana
  • Fuente Vieja del Camino de Alcaracejos

Ruta de la Arquitectura del Agua en Dos Torres

Dos Torres cuenta con un notable catálogo de elementos del patrimonio hidráulico (fuentes, norias y abrevaderos), así como espacios de gran valor ambiental. La Ruta de la Arquitectura del Agua comienza en el camino conocido como “Callejón de las Vacas” hasta el “camino de Dos Torres a Santa Eufemia”. Tras recorrer algunos metros de esta vía tomamos el “camino Valdelafuente”, donde podremos observar los restos de muchas de las norias que extraían agua en las huertas próximas a los arroyos Milano y de la Cigüeñuela.

Siguiendo el camino en dirección Norte y tras cruzar el arroyo de la Cigüeñuela habrá que continuar hacia la izquierda en la misma dirección del cauce hasta llegar otra vez al “camino de Dos Torres a Santa Eufemia”.

Nos introducimos en la dehesa por el camino de “San Alberto”, trayecto por el cual podremos disfrutar del paisaje arbolado, que se ve interrumpido por linderos de caminos llenos de flores, arbustos y arroyos. Aproximándonos al casco urbano de Dos Torres, comienzan a aparecer de nuevo las huertas, donde volveremos a encontrar algunos pozos y norias antes de llegar al cruce con el camino asfaltado de “El Rollo”. Seguimos este camino en dirección al casco urbano y en la zona conocida como El Calvario, giramos a la derecha para llegar hasta la ermita de San Sebastián y al Pozo de la Nieve (antigua basílica paleocristiana), con la última noria de la ruta al frente.

Las norias de Dos Torres

De origen persa, fueron los árabes quienes impulsaron la utilización de norias para extraer el agua de ríos y pozos y poder así regar las huertas. Existen distintos tipos de noria dependiendo del lugar de donde se va a extraer el agua. En el municipio de Dos Torres la forma de noria más frecuente es la de rueda horizontal tirada por animales.

Durante mucho tiempo han sido el único medio para poner en producción agrícola algunas tierras, ya que era la forma de extraer mecánicamente el agua y son ejemplos representativos de aprovechamiento rural, sostenible y tradicional de los recursos naturales. Con la mecanización del campo fueron sustituidas por bombas y motores de gasoil y eléctricos.

La dehesa

La interacción del Hombre con su medio ha fraguado un entorno rural que permite su aprovechamiento económico, al tiempo que mantiene unas señas de identidad de gran valor paisajístico y ambiental. La dehesa representa uno de los mejores ejemplos del Planeta de actividad humana que aprovecha los recursos naturales de modo respetuoso y sostenible.

Ruta de la Dehesa y la Ganadería en Dos Torres

La ruta

Partiendo de la glorieta al norte casco urbano de Dos Torres en la intersección que forman las carreteras CV-166 y CO-7413, nos adentraremos en la ruta pasados unos 700 m hasta tomar el conocido como Camino viejo de Dos Torres a El Guijo, que recorreremos, durante los dos primeros km del recorrido.

El entorno tiene la impronta de toda la comarca ganadera a la que pertenece, el predominio de la dehesa de encinas (Quercus rotundifolia). La mayoría de los ejemplares arbóreos son centenarios, circunstancia fácil de imaginar viendo sus troncos retorcidos y vetustos. En todo momento transitaremos cerca de diferentes explotaciones ganaderas, dedicadas en su mayoría al bovino frisón y al ovino merino, haciendo honor al nombre de nuestra ruta.

Poco antes del segundo kilómetro cruzaremos el arroyo de la Cigüeñuela, donde la biodiversidad del enclave merece especial atención. Entre la avifauna destacan el ánade real o azulón (Anas platyrhynchos), la focha común (Fulica atra) y, por supuesto, la cigüeña blanca (Ciconia ciconia), responsable del topónimo del cauce. Una vez pasado el arroyo tomamos un camino a la izquierda que nos conecta cerca del tercer kilómetro con el Camino Nuevo de Dos Torres a El Guijo.

El granito es el elemento constructivo fundamental en la comarca, pues una gran superficie de Los Pedroches esta ocupada por un batolito granítico que atraviesa la comarca en dirección NO-SE. De hecho, entre los kilómetros 4 y 5 del recorrido, nos sorprenderá gratamente un “callejón” con paredes de mampuesto en piedra magistralmente colocadas, sin cemento alguno, y que desafían casi las leyes de la gravedad.

Tras este tramo iniciamos la vuelta por el Camino del Molino a la Viña, no sin antes cruzar nuevamente el arroyo de la Cigüeñuela hacia el kilómetro 7.5 por un puente sumamente integrado a través nuevamente del granito.

Granito, dehesa, ganadería y biodiversidad, un crisol de naturaleza y respetuosa presencia humana por el que adentrarse en el corazón del Valle de los Pedroches.

Los mampuestos de piedra

La función de estas cercas era en un principio la delimitación y afirmación de la propiedad. Desgraciadamente, el uso de las mallas ganaderas de alambre ha ido sustituyendo a esta arquitectura lineal de piedra por dos motivos, la rentabilidad económica y sobre todo la falta de mano de obra especializada en este “arte” de levantar muros de piedra sin cemento alguno. Todavía quedan por la zona algunos “pareeros”, nombre por el que se conocía este oficio.

Aunque parezca aleatoria la manera en la que están dispuestas las piedras de cada pared, no es así. La destreza del constructor de cercas lo lleva a elegir con una sabiduría ancestral el tipo de piedras y su posición dependiendo de la forma y el tamaño de las mismas, dando lugar a sus diferentes nombres. En la base de la cerca se colocan las piedras más gruesas, a modo de suncho o cimiento, que puede estar algo enterrado. Conforme se va levantando la cerca aparecen aleatoriamente algunas piedras más alargadas y colocadas de forma transversal que ayudan a “dar fuerza” y estabilidad a la pared, son las catanas y coales (de codo, o rascadero para el ganado). Los huecos que van quedando se rellenan con piedras más pequeñas llamadas ripios. Por último, cuando la cerca de piedra alcanza la altura deseada se remata con fragmentos de roca, algo mayores y de aspecto más o menos plano, conocidos como baldas.

La importancia ecológica de estas paredes de piedra también radica en que constituyen el hábitat de muchas especies. En estos mampuestos se fijan líquenes o plantas como el conocido ombligo de Venus (Umbilicus rupestris). También un sinfín de invertebrados busca refugio entre las piedras, e igualmente, reptiles como la culebrilla ciega (Blanus cinereus). Se trata por tanto no sólo de un recurso patrimonial sino también de un importante recurso para la biodiversidad.

Fuente: Ayto. de Dos Torres


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