Andalucia Rustica

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Pueblos de Sevilla

Écija

Pueblos de Sevilla

Écija

El municipio de Écija, el de mayor superficie de la provincia de Sevilla, se localiza en el extremo oriental de ésta, siendo colindante con la de Córdoba y perteneciendo a la Comarca de la Campiña. En 1.996 contaba con una población de 37.292 habitantes, la mayor parte de los cuales residía en el núcleo principal. Entre las restantes entidades de población del término destacan Cerro Perea, Villanueva del Rey, Isla Redonda y Los Arenales.

Écija limita con los muncipios vecinos de Palma del Río, Fuente Palmera, Guadalcázar, Fuentes de Andalucía, La Luisiana, Cañada Rosal, Osuna, Lentejuela, El Rubio, Marinaleda, Herrera, Santaella y La Carlota.

Por su situación, el entorno geográfico de Écija constituye un asentamiento idóneo para el establecimiento de poblaciones, el desarrollo de los trabajos agrícolas y ganaderos y el comercio de manufacturas.

Esta situación debió situar a Écija pronto en la encrucijada de caminos de Norte a Sur y de Este a Oeste que hacían circular los metales. Desde la época neolítica hay vestigios de población en su término municipal.

No obstante los primeros pobladores de lo que hoy constituye la ciudad debieron asentarse en este lugar en el siglo VIII a.C., época en la que se produce la reactivación de diversos núcleos de población en toda la Andalucía Occidental, posiblemente incentivados por la presencia de los colonizadores orientales, fundamentalmente de la franja sirio-palestina, que constituyen la base de los que conocemos como colonización fenicia.

La ciudad fue ocupada por los romanos durante las campañas de Scipión y Silano en la Turdetania, en el año 208 a.C. Más tarde, en el año 14 a.C., el emperador Augusto funda la Colonia Augusta Firma Astigi en el lugar de la vieja Astigi. A partir de su elevación al rango de Colonia y de la posterior fijación en ella de la capitalidad de un Conventus se engrandece la ciudad. Los testimonios arqueológicos y epigráficos dan idea de la vitalidad de Ecija en los tiempos del Imperio y de lo monumental de sus edificios.

Durante la decadencia del Imperio, Écija sigue manteniendo su papel de gran ciudad hasta el período de las invasiones germánicas del siglo V, la última de las cuales fue la visigoda.

Bajo los reyes godos católicos la Bética vivió en paz, caracterizándose esta etapa por la perduración de los esquemas romanos en el orden social, económico y cultural; por tanto, Écija debió mantener su prestigio de tiempos imperiales, como lo demuestra la sede episcopal que permaneció en tiempos visigodos.

Tras la ocupación musulmana, las fuentes escritas árabes describen a Écija como una ciudad de importancia, ya incluso en el período preislámico.

Incorporada a la Corona de Castilla por Fernando III en 1.240, ha sido beneficiaria a lo largo de su hitoria de numerosos privilegios y mercedes, viviendo su etapa de mayor esplendor en el siglo XVIII.

Las medidas desamortizadoras y la pérdida de los privilegios y derechos jurisdiccionales de la nobleza en el siglo XIX afectaron negativamente a la economía ecijana. La ausencia de una burgesía pujante que fomentara una industrialización, provocó un estancamiento económico. No obstante, en el último cuarto del siglo se logra la instalación del ferrocarril y se inicia importantes obras de reforma y mejoras urbanísticas.

Durante el siglo XX se produjo una gran crisis al término de la Guerra Civil. La fuerte emigración de los años 50 y 60 redujo notablemente la población y frenó el crecimiento.

La negativa situación ha sufrido una inversión a partir de los 70, con una moderada recuperación económica y demográfica.

Monumentos de Écija

Cerro del Alcázar o de San Gil («El picadero»).
Plaza de España («El Salón»).
Plaza de España («El Salón»).
Muralla almohade y torres albarranas (s. XII-XIII).
Alcázar islámico (Cerro de San Gil, «parque arqueológico de la Plaza de Armas»).
Inscripciones árabes califales: Torre de la iglesia de Sta. Cruz.
Convento de Santa Florentina.
Convento de la Teresas. Antiguo Palacio del Conde de Palma.
Ermita de Ntra. Sra. del Valle.
Iglesia del Convento de San Pablo y Santo Domingo.
Iglesia de Sta. María Museo Arqueológico Parroquial.
Iglesia de Santiago El Mayor.
Iglesia de San Francisco.
Iglesia de San Gil.
Arca Real del Agua.
Carnicerías Reales:
Iglesia-Hospital de La Concepción.
Iglesia de Santa Bárbara.
Iglesia de San Juan.
Iglesia de Ntra. Sra. de la Victoria.
Parroquia Mayor de Santa Cruz.
Convento de las Marroquíes.
Casa del Gremio de la Seda.
Casa del Gremio de la Lana.
Palacio de Valdehermoso.
Casa Palacio de los Valderrama.
Palacio de los Marqueses de Benamejí.
Museo Histórico Municipal.
Palacio de los Marqueses de Peñaflor.
Ayuntamiento.
Plaza de España.
Plaza de Toros.

Écija, la ciudad de las torres

Asentada en el Valle del Genil surge la «ciudad del sol», popularmente conocida como «ciudad de las torres«. Su centro histórico conserva uno de los mejores legados de arte barroco de toda Andalucía.

Pero antes que barroca, Écija fue romana, una época donde vivió un momento de gran esplendor. Los testimonios arqueológicos dan idea de la vitalidad de Écija en los tiempos del Imperio y de lo monumental de sus edificios.

En la Plaza de España contemplaremos los restos de unas importantes termas romanas. Pero será en el Palacio de Benamejí, sede del Museo Histórico-Arqueológico de la ciudad donde mejor advertir la importancia de Astigi.

En el interior de esta suntuosa casa barroca se observan espléndidos mosaicos romanos (destacan por la riqueza de la policromía, por el cuidadoso modelado de las figuras y los efectos pictóricos) y esculturas com la «Amazona herida«, así como las interesantes colecciones de inscripciones, capiteles o diverso material de uso doméstico de la época romana.

La eclosión barroca en Andalucía la podemos admirar en la Iglesia de Santa María, cuya sillería es obra de Juan de Mesa. Muy recomendable resulta la visita al museo parroquial. La Iglesia de Santa Cruz y la de Santiago serán también una parada obligada del barroco ecijano. Écija es ciudad conventual, como evidencian las diversas dependencias de este tipo repartidas por ella.

De gran tradición es su repostería conventual.

En arquitectura civil, de los distintos palacios existentes, recomendamos el de «los Palma«. En la planta alta de este edificio se pueden visitar las habitaciones con su mobiliario de época.

No podremos marchar de esta ciudad sin admirar la belleza de sus yeguadas. De reconocimiento internacional son una magnífica representación del caballo andaluz. A la zaga de todo ello está su gran tradición flamenca fomentada por sus peñas. Fuente: Ciudades Medias

Cortijos, Haciendas y Lagares de Écija

– Cortijo El Caño
– Cortijo Isla Redonda La Mayor
– Cortijo Zapatero y Palacio de las Huertas Quintana
– Hacienda de San Francisco
– Molino de Ramos o de La Huerta
– Molino de Estepa o de San Rafael

Gastronomía de Écija

Platos:

Sopa de Gato: Derivada de la «sopa de ajo» pero añadiendo al refrito de ajo, tomates pelados y pimientos verdes. Una vez echo, se rehogan pequeñas rebanadas de pan, añadiendo caldo de puchero o bien agua caliente. Consumido casi todo el líquido, se escalfan los huevos. Se pueden añadir espárragos y almejas.

Espicanacas labradas: Hervidas las espinacas y sin líquido, se «majan» juntamente con ajo crudo, comino, vinagre y sal.

Aparte se hará un refrito con ajos y trozos de pan, que servirán para decorar el plato. Se añade al aceite pimentón dulce y luego se mezcla con las espinacas. Se sirve en frío.

Cazuela de espárragos trigueros: Se hace un refrito de ajos y pimentón dulce, se rehogan los espárragos y se añade un «majado» de comino, pan frito, sal y vinagre. Se cubren de agua y se escalfan los huevos.

Salmorejo: Podríamos decir que es la crema del gazpacho andaluz suavizada, es decir, al no intervenir el agua, la cantidad de sal, vinagre y ajo es menor que en la base del gazpacho, siendo iguales los demás componentes de tomates y pan.
Se acompaña con guarnición de pepino, pimiento, jamón picado y huevo duro. Este plato se considera el más popular de La Campiña, cuyo centro es Écija.

Repostería:

Mermeladas: La Comunidad de Carmelitas Descalzas realiza, con productos naturales, riquísimas mermeladas de fresa, de naranja de tres cítricos y de manzanas con pasas.

Bizcochos marroquíes: Los elaboran la Comunidad de Concepcionistas Franciscanas del Convento de «Las Marroquíes» de Écija, siguiendo la fórmula que trajeron de Navarra algunas monjas que vinieron a vivir a este Convento. Se pueden adquirir en su «torno».
Se componen de huevos batidos, azúcar y un poco de «flor de harina». Una vez cocidos en el horno se cubren de azúcar fundido para darles brillo y consistencia.

Yemas ecijanas: Realizadas basándose en yema de huevo y azúcar. Hecha la pasta, se cuece al «baño maría» y se recubre con una capa de azúcar fundido.

Écija elabora un excelente pan y son famosos los «molletes» y «tortas de manteca» que se consumen preferentemente en el desayuno.
Cómo llegar a Écija
Con su situación privilegiada, pues está a 20 minutos por Autovía de la Ciudad de Córdoba y a 40 con la capital Andaluza, hacen de Écija un importante punto de comunicaciones con toda Andalucía.

La Autovía E-5 permite un enlace con la Capital del Estado. Ésta define el nudo MADRID-CÓRDOBA-SEVILLA.

Asimismo a través de la C-333 se canaliza el tráfico hacia el Puerto de Algeciras y Cádiz. La comunicación con Granada y Málaga se realiza utilizando las Autovía del 92 que enlaza con Écija mediante la C-430.

Tren: con la Línea de alta Velocidad, que une el eje MADRID – CÓRDOBA – SEVILLA, Écija goza de un privilegio muy poco común en otras localidades de la comarca.

En Avión: A 30 minutos de la capital andaluza y comunicada por una fluida autovía, se encuentra el Aeropuerto de Sevilla, el cual mantiene diariamente conexiones con Madrid y Barcelona, y en días alternativos con otras ciudades de España además de Paris, Londres y Roma.

Distancias

Sevilla 88 km
Jaén 143 km
Lucena 65 km
Córdoba 52 km
Madrid 421 km
Granada 169 km
La Luisiana 18 km
Palma del Río 30 km
Fuentes y Manantiales de Écija

  • La Fuensanta
  • Fuente del Galgo
  • Fuente del Cañato
  • Fuente de las Pilas
  • Fuente de la Zorra
  • Fuente de la Añora
  • Fuente del Alamillo
  • Fuente del Matadero
  • Fuente de la Higuerilla
  • Fuente El Invernadero
  • Fuente de las Peñuelas
  • Fuente de los Cristianos
  • Fuente de Guadamelenas
  • Manantial del Cortijo El Villar
  • Fuente de la Calle San Antonio
  • Fuente del Convento de San Francisco
  • Fuente del Palacio de los Marqueses de Benamejí

Presas y Embalses


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