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Pueblos de Málaga - Municipios y Localidades Malagueñas

Faraján

Pueblos de Málaga - Municipios y Localidades Malagueñas

Faraján

La localidad de Faraján está situada en la cabecera del río Genal (Valle del Genal Alto)a 641 m de altitud sobre el nivel del mar. Su término municipal ocupa una superficie total de 20 km2 y tiene una población de 319 habitantes.

El municipio de Faraján limita con Alpandeire, Júzcar, Jubrique y Atajate.

El relieve de Faraján es muy montañoso y poco adecuado a las tareas agrícolas por lo que predomina la ganadería, especialmente el cerdo y la cabra. No obstante en ambos márgenes del río abunda el castaño, el pino y las dehesas de encinas y alcornoques.

Los orígenes del municipio se remontan a la época árabe cuando Faraján, en árabe “lugar frondoso o delicioso”,  era lugar de reposo y descanso. Tras la conquista cristiana, el pueblo quedó prácticamente abandonado siendo repoblado con familias cristianas. Tras la Guerra de la Independencia contra los franceses (1.814), Faraján recibió el título de “Villa” por su valor y fidelidad.

Más sobre Faraján

Faraján significa en árabe «lugar de delicias», donde, al parecer, se retiraban las huestes moras a descansar.

Posee documentación escrita desde la Edad Media y abundantes vestigios prehistóricos, romanos y, sobre todo árabes.

En el siglo XV existieron Alquerías muy pobladas. A partir de 1845, tras la conquista cristiana y posterior expulsión de los moriscos, sus tierras pasaron a ser de Realengo.

El 30 de Octubre de 1814 Fernando VII le otorga Carta de Real Privilegio de de Villazgo con el títudo de muy Noble y Fidelísima.

Monumentos de Faraján

Iglesia de Ntra. Sra. del Rosario
Restos Arqueológicos
Convento de las Carmelitas
Cueva de los Almendaraches
Ermita del Santo Niño
Iglesia de San Sebastián
Real Fábrica del Molino

Manantiales y Fuentes de Faraján

  • El Charco
  • La Fuente
  • Fuente del Corsito
  • Fuente el Chorruelo
  • Fuente del Corchuelo
  • Fuente de Allá Arriba
  • Fuente de los Bullones
  • Fuente de los Cerecillos

Gastronomía del municipio

La cocina de Faraján, al igual que la de toda la Serranía tiene sus raices tanto en la tradición musulmana como en la cristiana.

Sus huertos, escasos pero bien cultivados, y sus animales, criados en su mayoría en montanera, ofrecieron desde antiguo abundantes y sabrosos alimentos que debidamente guisados y condimentados dan lugar a unos platos tan sabrosos y ricos como estos: gazpacho, sopeao, migas, sopas refritas, cocido, conejo al ajillo, los productos del cerdo, aceitunas en aliño, queso de cabra, dulces de miel (hijuelas, gachas, pestiños, borrachuelos), los tostones, cidra de calabazas y, si la cosecha ha sido buena, regado todo con el mosto del terreno.

El Cerdo de Bellota

Los extensos bosques de encinas y alcornoques que nos rodean aportan a nuestros animales un alimento de primerísima calidad. El aire puro, el clima y una cuidadosa elaboración hacen que los chorizos y salchichones de Faraján tengan merecida fama.

Uno de los eventos más celebrados antiguamente era «la matanza» del cerdo. Organizados por tareas, mujeres, hombres y niños, todos en unión y armonía, iban llevando a cabo elrito de amarrar el animal, subirlo a la banca, clavarle el cuchillo, ir removiendo la sangre para las morcillas, pelarlo, colgarlo del camal y abrirlo de arriba a abajo para que se oreara.

Esta costumbre gastronómica, que arranca desde los tiempos de la reconquista y posterior colnización castellana, fue uno de los elementos diferenciadores entre los seguidores de Mahoma y los cristianos, cuestion esencial para verse libre de las sospechas de la Inquisición.

Hoy podemos disfrutar sin contratiempos de los muchos productos que se extraen de nuestros cerdos.

Supersticiones Populares

En nuestra Serranía, como en tantos otros lugares, las culebras, alicantes, zorros, lobos, cojos, cheposos, curas al amanecer, hermanos gemelos, morir en domingo, soñar con pollos, maldeojeras, bragas rojas, soñar con niños o soñar tres veces lo mismo, son fenómenos rodeados de un halo mágico.

Volcar la sal, derramar aceite, romper espejos, tijeras abiertas o el canto del gallo, son señales de buenos o malos augurios. Y por San juan a buscar novio, o al río a cruzar las quebrancías.

Existen además, multitud de remedios caseros para las almorranas, calenturas, empachos, empeines, pujos, ranillas, verrugas o mal de ojos: unas veces a base de plantas, otras con oraciones, acudiendo a la sabia, al curandero o a alguien que tenga la gracia.

Cómo llegar a Faraján

Si se parte de la Costa del Sol, por la autopista AP-7 (N-340), a la altura de Manilva, hay que tomar la A-377 dirección Ronda. Al llegar a Gaucín hay que continuar por la A-369, que es la misma vía que la anterior sólo que con otra nomenclatura, hasta Atajate. A 10 kilómetros de este pueblo hay que desviarse por la MA-515, que nos conduce a Alpandeire, y de esta población, por la MA-516, se entra en Faraján. Si se parte de la ciudad de Ronda hay que tomar también la A-369 dirección Algeciras. A unos ocho kilómetros está la indicación de la MA-515, por la que se llega a Alpanderire, y de aquí, por la MA-516, a Faraján.

Distancias desde Faraján

Ronda 20 km
Málaga 120 km
Marbella 64 km
Gaucín 40 km
Cortes de la Frontera 36 km

Faraján

Ayuntamiento de Faraján

Senderismo

Ruta de las Chorreras: Nos situamos sobre la Colina de Don Fadrique, en Faraján, el «cisne blanco sobre un estanque de esperanzas», como lo describió E. Hemingway. Desde ahí iniciaremos nuestro paseo, y en seguida nos sorprenderán las huertas que cultivan sus vecinos, los árboles frutales, restos de un antiguo molino y también de canalizaciones y acequias que datan de la época musulmana. Despues el rugido del agua nos anuncia que vamos llegando a sus dos Chorreras, unas cascadas de más de veinte metros sobre unos travertinos, en una zona abancalada cerca del nacimiento del Baltasar. Un nogal nos ofrece su sombra para que contemplemos relajados la belleza del agua.

Se trata de un corto sendero con algunos tramos con fuertes pendientes, por lo que se recomienda precaución.

Senderos de la Serranía de Ronda

Balastar. Espacios irrigados en los valles del Guadiaro y Genal

Los pobladores bereberes musulmanes que colonizaron la Serranía de Ronda a partir del siglo VIII establecieron sus aldeas clánicas (qura) a media ladera, preferentemente cerca de los contactos de los materiales permeables carbonatados con los silíceos impermeables, formalizando la llamada «línea de rigidez» bajo la cual se hallan las fuentes. Éstas asegurarían el abastecimiento a las personas y los animales, y propiciarían la existencia de regadíos de ladera, a partir del manantial. La instalación a veces compleja, requería de un diseño prefijado y controlado por alguna autoridad clánica, regulandose los turnos y tandas mediante la figura de un «Alcalde del Agua», un campesino anciano o con prestigio (Quaid al-Maa).

El paradigma de estos espacios es el agrosistema del travertino de Balastar (Faraján), que presenta un doble conjunto de bancales inscritos entre las curvas de nivel, incluso con algún molino intercalado, acompañados por el sonido y el frescor permanente de las «chorreras» o cascadas que precipitan los sobrantes. La delicada, municiosa y laboriosa configuración de este espacio irrigado, compartimentado hasta el microfundismo, es muestra de un trabajo colectivo por parte de una comunidad que busca un uso racional del agua y de la tierra. Los turnos se establecen con prioridad apra los hortelanos de la plataforma superior, y el sobrante para los de los bancales de abajo; las tandas, según la superficie de riego. Las arboledas se resumen en un policultivo mediterráneo con huerto, ciruelos, higueras, nogales, nísperos, granados, caquis y, sobre todo, cítricos. Junto a los huertos, nunca faltan flores.


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