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Pueblos de Málaga

Genalguacil

Pueblos de Málaga

Genalguacil, Bajo Genal

Genalguacil se localiza al sur de la Comarca de Ronda, en el Bajo Genal. El núcleo urbano se extiende sobre una loma a una altitud de 520 metros sobre el nivel del mar y dista 45 kilómetros de Ronda y 150 de Málaga capital. El índice pluviométrico –uno de los más elevados de la provincia- supera los 1.300 l/m2 al año y la temperatura media ronda los 14º C

Genalguacil, con su trama de calles y callejuelas con fuertes pendientes y blancas fachadas propias de su origen morisco es todo él, un balcón a un paisaje montañoso que se ofrece como un gran mosaico festoneado por sus castaños, pinos, alcornoques y, muy singularmente, sus pinsapos del Paraje Natural “Los Reales”, donde el científico suizo Edmond Boissier descubrió este árbol para la ciencia botánica en 1837.

Sus rincones y balcones rebosan de flores y, estratégicamente esparcidas por el pueblose encuentran esculturas en piedra, hierro, madera y barro, realizadas durante los encuentros de Arte del Valle del Genal, así como mosaicos con leyendas, costumbres y oficios.

Un paseo por el pueblo en contacto con sus gentes, el arte y la naturaleza, lo hacen inolvidable.

Aunque su origen es claramente árabe, se han encontrado en su término municipal restos arqueológicos que datan de la Prehistoria.

Su nombre proviene del árabe: Gema-Al Wacir, que significa “los jardines del visir”.

Medina Conde en sus “Conversaciones históricas malagueñas” nos habla de la existencia en la antigüedad de minas de oro, plata y cobre, y aún quedan algunos vestigios de la explotación de estos minerales en el lugar conocido como Los Morteretes.

Tras la conquista por los Reyes Católicos, su población debió seguir viviendo en la villa hasta su participación en la sublevación morisca de mediados del siglo XVI; cuentan las crónicas que en estos enfrentamientos murió el noble castellano Don Alonso de Aguilar a manos del líder morisco Feri de Benestepar. En 1570 se produce la definitiva expulsión de los moriscos, siendo repoblado el territorio con cristianos viejos procedentes de Extremadura y otras zonas de Andalucía.

Posteriormente Genaguacil fue dado en señorío al Duque de Arcos, y perteneció a este ducado hasta que fueron suprimidos tales privilegios territoriales.

Más sobre Genalguacil

La villa de Genalguacil estuvo habitada desde tiempos muy remotos. Su nombre árabe Genna-Ahvacir significó “jardines del visir”.

En la parte llamada Reales Chicos existieron antiguamente minas de oro y plata. Se han encontrado morteros de mano con los que se trituraban los metales preciosos para purificarlos posteriormente.

Estas sierras fueron escenario de rebeliones moriscas. Su enfrentamiento con las tropas cristianas dio como resultado su expulsión a zonas de interior o a Berbería y la llegada de repobladores.

En este término llegó a haber hasta 25 fábricas de aguardiente, 3 de tejas y ladrillos, 3 molinos harineros y 3 de aceite. En el lugar de los Reales se conserva un hermoso bosque de pinsapos asentado sobre rocas de peridotitas.

La Iglesia Parroquial y el propio pueblo están bajo la advocación de San Pedro de Verona.

Senderos de la Serranía de Ronda

Monumentos

Iglesia de San Pedro Mártir de Verona
Fuente Alta
Museo permanente de los Encuentros de Arte del Valle del Genal
Molino Cachucha
Molino Chariro o Molino Blanco

Gastronomía de Genalguacil

Gazpacho caliente, Migas, Sopa de tomates, Potaje de hinojos.

En Genalguacil al igual que en el resto de los pueblos del Valle del Genal, la gastronomía tiene su fundamento en una larga tradición que ha sabido combinar los productos del terreno con la dieta alimentaria en función de la estacionalidad; así, encontramos el gazpacho caliente, más propio de los meses fríos, al igual que las migas, o el gazpacho fresco, que se consume generalmente en verano. La primavera es el tiempo de los guisos con hierbas silvestres como tagarninas, hinojos, collejas o espárragos trigueros.

Durante todo el año se pueden degustar las ollas serranas y los diversos potajes de garbanzos, y, entre las carnes, los guisos de conejo y la amplia variedad de platos y embutidos procedentes del cerdo.

Un apartado especial merecen los productos de la huerta, el Valle del Genal nutre a sus pueblos de gran variedad de verduras, hortalizas y frutas frescas.

Todo se vertebra en torno a dos alimentos esenciales: el aceite de oliva y el pan horneado con leña.

Cómo llegar

Desde la Costa del Sol, partiendo de Estepona (autopista AP-7; N-340) hay que tomar la carretera MA-557, y después de atravesar el Puerto de Peñas Blancas, o bien se continúa por la MA-557, en cuyo caso hay que pasar por Jubrique, o se accede por la MA-558. Ambas vías desembocan en Genalguacil. Si el camino se hace desde Ronda, hay que bajar por la carretera A-369, que une esta ciudad con Algeciras, y llegar a Algatocín. A unos 12 kilómetros de este pueblo, y por la MA-536, aparece Genalguacil.

Distancias

A Estepona 44 km
A Ronda 42 km
A Jubrique 10 km
A Gaucín 22 km

Genalguacil

Genalguacil

Genalguacil

Genalguacil

Casa Consistorial de Genalguacil

Genalguacil - Mirador de la Plaza

Mirador de los Poyetes de Genalguacil

Fuente de los Burros

Fuente la Huerta - Genalguacil

Genalguacil - Fuente Santa

Un sueño del Genal
(Genalguacil)

Entre estas sierras donde los alcornocales
desnudan su corteza para vestir al hombre
donde una vegetación barroca construye
catedrales de umbría y los ríos traen
un himno acuoso para el placer de bestias y huertas.
Este es el enclave de un pueblo cononado por regias peñas
y a sus pies, como relucientes esmeraldas, fértiles valles.
Bajo una luz de estrella bienhechora
calles estrechas jalonadas de arcos,
sereno murmullo del agua en las piletas,
evocadoras cerámicas de remotas costumbres.
En los arriates hay fiebre de color,
la cal semeja nieve en las fachadas,
lo antiguo y lo actual entretejen sus hilos
ajenos al ajetreo más allá de los montes.
Aldeas fecundas y decididas manos logran
crear hermosos símbolos de piedra, hierro y barro,
en el inicio de una cuesta, un recodo,
sobre el dintel de alguna puerta
el arte se funde suave con lo cotidiano.
Este abrigo de rocas, la lluvia pródiga,
un aire cuajado de aromas
y la gente sencilla y sensible hacen posible
a la magia en un lugar, hacerse poderosa.

María José Collado Romero 2005

Arte Contemporáneo de Genalguacil

Deseos Embotellados - Bottle Wishes - Marta de Pablos 2012

Plains Head

Genalguacil genalguacil-musica-en-el-aire

Genalguacil - Julio Antonio Fecit Etoque lo quee - Kardo Kosta

El Guardián de la Fuente Santa Genalguacil - Veleta - Pablo Rekalde

Abrazando la Luz - Antonio Haro - Nuria Haro

El Pinsapo

El pinsapo (Abies pinsapo boiss), es un árbol reliquia del Terciario que ha sufrido muchas variaciones climáticas a lo largo de su existencia quedando relegado y aislado en las zonas más abruptas al igual que el resto de los abetos mediterráneos.

El pinsapo es una especie exclusiva de estas serranías andaluzas, formando poblaciones inconexas de distinta extensión. Se desarrolla sobre las sierras calizas grises de Ronda y Grazalema, existiendo masas de gran extensión en las umbrías del Parque Natural Sierra de las Nieves y en la Sierra del Pinar de Grazalema. También se cría sobre las rocas peridotitas (rocas de origen intrusivo de las capas más profundas de la corteza terrestre que colorean de rojo la sierra) de los Reales de Sierra Bermeja, de donde salieron las primeras muestras del herbario del boticario malagueño Félix Haenseler. Posteriormente, en 1838, el botánico suizo Edmond Boissier daría a conocer al mundo esta nueva especie.

El pinsapo se cría en los canchales pedregosos, suelos poco profundos de pendientes acusadas, entre los 1.000 y los 1.800 m aunque, aisladamente, pueden darse en fondos frescos de barrancos a 350 m. Es uno de los abetos de mayor resistencia a la sequía estival, aunque, como el resto de sus hermanos, necesita un grado de humedad por encima de 1000 mm anuales. Tiene un elegante porte cónico muy acusado en su juventud que, en ejemplares viejos, va perdiendo. Este abeto, que puede sobrepasar los 20 m de altura, se diferencia de los demás porque sus hojas aparecen dispuestas de forma perpendicular a sus ramillas en todas direcciones, de forma helicoidal, lo que le da el característico aspecto de “limpiatubos”.

Sus flores masculinas, de rojo oscuro, se sitúan en las ramas bajas mientras que las femeninas, futuras piñas, en las partes altas, favoreciendo de esta forma la dispersión de las semillas por el viento gracias a una pequeña ala. Florece entre abril y mayo, y las piñas maduran en septiembre u octubre.

Esta rareza botánica es un ejemplo de tenacidad y resistencia frente a todos los elementos; las sequías, los incendios forestales, las plagas y enfermedades, el diente del ganado, la utilización de su madera para la construcción y la desidia de la intervención del hombre. Actualmente se están haciendo grandes esfuerzos para que esta especie continúe vistiendo con su característica gama de verdes oscuros, azulados y plateados, las umbrías de la Serranía de Ronda.


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