Andalucia Rustica

Buscar más

Pueblos de Córdoba

Guadalcázar

Pueblos de Córdoba

Guadalcázar – Campiña Cordobesa

Guadalcázar está situado al oeste de la provincia de Córdoba, en plena campiña, a unos 14 km de Almodóvar del Río. Limita con los municipios vecinos de Córdoba, La Carlota, Fuente Palmera y Almodóvar del Río.

Su paisaje lo forman tierras onduladas de cultivos de cereal y otras herbáceas, en medio de las cuales sobresale el núcleo urbano, conformado por un grupo de calles irregularmente enlazadas, entre las que destaca la Torre Mocha, restos del antiguo palacio de Guadalcázar.

Etimológicamente, el nombre de la población proviene del árabe y significa «Río del palacio o alcázar».

Guadalcázar fue una población reconquistada por Fernando III, y donada por Enrique II a Gonzalo Fernández de Córdoba, señor de Aguilar, que la permutó a don Lope Gutiérrez de Córdoba por el señorío de Montilla.

Fue erigida en Marquesado a favor de Diego Fernández de Córdoba.

Monumentos de Guadalcázar

Parroquia de Ntra. Sra. de Gracia (s. XVI y XVII). Con retablo que fue precedente al de la Catedral de Córdoba, con pinturas de Juan Cornejo.

Cruz de bronce del siglo XVII.

Torre Mocha
De estilo herreriano, formó parte del esplendor de la villa de Guadalcázar, así como del suntuoso palacio señorial. A la derecha de la parroquia y formando conjunto con ella se edificó el palacio de los Marqueses de Guadalcázar, cuya obra es contemporánea a la de aquella, pues se realizó una vez que Don Diego Fernández de Córdoba alcanzó de Felipe III el marquesado en el año 1609.

Este edificio ha tenido peor suerte que la iglesia, conservándose muy disminuido, aunque eso da lugar a la leyenda y el misterio del lugar.

Debió formar un bloque alargado con una torre en cada uno de sus extremos, quedando una de ellas solamente el basamento, mientras que otra aun se alza completa, pero sin cubierta, recibiendo por ello el simpático nombre de Torre Mocha.

Desde su última planta podemos disfrutar de unas magníficas vistas panorámicas del pueblo y la campiña, que sorprenderán al visitante. Este edificio alberga también el museo de las Ciencias de Guadalcázar.

Palacio de los Marqueses de Guadalcázar
Don Diego Fernández de Córdoba mandó construir el palacio el 8 de Febrero de 1616. A día de hoy solo queda la torre.

La fachada que miraba hacia Oriente, con 234 pies geométricos de longitud y 151 de fondo, estaba adornada con 2 balcones y otras tantas rejas, que se repartían en sus plantas alta y baja. En los extremos se levantaban dos torres de 30 pies geométricos en cuadro y con dos plantas más en altura que el resto de la obra.

En el interior había un patio claustrado con 40 columnas de mármol de Génova, sobre las que estaban formados otros tantos arcos por mitad en los dos cuerpos alto y bajo, con sus viviendas correspondientes y espaciosas, extendiéndose al espacio que ocupaba la fábrica.

La parte que miraba al Norte estaba adornada con 7 balcones y otras tantas rejas. En el costado que le unía a la iglesia parroquial había una tribuna alta y por el lado de Poniente, es decir, a espaldas del edificio mirando al campo, tenía un jardín pequeño y otros patios de servidumbre.

La magnificencia del palacio, que vino a sustituir el castillo que había servido de residencia señorial, fue proclamada en 1675 por Rodrigo Méndez Silva y en 1783 por Antonio Montpalau, así como por Bernardo de Espinalt y Gracía en 1789, quien daba cuenta de la belleza del monumento. Posteriormente, también el padre Ruano destacaría su suntuosidad y riqueza. Y fue a mediados del siglo XIX cuando ya se encontraba en estado ruinoso. A comienzos del siglo XX sus columnas fueron trasladadas al palacio de los marqueses en la Calle Ancha de San Bernardo, actual Ministerio de Justicia.

Yacimientos Arqueológicos

De la época romana en decenas de asentamientos rurales existe una diosa con leones, que podría ser Cibeles (Museo Arqueológico Provincial).

Cortijos y Molinos de Guadalcázar

Cortijo el Coto
Cortijo de Reinillas
Molino Bajo o Martos

Gastronomía

Salmorejo. Gazpacho. Migas. Arroz con perdigones. Perdices encebolladas.

Dulces: Perrunas. Pestiños. Flores. Gachas.

Cómo llegar a Guadalcázar

Salir de Córdoba. Continuar en: A-3051. Entrar en la localidad.

Distancias desde Guadalcázar

Córdoba 25 km
Peñalosa 24 km
Villaseca 12 km
La Ventilla 17 km
Encinarejo 21 km
La Herrería 23 km
Fuencubierta 10 km
Fuente Palmera 20 km
Ochavillo del Río 26 km
Almodóvar del Río 14 km

Fuentes y Manantiales de Guadalcázar

  • Pilar de Abajo
  • Fuente del Baldío
  • Fuente del Ladrillo
  • Fuente de Reinillas
  • Pilar de Majada Vieja
  • Lavadero de Fuente Arriba

Senderismo

Ruta de la Dehesilla
De vía ferroviaria a Vía Verde

El lugar donde nos encontramos es la antigua estación de Guadalcázar punto kilométrico 75,8 de la línea férrea de ancho ibérico Marchena-Valchillón, entre las estaciones de Las Pinedas (La Carlota) y Las Tablas (Córdoba). Este ferrocarril fue construido en la segunda mitad del siglo XIX para unir Córdoba y Sevilla, mediante un trazado alternativo a la línea que seguía la vega del Guadalquivir. Aunque trasportaba pasajeros entre las diferentes localidades, su utilidad fue mayormente el trasporte de mercancías a lo largo de la campiña.

Fruto de la actividad en torno a la estación de Guadalcázar, creció el barrio de San Vicente, conocido desde entonces como barriada de la Estación. Muchos de los pobladores de estas viviendas, eran antiguos colonos que procedían de las abundantes chozas dispersas por el entorno del conocido como desierto de la Parrilla.

A mediados del siglo XX, la actividad de la línea ferroviaria entra en declive y los planos de estabilización impuestos por el FMI a la dictadura franquista obligan a su cierre en el año 1970, desmantelándose todas las instalaciones poco tiempo después.

En la actualidad, el antiguo trazado ha sido acondicionado para un nuevo uso, en este caso el lúdico y de esparcimiento: la Vía Verde de la Campiña. Senderistas y ciclistas discurren por lo que fuera el trazado de humeantes locomotoras a vapor. La estación, se ha trasformado en un área de descanso con bancos, fuentes y parques infantiles. Lejos quedan las reatas de arrieros que trasportaban las mercancías traídas por el Marchenilla, como también se conocía a este tren.

Ahora este paraje histórico da vida a una actividad distinta, con un claro tinte nostálgico pero a la vez enriquecedora, al pasear y discurrir por uno de los tramos de más belleza y valor ecológico de la Campiña cordobesa.

Fuente: Ayto. de Guadalcázar | Diputación de Córdoba


0 comentarios

Deja un comentario