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Guadix Monumentos

Guadix – Catedral de la Encarnación

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Guadix – Catedral de la Encarnación

La impresionante Catedral de la Encarnación se encuentra en la plaza del mismo nombre, junto a la Diocesis, a pocos metros de la Escuela de Artes Aplicadas y Oficios Artísticos, del Colegio de la Divina Infantita, del Palacio de Villalegre y del Convento de la Concepción, en la localidad de Guadix, provincia de Granada.

La construcción se realizó, con diversas detenciones, entre los siglos XVI al XVIII, aflorando en ella los principales estilos de la Edad Moderna: Gótico, Renacimiento, Barroco y Neoclásico. Su fundación se hizo sobre la que fuera mezquita mayor de la ciudad a la cual se le adosó, entre 1510 y 1521, un primer cuerpo gótico, poco más tarde ampliado con otro de igual estilo. En 1549 se inicia la cabecera, con un nuevo proyecto renacentista realizado por Diego Siloé. A esta etapa pertenecen los muros perimetrales de la girola, el primer cuerpo de la torre y la capilla redonda de San Torcuato.

Tras una larga detención se terminan la sacristía y la torre, cuyo cuerpo de campanas lleva la fecha de 1710. El grueso de la catedral y su apariencia externa corresponden al siglo XVIII, en que, a partir de 1713 y con trazas de Blas Antonio Delgado y Hurtado Izquierdo, los arquitectos Vicente Acero, Gaspar Cayón y Fernández Pachote, con aportaciones propias, ejecutaron un admirable trabajo de integración y armonización de lo antiguo con lo nuevamente construido.

Las estructuras levantadas en el XVI condicionaron algunas soluciones posteriores, como es el caso de las bóvedas góticas y la original disposición de los pilares de las naves, con capiteles corintios y dóricos al mismo tiempo. De la ampliación barroca destacan, en el interior, la elegancia de la capilla mayor y la cúpula, mientras que en el exterior son de admirar la portada de Santiago y, especialmente, la fachada principal por la original disposición de los contrafuertes sesgados y la fantasía ornamental del remate que la convierten en pantalla arquitectónica de gran plasticidad.

Del mobiliario litúrgico, son notables los púlpitos y la sillería del coro, en los que destaca la participación de Torcuato Ruiz del Peral, amén de un nutrido conjunto de retablos, pinturas y esculturas, todas obras barrocas del siglo XVIII; el trascoro y tabernáculo son neoclásicos, diseñados por Domingo Lois. En su moderno Museo Catedralicio se muestra una selección de piezas, destacando el magnífico conjunto de orfebrería.

Catedral de la Encarnación de Guadix

Portada de San Torcuato de la Catedral de la Encarnación

Portada de la Encarnación de la Catedral de Guadix

Portada de Santiago de la Catedral de la Encarnación

Catedral de la Encarnación

Coro de la Catedral de la Encarnación - Guadix

Capilla de San Torcuato - Catedral de la Encarnación de Guadix

Púlpito

Cuerpo de Campanas

La Piedad de la Catedral de la Encarnación de Guadix
Proceso de Reposición íntegra de una copia fiel de la Piedad de Miguel Ángel Buonarroti, por Mª Ángeles L. Guil.

Se trata de una talla escultórica realizada en mármol de Carrara, de 174 centímetros de altura (sin la base), reproducida mediante el sistema de sacado de puntos directamente del original de Miguel Ángel, que se conserva en la basílica de San Pedro del Vaticano, y que ha sido finalizada por un segundo procedimiento de talla directa.

Es poco lo que hemos logrado saber acerca de su procedencia, puesto que los archivos de la Parroquia de Santiago, donde se encontraaba, fueron destruidos, y tampoco se ha hallado la firma del autor al completo en la escultura, tan sólo se puede leer «querceta», en el extremo posterior izquierdo de la base del modelo.

Esta talla se presentó por primera vez en público en el Salón de Arte de Bolonia de 1930, donde fue galardonada con el primer premio de escultura.

En el año 1936 fue brutalmente destruida, durante la Guerra Civil Española, y sus restos permanecieron apartados en un lateral del templo.

En el transcurso de unas obras realizadas en 1970, se trasladaron los restos de la escultura al patio contiguo a la iglesia, momento en el que se pierden algunos fragmentos confundidos con escombros. Los restos conservados constituyeron el único material disponible para proceder a la reposición íntegra de la escultura.

Proceso

En la experiencia artística de la ejecución de una copia (por tora mano distinta de la del autor original) o una réplica (por el mismo autor del original), no se puede perseguir la exactitud, a menos que se proceda de un modo escuetamente mecánico, ahora bien, si se puede alcanzar la fidelidad al original, calando hasta lo más profundo en el espíritu de la obra.

En el caso de Miguel Ángel, el medio mecánico queda descartado por principio en el conjunto de toda su actividad escultórica, ya que a este artista se le reconoce por su procedimiento de talla directa. En este modo de proceder ante un bloque de mármol es donde se halla la clave para que Guil acceda a su posición de «artista puente» entre el autordel original y el de la copia. Es decir, que partiendo de las escasas referencias señaladas por el autor de la copia realizada en 1930, quién utilizó el sistema de sacado de punto con medición ortogonal, Guil ejecutó un tabajo de reposición de más de un 35% del total de la obra, empleando el método de talla directa. Este alto porcentaje de piedra repuesta abarcaba ampliamente el contrapposto de las figuras (parte esencial de la estética de la escultura, por la que el conjunto transmite todo el movimiento y armonía de la composición).

Ejecución material realizada en un tiempo de nueve meses, utilizando un total de 333 piezas

El criterio a seguir en la recuperación de esta obra de arte fue el de la reposición íntegra de todos los fragmentos desaparecidos, volviéndolos a tallar en mármol de carrara, así como la recolocación de todas las piezas originales que se logró encontrar.

El encargo de esta dificilísima empresa fue concebido como acto de frofunda devoción, la cual viene a simbolizar el triunfo sobre uno de los horrores de la Guerra Civil Española. Por otra parte, la calidad de la talla era de tal magnitud que resultaba casi inconcebible resignarla a la categoría de resto arqueológico cercenado y víctima de la barbarie.

El lunes 9 de abril del año 2001, a las cuatro de la tarde, se procedió al traslado de los restos de la escultura al talle de la artista, donde se elaboró una ficha técnica del estado de su deterioro y el recuento de las piezas encontradas, que habrían de ser colocadas cabalmente una por una en su lugar, con objeto de devolver a esta preciosa talla todo su esplendor.

El resultado final del complicado proceso de restauración de esta obra de arte, se puede comtemplar desde el 14 de diciembre del 2001 en el interior de la Catedral de la Encarnación de Guadix.

La Piedad de la Catedral de Guadix

Fuente: Catedral de Guadix


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