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Pueblos de Sevilla

Lora del Río

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Lora del Río

La localidad sevillana de Lora del Río está situada en el Valle del Guadalquivir. El término municipal loreño queda dividido en tres grandes unidades geomorfológicas y paisajísticas diferentes: la Sierra al norte, la Vega en el centro y la Campiña en la parte meridional.

El municipio de Lora del Río limita al Norte con los municipios de Constantina y La Puebla de los Infantes, al Sur con Carmona y La Campana, al este con el municipio de Palma del Río (Córdoba) y Peñaflor y al Oeste con Alcolea del Río y Villanueva del Río y Minas.

Los recursos hidrológicos del término municipal de Lora del Río permiten la existencia de una rica vegetación natural: bosques de encinas, pinares, dehesas y matorrales, típicos de la flora mediterránea.

La abundancia de restos arqueológicos atestigua un rico desarrollo histórico.. El poblamiento tartésico de la “Mesa de Setefilla”, a partir de los inicios de la Edad del Bronce, hacia el 1700 a.C., continuado por otros asentamientos ibéricos en el núcleo urbano loreño y en las vecinas “Mesa del Almendro” y “Mesa de Lora” (“Lora la vieja”), marcan el comienzo de la historia local. A fines del siglo III a.C. los romanos se establecen en la comarca y con el nombre de “Axati” convierten a Lora en un gran centro productor-exportador de “aceite de oliva”. El emperador Vespasiano le concede el derecho latino y pasa a ser un “Municipium Flavium”. La romanización estaba hecha.

Aunque se carece de datos fiables, la época visigoda debió tener una cierta importancia en la zona a juzgar por el número de restos funerarios hallados. Algunos autores atribuyen a este período el origen del actual nombre de Lora “por la abundancia de laurel”. La “Lawra árabe” siguió siendo un núcleo de población importante y un centro defensivo notable entre Córdoba y Sevilla según cuentan los cronistas contemporáneos.

Fernando III de Castilla la conquista a mediados del siglo XIII, concretamente en el año 1247, donándola inmediatamente a la “Orden Militar de San Juan de Jerusalén” o de “Malta”, cuyos caballeros habían contribuido decisivamente a su rendición. Con estos territorios la Orden organizó un pequeño “señorío” que acabó configurándose en una “bailía” y varias encomiendas, cuya capitalidad residía en la villa de Lora, jurídicamente establecida en la “Carta Puebla” de 1259. Esta situación se mantendrá hasta la desamortización del siglo XIX.Por tanto, este pueblo estuvo seis siglos bajo la tutela de las mismas manos, el Prior o Bailio de Lora.

En sus alrededores existieron siete aldeas bajo su jurisdicción, que se llamaron “Septe filias”, de donde procede el nombre de “Setefilla”, lugar donde se alza hoy el “Santuario a la Virgen” de dicho nombre,es en estos primeros años, tras la conquista, cuando va a surgir el culto a la “Virgen de Setefilla”, imagen que la Orden trajo, o hizo esculpir, y entronizó en el templo setefillano, a los pies del castillo, plaza fuerte y vigía de la zona, muy probablemente a mediados del siglo XIV.

En época árabe se fortifica el castillo y se construyen las murallas, recibiendo el nombre de “LAWRA”.

Lora del Río va a alcanzar su máximo esplendor a lo largo del siglo XVIII, reflejado en la construcción de importantes edificios públicos (Ayuntamiento), religiosos (Iglesia de Jesús) e incluso privados (Casa de los Montalbo, Casa de los Leones).

A lo largo del siglo XIX se van a producir importantes cambios en la villa de donde surgirá la Lora moderna que hoy se conoce, aunque será ya en nuestro siglo cuando, gracias a la implantación de nuevos regadíos y a la llegada de inmigrantes de otras regiones, Lora se recupere e inicie un proceso de crecimiento que, aunque con ciertos altibajos, aún no se ha detenido. Así mismo, los procesos de colonización agraria de los años sesenta ha supuesto la creación dentro de su término municipal de dos nuevos poblados: “Setefilla” y “El Priorato”.

Monumentos de Lora del Río

Casa Consistorial
Casa de los Leones
Casa de la Cultura
Castillo de Setefilla
Ermita de Santa Ana
Casa de las Columnas
Ermita de Nuestro Padre Jesus
Santuario de la Virgen de Setefilla
Iglesia de Ntra. Sra. de la Asunción
Convento de la Limpia Concepción de Nuestra Señora

Presas y Embalses

Presa de la Gitana
Presa de Zahariche
Presa de José Torán
Presa Santa Aurora y Las Lapillas

Cortijo de la Quinta

Gastronomía de Lora del Río

Son típicos en Lora del Río los caracoles, los espárragos trigueros y de campo, las gachas con coscurros, los sopeaos, las sopas hervidas y las migas del pastor.

Dulces: pestiños de Navidad, gañotes y torrijas.

Cómo llegar a Lora del Río

Desde Sevilla por autovía N-IV hasta Carmona, donde se enlaza con la ctra. A-457 hasta Lora del Rio.

Desde Córdoba: Autovía del Sur, dirección Sevilla, N-IV, desvío La Campana – Fuentes de Andalucía, dirección Lora del Río.

Desde la Sierra Norte de Sevilla A través de la carretera C-432.

Distancias

Sevilla 68 km
Priorato 10 km
Carmona 26 km
Cantillana 32 km
La Campana 15 km
Alcolea del Río 15 km
Villanueva del Río y Minas 21 km

Fuentes y Manantiales de Lora del Río

  • Pozo de Felipe
  • Pilar de Felipe
  • Pilar del Judío
  • Fuente del Ave
  • Pilar del Vicario
  • Fuente del Pilar
  • Fuente del Purito
  • Fuente del Tábiro
  • Pozo de Varguillas
  • Fuente de la Mora
  • Fuente de Setefilla
  • Pilar de la Trinidad
  • Fuente del Mazueco
  • Fuente de la Anguila
  • Fuente del Membrillo
  • Fuente de las Monjas
  • Fuente de Santa María
  • Pozo de la Benana de Miura
  • Fuente de Castillo de Setefilla
  • Fuente del Charco del Infierno
  • Fuente de la Huerta de Santa María

Plaza de Nuestra Señora de Setefilla de Lora del Río

Plaza de España de Lora del Río

Plaza de Andalucía de Lora del Río

Castillo de Lora del Río

Mercado de Abastos de Lora del Río - Plaza de Abastos

Palacio del Bailío
Arquitectura Civil
Museo y Sala de Exposiciones “El Bailío”

La Orden Hospitalaria de San Juan (conocida como Orden de Malta a partir de 1530) participó activamente en la conquista del Reino de Sevilla durante el s. XIII, recibiendo a cambio un amplio señorío con sede principal en Lora del Río. Su legado se reparte por la Vega de Sevilla y otros enclaves de la provincia de Sevilla.

El Prior o Bailío de la Orden del Hospital era la máxima autoridad sanjuanista en el señorío. Como propietaria de la mayor parte de las tierras, la Orden poseía una gran riqueza, traducida en importantes obras y edificaciones. El Palacio del Basilío era la residencia principal del prior, conformada como una gran casa señorial desaparecida en el s. XIX. Se conserva de forma singular el Pósito, almacén de grano que testimonia la riqueza agrícola del señorío loreño.

Palacio del Bailío de Lora del Río

Patrimonio Monumental de Lora del Río

Encrucijada de Caminos:
Han sido muchas las civilizaciones que han pasado por nuestra tierra dejándonos su impronta de manaera significativa, siendo Lora del Río un verdadero crisol de culturas cuyas manifestaciones se ueden contemplar hoy en día en estas bellas rutas por su casco urbano y por sus alrededores que hoy queremos compartir con ustedes.

Desde la prehistoria, su estratégica situación ha cautivado a cientos de generaciones, lo que le ha conferido un carácter de vital importancia en el valle del Guadalquivir.

Con orígenes en la Edad de Bronce, llamada Axati por los romanos, Laurus por los visigodos, Al-Lawra en época musulmana, es conquistada por el rey Fernando III y cedida, junto con otras plazas fuertes entre las que se encuentra Setefilla, a la Orden de Malta o de San Juan de Jerusalén, lo que forjará su singularidad y creará su propia idiosincrasia durante más se seis siglos.

Lora del Río vivirá épocas de esplendor a lo largo de los siglos XVII, XVIII y XIX, como queda reflejado en su bello caserío, con singulares edificios, que hay que conocer y valorar para así poder protegerlos y dejarlos como legado a generaciones venideras como testigos de una historia que no debemos olvidar.

Ruta Urbana

Un paseo por Lora del Río se convierte en una emotiva experiencia que nos hace retroceder a un pasado lleno de esplendor.

Su bello caserío, con magníficos ejemplos de arquitectura popular del siglo XVIII, mantiene todo su sabor ancestral, como vemos a lo largo de la típica calle Miguel de Cervantes (antes Cabra) y también en las calles Barrio Sevilla, Colón (Roda Abajo) y Roda Arriba, salpicando nuestro entramado urbano.

Bellos ejemplos del XIX los encontramos en la calle Cardenal Cervantes (Barrio del Pozo), José Montoto y Gonzáles de la Hoyuela (La Roda de Enmedio), Blas Infante o San Juan, apreciando en sus fachadas desde elementos tardobarrocos (por ejemplo casa nº 19 de la calle Colón), elegantes ventanales (casa nº 31 de la calle José Montoto) y cierros románticos (casa nº 14 de la calle Juan Quintanilla) hasta dedicadas decoraciones modernistas (casa nº 1 de la calle Roda Arriba).

Proponemos pues, una ruta que parte de la Alameda del Río (donde se sigue celebrando una de las ferias más antiguas de Andalucía a finales de cada mes de Mayo). Desde aquí podemos contemplar los restos de la antigua fortaleza árabe que se asientea sobre un tell con restos de la Edad del Bronce, visigodos y romanos.

Subiendo por la calle Rafael Gasset, y dejando a nuestra izquierda el antiguo casco urbano intramuros (hay restos de la antigua muralla en esta calle, esquina con Juan Quintanilla), nos adentramos en sus calles y barrios para así recorrer el pasado y el presente de un pueblo que, sin perder su legado, mira al futuro, sabiendo que aún le quedan por escribir muchas páginas de su historia.

Ruta Complementaria

Una segunda ruta parte de una de las entradas naturales del municipio, en un cruce de caminos donde confluyen las carreteras que provienen de los cercanos pueblos de Alcolea del Río, Constantina, Peñaflor y La Puebla de los Infantes, donde encontramos uno de los edificios más emblemáticos del municipio, una preciosa joya del barroco sevillano: la Ermita de Nuestro Padre Jesús Nazareno.

Desde allí, por la carretera de la Puebla de los Infantes, a dos leguas de camino, descubriremos un magnífico paraje natural en el que se puede visitar la Ermita de Nuestra Señora de Setefilla, patrona del municipio, y los restos de monumental castillo árabe, enclavados en una zona con asentamientos históricos tartésicos-turdetanos y dólmenes prehistóricos.

Patrimonio Natural de Lora del Río

Los Paisajes de Lora:
En sus casi 294 km2, el término municipal de Lora ofrece una notable variedad de paisajes geográficos, fruto de su heterogeneidad de materiales y la complejidad de los procesos geológicos que conformaron esta parte de la Península Ibérica.

De esta manera, el paisaje loreño, generado por una interesante combinación de características físicas y humanas, que dotan al territorio de una fisionomía propia aunque ordenado y humaninzado, presenta aún una diversidad digna de ser observada.

Así, la Sierra, la Vega o la Campiña, al presentar condiciones físicas diversas, han sido acondicionadas por la mano del hombre de forma distinta en un proceso histórico que arranca desde tiempos prehistóricos y que continúa en la actualidad. Por ello, para comprender integramente el carácter y el espíritu de este pueblo, le proponemos al visitante realizar una serie de rutas por las distintas zonas geográficas del territorio de Lora del Río. En cada una de ellas el viajero conocerá partes importantes del gra patrimonio histórico y natural que posee este municpio sevillano:

  • Dehesas y matorral mediterráneo junto a haciendas y cortijos ligados al aprovechamiento ganadero y al olivar en la Sierra.
  • Huertas, frutales y aprovechamientos intensivos de los suelos en la Vega.
  • Y los abiertos horizontes de la Campiña con sus campos dedicados a los cereales, junto a grandes construcciones agroganaderas de notable interés histórico y artístico.

Haciendas olivareras y cortijos cerealistas, muchos de ellos de un alto valor etnohistórico, jalonan los tres grandes paisajes del terrazgo loreño.

En cuanto a la fauna presente  en el término municipal, no existe un inventario de especies, pero existe una gran riqueza de éstas.

En lo que respecta a las aves, muchas de las especies son nidificantes regulares, mientras que el resto son invernantes o en paso migratorio.

En definitiva, el territorio de Lora del Río ofrece una variedad paisajística de gran valor medioambiental, donde la naturaleza no ha sufrido aún graves e irreversibles ataques, por lo que puede suponer una experiencia inolvidable para el visitante.

Ruta del Valle y la Campiña

Aunque cada una de estas zonas tiene recursos suficientes comp para constituir rutas separadas, ofrecemos, sin embargo, la posibilidad de llevar a cabo ubna visita conjunta de ambos paisajes. No por ello debemos renunciar a conocer cada uno de los rincones insólitos que pueden sorprender en muchos lugares de cada una de ellas: El Poblado de El Priorato, representativo de las colonizaciones agrarias llevadas a cabo con el Plan de Regadíos del Bembézar, y cortijos tan interesantes como la Grulla, ossorio, Los Fresnos, La Quinta, El Rincón, en la zona oriental, y el Álamo Alto, El Castillejo y Algarín, en el occidente.

Referente a la fauna la Vega es un lugar muy rico en especies acuáticas; las más abundantes suelen ser los ánades reales y las garzas y, entre las más llamativas, encontramos al martín pescador, el abejaruco y el pájaro moscón. La Campiña, por su parte, es muy rica en especies esteparias, destacando el aguilucho cenizo, la carraca y la alondra común.

Esta ruta se inicia tomando la carretera que, paralelamente a la margen izquierda del río Guadalquivir, conduce a El Acebuchal y Palma del Río. En todo este tramo, aunque es de predominio absoluto de la situación disclímax por la omnipresncia de los cultivos, sin embargo se tiene la oportunidad  de conocer las feraces tierras de regadío del valle bético, con cortijos tan interesantes como La Catria, El Charco o La Ramblilla, destacando entre todos el Cortijo andaluz de Lora, aunque se encuentre en un estado de conservación inadecuado.

Tras pasar por los núcleos de población de El Acebuchal y El Veredón se puede observar el impresionante corte hidrogeomorfológico de la “Barranca de los Ciegos”, auténtico meandro semiencajado del Guadalquivir que ha dejado al descubierto materiales profundos de naturaleza margosa.

Subiendo hacia el Cortijo de Velarde, se llega a la Mesa de Lora con magníficas vistas al valle y a la campiña de La Campana. Por el sur se divisan los cortijos de Guadalora, uno de los más prósperos de este sector, y, más lejos, El Marchante. Aquí toparemos con las mil veces expoliadas ruinas arqueológicas de “Lora, la Vieja”.

Atravesando el arroyo de “Agualora”, la principal corriente fluvial de todo el mediodía loreño, jalonado de adelfas, tarajes y otros arbustos ribereños, se sube por la carretera que se dirige hacia La Campana, donde aparte de observar otros interesantes cortijos (Mochales, El Puerto, Felipe, Los Gallos…), encontramos de nuevo la dehesa y los palmares en El Palo y Zahariche, solar de la afamada ganadería brava de Miura.

De regreso, es recomendable hacer una parada en al llamada “Cuesta de Felipe”, notable escalón topográfico entre la Vega y la Campiña, que posibilita una formidable visión panorámica de casi la totalidad del término municipal de Lora del Río.

Fuente: Turismo Lora del Río

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