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Monumentos en Málaga

Macharaviaya – Iglesia de San Jacinto

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Iglesia de San Jacinto de Macharaviaya

La Iglesia de San Jacinto se encuentra en pleno centro urbano de la localidad malagueña de Macharaviaya, en la Plaza de Bernardo de Galvez, junto a la C/ Real de Málaga y al Callejón del Cura.

Iglesia erigida canónicamente por el arzobispo de Sevilla, Diego de Deza, en 1505, al poco tiempo la conquista de Axarquía por los Reyes Católicos. Ya en 1576, el templo estaba en pésimas condiciones y según se lee en el Libro del Repartimiento, parte de ella estaba por cubrir, sin terminar. Compartía con la de Benaque cura y sacristán, además de ornamentos religiosos. Esto era reflejo de la pobre economía de la localidad, debido la casi total carencia de regadíos.

En el último tercio del siglo XVIII la situación de la Iglesia, junto con el resto de la villa, cambia de manera radical por la influencia de la Familia Gálvez.

La instalación de la Real Fabrica de Naipes en Macharaviaya, empeño de D. José de Gálvez, Ministro de Indias, trajo a la villa, un considerable aumento de su población y de la renta general de sus habitantes, además de unas importantes reformas y mejoras urbanísticas, culturales y sociales.

Como ejemplos de mejora urbanística: el empedrado de las calles, mejora introducida en las grandes ciudades europeas, la traída del agua al núcleo y construcción de varias fuentes, los caminos de ruedas y herradura a Málaga y a Vélez Málaga, etc.

La obra cumbre de las mejoras urbanísticas y engrandecimiento de la villa de Macharaviaya es la reconstrucción de la Iglesia de San Jacinto, con una doble función: Iglesia y Panteón familiar de Los Gálvez.

El arquitecto encargado de la reconstrucción de la Iglesia fue Miguel de Castillo, siendo responsable de la dirección de las obras el presbítero José Ortega Monroy, persona de confianza de los hermanos Gálvez. En la placa conservada el lateral derecho del crucero se lee:

“Reinando Carlos III y siendo Obispo de Málaga el ilmo. Sr. D. José Molina, a instancia de los ilustres hijos de esta villa D Matías, D José, D Miguel, D Antonio y D Bernardo de Gálvez, el primero teniente general de los Reales Ejércitos y Virrey de Nueva España, el segundo Regidor Perpetuo de la Ciudad de Málaga, caballero Gran Cruz d e la Real distinguida Orden de Carlos III, Consejero de Estado, gobernador de indias y secretario del Despacho Universal de este Departamento; el tercero regidor perpetuo de dicha ciudad de Málaga, caballero pensionado de la misma Real Orden y Consejero de Guerra; y el cuarto caballero pensionado de la misma Real Orden, Coronel de infantería y comandante general de la bahía de Cádiz, y el quinto Conde de Gálvez, caballero de dicha REAL Orden, comandante de Bolaños en la de Calatrava, teniente general de los reales ejércitos, gobernador y capitán general de la isla de Cuba, de la  Luisiana y ambas Floridas. Se construyo de orden del rey esta iglesia, sus capillas, altares, bóvedas y panteón a costa respectiva del fondo de su fabrica del de la Real de Naipes y del caudal de dichos señores patricios, bajo la dirección del Sr. D. José Ortega y Monroy, presbítero. Por el arquitecto D. Miguel del Castillo. Año 1785”.

D. Miguel del Castillo fue el arquitecto mas importante en Málaga a finales del siglo XVIII, como arquitecto de reales obras participaba en todas las promovidas por el Estado: La Aduana, El acueducto de San Telmo, La Alameda, la Catedral de Málaga, Rió Guadal medina, entre otras.

La Iglesia, siguiendo la tradición urbanística barroca constituye el punto culminante de toda la agrupación urbana de la villa. Se sitúa en el lateral de la calle Real, creando a su abrigo el espacio publico mas amplio del pueblo. El templo tiene aspecto catedralicio, con una portada clasicista, delante de ella el atrio solado con ladrillo de canto y protegido por un pretil. En medio del frontón el escudo real de Carlos III manifiesta públicamente el apoyo y los beneficios que los ciudadanos han obtenido del patrocinio regio. A la izquierda, a modo de chaflán, un reloj de sol completa la decoración de su fachada principal.

El exterior de la cúpula esta cubierto con un tejado de cuatro aguas. Junto a la iglesia de la Casa del Cura, también de considerable tamaño y sobre ella, en palabras de Madoz: ”… un mezquino campanario que no esta en consonancia con el resto del edificio”.

El interior posee una planta de cruz latina con vanos rehundidos entre pilastras para los retablos, bóveda de medio cañón sobre la nave principal y cúpula sobre pecinas en el crucero, con una gran luminosidad gracias a las cuatro ventanas de su linterna. A ambos lados de la nave y del crucero se encuentran l os altares privados que correspondían a cada uno de los miembros de la familia Gálvez, incluida la madre, uno a la virgen del Rosario y otro a la Cofradía de Animas y Sagrado Corazón de Jesús. Cada uno de estos altares contaba con una pintura de gran valor, atribuida a Murillo. Se conservan las placas de mármol originales en las que se puede leer a quien esta dedicado cada altar. Sobre el altar mayor se ven en al actualidad tres magnificas pinturas originales del siglo XVIII, a la izquierda San Bernardo Claraval,( restaurado en 2005 por Luís Ruiz Sánchez), en el centro San Jacinto y el a la derecha, San Gordian y San Epímaco.

Según estudio realizado en 2005, por Antonia Carnero Reguero, con motivo del a restauración de la pintura de San Bernardo, el pintor autor de las tres pinturas fue Cosme de Acuña, prestigioso pintor de Corte de la época muy vinculado a la familia Gálvez y realizo numerosos retratos de ellos.

En el altar mayor se conserva un baldaquino de mármol italiano de notable factura, Madoz en su diccionario, publicado en 1845, se refiere a los cuadros que se encontraban en los altares laterales:”… Los demás altares son enteramente iguales, sin más diferencia que la de la imagen de su veneración, el primero representa los desposorios de Ntra. Sra. El segundo la aparición de la virgen del Rosario a Sto. Domingo, el tercero San Miguel Arcángel, el cuarto San Antonio de Papua, el quinto Santa Ana, el sexto San Matías y el séptimo las Animas, todos, a excepción del ultimo, son del celebre Murillo.. en marcos de caoba de mucho primor..”

El diseño clasicista de la Iglesia se ve reforzado por la sencillez decorativo de su interior. Madoz nos decía: “El pulpito y las escaleras son notables por su mérito artístico, construido de bajo relieve en caoba y el órgano es regular, el cual se halla en el coro alto, cuya balaustrada es de piedra de mucho gusto. Para su ingreso hay dos puertas en esta iglesia, siendo la del a portada, la principal, de orden corintio, de ladrillo cortado, su atrio esta cercado de verja de hierro y a los lados de la puerta se encuentran ocho medias estatuas de mármol blanco; en representación de los fundadores y sus padres.”

El 22 de marzo de 1784 el secretario de Indias, D José de Gálvez, escribió una carta dirigida al cabildo catedralicio donde ordenaba que colaborase con la cantidad de 6000 reales mensuales, para la construcción de la Iglesia, desde enero hasta su finalización, al año siguiente. Una vez finalizada, la Iglesia, por sus dimensiones tendría características de catedral.

Los ricos ornamentos de la Iglesia, los cuadros de los altares, incluido uno del altar mayor, el púlpito, órgano y todo fueron destruidos en 1936. Desde entonces la Iglesia se fue deteriorando y a finales de 1990 presentaba un aspecto casi ruinoso, con numerosas goteras, desconchones y abandono casi generalizado. Con motivo de los actos de 1992, la Sociedad Española Conmemorativa del V Centenario, Acometido su completa restauración. Actualmente es conservada por el Ayuntamiento de Macharaviaya, en uso para el culto católico es además, el espacio cultural por excelencia de la villa.

Iglesia de San Jacinto de Macharaviaya

Son varias las anécdotas y leyendas de este templo:

EL TESORO: se dice que durante la construcción, D José de Gálvez, solicito al Rey permiso para solar el templo con monedas de oro, Carlos III le contestó argumentándole que si ponía las monedas de cara los feligreses pisarían la cara del Rey, de cruz el escudo real, por ello ordeno que se tendrán que colocar de canto, pero ni siquiera Los Gálvez tenían tanto dinero como para ello, por esto decidieron guardar una importante cantidad de dinero en el templo, para contar con recursos suficientes para poder reconstruirla en caso de ruina. En las obras de rehabilitación de 1992, los operarios pusieron empeño en encontrar el tesoro, y aunque uno de ellos desapareció sin despedirse, no hay constancia de que este tesoro haya sido encontrado. (Según la leyenda, en algún lugar hay escondidos suficientes doblones para levantarla).

LA NOVIA: a la derecha de la nave central, junto al primero de los altares, hay una placa en la que se puede leer:” Maria López Escaño de Cabrera.. ya entreabierta a la luz sobre su frente la divina corona de azahar y el prometió de su amor presente, de improviso la
virgen inocente rodó muerta ante el oro del altar y el sonoro reír del campanario se convirtió en un doble de dolor, se ensombreció la luz del incensario, del velo virginal se hizo el sudario y el sepulcro fue el tálamo de amor.”

Conmemora esta placa un hecho cierto, ocurrido en 1920, la muerte repentina de una joven en el momento de su boda, cayendo fulminada en el altar, se dice que su espíritu vaga por el templo, constatado por varios estudiosos de los fenómenos paranormales.
LAS PALOMAS que rondan el templo y que en su día se cobijaban en un palomar que se construyo sobre la cúpula, según se cuenta por orden de D José de Gálvez, la Parroquia debía abastecer de una paloma a la semana durante un año de a toda aquella familia que trajera un nuevo hijo al mundo.

Iglesia de San Jacinto Iglesia de San Jacinto


Un comentario

  1. sonia angarita castillo escribio:

    Me gustaría conocer la iglesia de san jacinto