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Monumentos en Málaga

Macharaviaya – Templete de los Gálvez – Humilladero

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Templete de los Gálvez, (Humilladero) Macharaviaya

El Templete de Los Gálvez se encuentra a la entrada de la localidad de Macharaviaya, a escasos metros del Miliar y poco antes de bajar hacia el Ayuntamiento de la villa.

A finales de 1785, D. Miguel de Gálvez llega a Macharaviaya buscando reposo y tranquilidad, después de una enfermedad que lo mantuvo apartado de sus ocupaciones en la Corte. Durante los ochenta días que tardó en recuperarse realizó una serie de reformas urgentes, entre las que se encontraba el abastecimiento de agua, para la que mandó construir tres fuentes públicas, que diseñó el arquitecto Manuel del Castillo. También fue construido un lavadero cubierto y una carnicería y se empedraron las calles, pavimento que actualmente se conserva en el Conjunto Histórico.

Para inmortalizar la importancia de tales obras mandó levantar a la entrada de la villa el Humilladero que hoy se puede disfrutar, con influencia de los monumentos conmemorativos romanos. La construcción fue realizada en ladrillo, tiene tanto de humilladero como de monumento conmemorativo romano. Al igual que los arcos y las columnas se trata de un elemento constructivo extraido de su contexto y convertido en símbolo de la grandeza de una familia y paradgma de su fama póstuma. Consta de un basamento sobre el que se erige un arco cuadriforme rematado por un copullín.

En el Templete se conserva una placa de mármol, original del siglo XVIII y en la que se recuerdan las obras citadas y los cargos que obstentaban D. Miguel y D. José de Gálvez:

» Reinando Carlos III y sidendo Ministro de Estado, y del Despacho Universa de Indias el Excelentísimo Sr. D. José Gálvez, Marques de Sonora, Regidor Perpetuo de Málaga, Caballero Gran Cruz de la RDOE de Carlos III, Consejero de Estado de su majestad, Consejero Camarista y Governador del Real y Supremo Consejo de Indias, Superintendente General de Azoges, del cobro de distribuciones de la Real Hacienda, Casas de Moneda y Comercio de aquellos dominios. Volvió a esta su patria en MQCCLXXXV a los XL años de haber salido de ellos el Sr. D. Miguel de Gálvez, del Consejo de su Majestad en el Supremo de la Guerra, Regidor Perpetuo de Málaga, Caballero Pensionado de la RDOE de Carlos III, Ministro de la Real Junta de Correos, Asesor General de la Tropa de la Casa Real y Artillería. Superintendente general de penas de Cámara, el Real Fisco de la Guerra y Presidente de la Real Academia de Derechos Español y Público, a recuperar su salud y en el término de 80 días que tardó en conseguirlo y salir a continuar las funciones de sus empleos. Dispuso la conclusión de la Iglesia Parroquial, con sus oficinas, adornos y ornamentos. Asistió a las bendiciones, estreno y santos sacrificios de ella. Adornó y utilizó el Pueblo con tres fuentes públicas, un lavadero cubierto y una carniceria, quedaron transitables a coches y empedradas todas las calles, hechos pretiles de resguardo y abiertos dos caminos, de rueda y herradura hasta el general de Málaga. Todo lo que para perpetuar su grata memoria, para que sirva de ejemplo y para eternizar su agradecimiento mando esculpir. Macharaviaya Enero de MQCCLXXXVI».

Templete de los GálvezMacharaviaya tiene un amplio y bien conservado patrimonio histórico, es si misma está declarada Conjunto Histórico Artístico por la Dirección General del Patrimonio Artístico y Cultural del Ministerio de Educación y Ciencia, RD 417/1983 de 12 de Enero.

Actualmente en Macharaviaya, conocido a finales del siglo XVIII como «pequeño Madrid», se puede contemplar y disfrutar de la rica historia del pueblo: la iglesia parroquial de Macharaviaya, Parroquia de San Jacinto, de 1785, las viviendas que en su día formaron parte de la Real Fábrica de Naipes, bajo la Iglesia se encuentra la Cripta de los Gálvez, el parque de la Luisiana, un Miliar conmemorativo de la construcción de los caminos situado en la Plaza del Calvario. Los Gálvez de Macharaviaya eran conscientes de las carencias del vivir cotidiano, la escasez de agua y la lejanía del pueblo de las fuentes les hizo que adquirieran la totalidad de los manantiales que rodean la villa y condujera sus aguas hacia las principales calles, como testigo se pueden contemplar los pilares de C/ Real (Pilar de Arriba) y C/ Naipes (Pilar de Abajo).


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