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Pueblos de Huelva

Minas de Riotinto

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Minas de Riotinto

Minas de Riotinto es un pueblo minero de origen antiguo pero de construcción moderna ya que la actual población fue levantada por la Compañía Minera a principios de siglo para aprovechar la riqueza que había en el subsuelo de la anterior.

Su estructura urbana responde a un modelo racional, cuyo mayor exponente es el barrio de Bellavista , ejemplo de edificación colonial de origen inglés que albergaba al staff de la compañía. Limita con los municipios vecinos de Nerva, Linares de la Sierra, El Campillo y El Madroño.

En su paisaje, telúrico y misterioso, destacan las explotaciones mineras, hoy abandonadas y usadas para disfrute turístico. Algunas como Corta Atalaya son de una gran espectacularidad. Actualmente cuenta con una iniciativa muy interesante: el Tren Minero, que recorre la ruta que seguía el mineral.

Existen recorridos interesantes por las Minas de Riotinto, en los que podemos ver lugares como el Cerro Colorado, que es la mayor explotación minera a cielo abierto de todo el mundo, La Corta Atalaya, con una profundidad de 335 metros. Museo Minero, con quince salas que recogen toda la historia de las minas. «Vagón del Maharajá» construido expresamente para la Reina Victoria. Barrio «Ingles» de Bella Vista, con una arquitectura típica victoriana inglesa y todas las características de un barrio británico.

Pertenece al Partido Judicial de Valverde del Camino y dista 74 kilómetros de la capital. Tiene una extensión de 23,8 km2 y una población de más de 6.000 habitantes. Fenicios, cartagineses y romanos se asentaron en este lugar atraídos por sus ricas vetas de mineral de plata, cobre y oro. En la Edad del Bronce tuvieron gran importancia las culturas megalíticas en todo este territorio.

Monumentos en Minas de Riotinto

Hogar del Pensionista, victoriano.

Iglesia Parroquial de Santa Bárbara.

Capilla Presbiteriana:En 1891 se decidió construir una iglesia en Bella Vista. Con anterioridad se habían celebrado los actos religiosos presbiterianos en una de las escuelas, pero había una clara necesidad, en aquel momento, de tener un lugar que se pudiera reconocer como el centro espiritual de la comunidad. En consecuencia, el consejo de administración autorizó la construcción de una iglesia, siempre que el coste no sobrepasase £ 1.150 y que «la obra se llevase a cabo sin caer en la exageración u ostentación», recomendación expresa de Hugh Matheson. Al concluirse el edificio, semejaba tanta interna como externamente una iglesia presbiteriana escocesa, conocida en aquella tierra como “Kirk”.

Una vez construida la iglesia, la asidua asistencia a ésta por parte, al menos, de los escoceses, se convirtió en una característica de la vida de Bella Vista, aunque incluso en esta actividad la reunión de los fieles no pudiese olvidar a la empresa, pues el orden de colocación venía en gran parte determinado por la jerarquía laboral en aquella, ocupando el director general con su familia el primer banco y siendo también el primero en abandonar el templo, mientras que el resto de los asistentes esperaba su paso para dejarle salir sin obstáculos. En 1926 el capellán presbiteriano fue reemplazado por un sacerdote anglicano y, por lo tanto, los actos se realizaron con el libro de rezos inglés.

Tras el paso de la compañía a manos españolas, se decide que la iglesia británica en Bella Vista continuaría como capilla de la iglesia de Inglaterra en tanto así lo requiriera la comunidad británica, y en una entrevista con el obispo católico de Huelva se consiguió la que entonces era poco corriente: que las autoridades diocesanas aceptasen el mantenimiento de una iglesia anglicana por una empresa española en un país donde la única religión oficial permitida era la confesión católica romana. Cuando finalmente desapareció la comunidad británica, excepto una pareja de familias católicas, se convino con el obispo anglicano de Gibraltar que se enviaran allí los ornamentos de la capilla.

Casa Nº 21 Bella Vista: en 1873 un consorcio financiero extranjero con mayoría de capital británico compró las minas de Riotinto, constituyendo la empresa Río Tinto Campany Limited, iniciándose así la presencia británica en la Cuenca Minera de Río Tinto que perdurará hasta 1954.

Desde el primer momento la dirección técnica de las labores mineras será llevada a cabo por técnicos extranjeros, principalmente británicos. En un principio se alojaron en el antiguo pueblo de Riotinto, pero por un lado, el hecho de que la expansión minera en Filón Sur iba a afectar el pueblo y por otro la proximidad a los trabajadores, lo cual equivalía a estar en la primera línea de los distintos movimientos obreros, hizo que en 1883 en nuevo director general Charles Prebble decidiera con la aprobación de la compañía minera la construcción de un barrio donde albergar el staff. Para ello eligió una pequeña colina de antiguas escorias al oeste del pueblo, lugar con una “bella vista” sobre la sierra, valles y planicies que se denominó Bella Vista.

Las primeras casas construidas fueron la Casa Consejo (Vivienda del General Manager) y una hilera de diez casas. En 1895 se construyeron otras diez casas, entre ellas la casa nº 21. Esta vivienda presenta la siguiente disposición:

En la planta baja posee un vestíbulo por el que se accede al salón y al comedor y a una escalera que lleva a la primera planta. Por el fondo del mencionado vestíbulo se accede a la cocina, al lavadero y al patio. En el patio se dispone de la carbonera, la despensa y el retrete de servicio además de una escalera que permite el acceso a la terraza.

En la primera planta se encuentran dos habitaciones sobre las de abajo (salón y comedor), de iguales dimensiones. Sobre el vestíbulo se sitúa un vestidor que hacía las veces de habitación de cuna, un pequeño estudio y un cuarto de baño.

En la segunda planta, bajo el tejado a dos aguas se sitúa la habitación del servicio y el almacén general de la casa, que en el caso que nos ocupa tiene una partición, dando lugar a una habitación de juegos y a un doblado.

La estructura de la vivienda es de forjados y cubiertas de madera sobre muros de carga. Los muros, de 45 centímetros de espesor están hechos de mampostería y de ladrillo posteriormente enfoscados. De muro a muro existen siete vigas de madera en las habitaciones, en sentido frontal a la calle, que soportan el entarimado del suelo. En la escalera, también de madera, se resuelve el forjado con una viga de madera ensamblada a otras dos. La cubierta, de teja plana sobre pares de madera, es a dos aguas en el cuerpo de cocina y lavadero. En el resto de la casa y cubriendo el doblado, existe un tejado a dos aguas a la calle y a patio, del que emergen las ventanas abuhardilladas con cubiertas contrarias y hastiales a fachada. Las casas se disponen pareadas usando los muros medianeros como muros de carga comunes semi-detached house. Es fácil distinguir cada una de las viviendas por la puerta de entrada y el hastial individual de cubierta. El alzado de esta alineación de casas es atractivo y recoge la idea victoriana de la “terraced house” muy simplificada y completamente blanca. En apariencia son claramente extranjeras estas viviendas, pero sobrias y frías en su tratamiento austero de ausencia de adornos y molduras y empleo de la cal frente al ladrillo rojo, la madera oscura y la teja roja en paramentos verticales al uso en Inglaterra. No se construyeron asimismo en principio los miradores exteriores de tres caras comunes a toda construcción inglesa en aras de la sobriedad. Estos miradores se colocaron con posterioridad en algunas casas. La carpintería y los bajantes se pintaron de color verde, así como las cornisas de madera de la cubierta, lo que claramente difería de los tratamientos blancos ingleses. Pero es en el interior donde se aprecia un mundo ajeno a la construcción local.

La escalera es claramente británica. Su construcción en madera, con barandilla de madera igualmente, de un solo tiro en planta baja, es una copia de las casas inglesas de finales del XIX. Los suelos son entarimados de madera, a veces embreada lo que la hace contrastar con la blancura de las paredes o las barandillas; estos entarimados están muchas veces enmoquetados. Los cierres ingleses, construidos en una reforma posterior, están tratados al igual que los miradores británicos, con tres ventanales encaras a 120˚, con pequeños cristales y cortinas interiores que proporcionan una luz tamizada y agradable.

Paisaje Protegido Río Tinto

Yacimientos Arqueológicos de Minas de Riotinto

Necrópolis Romana de La Dehesa

Urbanismo

Explotaciones mineras.

Barrio de Bella Vista.
Barrio de casas victorianas levantado para el personal inglés de la empresa minera.

Museos
Museo minero.
Instalado en el antiguo hospital de la Compañía de Riotinto.

Embalse de Gossan

Gastronomía de Minas de Riotinto

El plato más típico es la jibia con gurumelos, aromatizada con culantro. También son típicos los productos derivados del cerdo tanto curados como frescos.

Cómo llegar a la localidad

Desde Sevilla, se puede ir por la A-66 hasta la Venta del Alto. Luego seguir por N-433 hacia el Castillo de las Guardas, y por la A-471 hasta Minas de Riotinto.

Salir de Huelva en dirección: San Juan del Puerto – Trigueros – Fregenal de la Sierra. En los alrededores de San Juan del Puerto, girar a la derecha: N-435 en dirección: Trigueros – Badajoz. Travesía de Trigueros. Continuar en: A-493. Atravesar Valverde del Camino. Continuar en: Carretera de Zalamea. Continuar en: N-435. Pasar cerca de El Pozuelo. Travesía de Zalamea la Real y El Campillo. Continuar hasta Minas de Riotinto.

Distancias desde Minas de Riotinto

Nerva 5 km
Huelva 70 km
Sevilla 83 km
Calañas 32 km
La Aulaga 20 km
Marigenta 20 km
Zalamea la Real 7 km
Valverde del Camino 25 km


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