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Mirador del Puerto del Boyar

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Mirador del Puerto del Boyar – Grazalema

El Mirador del Puerto del Boyar se localiza en el término municipal gaditano de Grazalema, en el Parque Natural Sierra de Grazalema.

El Corredor del Boyar, delimitado por las sierras del Pinar y del Endrinal, es el lugar más lluvioso de la Península Ibérica. En esta área las precipitaciones superan los 2.200 l/m2 anuales. Este fenómeno se debe a que las masas nubosas procedentes del Golfo de Cádiz, al entrar por dicho Corredor empujadas por los vientos dominantes, se elevan rápidamente y, al “chocar” con la Sierra del Pinar, descargan la lluvia. Estas condiciones ambientales ya mencionadas (humedad y altura), unidas a la baja insolación, han hecho de la cara norte de dicha sierra uno de los últimos refugios en el mundo del Pinsapo. Esta especie de abeto está únicamente presente en el Parque Natural Sierra de las Nieves y el Paraje Natural Sierra Crestellina, ambos en Málaga.

Al fondo y a su derecha pueden observar el Salto del Cabrero, uno de los hitos geológicos y paisajísticos más impresionantes del Parque Natural. Geológicamente es una falla que afecta a un bloque calizo, dividiéndolo en dos. El bloque superior forma la cumbre más elevada, de unos 970 metros, separada unas decenas de metros del bloque inferior. Entre éstos se abre un profundo tajo que divide ambas laderas. A sus pies surge el Arroyo del Hondón, uno de los nacimientos más espectaculares de la Sierra.

Otro hito que pueden divisar desde aquí es el Castillo de Aznalmara. Esta fortificación fue levantada por los antiguos pobladores hispanomusulmanes como vigía del valle del mismo nombre, acceso natural a la sierra. A su derecha se eleva la Sierra de Albarracín, a cuyos pies se encuentra El Bosque. Finalmente al fondo y en lontananza se distinguen la Sierra de la Silla y el Higuerón de Tavizna, en cuyas faldas se ubica el Aula de Naturaleza del mismo nombre.

La acción histórica del ser humano sobre el bosque mediterráneo ha supuesto un fuerte impacto, muchas veces negativo, sobre el medio natural. Las talas, el carboneo, las roturaciones realizadas para la implantación de cultivos y los incendios forestales han reducido drásticamente tanto la masa forestal como el suelo fértil. Esta pérdida supuso a su vez el incremento de la erosión en los sitios desnudos de vegetación. El propio ser humano trata de ayudar a la naturaleza a paliar estos negativos mediante repoblaciones. El pino carrasco, una de las especies más comúnmente empleadas en las mismas, es muy apreciado por su capacidad protectora frente a la erosión. Este árbol posee además un valioso carácter introductor, pues a su amparo la vegetación natural mediterránea (encinas, alcornoques, quejigos, madroños) pasa a ocupar el lugar que principalmente le correspondía.

Mirador del Puerto del Boyar - Grazalema


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