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Pueblos de Málaga - Municipios y Localidades Malagueñas

Monda

Pueblos de Málaga - Municipios y Localidades Malagueñas

Monda

El término municipal de Monda está situado a 15 Km. de Marbella, dentro de la Comarca de la Sierra de las Nieves, declarada Reserva de la Biosfera por la UNESCO en 1995, debido a la belleza de sus paisajes, poblados por una variada fauna y flora, entre la que destacan encinas, alcornoques y pinsapos.

Monda limita al sur con Ojén, al oeste con Istán, al norte con los municipios de Tolox y Guaro y al este con el municipio de Coín.

La villa de Monda se asienta en la ladera del cerro de la Villeta, donde se encuentra ubicada la fortaleza de al-Mundat (hoy hotel de lujo), mandada edificar en el siglo IX por Omar Ben Hafsún, caudillo muladí rebelde al poder de Córdoba.

Su blanco caserío, sus laberínticas y estrechas calles, junto con sus fuentes, evocan el importante pasado islámico del municipio, cuyas calles se adornan en primavera con olorosas y coloridas flores tales como geranios, claveles y gitanillas.

Monda se encuentra 380 metros sobre el nivel del mar. La precipitación media en el municipio es de 700 l/m2 y la temperatura media anual se sitúa en 17º C

Monumentos de Monda

Cruz del Agua
Altar – Calvario
Calzada Romana
Cruz de Caravaca
Cruz del Carnero
Castillo de la Villeta
Casa Museo Marigloria
Restos de Molinos Árabes
Fuente Lavadero de la Jaula
Puente del Arroyo de la Teja
Monolito Parque Dr. Villanueva
Iglesia Parroquial de Santiago Apóstol

Gastronomía de Monda

El plato más popular de la gastronomía del municipio de Monda es su Sopa Mondeña que se elabora con pan, pimientos y tomates de culo principalmente. También destacan en Monda los productos cárnicos como la morcilla y el chorizo. Cabe destacar su miel, las aceitunas aliñadas, las almendras, el aceite y los cítricos.

En cuanto a la repostería de Monda, podemos destacar sus tradicionales roscos elaborados por sus vecinos.

Cómo llegar a Monda

Desde Málaga capital hay que tomar la A-357 hasta Cártama, y desde este pueblo se accede a la A-355 hasta Coín, donde se enlaza con la A-366 dirección Alhaurín el Grande. Recorridos 2,5 kilómetros en esta dirección, hay que adentrarse nuevamente en la A-355, que conduce a Monda. El pasar de la A-355 a la A-366 y de nuevo a la A-355 se explica porque hay un tramo en obras, y cuando concluyan no hará falta utilizar la A-366. Desde Marbella hay que coger también la A-355, que en este caso desemboca directamente en Monda.

Distancias desde Monda

Coín 9,5 km
Málaga 43 km
Marbella 18 km
Cártama 23 km

Alojamientos Rurales

  • Hotel Castillo de Monda
  • Shanti Som (5 personas)
  • Villa El Oasis (10 personas)

Monda

Ayuntamiento de Monda

Parque Doctor Villanueva - Monda

Plaza de Andalucía de Monda - Arroyo Alpujata

Cruz del Carnero
Por este lugar, también llamado Glorieta del Carnero, se accedía al antiguo cementerio (de lo que deriva su nombre) situado en el patio de la Iglesia.

Fuentes y Manantiales del municipio

  • Fuente la Palma
  • Fuente del Nogal
  • Fuente de la Villa
  • Fuente de la Teja
  • Fuente de la Jaula
  • Fuente de la Esquina
  • Fuente de la Mea Mea
  • Fuente de los Morales
  • Fuente de la Sepultura
  • Nacimiento Huerta Arroyo
  • Fuente del Arroyo de los Bancales

Fuente de la Mea Mea

Fuente de la Mea Mea de Monda

Fuente de la Mea Mea

Fuente de la Esquina
Citada por el «cristiano viejo» Martín de Mármol en 1572, fue renovada en 1872, probablemente ya situada en su actual emplazamiento, puesto que se encontraba más arriba; y es monumento histórico-artístico de carácter local. Sus caños en épocas de intensas lluvias han lanzado el agua muy lejos del pilar.

En el cáliz de la fuente
solloza el agua fragante,
agua de música y lágrima,
nacida bajo la hierba
entre rosas y cristales

Juan Ramón Jiménez

Fuente de la Esquina

Fuente de la Esquina

Paseo Morisco por Monda

Aún a pesar de la existencia de algunos restos prehistóricos y romanos en nuestro municipio, y de que algunos autores aún sitúan la famosa batalla de Munda en nuestro pueblo, se puede decir que Monda no surge como núcleo poblacional estable hasta la época medieval islámica. De este periodo son el castillo, el trazado urbano, las fuentes…

Como cualquier otro pueblo de origen islámico en Monda podemos perdernos por una gran cantidad de callejas estrechas, laberínticas y enrevesadas, que la dotan de sombra y frescor en los meses más calurosos, junto con los típicos rincones y callejones sin salida. Casas de blancas fachadas y de rojas tejas moras, fuentes de origen islámico donde podemos refrescarnos… todo ello coronado por un castillo hispanomusulmán, que desde el cerro de la Villeta domina, desde hace doce siglos, todo el pueblo.

El punto de partida lo tenemos en la Plaza de la Constitución, junto a la Iglesia de Santiago Apóstol, lugar donde se alzaba la antigua mezquita. Desde este lugar dirigimos nuestros pasos al Castillo de al-Mundal, recorriendo la calle Horquilleros para continuar por Villeta hasta la susodicha fortaleza, cuyo origen se puede remontar al siglo IX d.C. Hoy ha sido reconvertida en hotel de lujo.

Una vez hayamos disfrutado del paisaje y las vistas desde este lugar, bajamos hasta calle Marbella, donde nos encontramos con la fuente “Meamea”, de origen nazarí. Más adelante, desde la Cruz Caravaca, podemos disfrutar de una bella panorámica del pueblo y su entorno.

A continuación bajamos hacía la calle Doctor Jiménez Encina, sin pasar por alto la Casa Museo de Marigloria, bella vivienda tradicional acondicionada como museo etnográfico donde nos trasladamos en el tiempo hasta la época y formas de vida de nuestros abuelos.

En la calle Fuente volvemos a encontrar otra huella de nuestro pasado islámico que ha permanecido desde época musulmana: La fuente de la “Esquina”, reformada en el siglo pasado y parece ser que de origen nazarí.

Nuestros pasos nos llevarán a la plaza de la Ermita, recorriendo calles que forman parte del recorrido del Vía Crucis de Semana Santa. Desde aquí nos dirigimos al lavadero y fuente de la “Jaula”. Se trata de un lavadero municipal con tejado a un agua y sustentado por arcos de medio punto en ladrillo de barro cocido. Fue realizado en el siglo XIX y se adosa a una fuente de origen nazarí, aunque reformada en el siglo XVIII, que además de proporcionar agua a los vecinos del pueblo, sus aguas regaban los cercanos pagos de Afetarix y Pitalata.

Proseguimos nuestro camino por la avenida de Guaro, hasta la fuente de la “Villa” otro antiguo lavadero municipal, donde podemos beber y refrescarnos.

Ruta Ermita San Roque

Partiendo desde la plaza de la Constitución dirigimos nuestros pasos hacia la calle Valdescoba donde, a su comienzo, nos encontramos con el edificio de la Casa Consistorial, construido a principios del siglo XX. Bajamos dicha calle hasta llegar a la fuente-lavadero de la “Jaula”, donde podemos llenar nuestras cantimploras para saciar nuestra sed durante el camino.

Seguimos por la plaza de la Ermita y la calle Hospital hasta llegar a las afueras del pueblo. Debemos pasar bajo la carretera y tomar la dirección de Alpujata. Mientras paseamos podemos disfrutar del verdor del paisaje: a la izquierda quedan el lecho del arroyo Alcazarín y Cerro Gordo, un macizo calizo impregnado de pinar. A la derecha se sitúa el paraje de las Hollancas, donde los cultivos de secano, en forma de almendros, olivos e higueras, delimitan el espacio ocupado por los pinares.

Llegados al primer cruce, donde se señalan otras rutas campestres (Cerro Gordo, Arroyo del Viejo y los Morales), tomamos el camino de la derecha, de subida, que nos lleva al campo de fútbol y a la Ermita de San Roque, ambos insertos en un fresco y verde pinar. En las proximidades se encuentra la “Adecuación Recreativa Alpujata”, donde existen barbacoas. En este lugar se puede descansar y refrescarse.

Retrocedemos hacia el campo de fútbol y bajamos por el carril que tiene justo detrás hasta el denominado llano de Alpujata, donde se está realizando un jardín con especies vegetales autóctonas. Llegados a este punto retomamos nuestro caminar en dirección al pueblo, volviendo por un camino rodeado de olivares, almendros, algunas higueras y almecinos, procurando buscar los espacios más sombreados.

Valores Patrimoniales de la Reserva de la Biosfera

Monda es uno de los pueblos integrantes de la Reserva de la Biosfera «Sierra de las Nieves y su entorno», y puede considerar que éste es un buen punto de partida para profundizar en el conocimiento y disfrute de un paisaje privilegiado que ha merecido el reconocimiento y la protección de instituciones y organismos autonómicos e internacionales.

El territorio que nos ocupa tiene una meseta central situada a gran altitud (por encima de los 1.700 metros) donde las precipitaciones son en forma de nieve en los meses más fríos del año y han dado lugar al nombre de la sierra. Desde el corazón de la Reserva parten de forma radial varios ríos importantes, el Guadalevín hacia el noroeste, ríos Verde y Guadaiza hacia el sur, el Turón hacia el nordeste y Río Grande hacia el sureste. De alguna manera también podemos considerar que parte de la cuenca del Río Genal se genera en las estribaciones occidentales de la sierra.

Los perfiles de la sierra principal se van suavizando gradualmente conforme pierden altura hasta alcanzar terrenos que desde el punto de vista geológicos se caracterizan por se bastante impermeables, generalmente areniscas, arcillas o pizarras. En el contacto de las rocas de acusada infiltración (calizas y dolomías mayoritariamente) con éstas se generan los principales manantiales y es el lugar en el que se asientan la mayoría de los pueblos. A veces, como ocurre en Jorox, Ojén o Istán, estas surgencias brotan cargadas de sales carbonatadas que han llegado a construir mesetas de travertino o toba donde se han ubicado las huertas del municipio.

Entre los 681 metros de Yunquera, el pueblo más alto, y los 303 de Istán se sitúa un corredor de fértiles tierras que han sido tradicionalmente las más utilizadas para el desarrollo humano, ocupando generalmente las cabeceras de los ríos o sus vegas.

El desarrollo urbano más complejo de la sierra se produce en tiempos de dominación musulmana, entre los siglos VIII a XV. De esta época son todos los pueblos del entorno, sus fortalezas y construcciones militares pero también los sistemas de riego y cultivo, las tradiciones y gran parte de la cultura que ha llegado hasta nosotros.

La ocupación francesa de principios del XIX nos ha dejado como herencia la Torre Vigía de Yunquera y la destrucción de las fortalezas nazaríes que seguían todavía en pie y eran utilizadas por la resistencia local. La guerra de guerrillas que se asentó con firmeza en la zona evolucionó más tarde en el bandolerismo, que tiene en Juan José Mingolla Gallardo (Pasos Largos), natural de El Burgo, su exponente local más emblemático y a la postre el último bandolero andaluz.

La razón fundamental de la presencia de este tipo de fenómenos es, en definitiva, la existencia de las sierras como núcleo central del territorio y en cuya periferia se ubican los asentamientos urbanos. Enormemente agrestes, con desniveles muy acusados y fuertes pendientes, proporcionaron un baluarte en Sierra Bermeja para la Rebelión de los Moriscos en 1570. De los cruentos combates que se sucedieron aquí dan fe topónimos como el Puerto de la Refriega, la Plaza de Armas o la Cañada de las Carnicerías.

La parte central y más elevada de la comarca está ocupada por diversos tipos de calizas y dolomías, de color claro predominante, que coronan en la cumbre más alta del Poniente Andaluz, la Torrecilla con 1.919 metros de altitud. Estas estribaciones occidentales de la Cordillera Penibética suponen un obstáculo importante para los frentes nubosos procedentes del Atlántico en su avance hacia el interior, de modo que al provocar su ascenso y enfriamiento se originan generosas lluvias. Estas cuantiosas precipitaciones, debido a la altitud, son en forma de nieve durante los meses fríos y generaron durante siglos y hasta el primer tercio del siglo XX el negocio del hielo. Aún pueden observarse los restos de los pozos de nieve donde se recogía y preservaba ésta y existen dos reconstruidos en Yunquera (Puerto del Saucillo) y Tolox (Puerto del Oso).

Un fenómeno que adquiere aquí un desarrollo espectacular es el de las simas y cuevas generadas por la disolución cárstica de las rocas calcáreas por el agua de lluvia, constituyéndose en la principal zona espeleológica del sur de España con Sima GESM, que supera ya los 1.000 metros de profundidad, y Sima del Aire como principales exponentes. Ambas siguen hoy día en exploración.

Los pinsapares más extensos de Europa se encuentran aquí en estas alturas, conviviendo con los quejigos de montaña, arces y tejos. El pinsapo es un abeto relicto del Terciario que hoy sólo sobrevive en las provincias de Cádiz y Málaga y tiene en la Sierra de las Nieves su principal reducto. De hecho, su presencia por si sola ya justifica los esfuerzos que se han emprendido para la conservación del medio natural del territorio.

Otras formaciones montañosas de pura piedra sustentan extensos pinares de pino resinero. Se trata de la peridotita, una roca magmática procedente del manto, cuyo color rojo hace que se denominen como sierras bermejas por contraposición con las sierras pardas, donde los esquistos y pizarras propician densos alcornocales, sobre todo en la zona sur de la Reserva.

En zonas más bajas se asientan extensos encinares y quejigales que han mantenido hasta no hace mucho tiempo unos tradicionales como el carboneo. Las zonas de pastizales naturales o generados por el hombre han supuesto, por otra parte, una riqueza añadida en cuanto a su uso en ganadería extensiva de ovejas y cabras sobre todo.

Aprovechamientos de las márgenes del Arroyo Alpujata

A los pies de Cerro Gordo en el fondo de un pequeño valle se encuentra el Arroyo de Alpujata. El topónimo Alpujata, aunque parezca de origen árabe, parece derivar de la voz mozárabe «pawyátan», viniendo a significar «posada». El Arroyo de la Alpujata se encuentra delimitado por Cerro Gordo al este, el paraje de las Hollancas, con pinares, olivares, algarrobos y almendros, al oeste y la Sierra de Alpujata, donde predomina el alcornoque, la encina y el castaño, al sur.

Cauce arriba sus aguas se abren en dos brazos con forma de «Y», el principal es el de Alpujata, que recibe agua de la sierra y del arroyo de los Helechares, más arriba; el cauce del Alpujata se refuerza con la aportación del arroyo del Viejo. Ambos riegan las tierras de huerta y regadío próximas a sus cauces desde época musulmana. En medio de ambos brazos fluviales está los denominados «Callejones de Alpujata»: Bancales de cítricos y huerta, regados por acequias de origen hispanomusulmán que se surten del arroyo. Aunque el goteo ha sustituido a la forma tradicional de riego, en algunas fincas aún se riega de la forma tradicional, denominada riego «a pie», que consiste en dirigir el agua a través de surcos y lomos realizados en la tierra hasta los cultivos. En los márgenes del arroyo del Viejo nos encontramos igualmente la disposición abancalada de los cultivos.

A ambos márgenes del cauce el hombre ha ido arañando a la naturaleza todo el terreno que ha podido. En este sentido el cultivo predominante es el secano, materializado en olivares y almendros que, a veces, suelen compartir un mismo espacio físico con pinares y almencinos. Nos encontramos también algarrobos, higueras y, en menor medida, granados. En las zonas donde el terreno se ha mostrado muy pendiente se ha solventado el problema mediante la ancestral técnica del abancalamiento: el terreno se aterraza y se sujeta con muretes de piedra normalmente trabados a hueso, en seco. De esta forma se aprovecha mucho más el espacio para el cultivo. Incluso en el mismo lecho del arroyo podemos observar como se ha ido ganando terreno al cauce, controlando su caudal mediante gruesos muros de piedra.

Conforme ascendemos por los cauces del arroyo del Viejo y del arroyo de Alpujata, observamos como el regadío supera claramente al secano, almendro y olivar, dominando el cultivo de cítricos, que en primavera nos acaricia el rostro con una suave brisa impregnada de un suave olor a azahar. Igualmente el terreno en ambos márgenes se presenta abancalado y los cauces han sido intervenidos por el ser humano, desde hace siglos, mediante la realización de muros de piedra para controlar sus crecidas y ganarles terreno.

Las actividades que se han realizado en las inmediaciones de esta zona, en relación con ella, han sido muchas.

El pastoreo de caprinos por las zonas adyacentes y montes próximos ha supuesto, durante siglos, una importante actividad económica. Prueba de ello son los restos de antiguos corralillos de piedra que aún se conservan diseminados por las zonas próximas. En la actualidad se mantienen un par de rebaños en las inmediaciones.

El cultivo de la vid supuso, hasta la llegada de la plaga de la filoxera en el siglo XIX, otra importante actividad. Ya desde el siglo XVI los moriscos la cultivaban para obtener la famosa «pasa de embarque». Otro de los trabajos que se perdieron tras la expulsión de los moriscos fue el cultivo de la morera, para obtener la seda. Aguas arriba del arroyo de la Alpujata existían, antaño, moreras de dimensiones importantes destinadas a la cría del gusano de seda. La apicultura ha sido otra actividad destacada por estos lares, permaneciendo en la actualidad algunas colmenas.

La fuerza motriz del agua era aprovechada por los moriscos, que construyeron tres molinos harineros en el arroyo de Alpujata, donde se molía el cereal para la posterior elaboración del pan.

Los trabajos del esparto y la palma han sido muy importantes para el devenir de la vida diaria de los vecinos del pueblo, y en esta zona los había en abundancia. Se empleaban para realizar alpargatas, sombreros, cestos, serones…. y otros elementos de la vida diaria.

El viajero observará que muy próximos a los márgenes del arroyo existen construcciones cilíndricas de piedra, algunas muy derruidas. Se trata de caleras. la abundancia de la roca caliza y madera en esta zona son dos elementos fundamentales para la realización de la cal. En la base de la construcción cilíndrica se ponía la madera, sobre ella la roca caliza. Tras muchas horas de cocción, incluso días, a altas temperaturas, la roca caliza quedaba lista para ser empleada como cal, no tanto para blanquear como para servir de desinfectante o de aglutinante para la argamasa empleada en la construcción.

La explotación de la madera y del corcho han sido otras de las actividades de gran importancia en las inmediaciones. La abundancia de chaparros ha propiciado la actividad de extracción del corcho. También habría que mencionar la actividad cinegética y trampera como complemento de la dieta alimenticia de la población, junto con la recolección de frutos silvestres.

Nada desdeñable ha sido la actividad carbonera en esta y otras zonas del pueblo, ya que los mondeños han sido, tradicionalmente, de vocación carbonera. Para la elaboración del carbón se cortaban los árboles, se extraía la madera y luego se cocía en hornos con forma de túmulo cubiertos con tierra. El proceso podía durar varios días y el carbón obtenido era usado para calefacción, para la cocina, ..

Antaño las aguas del arroyo eran utilizadas para lavar la ropa. Miríadas de mujeres con sus fardos y cestones se dirigían, acompañando su caminar con coplas y cantos, a los márgenes del arroyo para hacer la colada, aprovechando esos ratos para conversar, relacionarse y contar chascarrillos.

A pesar del paso de los años y de los cambios que ha propiciado la modernización, estos lugares aún siguen teniendo un embriagador encanto, casi mágico y paradisiaco.

Red de Itinerarios Cicloturísticos Sierra de las Nieves
Ruta: Monda – Guaro (por Guajar)

Trazado: Lineal
Longitud total: 5.4 km
Tiempo estimado: 1 hora
Dificultad: Baja
Desnivel: 76 metros
Ecosistemas y paisajes destacables: Matorral mediterráneo, huertas, olivares.
Observaciones: Etapa en la que la mayoría del recorrido discurre junto a fincas privadas, siendo muy importante respetar la propiedad.

Esta ruta permite realizar un camino alternativo, más natural y sobre todo más entretenido con pequeñas subidas y bajadas, que la carretera que comunica los núcleos los urbanos de Monda y Guaro. Zonas de diferentes cultivos, frutales de secano como los olivos y almendros, y de regadío en los márgenes de los arroyos, permiten disfrutar y apreciar los diferentes aprovechamientos agrícolas.

Descripción del recorrido:
El inicio de esta ruta se encuentra en las afueras del municipio de Monda, en la salida de la carretera A-7101 en dirección Coín. Transitamos por esta carretera durante unos 800 metros aproximadamente hasta llegar al acceso, a la izquierda, de los caminos de Alcazarín y la Vega.

Una vez aquí, y entre huertas y olivares, cogemos el siguiente cruce a la izquierda, circulando entonces por el camino de Alcazarín, el cual va descendiendo suavemente hasta llegar al arroyo del mismo nombre.

Este camino se encuentra con un buen firme bastante compacto, por el cual avanzamos en ligera subida hasta llegar a contactar con la carretera  una salida hacia la carretera A-7100, la cual no hay que pisar, pues durante unos 100 metros y paralelos a éste, circula un pequeño sendero de tierra, por el que continuamos para entrar en el camino de Guajar, que intercala zonas con buen firme de tierra con otras zonas asfaltadas o cementadas, debido a pequeñas pendientes.

En general este pequeño tramo, es de constante bajada, hasta que llegamos al cruce del camino de Guajar con el de Mocabel, donde empezamos una pequeña ascensión entre almendros y huertas hasta llegar al Molino de Santisteban, ya en el núcleo de Guaro.

Cañada La Tocha – Monda

Llegados al carril de hormigón para llegar a Monda no hemos más que continuarlo hasta llegar a la carretera A-355, que atravesamos por debajo de ella a través de un tubo de hormigón de grandes dimensiones que nos lleva a la antigua carretera A-7101, frente a una granja de producción avícola.

Una vez aquí continuamos a la derecha por el borde de la carretera -prestando mucha atención a los vehículos que puedan circular por ella- unos trescientos metros hasta llegar a la entrada del pueblo por calle Marbella. Andados unos ochenta o cien metros tomamos un carril a la derecha que nos llevará a la Cruz de Caravaca, pequeño templete desde donde podremos disfrutar de unas majestuosas vistas de Monda y el pueblo.

Bajamos por calle Caravaca y pasamos junto a la Casa-Museo Marigloria, para llegar a la plaza de la Constitución, lugar donde podremos tomar un refrigerio tras la caminata, tras lo cual podremos disfrutar de un agradable paseo por sus calles.

Sendero Monda – Cerro Gordo
Sendero de la Loma de la Campana

Fuente: Panel Informativo

Más información sobre el municipio de Monda aquí.


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