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Pueblos de Málaga - Municipios y Localidades Malagueñas

Ojén

Pueblos de Málaga - Municipios y Localidades Malagueñas

Ojén

El pueblo de Ojén se encuentra a diez kilómetros al nordeste de Marbella sobre el camino del interior que enlazaba con Málaga. La localidad está situada junto al Arroyo de Almadán, en un lugar muy apacible y rico en agua, rodeado por las sierras Blanca, propiedad del IARA, y Alpujata, de gran riqueza en minerales de hierro, níquel, plomo, talco y dunita. La mina de hierro del Peñoncillo fue explotada por una compañía inglesa y dio trabajo a numerosas personas de Ojén y Marbella. La cercanía del mar hace que Ojén tenga un clima templado, a pesar de ser un típico pueblo de montaña. Los montes de Ojén poseen un gran bosque mediterráneo de quejigos, alcornoques, encinas, pinos, pitas y chumberas, que llegan hasta el borde de la carretera.

El pueblo de Ojén se encuentra a 310 metros sobre el nivel del mar, registra una pluviometría media de 800 l/m2 y la temperatura media se sitúa en 17º C.

Historia de Ojén

Ya en el Paleolítico Medio esta zona estaba habitada por el Hombre de Neandertal, que vivía en grupos nómadas, y el Neolítico existió ya una población asentada, como lo demuestra la Cueva de Pecho Redondo. Durante el Bajo Imperio Romano la Costa estuvo muy habitada y se especula que en la zona de Ojén hubiese algún poblado que explotaba la agricultura y ganadería. La primera vez que se cita Ojén es en la «Crónica de las hazañas de los emires cordobeses». Según la crónica, Abderramán III inicia una batalla para someter la rebelión de los mozárabes (cristianos que vivían en las tierras musulmanas) y los muladíes malagueños.

Se sabe que una de las batallas entre los rebeldes y el ejército fue delante de las murallas del Castillo de Ojén. La sublevación de los mozárabes provocó la existencia de un reinado efímero con capital en Bobastro; en el año 921 Abderramán liberó Ojén y su Iglesia fue convertida en mezquita. En 1.485 los musulmanes capitulan ante el Rey Fernando el Católico y se entra de lleno en la Edad Moderna. En aquella época Ojén enviaba a Marbella para exportar a África, pasas, higos secos, almendras, sedas, cera y miel de sus colmenas. Los musulmanes mudéjares pasan a ser vasallos de Castilla y en 1.492 los Reyes Católicos toman totalmente el Reino de Granada, finalizando la Reconquista.

Ojén se constituye en Concejo y se realiza el deslinde del término. Ojén depende de Marbella, que nombra un regidor con jurisdicción civil y criminal. Los Reyes no permitieron la presencia de musulmanes a menos de una legua de la Costa y muchos habitantes de Marbella se establecen en Ojén; la medida se tomó para evitar la colaboración musulmana con los piratas turcos y berberiscos. Había entonces en Ojén 114 vecinos, cuatro de ellos cristianos viejos. A pesar de la promesa de respetar el islamismo los cristianos levantan una Iglesia en 1.505, por orden del arzobispo de Sevilla, Diego de Deza.

Los impuestos y la cristianización causan malestar entre los moriscos, hasta que en 1.568, durante la Monarquía de Felipe II se produce la rebelión de los moriscos de Istán, y en 1.569 se les unen los moriscos de Ojén, que huyen con sus familias y enseres a las sierras cercanas abandonando las tierras después de matar a sus vecinos cristianos viejos e incendiar la Iglesia, casas y cultivos. Felipe II nombra el Duque de Medina Sidonia y la Duque de Arcos para pacificar la Serranía de Ronda y acabar con la rebelión. En 1.570 finaliza la guerra y Ojén es repoblado por cristianos viejos. El problema morisco continúa en España hasta que en 1.609 el Rey Felipe III expulsa a los moriscos.

En 1.772 el cronista británico Francis Carter describe Ojén como «un pueblo de gente afable, sencilla, que desconoce el té y el café, pero disfruta de leche de cabra en sus tazas de barro». En 1.807 Carlos IV concede a Ojén independencia de la jurisdicción de Marbella. En 1.905 Pedro Fernández mandó construir la Fuente de los Chorros y en 1.906 el Marqués de Larios levantó el Palacio de Juanar como refugio de caza, donde en una ocasión fue invitado el Rey Alfonso XIII. El Palacio de Juanar fue habilitado como Parador Nacional en 1.965 y desde 1.984 lo explota una cooperativa de trabajadores de Ojén.

Fuente Historia Ayto.

Monumentos

Castillo de Solís
Cuevas de Ojén
Museo del Molino
Fuente de Los Chorros
Iglesia de Ntra. Sra. de la Encarnación

Gastronomía de Ojén

La gastronomía del municipio se caracteriza por la utilización de productos naturales de producción propia como las legumbres, verduras, caza, quesos de cabra, leche y fruta. Con estos productos se elaboran ricos platos como la sopa hervida o la sopa de caldo, los chicharros con arroz o fideos, el pipeao de habas, el bolo de hinojos, el arroz con bacalao y el gazpacho de almendras.

También es típico en la gastronomía de la localidad el conejo con tomate, con patatas y el puchero de perdiz.

En cuanto a la repostería se pueden desgustar diferentes dulces como los roscos, bizcochos, pestiños, polvorones, etc.

Fuentes y Manantiales de Ojén

  • La Fuentezuela
  • Fuente del Olivar
  • Mina de la Gallega
  • Fuente del Pozuelo
  • Fuente del Jobretín
  • Fuente El Chorrillo
  • Fuente de Cerrillares
  • Fuente del Charquillo
  • Fuente de los Chorros
  • Manantial de Almadán
  • Fuente Cortijo Holgado
  • Fraguera de la Encinilla
  • Fuente de la Alberca Icona
  • Fuente de la Cañada de la Puente

Cómo llegar

Desde cualquier punto de la Costa del Sol hay que tomar la autopista A-7 (N-340) hasta Marbella, de donde parte la A-355, en la que hay un desvío muy bien señalizado que conduce a la localidad.

Distancias

Marbella 10 km
Málaga 53 km
Estepona 34 km
Coín 25 km
Monda 11 km

Ojén

La Minería en Ojén

Los procesos de minería y fundición en la zona de Marbella y Ojén tienen dos etapas bien diferenciadas:

En la primera se produce, con carácter pionero la instalación de los primeros altos hornos civiles existentes en España. Dicha etapa se caracteriza por dos limitaciones: el rápido agotamiento de los recursos forestales que se usaron como combustible en las fundiciones y las inherentes a la Ley de Minas de 4 de junio de 1825.

En la segunda etapa, desaparece la actividad siderúrgica y se reemplaza por la extractiva. Dicha sustitución viene dada por el agotamiento del modelo de la primera etapa (extracción y fundición in situ) y por una nueva coyuntura internacional que hace que los capitales extranjeros confluyan a España para el desarrollo de una actividad extractiva frenética.

La principal riqueza de Marbella a mitades del siglo XIX, la constituía la fundición de metales en sus ferrerías, entre ellas la Ferrería del Angel y la de La Concepción, aprovechando la cercanía de las minas de magnetita de Ojén, en especial las minas La Choza, San Juan Bautista y San Nicolás, cuyo mineral llegaba a las ferrerías a través de un cable desde las minas del Peñoncillo, muy apreciadas por su bajo contenido en fósforo. Se llegó, el 29 de octubre de 1868, a un acuerdo de venta de la ferrería del Angel con todas sus pertenencias mineras a los hermanos William y Samuel Snythe Malcolm, quienes la tomaron acogidos a la Ley de Bases de minas del año 1868, revendiendo la Ferrería y sus instalaciones, y reteniendo las minas, que era lo productivo, que centraba todo su interés.

Las minas, situadas en Ojén, producían Magnetita. Conocidas como minas del Peñoncillo, iniciaron sus trabajos el 8 de Diciembre de 1871, a la vez que se procedía a la creación de la empresa por los hermanos William y Samuel Snythe Malcolm, como promotores de la sociedad «The Marbella Iron Ore Cº Ltd» también conocida por «Compañía de Mineral de Hierro de Marbella» constituida el 11 de julio de 1872 en Londres, en la notaria de William Webb Venn.

La compañía explotó el conjunto de minas del Peñoncillo, llegando en 1891 a exportar 96.529 Tm de mineral a través de una línea de 6 Kms y ancho métrico, con tracción vapor, cuyo proyecto se redactó en 1869, en un itinerario que partía del Arroyo del Peñoncillo en Ojén, recibiendo mineral de las minas de San Juan Bautista y La Concepción. Rindiendo su itinerario en Marbella, junto a la carretera de Estepona, donde se estableció un apartadero y un depósito de mineral, con báscula, para formar trenes hasta el embarcadero. Estos terrenos y los de la linea en casi su totalidad eran terrenos públicos cedidos por el Ayuntamiento de Marbella, salvo algunas parcelas que se tuvieron que adquirir. Por los terrenos del apartadero se pagaron 1.021,87 pesetas.

El ferrocarril minero de San Juan Bautista fue una línea de ferrocarril que existió en los términos municipales de Ojén y Marbella desde el último tercio del siglo XIX. La línea tenía como función transportar el mineral que en la época se extraía de las minas de Ojén hasta un embarcadero situado en Marbella, que consistía en un muelle de hierro que se adentraba en el mar.

El trayecto de la línea atravesaba mayormente terrenos improductivos de la sierra pero también fue necesario realizar expropiaciones, para las cuales colaboró el ayuntamiento de Marbella, debido a la situación económica dramática que sufría la ciudad y a cambio de algunos beneficios. La línea contaba además con un ramal hasta la zona de la Marina, junto a la playa, donde se depositaba el mineral que bajaba de las minas de Ojén y desde donde se transportaba con locomotoras hasta el muelle de hierro para ser cargado en los barcos mercantes.

La empresa operó hasta el año 1911 cuando fue sustituida por la empresa belga Compagnie Miniere de Marbella.

Minería de Ojén

Cuevas Altas

Son numerosas las Cuevas de la localidad que dieron abrigo, ya en su tiempo, a familias neolíticas cuya forma de vida era cada vez más sedentaria. Estas cuevas han sido utilizadas épocas pasadas como refugio para el ganado.

Restauradas e inauguradas en Noviembre de 2005, nos encontramos dos cuevas de un valor singular. A pie de carretera tenemos la Cueva de las Campanas, y en la parte superior de las mismas se sitúa la Cueva de las Columnas, donde se asentó el Castillo, mirador desde donde podemos tomar una magnífica instantánea del pueblo y de todo el valle, y apreciar un fastuoso paisaje conformado por las cautivadoras vistas que combinan el azul del mar con el verde de la sierra y las huertas y el blanco de entramado de las calles y casas del pueblo.


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