Andalucia Rustica

Buscar más

Parques Naturales de Andalucía

Paraje Natural Marismas de Isla Cristina

Parques Naturales de Andalucía

Paraje Natural Marismas de Isla Cristina

El Paraje Natural Marismas de Isla Cristina ocupa una extensión de 2.145 hectáreas e incluye parte de los municipios de Ayamonte e Isla Cristina. Se sitúa al suroeste de la provincia de Huelva, limitando con Portugal. Se puede definir como un espacio de marisma enmarcado entre la desembocadura del río Guadiana y el río Carreras; al sur, el Océano Atlántico.

Su dinámica está muy ligada a la acción de las mareas, y se encuentra surcado por un magnífico laberinto de caños y salinas, y zonas más evolucionadas hacia el interior. La evolución de los pisos de vegetación desde la línea de costa hacia el interior es uno de los valores más importantes de este espacio. Desde barrón y alelí en la costa, pasando por almajos y espartinas en la marisma y en el interior, retamas, pinos piñoneros y sabinas con matorral mediterráneo. En cuanto a la fauna destacan especialmente los flamencos, espátulas y canasteras, que encuentran en este paraje el lugar ideal para alementarse de pequeños moluscos.

El Paraje Natural Marismas de Isla Cristina fue declarado como tal en 1989 por la Junta de Andalucía para garantizar la conservación de sus múltiples valores.

Se asienta sobre un complejo de marismas mareales altamente transformadas, aunque en algunas zonas aún se puede disfrutar de zonas vírgenes de canales y esteros con vegetación natural asociada a la red de drenaje, playas, torre medieval y molinos mareales; elementos naturales y culturales que dibujan este espacio natural y que en multitud de ocasiones ha sido plasmado en los lienzos de diversos pintores.

El Paraje Natural es un ejemplo vivo de la relación del hombre y la marisma; las actividades salineras, la pesca, el marisqueo y agricultura tradicional, son formas de vida estrechamente ligadas al medio natural. Durante las útlimas décadas estas actividades se han ido sustituyendo por piscifactorías, agricultura intensiva o actividades turísticas.

Este cambio en las actividades tradicionales, en algunos casos, han producido un evidente impacto negativo sobre el ecosistema. La Consejería de Medio Ambiente ha puesto a su disposición una serie de senderos.

Pesca Tradicional / Pesqueros

El pesquero es un arte de pesca tradicional y una manera racional de aprovechamiento de los recursos naturales de la marisma que ha contribuido al desarrollo sostenible de este medio hasta época reciente.

Un pesquero es un embalse que se consigue con la construcción de un muro de barro, donde entra agua a través de esteros y caños mediante una compuerta. El funcionamiento parte de aprovechar la entrada de alevines de diferentes especies en la marisma sobre el mes de marzo.

En esta época se dejan abiertas las compuertas de los pesqueros para cercarlos, ya que van entrando hasat el mes de julio al ritmo de mareas que suben y bajan. En verano y aprovechando las mareas más vivas que inundan la marisma, se cierran las compuertas para que los peces se queden atrapados. Aquí se quedan para ser engordados hasta diciembre cuando son capturados. La captura se hace en bajamar con unas redes específicas, tras haber vaciado el pesquero, se abren las compuertas y es cuando empieza la faena. Primero en la parte más profunda del pesquero, en la «poza» que es donde hay más peces, y luego se sigue por tramos hasta llegar a la zona de la compuerta.

El volumen de pesca es espectacular y ver sacar a los peces es una experiencia inolvidable sobre todo por la cantidad de aves que vienen para alimentarse a las marismas, entre ellas flamencos y cigüeñas.

Se puede suponer que desde muy antiguo se practicaba este arte de pesca. En la actualidad está en franco retroceso por la gran degradación que están sufriendo las marismas de todo el litoral. Hoy en día se podría calificar de reliquia por su valor; tanto como patrimonio cultural como por el respeto que guarda con el entorno marismeño.

Molino Mareal
Pozo del Camino
Paraje Natural Marismas de Isla Cristina

La energía generada por la fuerza de la marea fue muy utilizada en todas las marismas del litoral atlántico, desde portugal a Cádiz pasando por Huelva, por los molinos de marea. Éstos constituían verdaderos ingenios en el uso de lo que hoy llamamos energías renovables limpias, gratuitas y autogestionadas.

La tecnología de molinos mareales se remonta al siglo XIII. Desde entonces han jugado un papel fundamental en la vida cotidiana de muchas familias, ya que les ahorraron mucho trabajo en la labor de la molienda del trigo y otros cereales, para la obtención de harina. El molinero molía en dos turnos diarios determinados por el ciclo mareal. Debido a la dependencia que había de la molienda, el molinero era un hábil personaje que gozó de bastante poder.

Sólo en el litoral onubense había más de 30 molinos mareales dispoersos por la marisma, y en el área de influencia de las marismas del El Tinto y El Odiel existían al menos cinco a finales del siglo XIX. Los últimos en desaparecer duraron hasta los años cincuenta del pasado siglo. En la actualidad, vemos desgraciadamente en la mayoría de los casos, sus ruinas. En el vecino Parque Natural portugúes de ría Formosa, en Olhao, existe un magnífico molino mareal completamente restaurado.

Actualmente este antiguo molino mareal alberga el «Centro de Interpretación el Hombre y la Marisma«.

El funcionamiento: Durante la pleamar, el agua marina se almacenaba en la caldera para aprovechar el desnivel en la bajamar encauzando la corriente hacia el mecanismo de la molienda:

Marea llenante: la fuerza del agua abre la compuerta hidráulica de la caldera, que está vacía. El rodete no funciona
Espera: la caldera se llena y la compuerta se cierra automáticamente al descender la marea. El agua se mantiene represada hasta que el rodete quede semidescubierto.
Molienda: el molinero abre el desaguadero. A través del saetín el agua impulsa el rodete, transmitiendo el movimiento a la piedra volandera, que muele el grano durante unas 4 horas por marea.
Nuevo ciclo: la caldera se ha vaciado de agua y el rodete se para. La marea comienza a subir una vez más.

Salina Biomaris / Paraje Natural Marismas de Isla Cristina

Las Salinas de Isla Cristina se remontan a la Época Romana, utilizadas para la conservación del pescado, fueron en sus orígenes la industria más característica de la zona. Su mayor esplendor económico fue entre mediados del siglo XIX y mediados del XX, llegando a ocupar un 30% del territorio de las marismas, siendo en la actualidad mucho menor.

Empresa fundada en el año 1.954 y explotada en 1.955 por D. Manuel Gómez Rodríguez. Actualmente estas salinas artesanales está a cargo de Dª Manuela Gómez Santana. En esta empresa se extrae, además de sal marina orgánica y natural, «Flor de Sal», siendo única en esta extracción a nivel nacional y andaluz. La flor de sal al ser natural contiene todos los oligoelementos necesarios para el perfecto funcionamiento del organismo.

Se pone en funcionamiento la empresa para la extracción de sal en Mayo de 1955 con 60 pilas y una producción de 50 toneladas, existiendo por aquel entonces, diez salinas en Isla Cristina y Ayamonte, con una producción de 15.000 toneladas. La sal, producto muy rentable en otros tiempos, deja de serlo por el año 1.968 en el que se rebaja el precio en un 75%.

Estas salinas en el año 1957, se amplían con la construcción de 58 pilas, esto significa poder ampliar la producción en aproximadamente 50 toneladas más.

Actualmente, «Flor de Sal – Salinas Biomaris» es una empresa dedicada a la recogida de Flor de sal, escamas, sal líquida y aceite y sal de Magnesio, única salina a nivel nacional de estas características. El proceso es artesanal, se hace con unos coladores que nunca tocan el fondo de las pilas. Sal de primerísima calidad, es una sal con menos cloruro sódico pero con su yodo natural y con más calcio, hierro, flúor, magnesio, es única. Labor realizada a mano.

Se trata de una empresa totalmente artesanal que ha sabido mantener su actividad tradicional, así como potenciar la vertiente ecoturística para fomentar el conocimiento, y conservación de las salinas artesanales de la zona del Atlántico.

Estas salinas poseen una zona de almacenamiento de agua llamada esteros (pesqueros) situada frente a un caño de alimentación del que se toma agua a través de una compuerta de marea accionada manualmente. La base de la compuerta está situada frente a un caño de alimentación del que se toma agua. La base de la compuerta está situada a 3 mt. por encima del cero hidrográfico, lo que permite la entrada de agua en mareas altas.

La producción de sal, en estas salinas artesanales es un proceso artesanal basada en una conjunción perfecta de cinco poderosos elementos: mar, fuerza de la gravedad, insolación, vientos y tiempo.

Los esteros se llenan con las mareas por gravedad, mediante diferencia de nivel, se trasvasa lentamente el agua del estero al lucio, de éste la retirada y así sucesivamente hasta llegar a los corredores a lo lago de este circuito se establece un gradiente, creciente de salubridad, desde la zona de entrada a la cristalización.

Sendero Salinas del Duque

Longitud del trazado: 5.750 m.
Duración (ida): 1 hora y 45 min.
Grado de dificultad: Bajo
Dificultad de orientación: Baja

Este sendero nos acerca al complejo de marismas asociadas a las desembocaduras de los ríos Guadiana y Carreras, muy influenciadas por las mareas atlánticas. En este espacio natural poco transformado por la actividad humana, que en un tiempo fuera mar abierto, podremos estimular los sentidos y disfrutar de la marisma en todo se esplendor.

La zona constituye una importante áreade reproducción de ardeidas, que son aves acuáticas, como la garza, con largas patas y picos que le facilitan su adaptación al medio, y de otras aves de zonas húmedas, al igual que es un importante lugar para el paso e invernada de limícolas, gaviotas y charranes. De la flora destacan plantas propias de marisma como la verdolaga de mar y el almajo.

El camino nos adentra en la marisma misma, permitiendo recrearse de un entorno tranquilo, remanso de paz, donde podemos observar la rica avifauna del lugar, bien desde el observatorio construido al efecto o desde los bordes mismos de los caños y esteros. Este sendero discurre por las ahora en desuso «Salinas del Duque» que están en los «Caños de la Cruz», con un itinerario por la llamada «Vuelta de Fuera», que es como se denomina al cierre de las salinas y cubetas.

Isla Cristina y su puerto pesquero, Punta del Moral y sus barcos de recreo, los caños y sus pasos de agua con las compuertas de marea, la brisa, el olor a mar…. son visiones y sensaciones presentes en el reocrrido y que a buen seguro nos harán repetir la experiencia de caminar por este espacio tan típico y singular.


0 comentarios