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Parques Naturales de Andalucía

Paraje Natural Marismas del Odiel

Parques Naturales de Andalucía

Paraje Natural Marismas del Odiel

El Paraje Natural Marismas del Odiel se localiza al Sur de la provincia de Huelva, en la confluencia de las desembocaduras de los ríos Tinto y Odiel. Dispone de una extensión de 7185 hectáreas y forma parte de los municipios de Aljaraque, Gibraleon, Huelva y Punta Umbría.

Chozas Tradicionales

El observatorio de «La Choza», como otros realizados en este Paraje Natural, es una construcción tradicional realizada de manera artesanal, inspirada en las antiguas chozas que, a mediados del siglo pasado, componían los poblados forestales que salpicaban los montes públicos de esta franja litoral.

Estas chozas constituían la vivienda familiar típica de trabajadores adscritos al antiguo organismo del Patrimonio Forestal del Estado, siendo ellos mismos los encargados de su construcción. Se empleaban materiales naturales de la zona: madera de pino y eucalipto para la estructura y ventanas, y fibras cosidas a manao de barrón, bayunco, castañuela o espartina para las cubiertas y paredes. Existe toda una nomenclatura vernácula asociada a estas construcciones artesanales: muletas, madre, alfajías, riostras, latas y tijeras son ejemplos de los diferentes elementos que integran la estructura.

Gracias al conocimiento directo por parte de personal de este paraje natural de estas antiguas técnicas constructivas se ha podido realizar este y otros observatorios, rescatando así este tipo de arquitectura tradicional, ligada al monte, que se integra perfectamente en el paisaje.

Salinas del Astur
de salinas tradicionales a piscifactoría

Las Salinas del Astur es una de las tres salinas tradicionales presentes en el estuario del Odiel, construidas a principios del siglo XIX y cuenta con algo más de 100 hectáreas. La obtención de sal ha sido durante miles de años una actividad de alta rentabilidad, por ser la sal un elemento imprescindible en la conservación de los alimentos.

En el litoral onubense se localizan numerosas salinas tradicionales construidas en plena marisma aprovechando su relieve plano, su fondo arcilloso impermeable y el agua salada que diariamente aportan las mareas. Para su construcción bastaba con levantar los muros de los lucios, retenidas, vueltas de periquillos y cristalizadores, con el barro arcilloso que en pocos años era colonizado por las plantas halófilas autóctonas integrando la salina en el paisaje y el ecosistema de marisma.

Con la entrada de agua en la salina, viajaban miles de alevines de peces de la propia marisma, que se desarrollaban en las aguas aisladas por las compuertas de los canales y balsas, donde se alimentaban de las algas y pequeños organismos que se producen en estas aguas someras. Cada año se vaciaban estos reservorios de agua para realizar el despesque y sacar el pescado ya crecido que suponía un subproducto de la salina.

Esta actividad de pesca se puede considerar como el comienzo del al acuicultura en la que se obtenían unas producciones de peces bajas, jpero con un coste nulo de alimentación y mantenimiento.

Con el paso de los años la conservación de los alimentos se hace de forma masiva por refrigeración o congelación y se reduce considerablemente la demanda de sal, lo que llevó al abandono de la mayoría de las salinas.

La escasez de capturas de pesca en la costa ha llevado al auge de la acuicultura, para lo que se han transformado aproximadamente 2 hectáreas de las antiguas salinas abandonadas, en piscifactorías, aprovechando las infraestructuras existentes. En esta explotación acuícola sólo se están utilizando tres cristalizadores transformados en balsas de engorde de las más de 100 hectáreas que conforman originalmente las Salinas del Astur, donde se experimenta con el cultivo de róbalos, doradas, lenguados, con nuevas técnicas que consiguen una producción y rentabilidad que las que se obtenían en las antiguas salinas tradicionales.


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