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Parques Naturales de Andalucía

Paraje Natural Punta Entinas – Sabinar

Parques Naturales de Andalucía

Paraje Natural Punta Entinas – Sabinar

Paraje y Reserva Natural Punta Entinas – Sabinar

El Paraje Natural Punta Entinas – Sabinar se localiza en los término municipales de El Ejido y Roquetas de Mar, Almería.

Frente al mar de plástico que se extiende por la comarca del Poniente Almeriense, Punta Entinas – Sabinar aparece como uno paisaje abierto y prácticamente inalterado, que alberga el mayor humedal y el conjunto de dunas mejor conservadas de la costa de Almería. Esta diversidad de hábitats y la rica fauna que acogen, fueron motivos para su declaración como Reserva y Paraje Natural por el Parlamento de Andalucía en 1989.

Punta Entinas – Sabinar es una llanura ganada por la tierra al mar en un proceso de regresión marina que permitió la aparición de un humedal costero. Circulando estos charcones someros y salinos, la vegetación se adapta al medio, apareciendo carrizales y tarayales en la orla de las zonas húmedas donde la salinidad es menor, saladares en los suelos más salinos y, fijando los sistemas dunares costeros, estepas litorales y espléndidos bosquetes de sabina y lentisco o “entina”.

Un gran número de especies animales se adaptan a los diversos biotopos, destacando las aves tanto estepáricas, presentes en matorrales costeros (aguilucho cenizo, alcaraván, terrera marismeña, etc) como limícolas y acuáticas de marismas y salinas (chorlitejo patinegro, cigüeñuela común, malvasía cabeciblanca, flamenco común, avoceta común, ánade azulón, etc), por ello se encuentra usted en una Zona de Especial Protección para las Aves.

El aprovechamiento salinero de las lagunas de Cerrillos, que se llevó a cabo ininterrumpidamente desde la época fenicia hasta 1.987, ha marcado el aspecto y la diversidad biológica de este paraje.

Faro del Sabinal

Paraje Natural Punta Entinas - Sabinar

Salinas de Cerrillos
La extracción de la sal, el alma del mar

Explotadas desde el XI y posiblemente desde época romana, actualmente constituyen el mayor humedal de la provincia de Almería, y hasta la finalización de su actividad en 1987, la mayor explotación salinera provincial.

Hasta finales del siglo XIX son propiedad estatal, a partir de los albores del siglo XX, cuando se privatizan, se estructuran como salinas modernas, construyéndose diques que parcelaban las charcas en depósitos conectados por canales y compuertas. Hasta mediados del siglo XX se recolectaba la sal en este lugar, se obtenían 10.000 TM de sal, de hecho contó con una gran infraestructura: canal de suministro, motores de gas y molinas de viento, casas de empleados, casa de dirección, talleres, molinos de sal, embarcadero, vías férreas. Pero a partir de esta fecha su destino se unió a de las salinas de San Rafael. Para ello se eliminaron los cristalizadores existentes, se ampliaron las charcas salineras, se construyeron nuevos depósitos y así, mediante un canal, quedaron unidas las Salinas Viejas con las de San Rafael que, en esta nueva situación, pasaron a ser las cristalizadoras del nuevo complejo salinero, conocido como “Salinas de Roquetas” donde producían hasta 60.000 TM.

En este lugar es donde se conectaba el mar con el complejo salinero a través del “canal de las Almejas” y se completaba con el agua de origen natural del “Charcón del Flamenco”. Las estructuras que aún quedan en pie son “los Tímpanos” de la primera elevación de agua, los restos del motor “matacas” que los accionaba y la caseta del último y moderno sistema de impulsión. El resto de construcciones salvo un bloque de viviendas, talleres y las ruinas del molino de sal, fueron demolidas en los años sesenta del siglo pasado.

La extracción de sal ha tenido una importancia estratégica a lo largo de la historia, la aparición, a mediados del siglo XX, de otros medios de conservación, hizo que el uso de la sal se redujera drásticamente y con ello, las explotaciones salineras. Lo que usted contempla son los restos de un proceso industrial que utilizando la energía del sol, del viento y de la gravedad terrestre obtenía del mar su alma en forma de sal.


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