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Parques Naturales de Andalucía

Parque Natural de la Bahía de Cádiz

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Parque Natural de la Bahía de Cádiz

Información sobre el Parque Natural de la Bahía de Cádiz.

Sobre un gran estuario la acción del mar, el viento y los sedimentos fluviales depositados durante siglos han dibujado un mosaico de paisajes entre playas, planicies fangosas y marismas que constituyen la Bahía de Cádiz.

En las últimas décadas la elevada población concentrada en su entorno ha modificado enormemente su aspecto original, desapareciendo para siempre gran parte de sus marismas naturales. También son escasas las salinas que aún funcionan desde que este recurso comenzara a ser explotado por los primitivos habitantes de la Bahía hace miles de años.

Declarado Parque Natural en 1989, sus aproximadamente 10.522 Ha. de superficie comprenden terrenos pertenecientes a los términos municipales de San Fernando, Chiclana de la Frontera, Puerto Real, Puerto de Santa María y Cádiz.

La influencia de los mares y un clima suave, de tipo mediterráneo, son las claves que determinan las especiales características ecológicas de este humedal. Zona de contacto entre medios marinos y terrestres y gracias a la fácil circulación de las aguas, con buena iluminación y abundantes nutrientes, se establece una gran diversidad de especies entre moluscos, crustáceos, peces y aves acuáticas.

En las zonas litorales fangosas son abundantes las cañaíllas, verdigones, almejas, camarones y cangrejos, también presentes en las salinas donde además se capturan los llamados “pescados de estero” : lenguados, lubinas, doradas, lisas … La extracción de sal ha sido, junto con la pesca de bajura, el aprovechamiento más tradicional de la Bahía. La técnica de la producción de la sal se ha mantenido casi intacta durante siglos : el agua del mar impulsada por la marea entra a través de un sistema de caños de alimentación y de compuertas por sucesivos estanques hasta que los cálidos vientos de Levante y la fuerte insolación provocan una intensa evaporación y la cristalización de la sal.

La grave crisis de la actividad salinera tuvo como consecuencia el progresivo relleno y desecación de miles de hectáreas de marisma para usos urbanos, industriales y agrícolas. Actualmente la mayoría de las salinas de dedican al cultivo de especies marinas como almejas, ostras, lubinas, lenguados, lisas y langostinos. Sin embargo, aún se conservan reducidos enclaves de marismas naturales casi intactas. Es el caso de las Marismas de los Toruños, las Marismas de Sancti Petri y las situadas en la Isla del Trocadero. Estos dos últimos espacios fueron declarados Parajes Naturales.

Su situación entre el vecino Parque Nacional de Doñana y el Estrecho de Gibraltar convierte a la Bahía de Cádiz en una pieza clave del sistema migratorio de multitud de aves acuáticas. Especies sedentarias, estivales, invernantes o de paso en sus rutas migratorias componen la avifauna de este humedal litoral.

Alcatraces, somormujos, cormoranes, gaviotas y especies limícolas (denominadas así porque están adaptadas a comer en los fangos) son frecuentes en las playas. En las zonas de esteros y salinas anidan cigüeñuelas, garzas y avocetas. Tras su transformación para cultivos acuáticos también acuden especies como el flamenco o el águila pescadora.

La vegetación natural de la Bahía de Cádiz se compone de especies adaptadas, en unos casos al sustrato salino y a la inundación de las mareas y a un suelo arenoso en otros. Como restos de un antiguo y denso pinar que antiguamente se extendía entre el Puerto de Santa María y Puerto Real y que fuera quemado por los ejércitos de ocupación durante el pasado siglo, todavía persisten algunos enclaves de pino piñonero como el Pinar de la Algaida. También se localiza otro pequeño bosque de unas 6 Ha. en Sancti Petri.

La antiquísima presencia de asentamientos humanos en la Bahía, datada hace más de 3.000 años, es consecuencia del importante valor estratégico y defensivo de estas tierras.

Frente a la costa, en la Isla de Sancti Petri, se conservan restos fenicios y romanos del Templo de Hércules. De gran valor histórico son también los restos del antiguo puerto situado en el Caño de de Trocadero vinculado al comercio con las Indias. Ya en el siglo XVI era un lugar idóneo permanencia y reparación de las naves por su seguridad, tanto desde el punto de vista defensivo como de abrigo de los temporales y de los vientos de levante.

Aún después del paso de los años, la Bahía de Cádiz conserva un excepcional patrimonio de fortificaciones antiguas de gran valor histórico y arquitectónico. Estas jugaron un papel muy importante durante la guerra de la Independencia, siendo San Fernando y Cádiz las únicas ciudades que resistieron el asedio.

De gran tradición son los excelentes vinos de la comarca procedentes de las bodegas de El Puerto de Santa María y de Chiclana. Además de los pescados de estero, famosos por su calidad y muy apreciados para el consumo, son también típicos los langostinos, almejas y camarones.

Sin duda, la fiesta de mayor arraigo es el carnaval de Cádiz que se celebra en el mes de febrero. También de gran tradición entre los pueblos marineros de la Bahía es la fiesta de la Virgen del Carmen.

Las Marismas del Parque Natural de la Bahía de Cádiz

Las marismas de la Bahía de Cádiz tienen su origen en el antiguo estuario del río Guadalete, que sufrió durante cientos de años la influencia del Atlántico. Es por tanto, por lo que se conocen como marismas mareales, con predominio de las corrientes de marea sobre las de agua dulce fluvial.

Son un conjunto laberíntico de caños, planicies mareales, playas, esteros y canales. En estos lugares, las mareas depositan limos y fangos muy finos. La marisma, propiamente dicha, es aquella que presenta vegetación, siendo las planicies mareales aquellas porciones con escasa vegetación que se inundan con cada marea. Entre una y otra zona puede existir un pequeño salto o microacantilado, o existir una zona de transición con vegetación marismeña adaptada a altas concentraciones de sal.

Las marismas sólo se inundan con las mareas vivas. Estas inundaciones determinan tres zonas principales, según el tiempo que la zona quede bajo el agua, con la presencia de plantas y animales específicos. Son la marisma alta, la media y la baja. La marisma alta se inunda muy pocas veces, y aquí es donde abundan los almajos salados. En la marisma media se producen las inundaciones con mayor frecuencia, siendo la sarcocornia y la sapina o sapillo las plantas más abundantes. Las mareas vivas normales, que son cada quince días, inundan la marisma baja, en la que tan sólo pueden vivir plantas como la espartina.

Tradicionalmente, las marismas han sido vistas como zonas imporductivas y foco de infecciones como el paludismo. Hoy sabemos que eso no es cierto, siendo uno de los ambientes más productivos y ricos del planeta. Al ser además el paisaje más dominante de la Bahía de Cádiz, el hombre ha convivido durante siglos con estos elementos. Hoy en día son pocas las marismas que se conservan en su estado natural, ya que han sufrido grandes transformaciones por el hombre. Las salinas, y posteriormente los cultivos acuícolas, se asientan en antiguas zonas marismeñas.

Recursos del Parque Natural de la Bahía de Cádiz

El vínculo entre mar y tierra característico del Parque Natural Bahía de Cádiz ha marcado a través de la historia el aprovechamiento económico de los recursos naturales de este espacio.

Las antiguas salinas configuran la imagen dominante del parque natural. Labradas sobre la marisma, dan lugar a un paisaje laberíntico concebido para extraer del mar la blanca sal. Como actividad económica, las salinas de la Bahía de Cádiz no fueron capaces de superar la competencia que supuso la industria frigorífica para la conservación de alimentos, lo que supuso el abandono masivo de estas explotaciones en la segunda mitad del siglo XX. En la actualidad, apenas media docena de explotaciones mantienen esta actividad tradicional de la Bahía.

Una de las actividades complementarias de las salinas, el “despesque”, supuso el origen de la acuicultura en la Bahía de Cádiz. Los peces que quedaban atrapados en los esteros eran extraídos con redes por los antiguos salineros. Actualmente, la acuicultura es el principal aprovechamiento económico que se desarrolla dentro de los límites del Parque Natural Bahía de Cádiz, utilizando en mayor o menor medida la estructura de las salinas. Doradas, robalos y lenguados son las especies piscícolas predominantes en estas explotaciones.

Los fangos de la zona intermareal también han sido, y siguen siendo, objeto de aprovechamiento. En ellos se desarrolla el marisqueo y los parques de cultivos de moluscos.

Actividades de ocio, como la pesca recreativa, el senderismo, la observación de aves o la navegación por los caños van tomando auge en este espacio natural protegido.

Aves acuáticas de la Bahía de Cádiz

El Parque Natural Bahía de Cádiz reviste una especial importancia para las aves. Están citadas aquí más de doscientas especies, siendo de entre ellas las acuáticas las más representativas ya que para este tipo de aves la Bahía constituye un enclave esencial alcanzado cifras de hasta 70.000 individuos en invernada y más de tres mil parejas reproductoras.

De las aproximadamente 70 especies presentes en la invernada el de las limícolas es el grupo más representativo con más de 25000 individuos. Son numerosas las especies de este grupo, así denominado por alimentarse de los pequeños invertebrados que viven en los fangos y limos. Entre ellas hallaremos a los corre limos, chorlitejos, agujas, andarríos, archibebes, vuelvepiedras, chorlitos, zarapitos, ostreros, avocetas y cigüeñuelas. Para algunas de ellas la Bahía de Cádiz no es solo importante en invernada si no que es también fundamental para su reproducción al tener aquí algunas de sus más importantes colonias de cría a nivel europeo como es el caso del chorlitejo patinegro, la cigüeñuela y la avoceta.

El grupo con mayor número de efectivos numéricos es sin embrago el de las gaviotas y charranes, representando por especies como las gaviotas reidora, sombría, patiamarilla, picofina y de Adouin, charrancito, charranes común y patinegro, fumarel común y pagaza piquirroja. De ellas solo crían aquí la gaviota patiamarilla y el charrancito que tiene aquí su principal núcleo reproductor a nivel nacional.

Otro grupo muy bien representado es el de las garzas, cigüeñas y espátulas. Son especialmente abundantes la garza real y la garceta apareciendo también en escaso número en paso e invernada la cigüeña negra y la garceta grande pero el mayor protagonismo lo tienen las espátulas que tienen aquí una de sus mayores colonias de cría en Europa.

Entre las anátidas la especie más abundante es el ánade silbón que algún invierno llega a superar los 10000 individuos en el saco interno de la Bahía. También pueden observarse aquí, especialmente en invierno, otros ánades como el real, el cuchara o el rabudo y cercetas, tarros blancos y serretas medianas.

Otras especies de aves de interés presentes en importante número son el flamenco rosa, cormorán grande, somormujo lavanco, zampullín cuellinegro y el águila pescadora, esta última invernante habitual en número en torno a los 15 individuos.

En el saco interno de la Bahía y a lo largo de las playas pueden observarse en invierno aves de carácter eminentemente marino como alcatraces, negrones, pardelas, paiños, alcas, frailecillos, págalos e incluso algún colimbo grande.

Playa y sistema dunar – Playa de Camposoto

Las playas son sistemas muy cambiantes, y albergan una enorme riqueza natural. El viento y las mareas son los agentes que modifican, crean y destruyen las playas, aunque el ser humano también interviene decisivamente en este proceso.

Los sistemas dunares actúan como reservas para rellenar las playas de arena cuando los temporales las erosionan en invierno. Son elementos fundamentales para el equilibrio de estos ecosistemas.

Ya conocerá a muchos de sus habitantes, como gaviotas, almejas, algas o cangrejos. Si paseamos desde la orilla hacia el interior, puede observar como va cambiando la vegetación y la fauna. Desde las primeras y pequeñas plantas que enraizan en las primeras dunas, hasta el matorral más desarrollado y en ocasiones el pinar en las arenas más estables.

Parque Metropolitano Marisma de Los Toruños y Pinar de la Algaida

Senderos del Parque Natural de la Bahía de Cádiz

Sendero Salina Dolores
Sendero Tres Amigos-Río Arillo
Sendero Punta del Boquerón
Sendero Salina Carboneros


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