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Parques Naturales de Andalucía

Parque Natural de la Sierra de Baza

Parques Naturales de Andalucía

Parque Natural de la Sierra de Baza

El Parque Natural de la Sierra de Baza, perteneciente a las Cordilleras Béticas, se encuentra en la zona centro-oriental de la provincia de Granada. Destaca como una mole espectacular cubierta de vegetación, con altitudes superiores a los 2.000 m, que se alza entre planicies agrícolas.

Este Parque tiene una superficie de 53.649 ha, y en el que están inmersos cuatro municipios, Baza, Caniles, Dólar, Gor y Valle de Zalabí, con una población aproximada de 30.000 habitantes

Los hallazgos arqueológicos, testimonios de antiguos pobladores, son abundantes en la Sierra de Baza; entre ellos destaca la figura íbera de «La Dama de Baza».

La Sierra de Baza se localiza en la provincia de Granada, en su sector este limitando con la provincia de Almería. La población que se asienta es escasa, teniendo el Parque una clara vocación forestal, con aprovechamiento ganadero. El espacio está recorrido por numerosas sendas que nos dan la oportunidad de contemplar su bello paisaje al recorrerlas. Su ambiente solitario y la inaccesibilidad de sus cumbres proporciona un hábitat adecuado para más de diez especies de rapaces que con su espectacular vuelo y sus hábitos de caza nos proporcionan un excelente espectáculo.

El Parque Natural Sierra de Baza, perteneciente a las Cordilleras Béticas del sur de la región andaluza, se encuentra situado entre dos extensas planicies que corresponden a la Hoya de Guadix-Granada y a los Llanos del Marquesado, representando un accidente geográfico de elevada espectacularidad. Las alturas de sus cimas se sitúan entre los 1.200 m y 2.200 m correspondiendo sus partes más elevadas a rocas calizas muy erosionadas con pendientes casi perpendiculares y sólo colonizadas por una vegetación de plantas de pequeño porte, adaptadas al fuerte viento y las bajas temperaturas. Este hábitat de roquedo, solitario debido al difícil acceso, resulta muy apetecido por las grandes rapaces que lo utilizan como lugar de descanso y cría.

La trama fluvial se compone principalmente de arroyos que vierten al río Baza, integrado dentro de la cuenca del Guadalquivir. En los barrancos se desarrolla una comunidad interesante que aprovecha la elevada humedad, característica poco común en este espacio, y donde crecen especies típicas del bosque galería. La naturaleza caliza del macizo ocasiona un flujo de agua subterráneo que desagua en forma de fuentes y manantiales, entre las que cabe citar la Fuente C.e las Viloras, la Fuente de los Atrevidos, etc.

En un espacio montañoso como esta sierra la vegetación cambia conforme ascendemos en altura, estando condicionada por la temperatura, humedad y nivel de riqueza del sustrato.

Podemos distinguir comunidades muy diferentes; las zonas más bajas con pendientes suaves están colonizadas por encinas acompañadas de un estrato de herbáceas donde abunda la peonía. Grandes superficies se encuentran muy degradadas y sustituidas por cultivos de secano. Por encima se localiza un matorral espinoso junto a una cubierta arbórea de quejigos y arces, capaces de soportar temperaturas más bajas y suelos más pobres. Sin embargo la mayor superficie vegetal corresponde a repoblaciones de pino laricio, pino carrasco, pino nigra, acompañados de un estrato arbustivo de sabinas y enebros. Otro enclave muy interesante desde el punto de vista botánico corresponde a la comunidad de tomillares, especies únicas en la serranía localizadas en los denominados Blanquizares.

Con respecto a la fauna del Parque Natural de la Sierra de Baza podemos decir que en esta sierra habita una rica comunidad de aves, al existir un mosaico de biotopos. Las rapaces son el grupo más destacado, encontrando especies como el azor, el águila perdicera, el águila real o el búho real. En los restos conservados de bosque mediterráneo son abundantes los pequeños mamíferos como la garduña, el gato montés o el tejón. Los sotos de los ríos proporcionan el único biotopo húmedo de la sierra a pesar de que son escasos y se encuentran muy degradados. En ellos abundan la rana común, culebra de agua, culebra viperina, musaraña común, ruiseñor bastardo, mosquitero común.

Esta sierra ha sido un espacio poblado desde antiguo como demuestran los restos del Paleolítico localizados en el monte Jabalcón, donde las cuevas rupestres testimonian los asentamientos del hombre primitivo. El principal resto arqueológico, al menos por su especial belleza, corresponde a la «Dama de Baza», escultura ibérica del siglo IV a.c. Los restos de la Vía Augusta son asimismo importantes al corresponder a la calzada que comunicaba la Bética con Roma.

La ciudad de Baza ejerció un papel fronterizo de gran importancia en la época árabe, de la que se conservan algunos monumentos de gran interés como la colegiata de la Catedral, construida sobre una antigua mezquita. Los baños árabes de la judería del siglo XI han sido restaurados siendo en la actualidad de propiedad pública.

Los recursos del espacio radican principalmente en la extracción de madera, en particular de las repoblaciones de pinos, que son montes gestionados por la AMA y la ganadería lanar y porcina, en ocasiones con problemas de sobrepastoreo. Son célebres las ferias de ganado del pueblo de Gor. Las superficies agrícolas son casi inexistentes excepto en la zona norte, donde existen algunas estribaciones terminales de la Vega de Guadix y Baza dedicadas principalmente al cultivo en regadío.

La gastronomía de la zona es sencilla pero de excelente calidad y junto a las chacinas típicas de su cabaña, encontramos ricos quesos. Sus dulces tradicionales nos indican un pasado de amplias culturas que han dejado en sus habitantes las tradiciones acumuladas durante siglos de convivencia.

Blanquizares de Gor – Tomillares Dolomíticos

Se encuentra en una de las zonas más frágiles y especiales del Parque Natural Sierra de Baza. El suelo que usted pisa además de ser suelto y seco está compuesto por dolomías, rocas muy ricas en magnesio. Éste es tóxico para la mayoría de las plantas.

Sin embargo hay especies capaces de crecer sobre él formando los llamados tomillares dolomíticos. Como adaptación ante las duras condiciones la mayoría de ellas están cubiertas de pelo blanquecino para protegerse de la desecación y reflejar la gran radiación solar que reciben.

Algunas de las especies presentes son: Arenaria armerina subsp. caesia, Paronchya aretiodoides, Silene germana, Thymus granatensis y Sideritis incana.

Encina
Quercus ilex subsp. ballota (Desf.)

La encina es la estrella del bosque ibérico mediterráneo. Es un árbol que se desarrolla bien en todo tipo de suelos y está adaptado a soportar fuertes sequías estivales y climas continentales.

Mantiene las hojas durante todo el año. Si las toca comprobará que son redondeadas, duras y que tienen un envés peloso. Algunas incluso pinchan al tocarlas: son las que está en las ramas más bajas: es un medio de defensa que usa la encina contra los animales que quieran comérsela.

Si es otoño podrá ver sus frutos marrnoes y alargados, las bellotas, generalmente dulces, por lo que sirven de alimento a numerosos animales silvestres. En épocas de escasez los hombres las usaban mezcladas con trigo y otros granos para obtener harina. Hoy día se usa fundamentalmente para alimentar al ganado (cerdo ibérico).

Ha sido también uno de los árboles más empleados de la historia de España por su leña y carbón, por el gran poder calorífico de su madera. Las épocas de escasez y hambruna trajeron consigo la desaparición de amplias manchas de bosque mediterráneo que un día poblaron estas sierras. Gracias a las actuales políticas conservacionistas y a una mayor concienciación ecológica, se está consiguiendo recuperar este preciado bosque que a su vez constituye el mejor hábitat para la fauna mediterránea.

El Lastonar sobre esquistos

Los esquistos son rocas metamórficas caracterizadas por la presencia de minerales laminares, de forma plana y alargada, lo que favorece la rotura y fracturación a través de éstos planos por agua de lluvia y cambios bruscos de temperatura. En ocasiones, la acción erosiva y la presencia de niveles más duros, provocan la formación de escarpes como los que se observan alrededor.

El lastón (Festuca scariosa) coloniza muy bien este tipo de suelos, ocupando las zonas secas y soleadas, acompañando o sustituyendo a pinos y encinas en aquellos lugares más desfavorecidos, como las degradadas tras un incendio, los cultivos abandonados o, como en este caso, las pequeñas grietas que quedan entre las rocas.

Junto al lastón encontramos arbustos espinosos como zarzamoras o rascaviejas en las zonas más húmedas, y especies de pequeño porte como el tomillo en las zonas de mayor insolación y peor suelo.

Sabina Mora
Juniperus phoenicea L.

Se encuentra en la Umbría de Floranes. En esta zona los pinos se encuentran acompañados de gran cantidad de arbustos de porte redondeado. Se trata de la sabina mora, de la misma familia de los cipreses y enebros.

Ésta habita sobre cualquier tipo de suelo, aguantando climas muy secos, altas y bajas temperaturas y vientos intensos, por lo que se desarrolla desde los arenales costeros hasta zonas rocosas de montaña como ésta.

Mantiene sus hojas durante todo el año. Son muy pequeñas y tienen forma de escama, lo que las hace muy suaves al tacto.

Tiene un tronco muy peculiar, de un color ceniciento a pardo-rojizo, cuya corteza se resquebraja y desprende en tiras. Las flores femeninas, cuando maduran, dan falsos frutos redondos y de color marrón rojizo.

Es una especie tóxica y muy irritante, por lo que solo se ha aprovechado su madera para carpintería, por su aroma intenso y elevada densidad, y para el carboneo.

Arce granadino
Acer granatense. Boiss

Su nombre, de origen celta, parece aludir a que su madera se usó para fabricar puntas de lanza. Es muy apreciado en jardinería por su belleza.

La presencia de un arce nos indica varias cosas:

  • Que el suelo es rico en nutrientes, profundo y fresco.
  • Que estamos situados aproximadamente entre 1.200 y 2.000 m. de altitud.
  • Que el bosque donde nos encontramos está bien conservado.

Al ser un árbol de hoja caduca su aspecto es muy diferente según la época del año:

En primavera florece y nacen las hojas.

En verano se pueden observar sus frutos. Cada semilla está envuelta en un ala. Las alas se agrupan de dos en dos. Esto permitirá que el viento las disperse a gran distancia.

El otoño es la mejor época para observarlos ya que sus hojas cambian de color, adoptando un bello tono rojizo; empiezan a caer y sus frutos maduran.

En invierno los encontramos sin hojas, como adaptación a la estación fría en la que las bajas temperaturas y la menor duración de la luz hace que no puedan absorber los nutrientes ni hacer la fotosíntesis; entrando en una etapa de reposo hibernal.

Los arces son propios de condiciones climáticas más frescas y lluviosas, por eso se refugian en barrancos y zonas umbrosas. Se se deterioran no vuelven a regenerarse.

Pozos de nieve
La arquitectura del frío en la montaña mediterránea

Los pozos de nieve eran construcciones de arquitectura popular dedicadas al almacenamiento y conservación del hielo para su posterior distribución y venta. Estos neveros artificiales son conocidos desde tiempos de los romanos; aunque su gran desarrollo tuvo lugar entre los siglos XVI y XIX; siendo utilizados hasta mediados del siglo XX, cuando con la aparición de los primeros apartados de producción de frío, cayeron en desuso.

La utilidad de la nieve y el frío era esencialmente medicinal y terapéutica aunque también se usaba para la conservación de alimentos. En Andalucía es donde aparecieron los primeros tratados sobre esta técnica.

Se situaban en lugares ventilados y en pendiente. Allí se perforaba el suelo con un agujero de forma cilíndrica, cerrado por una cúpula ligeramente puntiaguda.

La profundidad era variable, pero podía llegar a cinco metros y su diámetro inferior oscilaba entre cuatro y siete. En el interior, el suelo se construía de piedra con un drenaje y las paredes se recubrían de cantos. Contaba con una escalera en espiral y una puerta de carga y otra de descarga. La nieve se acumulaba dentro hasta que por presión de los operarios se convertía en hielo.

Senderos del Parque Natural de la Sierra de Baza

Sendero de Narváez
Sendero Los Neveros
Sendero Álamos Centenarios
Sendero Floranes – Arredondo
Sendero de Bastidas – Floranes

Miradores del Parque Natural de la Sierra de Baza

Mirador de las Víboras


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