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Parques Naturales de Andalucía

Parque Natural de la Sierra Norte de Sevilla

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Parque Natural de la Sierra Norte de Sevilla

El Parque Natural de la Sierra Norte de Sevilla ocupa el sector central de Sierra Morena occidental, flanqueado a izquierda y derecha por el Parque Natural de Sierra de Aracena, en la provincia de Huelva y el Parque Natural de Hornachuelos, en la de Córdoba, respectivamente.

Hace de barrera natural frente a los vientos húmedos atlánticos que se introducen por la depresión del Guadalquivir, y goza de un régimen elevado de precipitaciones que mantiene extensos bosques de encinares y alcornocales, que dan cobijo a una variada fauna.

Entre los ríos que surcan este sistema montañoso destaca el Rivera de Huesna, donde habita la nutria y en algunos de cuyos tramos se desarrollan espectaculares bosques galerías. Se trata, además, del único río truchero de la provincia.

La existencia de yacimientos mineros favoreció el asentamiento de pobladores desde la Prehistoria. Pueblos romanos y árabes han dejado también numerosos restos en los pueblos de la comarca.

El Parque Natural Sierra Norte de Sevilla tiene una superficie de 177.484 hectáreas y en él se incluyen, total o en parcialmente, los municipios de Alanís, Almadén de la Plata, Cazalla de la Sierra, Constantina, Guadalcanal, Las Navas de la Concepción, El Pedroso, La Puebla de los Infantes, El Real de la Jara y San Nicolás del Puerto.

La orografía de las sierras es suave y alomada, típica de antiguos macizos sometidos durante largo tiempo a la erosión. Los ríos Viar, Retortillo y Rivera de Huesna, todos ellos afluentes del Guadalquivir, conforman la red fluvial que drena el Parque.

La vegetación de Sierra Norte se adapta al clima mediterráneo de veranos secos y calurosos e inviernos suaves, siendo la encina y el alcornoque las especies más características. Éstas, conforme nos dirigimos a las zonas más altas del Parque (Constantina, San Nicolás y Cazalla), van dejando paso a otras especies más exigentes en humedad como el quejigo y el rebollo o roble melojo. Este último encuentra aquí su único enclave en toda la provincia.

En las márgenes de los ríos, y especialmente en la de la Rivera del Huesna, se desarrollan espectaculares bosques de galería muy bien conservados, constituidos por especies vegetales de alto valor ecológico como el aliso, el fresno, el olmo, el chopo, diversas especies de sauces, el almez, el avellano, etc… En este último río existen tres cotos de pesca, donde se pueden capturar la trucha común (cotos Hueznar I y Hueznar II) y la trucha arco iris (coto intensivo Molino del Corcho, situado aguas debajo de los anteriores). También se practica este deporte en los embalses del Parque donde, gracias al buen estado de conservación de sus ríos podemos encontrar bogas y barbos como las especies piscícolas más comunes.

En cuanto a la fauna, los ciervos son los representantes más característicos en la zona de los grandes mamíferos herbívoros peninsulares. Éstos, junto con el jabalí, constituyen los trofeos de caza mayor más frecuentes en el Parque.

De entre los mamíferos carnívoros, se tiene constancia de la presencia del lince, aunque su población debe de ser muy reducida. Otras especies más abundantes si bien esquivas y difíciles de ver son el zorro, la jineta, el turón, el tejón, el meloncillo, el gato montés y la nutria.

Sin embargo, las aves son el grupo de vertebrados más abundante en el Parque. En éste encuentran refugio especies tan interesantes como el águila imperial, el buitre negro, el mirlo acuático o la cigüeña negra.

Entre los valores geológicos y paisajísticos de Parque destacan “Las Cascadas de la Rivera de Huesna” y Cerro del Hierro, ambos declarados Monumentos Naturales. En este último, la extracción de hierro, ya desde los tiempos de Roma, ha originado un paisaje muy peculiar al retirar el mineral acumulado en los huecos existentes en las rocas calizas del “Karst”. En las cascadas destacan unas impresionantes formaciones travertínicas y magníficos bosques de galerías.

La Sierra Norte es también rica en yacimientos arqueológicos y en ella se han encontrado enterramientos en dólmenes, así como numerosos asentamientos y necrópolis de la época romana. Asimismo, existen cuevas con restos de civilizaciones prehistóricas como las Cuevas de Santiago, en Cazalla de la Sierra, que forman un complejo con diferentes entradas y donde habitan varias especies de murciélagos, o la Cueva de los Covachos en Almadén de la Plata. En esta última existen salas donde aparecen formaciones carbonatadas de gran belleza.

La abundante caza mayor (venados y jabalíes) y menor (sobre todo conejo y perdiz) influyen en la gastronomía de la zona, donde se pueden degustar platos como las alubias con perdiz de San Nicolás del Puerto, el “salmonejo” de aves y conejo de Constantina, el conejo a la “cencerrilla” de El Pedroso, las migas de El Real de la Jara,… así como jamones y embutidos de cerdo ibérico. En La Puebla de los Infantes se elaboran tortas de aceite, pestiños y bizcochos con tradicionales recetas.

El Parque cuenta con dos centros de visitantes. En Constantina se encuentra el Centro de Visitantes El Robledo, donde el público podrá conocer más a fondo cómo son, cómo funcionan y cuáles son los principales aprovechamientos de los ecosistemas que conforman el Parque. En sus instalaciones también se incluye un interesante Jardín Botánico donde se representan las comunidades de vegetación más características de Sierra Morena.

En Almadén de la Plata, ubicado en el monte público “Grupo Ordenado de Montes Las Navas y otros”, se haya el Centro de Visitantes “Cortijo El Berrocal” que cuanta con un área recreativa y con tres senderos que discurren por distintos escenarios de gran valor paisajístico y didáctico.

Cómo llegar

En coche

Desde Sevilla:

Por la carretera A-431 por Alcalá del Rio, Villaverde, Cantillana, Lora del Río y Peñaflor.

Desde Cantillana la A-432 a El Pedroso, Cazalla de la Sierra, Alanís y Guadalcanal.

Desde Lora del Río la A-455 a Constantina.

Desde Peñaflor la SE-140 a La Puebla de los Infantes.

Por la carretera N-630 Sevilla-Mérida, coger la A-465 a El Real de la Jara y Almadén de la Plata.

Desde Córdoba:

Por la carretera A-431 por Almodóvar del Río, Posadas, Peñaflor, Lora del Río y Cantillana.Parque Natural de la Sierra Norte de Sevilla

Desde Peñaflor la SE-140 a La Puebla de los Infantes.

Desde Lora del Río la A-455 a Constantina.

Desde Cantillana la A-432 a El Pedroso, Cazalla de la Sierra, Alanís y Guadalcanal.

Para llegar a Almadén de la Plata y El Real de la Jara seguir la A-431 hasta Villaverde del Río, donde coger dirección Burguillos y Castilblanco de los Arroyos.

Desde Mérida:La carretera N-630 dirección Sevilla, coger la A-463 a El Real de la Jara y Almadén de la Plata.

Para entrar en el Parque Natural Sierra Norte por Guadalcanal, coger la carretera N-630, después la N-432 hasta Llerena y Guadalcanal.

En tren: El tren que conecta Sevilla con Mérida tiene paradas en la Sierra Norte de Sevilla: en El Pedroso, el estación Cazalla/Constantina y en Guadalcanal. Es la Cercanía C-3 .
Consulta la página web de Renfe, desde Sevilla hay varios servicios diarios hasta Cazalla/Constantina, horarios en: cercanías

En autobúsLinesur conecta la capital Sevilla – desde la estación de autobuses Plaza de Armas – con los distintos pueblos de la Sierra Norte de Sevilla.
Damas conecta Sevilla con El Real de la Jara.

Desde el aeropuerto: Los Amarillos tiene servicio entre Sevilla ciudad y Aeropuerto San Pablo. En aviónLos que viajan en avión pueden elegir la ciudad Sevilla como su destino y desde allí coger tren o autobús, o alquilar un coche.

Los Molinos Hidráulicos

Los molinos hidráulicos de la Sierra Norte se difunden con los árabes entre los siglos VIII y X y empiezan a generalizarse en el siglo XV. Aprovechan la energía de los cauces fluviales para moler el grano, encontrándose repartidos con mejor o pero grado de conservación en los ríos y arroyos del Parque Natural. Los molinos son artefactos de la tecnología tradicional imprescindibles en su día para los pobladores, que obtenían el pan tras moler el trigo, su alimento fundamental.

Su funcionamiento era sencillo; un canal desvía parte de la corriente hacia el cubo, un depósito elevado que hace caer con fuerza el agua bien hacia un rodezno (una rueda con paletas) bien hacia un rodete (una rueda biselada) que por tanto giran y transmiten dicho giro mediante la maza y el palahierro a la muela corredera. Esta muela está unida a la piedra solera, fija, y entre ambas se muele el grano, que cae en medio gracias a una tolva que vibra debido al propio movimiento del artilugio.

El canal hecho desde el río surte a un solo molino, pero a veces se aprovechaba el agua saliente para alimentar a otro molino situado aguas abajo. Hoy día no hay molinos en uso en el Parque Natural, pero en la Ribera del Huéznar, el arroyo de los Molinos, etc… quedan ejemplares en un buen estado de conservación.

Nacimiento del Huéznar
Ciclo del agua

El agua de lluvia, una vez que alcanza el suelo puede seguir diferentes caminos:

  • Una pequeña parte es evaporada y vuelve directamente a la atmósfera.
  • La que se infiltra, puede a su vez evaporarse desde el suelo, pasar a través de las plantas a la atmósfera (transpiración), o bien ciruclar bajo el suelo (escorrentía subterránea).
  • El resto del agua, que no continúa ninguno de los caminos mencionados, escurre superficialmente.

En el caso del agua que llega al subsuelo mediante filtraciones a través de materiales permeables, como es el caso de las rocas calizas con pizarras que aparecen en esta zona, almacenan el agua al estar rodeadas por otras capas impermeables, formando un acuífero.

El en Nacimiento del Huéznar, el suelo es impermeable, pero gracias a una fractura en el terreno (falla vertical) ha hecho posible la salida del agua del acuífero hacia la superficie, provocando lo que se denomina una surgencia o fuente.

Rivera de Huéznar

El Rivera de Huéznar supone un paraíso para los habitantes y visitantes del Parque Natural Sierra Norte de Sevilla. Tiene su nacimiento en San Nicolás del Puerto y desmboca en el Río Guadalquivir, a la altura de Villanueva del Río y Minas. Además, sus aguas pasan por los términos de Alanís, Cazalla de la Sierra, Constantina y El Pedroso.

Se trata de uno de los principales cauces fluviales del Parque Natural y en él desembocan multitud de arroyos entre los que destacan el Arroyo de San Pedro, que se incorpora a él junto a las ruinas de los Altos Hornos del Pedroso. A us paso por El Pedroso, se encuentra con el Embalse del Huéznar, para así abandonar el Parque y buscar el Río Guadalquivir.

Es el único coto truchero de la provincia de Sevilla. La calidad y limpieza de sus aguas, su fria temperatura y la notable corriente, hace que nos encontremos especies de peces autóctonas como la Trucha común, el Barbo gitano, la Boga del Guadiana, el Cacho, el calandino, etc. Nos encontramos en un tramo medio del cauce en su paso por el Parque Natural, lugar en el que el Sendero de las Laderas y el del Molino del Corcho coinciden en su recorrido. La vegetación de ribera supone un soporte excelente como refugio y comedero para la fauna. Las riberas son zonas de transición entre el medio acuático y el terrestre, de ahí su riqueza animal, que se acrecienta si se mantiene la diversidad vegetal.

El valor ecológico y la belleza del paisaje merecen toto nuestro respeto. La perturbación de zonas de cría, las actividades turísticas o lúdicas sin control, etc… son importantes factores de amenaza para el mantenimiento de los ritmos naturales de la vida. La conservación de este equilibrio es responsabilidad de todos.

El Castañar

El castaño bravío (Castanea sativa), es un árbol de gran porte, puede llegar hastalos 30 metros de altura, con un tronco grueso, copa amplia y redondeada y un crecimiento relativamente rápido.

Según las últimas investigaciones es un árbol autóctono de la Península Ibérica, aunque en tiempo de los romanos se introdujeron especies orientales mejoradas. Los castañares que aquí conocemos son el resultado de la intervención del hombre, sobre todo en la época de la Reconquista.

Es una especie muy exigente en humedad edáfica y altitud, requiriendo unas condiciones del suelo similares a las del robledal (suelos profundos y húmedos). En el Parque Natural las masas actuales de castaño se localizan en las zonas donde los requisitos de humedad, precipitación y suelo son los más adecuados, ubicándose en las zonas más altas de los términos municipales de Constantina y Cazalla principalmente. Existen en ambos municipios  industrias (atarazanas) destinadas al aprovechamiento de su madera: varas para varear los olivos con el objeto de hacer caer las aceitunas maduras, vigas para techos, tutores para guiar árboles, duelas para tonelería, etc.

El paisaje generado por el castañar, uno de los atractivos de este Parque Natural, atrae la atención del paseante en cualquier época del año; su colorido verde intenso en primavera y verano, que resalta entre alcornoques, encinas y quejigos, se torna en otoño a tonos dorados, amarillentos y bronces, para mostra su desnudez en invierno.

La Dehesa

El término Dehesa, pastizal con arbolado, tiene probablemente sus orígenes sobre el año 900, y hasta 1830 ha sido un término jurídico que significaba “coto”.

Esta Dehesa o Defesa, estaba normalmente asociada al acotado de pastos, siendo sus usos los mismos que los de las tierras comunales y su existencia era fundamental para la supervivencia de la población, pues de la dehesa sacaban diferentes productos y pastaban los animales utilizados en sus labores.

Su concepto se tiene más o menos claro, pero no se conocen las especies que la componían ni su distribución, al no haber descripciones anteriores al siglo XVIII, aunque por los aprovechamientos que se realizaban, debía ser un paisaje salpicado de pastizales, matorrales y árboles.

Ya en el siglo XIX dehesa comienza a ser sinónimo de finca grande, tomándose además como unidades de producción donde se combinaban producción agrícola y ganadera.

Las dehesas de alcornoque son las más modernas, dado que a partir de 1830 es cuando se empezó a explotar el corcho, realizándose las principales siembras de bellotas de alcornoque a partir de 1850.

Todas estas evidencias nos indican que el término dehesa como lo entendemos actualmente es muy reciente, de principios del segundo cuarto del siglo pasado (1921).

En la parte central del Parque Natural Sierra Norte las lluvias son más abundantes que en otras partes del paque. A encinas y alcornoques se le suman quejigos y algunos robles en la parte más cercana al Cerro del Hierro. De entre la fauna destacar por su abundancia el águila culebrera o el lirón careto, especie que, debido a su constumbre de enterrar bellotas y otros frutos, contribuye a la regeneración de nuestros bosques.

Vía Verde Sierra Norte de Sevilla

La Via Verde de la Sierra Norte, aprovecha el antiguo trazado del tren minero que unía a la bifurcación de los Prados con las Minas del Cerro del Hierro.

Este antiguo ramal, de unos 15 kilómetros de longitud y con inicio a 437 m. de altura sobre el nivel del mar, va ascendiendo a medida que se interna en el corazón de la Sierra Norte Sevillana, con pendientes máximas del 2,5%, hasta alcanzar el coto minero del Cerro del Hierro, declarado Monumento Natural de Andalucía, a una altura sobre el nivel del mar próximo a los 666 m.

Hasta la mitad de la Vía Verde iremos acompañados de la Rivera del Huesna, uno de los principales cursos de agua de la Sierra Norte, en cuyas márgenes se desarrolla uno de los mejores bosques de ribera de la provincia de Sevilla, en cuyo tramo alto se encuentran las cascadas del Huesna, declaradas Monumento Natural de Andalucía. Así, alisos, fresnos, sauces, olmos, adelfas, madreselvas y zarzaparrillas entre otras, serpentean en el fondo de los valles en busca de la tan preciada agua.

Junto a estos bosques, pero ya más alejados de la rivera, el monte mediterráneo alcanza su máximo esplendor. Aquí los reyes son la encina, el alcornoque, el quejigo y el roble, aunque podemos encontrar en las partes más umbrías manchas de castaño, para su aprovechamiento maderero, siendo sustituidos por olivares y huertas en el entorno de San Nicolás del Puerto.

Pero la Vía Verde no sólo nos conduce a través de joyas botánicas y paisajísticas, sino que las obras para la realización del trazado dejaron a la luz impresionantes cortes que muestran la historia geológica de la zona, podiendo verse en el recorrido las señales dejadas por las olas del mar, travertinos que nos muestran el antiguo trazado del río y otras “huellas” que hrán de nuestro camino una experiencia para repetirla.

Piedras Berroqueñas

En gran parte del paisaje por el que discurre el sendero, domina la presencia de grandes rocas graníticas de formas redondeadas, a las que se les denominan piedras berroqueñas o berrocales.

El granito es una roca ígnea, ya que el lento enfriamiento del magma, procedente de una erupción volcánica, se ha producido en la corteza terrestre. El granito se compone de tres minerales: cuarzo, feldespato y mica.

Los agentes erosivos que han actuado sobre las rocas, principalmente el agua, se han encargado de fraccionarlas y moldearlas hasta conseguir estas formas tan caprichosas y espectaculares. Además, los huecos y grietas que se forman, dan refugio a muchas especies vegetales y animales.

Los hombres también encontraron este hábitat ideal para su asentamiento, así lo atestiguan los restos de utensilios del paleolítico fabricados con granito que se han encontrado por la zona. Herramientas tales como hachas, puntas de lanzas, recipientes para moldear útiles de hierro y cobre, son algunos de los restos encontrados.

Senderos del Parque Natural de la Sierra Norte de Sevilla

Sendero El Rebollar
Sendero las Laderas
Sendero de la Lobera
Sendero Los Arrianales
Sendero de las Dehesas
Sendero Cerro del Hierro
Sendero Sierra del Viento
Sendero Molino del Corcho
Sendero Rivera de Ciudadeja
Sendero Cascadas del Huéznar
Sendero El Castillo – El Real de la Jara
Sendero Área Recreativa Cortijo El Berrocal

Miradores del Parque Natural de la Sierra Norte de Sevilla

Mirador Bajo de Jádraga


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