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Parques Naturales de Andalucía

Parque Natural de las Sierras de Tejeda, Almijara y Alhama

Parques Naturales de Andalucía

Parque Natural de las Sierras de Tejeda, Almijara y Alhama

Información sobre el Parque Natural de las Sierras de Tejeda, Almijara y Alhama.

Las sierras de Alhama, Tejeda y Almijara constituyen un impresionante macizo montañoso que forma barrera geográfica entre las provincias de Málaga y Granada. Conforman una alineación continuada de escarpes rocosos que constituyen la altura más prominente de la geografía sureña hasta la costa portuguesa, destacando el pico Maroma, con 2.068 m, que ofrece espectaculares panorámicas sobre las dos orillas del Mediterráneo. Ejerce un efecto corredor, ya que por su distribución longitudinal conecta las sierras malagueñas con Sierra Nevada.

Recientemente declarado Parque Natural, la comarca conocida como «La Axarquía» (nombre árabe que significa «La Oriental») cuenta con unos valores naturales muy destacados, principalmente en cuanto a sustrato y flora, que presentan una gran variedad. Los sustratos de mármoles dolomíticos, constituyen el principal macizo de estas características en nuestro país.

El carácter marginal de estas sierras ha permitido la conservación de sus valores, tanto de su patrimonio cultural como humano. Abarca 12 municipios (Alcaucín, Canillas de Aceituno, Canillas de Albaida, Cómpeta, Frigiliana, Nerja, Salares, Sedella, Alhama de Granada, Arenas del Rey, Jayena y Otívar), de las provincias de Málaga y Granada., comprendiendo una población total aproximada de 40.000 habitantes.

En este año de 1999, cuando se cumplen 10 años de la aparición de la Ley 2/89 de Espacios Naturales Protegidos en la Comunidad Autónoma de Andalucía, ha tenido lugar la inclusión en el inventario aprobado entonces de las Sierras Tejeda y Almijara con la categoría de Parque Natural.

Con la entrada de estas montañas en la Red de Espacios Naturales Protegidos de Andalucía (RENPA), se viene a saldar una antigua deuda con estas sierras, que inexplicablemente quedaron olvidadas por entonces a pesar de que sus valores naturales, históricos y artísticos superan en interés a los que pueden encontrarse en muchos otros espacios acogidos anteriormente a protección especial.

Las Sierras Tejeda y Almijara constituyen un impresionante macizo montañoso situado como barrera geográfica entre las provincias de Málaga y Granada a las que separa mediante su línea de cumbres. En la primera constituye la espina dorsal de la comarca conocida como «Axarquía» (la oriental para los árabes), bastión irreductible de la cultura mudéjar. Para la segunda, se articula como telón de fondo en las fértiles tierras de Alhama, en el poniente granadino, como contraste físico de sus fértiles y blandos campos de olivos y cereal.

Con una extensión de 40.663 hectáreas, el Parque Natural de las Sierras de Tejeda, Almijara y Alhama abarca la gran parte del macizo montañoso que va desde el río Puente de Piedra en Alcaucín (Málaga), hasta la carretera de la cabra montés en Otívar (Granada). Aquí se incluyen una alineación continuada de escarpes rocosos que constituyen la altura más prominente de la geografía sureña hasta la costa portuguesa. Con sus 2.068 m. de altitud, el pico Maroma no encuentra rival, siendo la atalaya dominante hacia el poniente con espectaculares panorámicas sobre las dos orillas del Mediterráneo.

El nombre de Tejeda deriva del elevado número de tejos que en otro tiempo poblaron la sierra. Por su parte, Almijara deriva del nombre árabe «almijar», que significa «escurridero», posiblemente en alusión a la rapidez con que escurren las aguas de lluvia por estos arroyos hasta el mar o también por deformación de «Sierra de los almijares», en alusión a la abundancia de estas estructuras (actualmente llamadas paseros) en las viviendas rurales que se utilizaban para secar higos y uvas principalmente.

A primera vista, estas montañas guardan mucha similitud con los grandes macizos montañosos del norte, especialmente con los Picos de Europa de los que son casi simétricos en el conjunto de la Península Ibérica. Su proximidad al mar, sus cotas similares así como un sucesivo ir y venir de agudas crestas y profundos barrancos son los responsables de tal analogía. Igualmente sus blancas rocas calcáreas e incluso algún que otro curso de aguas salvajes que se despeña indómito, en una apresurada carrera por llegar a la quietud de las llanuras granadinas o la costa mediterránea, hacen de este paisaje un paraíso hasta ahora olvidado de clara singularidad en el conjunto del territorio andaluz.

Desde siempre han sido montañas llenas de historias y leyendas sobre rebeliones, contrabando, furtivismo y resistencia al orden establecido que a lomos de arriería o de boca en boca circularon hasta no hace muchos años colando por los escasos puertos que comunican ambas vertientes. Han sido territorios ásperos, donde la vida era más bien supervivencia a costa de maltrechos viñedos por la filoxera, suelos erosionados por lluvias desbocadas en los que olivos, almendros y sembrados generaban rentas escasas. El esparto de sus rocosas laderas, la resina de los erguidos pinos, el carbón de la madera y leña de árboles o matorrales e incluso la nieve de las cumbres en años favorables, junto con el uso ganadero de los montes y la caza, contribuyeron al sustento de sus pobladores.

Este carácter marginal ha favorecido la conservación de su paisaje, su arquitectura tradicional y de sus valores naturales. Si el valor del Parque como Natural se encuentra en los roquedos y barrancos, en sus pueblos se encierra una fantástica herencia histórica con olor morisco y mudéjar, con relumbrantes fachadas de cal y retorcidos arcos, escalinatas y torreones de ladrillo mozárabe, donde las noches huelen a azahar y jazmín. En este aspecto son de destacar los pueblos de Alhama de Granada, Salares y Frigiliana.

Entre los valores naturales del Parque Natural de las Sierras de Tejeda, Almijara y Alhama, casi todo es destacable. Si se atiende al soporte físico, la piedra, está compuesta por materiales muy distintos. Existen algunos enclaves con cuarcitas, esquistos y gneis de edad muy antigua (más de 500 millones de años). Sobresalen no obstante los procedentes del Triásico en la era Secundaria, originados hace unos 300 millones de años en antiguos fondos marinos. Los mármoles dolomíticos son el elemento más representativo de esta litología, constituyendo, junto con las vecinas sierras granadinas y almerienses el principal macizo de esta constitución en nuestro país. Este tipo de roca es el responsable de varias singularidades. La más directa, un paisaje original, dominado por los tonos blancos y grises de la roca, con una particular disgregación arenosa (kakiritización) que interviene en la erosión.

La geomorfología es impactante, dominada por empinadas laderas, agudas crestas y profundos barrancos. Otra consecuencia de esta componente geológica reside en la cobertura vegetal del terreno. Las arenas dolomíticas son excesivamente permeables, reteniendo escasamente el agua de precipitación. Esto, unido a ciertos componentes minerales, como el magnesio, van a generar un paisaje vegetal igualmente singular en el que abundan las especies raras o endémicas. Como elementos geológicos singulares, es de destacar la cueva de Nerja, declarada monumento nacional, u otras de menor entidad como la Sima de la Maroma o la Cueva de la Fájara en Canillas de Aceituno.

La flora es otro de los valores relevantes, tal vez el más aparente del Parque Natural de las Sierras de Tejeda, Almijara y Alhama. Junto al papel decisivo de la litología que ya genera contrastes enfrentados, se manifiesta también la influencia de un amplio rango climatológico, regido por las bruscas variaciones altitudinales (0–2.000 m.), la proximidad marina y la orientación del macizo en dirección SE – NW. Esta amalgama de factores genera una gran diversidad que se muestra en la vida vegetal con formaciones singulares, características de la cuenca mediterránea y en ocasiones de requerimientos opuestos entre sí. Dominan los pinares, asentados sobre las blancas arenas que genera la descomposición de los mármoles. Así, es posible el desarrollo del pino carrasco hasta el pino silvestre, de requerimientos muy dispares, pasando por el piñonero, el negral o el salgareño e incluso el insigne, procedente de repoblaciones experimentales en otro tiempo.

Asimismo, entre árboles y arbustos, el rango va desde el palmito (Chamaerops humilis), el cambrón (Maytenus senegalensis), el bayón (Osyris quadripartita), revientacabras (Cneorum tricoccum) o boj (Buxus balerarica) característicos de las proximidades litorales, hasta el mostajo (Sorbus aria), durillo (Amelanchier ovalis), durillo dulce (Cotoneaster granatensis), cenizo (Adenocarpus decorticans), rebollo (Quercus pyrenaica) o aza (Acer granatense) que habitan las umbrías y altas cumbres junto con el matorral de camefitos espinosos dominado por piornos y rascaviejas como Vella spinosa, Prunus prostrata, Erinacea anthyllis, Astragalus granatensis, Echinospartum boissieri, Hormatophylla spinosa y Genista lobelii.

Existe una pequeña tejeda, reliquia singular de la que en otro tiempo debió poblar la sierra en tal manera que llegó a darle nombre y cuyo principal valor reside en ser la más meridional de la Península Ibérica y una de las mejores del territorio andaluz. También son de destacar las formaciones de sabina mora (Juniperus phoenicea) con efedra (Ephedra fragilis). Tampoco se puede olvidar el amplio elenco de plantas herbáceas características de aquellos arenales y roquedos dolomitícolas, en su mayor parte de carácter endémico. Entre ellas cabe citar Linaria amoi, Centaurea bombycina, Centaurea prolongi, Erysimum myriophyllum, Anthyllis tejedensis, Hippocrepis eriocarpa, Erinus alpinus, Silene boryi, Pinguicola submediterranea, Hieracium texedense, Aquilegia vulgaris, Saxifraga erioblasta, Draba hispanica, Andryala agardhii, Odontites longiflora, Polygala boissieri, Iberis grossi.

En relación con la fauna, su principal importancia radica en la extensión longitudinal del macizo, poniendo en conexión las sierras malagueñas con la vecina Sierra Nevada y actuando como pieza importante en la dorsal que forman las montañas béticas y que ponen en conexión el campo de Gibraltar con el Levante peninsular. Un claro ejemplo de este efecto corredor, ha sido la reciente colonización del territorio por parte de la ardilla común, estableciéndose en menos de tres años de uno a otro extremo en estas sierras.

En este pequeño mundo de árboles y roquedos, es de destacar su avifauna. Es notable la presencia de grandes águilas (A. real, perdicera, calzada y culebrera), halcón peregrino y azor, chotacabras, aves forestales como los picos y las aves de montaña, destacando las collalbas (collalba negra, gris y rubia), el roquero rojo, el roquero solitario y el acentor alpino.

Pero sin duda, el animal más conocido del Parque Natural de las Sierras de Tejeda, Almijara y Alhama, es la cabra montés. Este endemismo de la fauna ibérica, que en otro tiempo estuviera al borde de la extinción, hoy se encuentra en auge, gracias sin duda a la acertada gestión llevada a cabo por la Administracion a lo largo de este siglo. Para el caso concreto de Tejeda-Almijara, la regulación cinegética de esta especie bajo la figura de Reserva Nacional de Caza ha permitido que la exigua población existente en un principio se haya multiplicado por diez en un plazo de veinticinco años, con unos 1.500 animales solamente en la vertiente malagueña del macizo. Esta misma gestión ha logrado mantener la zona libre de la epidemia de sarna sarcóptica que ha puesto en peligro a otros núcleos de población más o menos próximos. De este modo, las sierras Tejeda y Almijara se mantienen como uno de los enclaves más importantes de España para esta especie emblemática de nuestras serranías.

Próximo a la zona, perteneciendo al mismo dominio, pero bañando sus pies en el mar, se encuentra el Paraje Natural «Acantilados de Maro-Cerro Gordo» en los municipios de Nerja y Almuñecar (Málaga y Granada), donde la temperatura es condescendiente durante todo el año y la luz es increíble.

Accesos al Parque Natural de las Sierras de Tejeda, Almijara y Alhama

Desde Granada.– Desde la misma capital, se toma la carretera de motril y en el puerto del Suspiro del moro, se toma el desvío a la derecha en dirección Otívar y Almuñécar, es la conocida como «Carretera de la cabra montés». Una vez en esta y recorridos unos veinticinco kilómetros se toma el desvío que sale a la derecha y que llega a los pueblos de Jayena, Fornes, Arenas del Rey y Alhama de Granada, pasando por el embalse de Los Bermejales.

Si por el contrario, se toma dirección Sevilla por la A-92, una vez pasada la localidad de Loja, hay que tomar el desvío hacia Zafarraya, llegando a los mismos pies de la Sierra Tejeda.

Desde Málaga.– Por la carretera de la costa en dirección Motril- Almería se llega hasta Vélez-Málaga y Nerja. En el primero es posible desviarse de la autovía en dirección hacia Alhama de Granada, accediendo fácilmente desde esta carretera, A-335, a los municipios de Alcaucín, Canillas de Aceituno, Sedella y Salares. Si se quiere llegar a Cómpeta o Canillas de Albaida, es preferible salir de la autovía por el pueblo de Algarrobo, una vez pasado Vélez. Para el visitante de fuera de la provincia, conviene tomar el desvío existente en Casabermeja, antes de la capital, en dirección a Vélez-Málaga, llegando al embalse de La Viñuela, desde donde se puede llegar hasta Alcaucín y demás pueblos del Parque Natural.

Senderos del Parque Natural de las Sierras de Tejeda, Almijara y Alhama

Sendero Río Bacal
Sendero Río Verde
Sendero Casa de la Nieve
Sendero del Pico del Cielo
Sendero Alcaucín – Alcázar
Sendero del Pico de Lopera
Sendero Fornes – La Resinera
Sendero Frigiliana – El Fuerte
Sendero Alcázar – La Maroma
Sendero Raspón de los Moriscos
Sendero El Robledal – La Maroma
Sendero Játar-Puerto de Cómpeta
Sendero Frigiliana – Fuente del Esparto
Sendero Llanadas de Sedella – Tacita de Plata
Sendero de Puerto Blanquillo – Pico del Lucero

Ruta Botánica Sierra de Tejeda

Longitud del trazado: 6.6 km
Desnivel: 390 m
Tiempo estimado: 3 a 4 horas
Dificultad: Media

La ruta botánica discurre por la sierra de Tejeda correspondiente al Parque Natural de las Sierras de Tejeda, Almijara y Alhama, transcurriendo la misma íntegramente por el municipio de Alcaucín perteneciente a la comarca malagueña de la Axarquía. El recorrido de la ruta discurre cercano a ríos, arroyos y fuentes, lo que hacen del paseo una experiencia muy agradable, por su rumorosidad y frecor. Si el paseo se realiza en silencio podrá disfrutar de numerosos sonidos, entre los que cabe destacar el canto de las aves canoras.

Extracción de la Resina:
un modo de vida

Durante siglos, pueblos y gentes se adaptaron a vivir del monte, siendo la extracción de la resina uno de los principales aprovechamientos de la Sierra de la Almijara.

Las personas que trabajaban en el proceso de extracción de la resina, eran los resineros. Dentro de este oficio existían distintas especialidades como los picadores (encargados de preparar el pino para la extracción de la resina picando o arañando la corteza), los remasadores (que recogían la resina que durante el verano manaba de las heridas del pino y se depositaba en los potes de barro) y los arrieros (que llevaban la resina hasta los puntos de carga o hasta la propia fábrica de la Resinera para su elaboración.

El principal pino del que se obtenía la resina era el pino negral o resinero.  Debía tener al menos 29 cm de diámetro para poder iniciar la resinación, prolongándose ésta durante 25 o 30 años, sin impedir el crecimiento del árbol. Cada resinero tenía asignado un grupo de árboles, denominado cuartel, formado por 4.000 o 5.000 pinos que debía mantener en óptimcas condiciones para la resinación.

La idoneidad de estas sierras para este tipo de explotación determinó que la empresa Unión Resinera Española construyera una fábrica de resinas en Arenas del Rey, en el paraje hoy conocido como La Resinera. En ella se obtenía colofonia y agurarrás mediante la destilación de la resina. Su funcionamiento durante casi un siglo determinó la construcción de un pequeño pueblo vinculado a la fábrica, con viviendas, capilla, cuartel de la Guardia Civil y una pequeña escuela para los numerosos empleados y sus familias que se dedicaron a esta labor hasta el cierre de la factoría en 1975.

El Robledal

Las repoblaciones con coníferas, junto a otras presiones negativas del hombre (talas, incendios, etc) redujeron notablemente esta formación, llegando incluso a dificultar su regeneración natural.

Quizás uno de los rasgos más característicos con el que podrá identificar a este árbol es la morfología de sus hojas: posee lóbulos muy profundos y están totalmente cubiertas por una capa de pelos blanquecinos cuando son jóvenes. Florece en primavera y sus frutos o “bellotas” de sabor muy amargo maduran entre octubre y noviembre.

Este tipo de roble, pertenece a la misma familia que las encinas, quejigos y alcornoques, aunque es mucho más exigente que estos: se establece únicamente sobre suelos ácidos y en áreas muy húmedas, lo que lo hace poco frecuente aquí, en el Sur de la Península Ibérica.

Aquí podrá observar, acompañando al rebollo, otras especies arbóreas como son: el pino resinero, las encinas y los arces, entre otros.

Toda la cara norte de Sierra Tejada actúa como refugio de especies de flora norte-europea y alpina, lo que da idea de la exclusividad de esta zona tan al sur de Europa y hace de ella un espacio único que merece la pena conservar.

Cabra montés: La reina de las Cumbres

La cabra montés (Capra pyrenaica hispanica) es un endemismo ibérico. Su área de distribución se restringe a las zonas montañosas de la Península. Andalucía albera la mayor población de cabras, estimándose en aproximadamente 35.000 ejemplares, de las cuales en este Parque Natural habitan alrededor de 2.500 ejemplares.

Los machos y las hembras adultos son fácilmente diferenciables a simple vista, siendo los primeros de mayor tamaño. El pelaje de invierno se compone de una capa exterior de pelo duro que le impermeabiliza de la lluvia y otra interior formada por un pelaje más denso que la aisla del frío. Entre los meses de mayo y junio se desprenden de la capa interna. Los cuernos están muy desarrollados en los machos adultos, pudiendo alcanzar longitudes de hasta 100 cm. Son gruesos, nudosos y retorcidos en espiral. El número de nudos, llamados medrones, nos indica la edad del individuo. Los cuernos de las hembras som cilíndricos, casi lisos y no superan los 25 cm de longitud.

La cabra montés está adaptada a los substratos rocosos y a la altitud aunque se conocen poblaciones localizadas a nivel del mar, como la del Paraje Natural Acantilados de Maro Cerro Gordo. Cuando predominan los pastos, la cabra se comporta como pascícola, mientras que cuando éstos escasean, la cabra suele ser ramoneadora. Su dieta está constituida por hojas y frutos de quercíneas, brotes de labiérnagos, enebros, zarzas, hiedras, etc., así como numerosas herbáceas.

Es un animal gregario, que forma rebaños de diferente tamaño y composición, permaneciendo los sexos separados la mayor parte del año. Durante el celo, entre octubre y diciembre, se forman grupos mixtos de ambos sexos y todas las edades. En primavera las hembras se aislan, para parir generalmente una cría.

Sus depredadores naturales, aunque con una incidencia mínima, son los zorros y águilas reales, las únicas capaces de capturar a ejemplares jóvenes. En algunas poblaciones, los perros asilvestrados son también causa de la mortalidad de las crías.

Normas para la práctica de descenso de barrancos en Río Verde

Para la práctica de descenso de barrancos en Espacios Naturales Protegidos necesita autorización previa de la Consejería de Medio Ambiente (Art. 13 de la Ley 2/89 de 18 de Julio). Para descender el Río Verde póngase en contacto con la Delegación Provincial de la Consejería de Medio Ambiente de Granada para que le informen y, en su caso, remitan un modelo de solicitud para tramitar dicho permiso.

El autorizado (empresa o particular) deberá llevar siempre consigo toda la documentación exigida: permiso, DNI, etc. Y acreditar la tenencia y vigencia de un seguro de accidentes. La Consejería de Medio Ambiente no se responsabiliza de la práctica de la actividad de barranquismo.

La autorización expedida por la Consejería de Medio Ambiente no exime de las obligaciones derivadas del régimen de la propiedad y gestión del territorio. Corresponde al interesado la obligación de obtener los permisos que correspondan a otros propietarios.

Sólo se podrá realizar esta actividad en los barrancos siguientes: Barranco de los Chortales (aguas abajo de la fuente de las Cabrerizas) y Barranco de las Chorreras. Está prohibido en los barrancos de los Madroñales, en el de los Chortales (aguas arriba de la fuente de las Cabrerizas) y Cueva de Funes (incluidas las chorreras de la Cueva de Funes).

Los residuos producidos durante la actividad serán evacuados por los participantes. No entierre o esconda las basuras. No se utilizarán jabones ni detergentes en los ríos y arroyos.

No se podrán recolectar elementos naturales, respetándose rigurosamente la flora y la fauna.

La circulación de vehículos por la pista de acceso está prohibida desde el 1 de Junio al 15 de Octubre por peligro de propagación de incendios forestales y limitada durante el resto del año.

Fuente: Poste informativo en el Parque Natural de las Sierras de Tejeda, Almijara y Alhama

Parque Natural de las Sierras de Tejeda, Almijara y Alhama - Granada y Málaga


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