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Parques Naturales de Andalucía

Parque Natural de los Alcornocales

Parques Naturales de Andalucía

Parque Natural de los Alcornocales

En el Parque Natural de los Alcornocales se agrupa un complejo de sierras donde se desarrolla, en excelente estado de conservación, el mayor alcornocal de la Península Ibérica y uno de los más importantes del mundo. Este árbol de carácter mediterráneo, con aspecto generalmente desnudo por la entresaca del corcho, es uno de los elementos más representativos de nuestros bosques y ha alcanzado esta situación privilegiada gracias al aprovechamiento racional de este recurso, explotado desde tiempos inmemoriales.

El atractivo natural del Parque Natural de los Alcornocales no finaliza aquí, ya que acoge unos bosques galerías excepcionales, capaces de transportarnos a regiones subtropicales ausentes en la actualidad del continente europeo, al estar formados por especies típicas de estos ambientes que han encontrado en este lugar un refugio adecuado para desarrollarse. Se localizan en los denominados «canutos», valles profundos y estrechos excavados por los ríos.

Las 167.767 ha que ocupa el Parque Natural de los Alcornocales se distribuyen desde Tarifa, en el sur de la provincia de Cádiz, hasta Cortes de la Frontera en el noroeste de la provincia de Málaga. En su mayoría están colonizadas por alcornoques, en ocasiones mezclados con acebuches, quejigos, robles melojos… dependiendo de las condiciones de humedad y tipo de sustrato.

El alcornoque es un árbol típico de la cuenca mediterránea que ha adquirido adaptaciones singulares para sobrevivir en este clima. Posee raíces profundas para captar agua con mayor facilidad y las hojas tienen una cutícula dura que impide el exceso de transpiración y por tanto la pérdida de agua a través de la superficie. Por último, la corteza de corcho actúa como capa protectora contra el fuego, pues en la región mediterránea existe un fuerte riesgo de incendio durante la época estival.

El matorral que coloniza las laderas es generalmente el resultado de la degradación del bosque originario, constituido por quejigos y robles. Sin embargo en ocasiones se desarrolla sobre superficies azotadas por el viento o bien sobre suelos muy pobres donde el bosque no puede prosperar. Está constituido por lentiscos, jaras, brezos, cantuesos, torviscos y majuelos, entre otros especies típicas del clima mediterráneo.

Estas sierras presentan gran riqueza en rapaces contabilizando hasta un total de 18 especies. Las mejor adaptadas a este tipo de bosque son las águilas calzadas, culebreras y ratoneras, azores, gavilanes y cárabos. En las lajas y tajos de la sierra se localizan rapaces rupícolas como el buitre común, el alimoche, el águila perdicera, el búho real, halcones peregrinos y cernícalos.

Los canutos suponen auténticos bosques subtropicales, hoy día desaparecidos del continente europeo salvo en Turquía y España. Estos valles excavados por los cauces fluviales están formados por laurel, rododendron, avellanillo, durillo, aliso, acompañados por acebo, y ejemplares de helechos poco comunes en nuestros bosques. La fauna que habita en estos arroyos está compuesta por mirlos acuáticos, martín pescador, aviones zapadores, etc.

Las monterías suponen uno de los principales recursos económicos del Parque Natural de los Alcornocales. Entre las piezas de caza se halla el corzo que encuentra en estas tierras su distribución más meridional, y que debido al aislamiento del resto de las poblaciones peninsulares ha evolucionado hacia un ciclo anual diferente al del resto de España, perdiendo las cuernas a finales de septiembre por lo que tiene un período cinegético especial. El ciervo ha sido reintroducido recientemente, así como el gamo y la cabra montés que aunque no habitaban estos parajes, han sido introducidos para las grandes monterías.

La presencia humana en el Parque Natural de los Alcornocales data de épocas remotas, como señalan las pinturas encontradas en las lajas de las serranías. Más tarde los colonizadores mediterráneos, fenicios y griegos, desembarcaron en estas costas estableciendo contactos comerciales con los indígenas. Los romanos transformaron los bosques y fundaron ciudades como Oboa (Jimena de la Frontera ) y Lascuta (Alcalá de los Gazules).

Ya en la Edad Moderna los bosques fueron preservados por los musulmanes que realizaron trabajos de conservación. Sin embargo, las batallas que asolaron estas tierras dieron lugar a que las talas se repitiesen indiscriminadamente.

La población del espacio se distribuye en núcleos de diferente tamaño. Ubrique, localidad situada en el noreste del Parque Natural de los Alcornocales, cuenta como actividad principal el curtido de la piel, existiendo en la actualidad un mercado floreciente. El término de Alcalá de los Gazules es importante tanto por su núcleo histórico artístico como por las construcciones de antiguos molinos, chozos y cortijos.

La extracción del corcho es un recurso ancestral, que aún hoy se realiza de forma muy similar. El período de descorche debe coincidir con la máxima actividad vegetativa para que el árbol se recupere lo más pronto posible. Es llevado a cabo por cuadrillas que viven en el monte mientras dura la operación. Obreros especializados realizan la «pela» y van apilando las «panas» que serán trasladadas mediante caballería para más tarde pesarlas y clasificarlas. Junto a este recurso se realiza la cría de cerdo en montanera, cabras, vacas y ganadería brava.

La gastronomía de la zona, de gran riqueza, está vinculada a los exquisitos productos del campo como las tagarninas, cabrillas, caracoles, hongos, acompañados de ricas carnes de venado, jabalí y perdiz, todo aderezado con las plantas aromáticas que crecen de forma espontánea como el laurel, orégano, poleo, etc.

Los artesanos se dedican en especial a la guarnicionería, la palma y la madera, destacando los dornillos hechos en madera de fresno.

Alcalá de los Gazules, Algar, Algeciras, Arcos de la Frontera, Benalup-Casas Viejas, Benaocaz, Castellar de la Frontera, El Bosque, Jerez de la Frontera, Jimena de la Frontera, Los Barrios, Medina-Sidonia, Prado del Rey, San José del Valle, Tarifa, Ubrique y
Cortes de la Frontera.

No todo son alcornoques en el Parque Natural de los Alcornocales
Ruta de los Molinos

La vegetación se distribuye atendiendo a las condiciones del suelo, de la exposición y otros elementos ambientales. También atendiendo a la actuación de las personas. Delante de ti tienes un ejemplo de la diversidad de formaciones vegetales que existen en este Parque Natural de los Alcornocales.

  • Alcornocal. Se distribuye en suelos de arenisca, ácidos y profundos. Tienen hojas perennes. Le acompaña un sotobosque  en el que destaca el brezo.
  • Lajas. La arenisca, roca sedimentaria que se presenta en estratos que a veces aparecen de forma vertical y que elviento y el agua se encargan de erosionar. En los huecos de sus paredes viven los helechos en las zonas de umbría y pequeñas plantas carnosas en las zona de solana.
  • Aliseda. Vegetación por excelencia de los cursos de agua. Es sustituido por los ojaranzos en los canutos de las zonas más altas y por sauces, fresnos y tarajes en las zonas más bajas. Tiene las hojas caducas. En los tramos más bajos del río también aparecen adelfas que nos acompañaran durate el recorrido.
  • Quejigal. Sustituye al alcornocal en las zonas de ambientes más húmedos; en las umbrías de las montañas, expuestas al norte y cerca de los arroyos. Sus hojas son marcescentes, en invierno se mantienen amarillas y se caen al principio de la primavera, sustituyéndose por las hojas nuevas.
  • Acebuchal. Se asienta en zonas de arcillas, conocidas como bujeos, donde sustituye al alcornocal; suelos poco profundos que le vienen bien a sus raices superficiales. En las zonas más naturales le acompaña matorral muy diverso de lentiscos, escobones y agracejos.
  • Molino de Castro Abajo. Una muestra de los muchos que abastecía el Río Rocinejo. En ellos se molía el trigo que se cultivaba en los ricos suelos de bujeo.
  • Estratos. La disposición en capas de la arcilla y las piedras de margocalizas nos indica, al igual que la arenisca, que estamos en zonas de rocas sedimentarias.
  • Eucaliptal. Son indicadores de la presencia humana. Introducidos por su alto crecimiento y la capacidad de vivir en zonas inundadas. De hecho se utilizaban para secar zonas pantanosas.
  • Bosque de galería. Son los bosques que viven en los ríos. A veces masas homogéneas como la aliseda y en otras como este tramo con fresnos, tarajes y sauces.

Quejigal
Itinerario ecológico interpretativo “El Palancar”

El quejigo “andaluz”, Quercus canariensis, pertenece a la misma familia que el alcornoque, la encina o la coscoja. Es una de las especies más típicas del Parque Natural de los Alcornocales. Crece en las barrancadas, laderas umbrosas y proximidades de cursos de agua, casi siempre por debajo de 500 m., sobre suelos profundos y frescos, en especial desarrollados sobre areniscas.

Sus mejores bosques se encuentran en las laderas frescas de la mitad meridional de la provincia de Cádiz, especialmente en el Parque Natural de los Alcornocales.

Sus frutos son bellotas que nacen solitarias o en grupos, sobre pedúnculos muy cortos y gruesos. A veces, junto a éstas se distinguen unas bolas marrones del tamaño de una nuez, con salientes dispuestos en forma de corona y un interior acorchado y esponjoso, son típicas de robles y quejigos, se llaman agallas y se producen al defenderse el árbol ante la picadura de insectos al hacer la puesta de sus huevos.

El quejijo no aparece dominando grandes bosques, si no intercalado con otros, como el alcornoque, o formando pequeños bosquetes en ambientes propicios.

Los quejigos, en su porte natural, son estilizados con troncos derechos, sin embargo los ejemplares viejos que podemos observar en el parque natural tienen forma de candelabro, con un tronco principal grueso de aproximadamente 3 metros de alto, del que parten ramas desproporcionalmente delgadas en comparación con el principal y en forma de candelabro. Esto es debido a las sucesivas podas a las que se sometía a esta especie para la producción de carbón, vigas para las edificaciones, para los railes del tren y otros usoso, gracias a la gran dureza y resistencia de su madera.

Herrizas
Itinerario ecológico interpretativo “El Palancar”

En las zonas en las que, por diversas causas, ha desaparecido el arbolado o donde los suelos pobres y las condiciones climáticas extremas impiden el desarrollo del bosque, aparece el matorral de herrizas, denominado así debido al color rojizo anaranjado del suelo en que se asienta.

En su composición florística predominan las plantas adaptadas a la fuerte insolación, a retener la humedad mediante diversos procedimientos y a vivir en suelos con escasos nutrientes.

Son frecuentes las especies de las familias de los brezos, las jaras y jaguarzos, las leguminosas de espinas, como las aulagas, las labiadas aromáticas, entre la que destaca la ajedrea (Satureja salzmanni) y algunas bulbosas interesantes, como las romuelas y el azafrán silvestre (Crocus serotinus subs..salzmanni), con una bella y explosiva floración otoñal.

Los brezales y jarales, debido a su carácter ignófilo (con mecanismos para sobrevivir a los incendios) forman comunidades casi monoespecíficas que llegan a cubrir en ocasiones grandes espacios, sobre todo en las cumbres.

Pero lo más valioso de las herrizas es su carácter de refugio para un gran número de plantas endémicas, raras o vulnerables. Merece la pena destacar la atrapamoscas (Drosophyllum lusitanicum), curiosa insectívora que vive en los suelos más pobres, el gamón rosa (Asphodelus roseus), la barsia (Bartsia aspera), la grama de herrizas (Holcus grandiflorus) o el odontites (Odontites foliosa).

También es interante y peculiar el catálogo micológico que se desarrolla bajo el matorral (principalmente en los jarales), aún poco estudiado y con especies como la matamoscas (Amanita muscaria) o el lactario violeta de la jara (Lactarius cistophilus).

Tumba y Fuente
Itinerario ecológico interpretativo “El Palancar”

Protegida por un imponente entorno formado por bloques de roca arenisca, tapizados de helechos y enredaderas que a los antiguos pobladores de la zona debió de parecerles mágico, podemos apreciar una de las nueve tumbas antropomorfas localizadas en los alrededores.

Este tipo de tumbas excavadas en la roca, fue posible con las herramientas que disponían, debido a que se trata de un tipo de roca, que una vez traspasada la primera capa es bastante blanda.

Este tipo de enterramiento se ha utilizado desde los primeros pobladores de esta zona enclavada en pleno Estrecho de Gibraltar, lugar de privilegio en épocas prehistóricas. En el término municipal de Los Barrios y el Parque Natural de los Alcornocales podemos encontrar miles de este tipo de tumbas.

A escasos dos metros podemos apreciar una fuente ferruginosa -“Rejumbrosa”- ya que el arroyo subterráneo pasa por vetas de hierro lavándolas y dándoles ese color característico de herrumbre (anaranjado).

Tradicionalmente son considerradas medicinales, sobre todo para dolencias estomacales. Sin ir más lejos el cercano Monasterio del Cuervo de Los Carmelitas del siglo XVIII, llegó a alcanzar gran fama y prestigio, debido al gran número de fuentes medicinales que se encuentran en los alrededores y que son de características similares a ésta.

Parque Natural de los Alcornocales - Málaga - Cádiz

Casas Cueva en el Parque Natural de los Alcornocales

La ocupación humana del Parque Natural de Los Alcornocales se remonta a la prehistoria, gracias a la gran cantidad de recursos de los que disponían, encontrándose muestras de ello en distintos yacimientos en los núcleos de población. Al mismo tiempo, los refugios en rocas de arenisca con pinturas rupestres y tumbas antropomorfas dan fe de ello.

Nuestras zonas rurales han seguido pobladas hasta nuestros días, encontrándose un tipo de vivienda tradicional denominada “Morisco”, realizada con materiales que obtenían del entorno. Como los muros fabricados de piedra, las vigas de madera de quejigo o la techumbre de brezo y otros vegetales, que permite la salida del humo pero impide la entrada de aguas de lluvia. Este timpo de construcción, aún muy mermanda en su número, sigue conservándose en Los Alcornocales, incluso como reclamo turístico, como ocurrre con el edificio que alberga el Punto de Información del Parque Natural de los Alcornocales en Los Barrios.

En este pequeño valle escondido entre las faldas de la finca Las Llamadas, perteneciente a los Montes Propios del Ayuntamiento de Los Barrios, encontramos esa muestra más del ingenio y la adaptabilidad de los alcornocaleños: las casas cueva.

Son tres refugios de arenisca, uno de los cuales tiene un tabique que cierra la cavidad, con una puerta y una pequeña ventana, convirtiendose en una vivienda y en cuyo interior se fue excavando la blanda roca arenisca, según la necesidad.

Hasta hace pocas décadas estas casas cuevas estuvieron habitadas por dos o tres familias, que prácticamente vivían aisladas, salo por las esporádicas y bienvenidas visitas del Recovero, una especie de comerciante ambulante, que proporcionaba productos del pueblo (telas, sal, útiles…) y los cambiaba, mediante el trueque, por chivos, leche, quesos, huevos, etc.

Hornos de carbón de los alcornocales: Los Alfanges

Si no existiera el petróleo, el gas, ni la electricidad, ¿cómo podríamos calentarnos en invierno o cocinar? Esta pregunta tenía fácil solución hace tan solo unos años: con el carbón y el picón.

En la actualidad este trabajo ancestral no se realiza, pero aquí en Los Alcornocales aún quedan muchos restos de carboneo. También de los antiguos hornos de carbón, localmente denominados alfanges. Es fácil verlos como una explanada con el suelo muy oscuro producto de las sucesivas quemas.

La madera de Quejigo, que es el árbol más abuntande aquí, en Valdeinfierno, era una de las más utilizadas para la obtención del carbón.

La carbonera o alfanje se elaboraba a partir de una base sólida con los troncos más grandes que soportaban el peso de la estructura y guardaban mayor calor, sobre estos se apilaba el resto de la madera. Un vez terminado el apilado de la leña, se cubria (enchascaba) con brezo y matorral y sobre estos una capa de tierra, para evitar la consumición rápida tras encender el fuego.

La quema se hacía de forma homogénea, con una serie de pequeñas chimeneas que el carbonero, tras años de sabiduría y buen hacer, realizaba para controlar el flujo de fuego. A más aire, más intensa será la combustión.

Una vez apagado, se desmontaba el alfanje y se cargaban los sacos de carbón en mulas para su transporte. Hasta los años 60, el carbón obtenido en el Parque Natural de los Alcornocales era el principal suministro de las poblaciones de prácticamente todo el sur de la provincia de Cádiz.

Parque Natural de los Alcornocales - Horno

Laja Alta
Arte Sureño

En el Parque Natural de Los Alcornocales y en su entorno más inmediato hay alrededor de un centenar de abrigos o covachas con pintures rupestres de tipo esquemático como la de Laja Alta. En todo el conjunto, conocido por muchos investigadores como Arte Sureño, se incluyen dibujos desde los 15.000 años de antigüedad hasta otros pertenecientes a los primeros años de nuestra era.

Las pinturas de la Cueva de la Laja Alta no son de las más antiguas. Sin embargo, la originalidad de sus representaciones la han convertido en una de las más conocidas de toda Andalucía. Los dibujos detallado de barcos con remos, velas, mascarones de proa o de popa, nos retrotraen a épocas pasadas e invariablemente nos llevan a pensar en el momento en que se produjeron las primeras colonizaciones de los pueblos ibéricos por las culturas que llegaron del interior del mediterráneo; momento inmortalizado magistralmente por los artistas que con sus rudimentarios útiles reflejaron el asombro del choque de civilizaciones.

El mestizaje entre ambas produjo momentos de esplendor desconocidos hasta la fecha en nuestra península, así como la entrada por la puerta grande en el mito y la historia. El Jardín de las Hespérides, Gárgoris y habis, Hércules, Gerión… son parte de la leyenda, Tartessos y sus riquezas cabalgan entre la realidad y el mito. El Estrecho de Gibraltar, puente y puerta, y visible desde este mismo lugar, aparece como el accidente geográfico que más marca, aún hoy la vida de los alcornocales.

Borrico Andaluz
Itinerario ecológico interpretativo “El Palancar”

El milenario e histórico Burro Andaluz se enfrenta a la página más frágiles de su historia. Según las últimas investigaciones, el  origen del actual “borrico andaluz” se sitúa hace unos tres mil años, cuando fue introducido desde la zona del delta del Nilo en la Andalucía ibera, adaptándose sin problemas a las condiciones del sur de España. A partir de ese momento, comenzó a distribuirse rápidamente por los distintos rincones andaluces en las que muy pronto adoptó un importantísimo papel en las labores agrícolas y en la vida cotidiana de sus pobladores, tanto como animal de carga, tiro e, incluso, de pequeñas tareas domésticas.

Así, a lo largo de todo este tiempo de relación, este simpático animal, innegablemente inteligente, ha estado vinculado a las estructuras agrícolas, comerciales y sociales, cubriendo así las necesidades del hombre y la mujer como medio de transporte, fuerza de tracción, compaña e, incluso, alimento.

Pocos animales existen sobre la corteza terrestre tan tenaces, trabajadores, fuertes, robustos e inteligentes como el burro. La raza andaluza, que convive en el territorio con otros cruces y mezclas, no es una excepción. De conformación armónica y robusta, puede presumir de ser el más esbelto y alto de su especie. Tiene un perfil subconvexo, cuello musculoso, la cruz alta y enjuta, tronco cilíndrico y grupa redondeada. Su temperamento es tranquilo y dispone de una envidiable energía y resistencia.

El color de su capa es tordo rodado, más conocida en el sector como rucio, de ahí que se les llamen también ruchos, y el pelo es corto y fino, especialmente en verano. La cabeza tiene la frente ancha, órbitas salientes y orejas de proporciones normales. Son robustos y de gran alzada, tanto los machos como las hembras. Soportan muy bien el calor y la escasez de agua.

El Ayuntamiento de Los Barrios posee una Reserva de Borricos Andaluces, pastantes en sus Montes de Propios, que, desde 1995 pretende ser una aportación a la conservación de una raza doméstica que tan importante ha sido para nuestras sociedades.

Los Molinos del Hozgarganta – Parque Natural de los Alcornocales

La necesidad de obtener uno de los bienes alimentarios más preciados como es el pan, ha llevado a la población de la zona a construir molinos para surtirse de harina de trigo. En el río Hozgarganta, y en las proximidades de Jimena de la Frontera, se pueden ver algunos de estos molinos, como el del Rodete, Gaitán o Las Peñas.

Debido a las condiciones peculiares del río, los molinos de esta zon no presentan la cogida de agua a través de un cubo y su posterior caida, ya que el agua, de por sí, presenta una gran fuerza o energía potencial. Casi todos los de esta zona se encuentran al nivel del río. Los caos toman el agua directamente del río y la transportan al rodezno, en la parte inferior del edificio y que es el sistema motriz sobre el que ejerce directamente la presioón el agua y mueve toda la maquinaria.

El movimiento del rodezno se consigue con un sistema de cucharas que, al ofrecer resistencia al agua, fuerzan el movimiento de la rueda. Este movimiento circular del rodezno se transmite por un eje (llamado palahierro) a la piedra móvil del molino, denominada piedra corredera, y tritura el grano que hay entre ésta y la piedra solera.

Ademas de este sistema básico de molienda, existe toda una serie de dispositivos de control y regulación de la entrada y salida de agua, extracción de harina, finura de la molienda, movimiento y recambio de las piedras….. Algunos de estos elementos se pueden ver en el esquema adjunto.

Este sistema tradicional de moler el grano ha caido en desuso, debido a la irrupción de los motores eléctricos, que eliminan la dependencia que se tenía del caudal suficiente de agua en los ríos y arroyos. Pero a pesar de no cumplir en la actualidad la función para lo que fueron construidos, ¿no cree que merece la pena conocer cómo se ha vivido en la zona y que estos magníficos edificios son una muestra a conservar de nuestra histroia y patrimonio?

Molino de las Peñas - Río Hozgarganta - Parque Natural de los Alcornocales

Molino de las Peñas - Río Hozgarganta - Parque Natural de los Alcornocales

Valle del Río Hozgarganta

Miradores del Parque Natural de los Alcornocales

Mirador La Calzada
El Mirador del Picacho
Mirador Puerto de Ojén
Mirador de Valdeinfierno
El Mirador Hoyo de Don Pedro
Mirador Viaducto del Jautor
El Mirador Puerto de las Palomas
Mirador Puerto de las Asomadillas

Senderos del Parque Natural de los Alcornocales

Sendero Valdeinfierno
Sendero Río de la Miel
El Sendero Subida al Aljibe
Sendero Pico de la Gallina
Sendero Laguna del Moral
El Sendero de los Prisioneros
Sendero Ruta de los Molinos
Sendero Canuto del Risco Blanco
Carril Cicloturista Camino de Ojén
Sendero La Calzada – Dehesa Boyal
El Sendero Garganta de Puerto Oscuro
Sendero a caballo Mojón de la Víbora
Sendero Arroyo San Carlos del Tiradero
Carril de Cicloturismo Picacho – Peguera
Sendero Vereda Ubrique – Las Asomadillas
GR 7 E-4 – Sendero Europeo E-4 Tarifa – Atenas
Carril de Cicloturismo Puerto del Bujeo – Hoyo de Don Pedro

Fotos (abajo) tomadas el día 06/05/2018 entre Las Cañillas y el Peñón del Berrueco, zona de El Ramblazo, El Parralejo, etc.

Foto de Zorro/Gandano junto al Albergue de la Ajustada.

Zorro/Gandano en el Parque Natural de los Alcornocales

Lagartija en el Parque Natural de Los Alcornocales

Horno y Quejigo poco antes de llegar al Molino y Alberca del Parralejo y a la Fuente de Casa Peralta.

Antiguo horno en el Parque Natural de los Alcornocales

Horno - Parque Natural de los Alcornocales

Quejigo de gran porte en el Parque Natural de los Alcornocales

Río Hozgarganta - Parque Natural de los Alcornocales

Eucaliptus del Parque Natural de los Alcornocales - Río Hozgarganta

Fuente: Postes informativos de la Junta de Andalucía.

Más info aquí.

Otros Parques Naturales y Nacionales de Andalucía aquí.


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