Andalucia Rustica

Buscar más

Pueblos de Córdoba

Pozoblanco

Pueblos de Córdoba

Pozoblanco, Valle de los Pedroches

Pozoblanco está situado al nordeste de la provincia, este municipio ocupa el centro de la comarca de los Pedroches, de la que se considera la capital. Limita con los municipios vecinos de Añora, Pedroche, Espiel y Villanueva de Córdoba.

Su paisaje, por tanto presenta las características de esta zona de sierra, con extensas dehesas de encinares, utilizadas para la ganadería extensiva de ganado vacuno, de cerdo ibérico y ovino. Aparte de esto, existen también cultivos de cereal y olivos.

La ciudad, como centro comercial y administrativo de la comarca, es el resultado de la mezcla de tradición y modernidad. Por una parte nos encontramos calles recoletas de viviendas tradicionales donde se une el granito y la cal, como elementos definitorios de la arquitectura de la zona, y por otro existen nuevas construcciones de edificios modernos y calles amplias. A destacar la parroquia de Santa Catalina y la de San Sebastián.

El poblamiento que parece tener esta zona en época prehistórica no se continúa de forma intensa, por lo que conocemos, en los períodos ibérico y romano. Se han conservado pocos restos arqueológicos pertenecientes a la época ibérica, destacando algunas monedas y restos cerámicos. Son interesantes los materiales conservados en el tesoro de Los Almadenes de Pozoblanco. Este yacimiento, como otros que citaremos a continuación, nos muestra una de las principales actividades que, ya desde época ibérica, se debieron desarrollar en la región: la explotación minera, que encontraría uno de sus canales de salida en el río Guadiato, el mismo que en épocas anteriores pudo favorecer la relación cultural entre la costa malagueña y la zona de Badajoz.

El hecho de que Los Pedroches no aparezcan reflejados en buena parte las fuentes antiguas escritas puede deberse a su ubicación, que parece alejarse de las principales rutas romanas, que los bordean sin penetrar en ellos: La zona escapa a la descripción pliniana, que hace hincapié en la Beturia, al oeste de Los Pedroches, pero sólo cita marginalmente a Baedro, ciudad que se ubica en esta región. En lo que a las vías de comunicación se refiere, tenemos principalmente la ruta Corduba-Emerita, que se pasaba por Mellaria (Fuente Obejuna), o sea, al oeste de este sector. Sin embargo, una vía secundaria recorre el territorio, separándose de la vía Corduba-Emerita a la altura del castillo de Vioque y marchando hasta el Puerto del Calatraveño; desde allí se divide en dos ramales que estructuran las comunicaciones de Los Pedroches: el primero enlaza Corduba con Sisapo, pasando por Baedro; el segundo gira hacia el este en dirección a Pozoblanco, Pedroche y Torrecampo, torciendo luego hacia el oeste para, tras pasar por El Guijo, unirse al primer ramal en el término de Santa Eufemia.

Las fuentes antiguas nos citan también dos ciudades en Los Pedroches, Baedro y Solia; ninguna de las dos ha sido identificadas con exactitud, pero se sabe que Solia se hallaba en la región oriental y Baedro en la occidental. El problema que presenta Pozoblanco es que se halla en una posición central dentro del territorio de Los Pedroches, por lo que es difícil adjudicarlo a una u otra ciudad, por otra parte, el deseo de buscar un límite natural visible entre Solia y Baedro nos hace pensar que éste pudo ser el río Guadamatilla, que deja a Pozoblanco en el sector oriental, perteneciendo, por tanto, a la ciudad de Solia.

Los datos que tenemos sobre le término de Pozoblanco en época iberoromana se relacionan directamente con la explotación minera, actividad muy desarrollada en toda Sierra Morena. La zona de la ermita de la Virgen de Luna, la estación de La Jara, La Romana, Casa de la Solana, La Colambre y sobre todo, Almadén de Pozoblanco, son importantes yacimientos mineros en los que se ha encontrado material relacionado con el trabajo del metal, cobre en su mayor parte. Destaca entre los hallazgos el ya nombrado tesoro de Los Almadenes, con fíbulas, torques, vajillas, placas, monedas, anillos y discos, principalmente en plata. Al tesoro pertenecen también más de cien denarios romanos de época republicana, que denotan la existencia de una rica aristocracia indígena o ciudadanos romanos relacionados con la explotación de minas. Algunas inscripciones halladas en la zona nos citan a personajes como Caius Calpurnius Fronto, Lucius Fulvius Badius o Rufina Domitia, cuyos nombres parecen indicar que gozaban de la ciudadanía romana. La agricultura no sería muy rentable, pero sí la ganadería, propia de un terreno de pastos y árboles como sería el de la zona de Córdoba, cuya madera se consumiría en grandes cantidades en las explotaciones mineras.

Según la tradición Pozoblanco habría tenido su origen en un asentamiento realizado por pastores de Pedroche con el motivo de una epidemia de peste. Dicho asentamiento se habría llevado a cabo en el lugar hoy denominado Pozo Viejo, al pie de un cerro, entorno al cual surgió el núcleo de población. Siguiendo siempre esa tradición, el nombre del pueblo se debería al color de ese pozo, blanqueado por excrementos de las gallinas de los alrededores.

En 1641, las Siete Villas de los Pedroches se ven obligadas a comprar sus tierras a la Corona, aunque hasta el mes de noviembre de 1724, no se llevó a cabo el deslinde de sus términos. Poco después , en 1747, va a desaparecer la jurisdicción de los Marqueses de El Carpio sobre las villas de los Pedroches, y entre éstas la de Pozoblanco. En el siglo XVIII Pozoblanco había alcanzado ya cierta supremacía sobre el resto de las villas de la Comarca y así, en 1771, se convierte en capital de Los Pedroches y Carlos II le concederá la instalación en la villa del juzgado y el corregimiento, hasta entonces en la vecina villa de Torremilano.

En 1836, tendrá lugar la ruptura de la comunidad de las Siete Villas en el disfrute de la dehesa, procediéndose al reparto del territorio entre éstas.

El siglo XIX sigue conociendo un importante auge de la villa, que junto a la tradicional agricultura y ganadería posee una potente industria de fabricación de paños y bayetas.

De la mano de Alfonso XIII, obtendrá Pozoblanco el título de ciudad y en 1971 se constituye en cabeza de zona.

Monumentos de Pozoblanco

Pósito

Ermita de San Gregorio

Ermita de San Antonio

Parroquia de San Sebastián

Parroquia de San Bartolomé

Santuario de la Virgen de Luna

Ermita de Jesús de la Columna

Parroquia de Santa Catalina (s. XVI).

Capilla de Nuestro Padre Jesús Nazareno – Hospital

Yacimientos Arqueológicos de Pozoblanco

Cueva de la Osa, pinturas rupestres esquemáticas.

Cortijo del Germo, época visigoda.

Urbanismo

Barrio de San Bartolomé.
Plazoleta del Pozo Viejo.
Calle Real.
Plazoleta del Cerro.

Museos
Casa de la Cultura.

Cortijos en Pozoblanco

Cortijo de Don Ramón
Cortijo la Canaleja
Cortijo de las Rozas Viejas
Fábrica el Chato o Cortijo de Sant Fernando
La Molina del Aceite o Fábrica de Aceite San Antonio
Pedrique

Gastronomía de Pozoblanco

Destaca por sus carnes y sus dulces que satisfacen el paladar más exigente. Los derivados del cerdo, elaborados con esmero, constituyen un plato principal en la cocina pozoalbense: jamón ibérico y jamón al horno, lomo en caña, chorizos, morcillas, morcón, presa de paletilla,… también ternera a la vallesana y pierna de cordero. Entre los dulces son típicos los pelusos y las perrunas, propios de las fiestas navideñas, y el hornazo típico en la romería de la Virgen de Luna. El chocolate es también tradicional en Pozoblanco, merced a la existencia de fabricantes que lo han elaborado durante años. Un plato de gran aprecio es el ajito de cuajar, elaborado con el cuajar del cerdo refrito con ajos, así como las típicas «migas totás», plato ancestral de los antiguos pastores.

Es Pozoblanco en la actualidad uno de los lugares pioneros y con mayor número de productores de aceite ecológico en toda España. Un gran logro ha sido conseguir la denominación de origen para los productos del Cerdo Ibérico «Los Pedroches», concretamente jamones y paletas, que ha permitido posicionarlos en los mercados más exigentes.

Cómo llegar a Pozoblanco

Desde Córdoba:
N-432 hasta Cruce de Espiel.
N-502 hasta Alcaracejos.
C-420 hasta Pozoblanco.

Desde Badajoz.
C-450 desde Monterrubio de la Serena hasta Belalcazar.
C-420 desde Cabeza del Buey hasta Pozoblanco.

Desde Ciudad Real.
N-502 hasta Alcaracejos.
C-420 hasta Pozoblanco.

Distancias desde Pozoblanco

Añora 6 km
El Viso 16 km
Córdoba 72 km
Cardeña 50 km
Belalcázar 40 km
Alcaracejos 11 km
Santa Eufemia 30 km
Fuente Obejuna 58 km
Villanueva de Córdoba 21 km
Villaviciosa de Córdoba 59 km

Pozoblanco

Ruta Casco Antiguo

Parroquia de San Bartolomé

Es la parroquia más joven de la ciudad, reconstruida en el año 1955 sobre la primitiva ermita que data del siglo XIV. Estaba orientada con el altar hacia el este, hasta que su primer párroco señaló lo inapropiado de que una parroquia diera la espalda a su barrio. Esa fue la razón por la que se procedió a girar la iglesia, que además mantiene el estilo arquitectónico típico de la zona norte de Córdoba, con una sola nave y construida sobre grandes arcos apuntados de granito que se elevan sobre pilares adosados del mismo material.

Plaza Calle Ángel y Pasaje Calle Ramblilla

El paseo continua por la calle Ángel hasta la glorieta en la que hace años se encontraba uno de los “tubos de agua” donde los vecinos acudían a llenar sus cántaros para abastecerse de agua.

Junto a la calle Ángel, se conserva el pasaje de la calle Ramblilla, donde se puede ver claramente como el granito sobresale de la empalizada y las viviendas se construían sin alineación, cimentadas sobre peñascos y blanqueadas con cal.

Casa de la Viga

Este edificio alberga la Oficina Municipal de Turismo y el Museo Marcos Redondo. La Casa de la Viga debe su nombre al tronco original de encina que soporta la estructura. De hecho está reconstruida sobre los restos de la que se considera la vivienda más antigua de Pozoblanco. En esta casa se puede conocer la vivienda tradicional de Pozoblanco con sus grandes bóvedas, chimenea, patio con la pila de granito y el pozo con brocal de barro cocido o las estrechas escaleras de granito por las que se accedía a la cámara de la casa.

Museo Marcos Redondo: situado en la primera planta de la Casa de la Viga, en este museo exponen objetos personales, documentos y distinciones que le fueron otorgadas a este barítono nacido en Pozoblanco el 24 de noviembre de 1893.

Plaza del Pozo Viejo

Según la leyenda fue alrededor de un pozo en este lugar, donde se asentaron los pastores de Pedroche que en el siglo XIV huían de una epidemia de peste. En el centro de la plaza de encuentra representado el escudo de Pozoblanco que evoca estos orígenes de la ciudad.

Casa del Pozo Viejo

El edificio que está detrás del pozo viejo y que pertenece al Ayuntamiento de Pozoblanco, es hoy sede de diferentes asociaciones. En su fachada, es llamativo el dintel labrado que enmarca la puerta, con un escudo familiar.

Ésta era una casa típica de labradores en la que la planta baja servía de vivienda y la planta alta se destinaba a almacenar cereales, matanza, etc. Y estaba dividida en compartimentos, llamados “tronjas”, por pequeños tabiques construidos a media altura entresuelo y techo.

En la primera planta este singular edificio que conserva los techos de vigas de madera procedente de grandes troncos de robles y encinas, se encuentra la sede de la Peña Flamenca “Agustín Fernández” que alberga numerosos espectáculos y concursos flamencos.


Ruta de la Vereda de Peña Águila en Pozoblanco

La Ruta de la Vereda de Peña Águila se presenta como un recorrido lineal con un ascenso moderado (220 m de desnivel acumulado). En la actualidad parte de la ruta discurre por un camino, lo que facilita el tránsito y tan solo al final se endurece al tener que atravesar un tramo de olivar con pendientes más acusadas.

La zona alta de Peña Águila conserva sin embargo la densidad y especies propias del bosque mediterráneo. Es al final de la ruta donde se propone un recorrido alternativo que sirve para completar la visión que nos podemos llevar de esta abrupta y deshabitada región. Al mirador de Peña Águila (no confundir con el vértice geodésico del mismo nombre, situado más al Este) se llega por un sendero estrecho con especies tan representativas del matorral mediterráneo como el brezo (Erica arbórea), el madroño (Arbutus unedo), la coscoja (Quercus coccifera) o la jara pringosa (Cistus ladanifer).

Peña Águila

La Vereda de Peña Águila fue durante mucho tiempo un camino de arrieros que servía para unir los valles de los ríos Guadalbarbo y Cuzna, ríos a los que estas sierras hacen de interfluvio. Justamente en el lugar donde la ruta deja el olivar y se adentra en el monte mediterráneo se encuentra un pequeño pozo donde obtenían agua las personas que usaban el camino.

La Loma de Buena Vista y Peña Águila tienen una interesante historia aún poco conocida. En toda ella abundan restos de trincheras de la guerra civil española, pero en diferente estado de conservación, lo que viene a corroborar el valor estratégico que tuvo esta alineación montañosa durante la contienda.

El olivar de sierra

En la actualidad el olivar en Los Pedroches ocupa unas 10.000 hectáreas, de las cuales el 80% se cultiva bajo métodos ecológicos.

Las plantaciones de olivar en esta zona datan en su mayor parte de la primera mitad del siglo XIX. Es tras solucionarse el pleito entre las Siete Villas de Los Pedroches y la villa de Obejo relativo a la propiedad de los terrenos de la conocida como Dehesa de la Concordia, cuando comienzan las primeras plantaciones. La aparición del olivar en esta zona de sierra toma impulso definitivo por motivos políticos y de seguridad a principios del siglo XIX, y son aquellos mismos olivos los que hoy se cultivan. En ese momento el paisaje vegetal de Los Pedroches era espeso, lo que facilitaba la proliferación de forajidos. Para acabar con esta situación, al tiempo que se protegía al monte de incendios, diversas leyes promulgadas durante los reinados de Carlos IV y Fernando VII propiciaron, entre otros cultivos, la plantación de olivos en estos parajes.

Ruta Sto. Virgen de Luna – Ayo. Guadalcázar

Longitud: 14,6 km
Altitud mínima: 615 m
Altitud máxima: 700 m
Tipo: Circular
Época recomendada: otoño, invierno, primavera.

El punto de partida y de destino de este itinerario es el Santuario de la Virgen de Luna. Antes de comenzar el recorrido es recomendable desplazarse unos centenares de metros hacia el oeste, siguiendo el camino hacia Pozoblanco, hasta la cuesta de la Cogochuela, desde la que se observa una magnífica panorámica de la dehesa.

Comienza la ruta siguiendo la “vereda de la Virgen de Luna” en dirección sur, camino del arroyo Guadalcázar. Una vez en este arroyo, se continúa por su orilla izquierda, aguas abajo; aunque se puede continuar por la misma vereda, tras cruzar el arroyo, es aconsejable seguir esta orilla ya que en época de lluvia puede resultar complicado cruzarlo y, además, seguir el camino puede complicarse por las numerosas intersecciones. Siguiendo por la orilla izquierda unos 2,2 km, se encuentra de nuevo la “vereda de la Virgen de Luna”, que cruza en este punto el arroyo por un pequeño puente y, a 250 m, se une al “camino de la Bermejuela”. A unos 1,5 km en dirección NE y siguiendo por este camino, que conduce hasta la localidad de Villanueva de Córdoba, se llega a la intersección con el “cordel de la Campiña” o “camino de Pozoblanco a Adamuz”. El trayecto continúa por esta vía pecuaria 4,7 km, hasta el cruce con la “vereda de la Virgen de Luna”, por la que ya se pasó anteriormente al inicio; siguiendo este camino, pero esta vez en dirección norte, volvemos al punto de partida.

Al margen de la vista desde la Cogochuela ya mencionada, conviene, bien al inicio o al final de la ruta, visitar la Ermita de la Virgen de Luna, patrona de Pozoblanco y Villanueva de Córdoba. La ermita tiene su origen en el siglo XVI, fue reedificada en el XVII y buena parte de la estructura actual data del siglo XIX; hasta fechas muy recientes ha sufrido remodelaciones y añadidos (valla, casas de las hermandades de los dos pueblos que comparten patrona, etc.). La tradición dice que ciertas encinas próximas a la ermita producen algunas bellotas en las que aparece “grabada” una imagen esquemática de la Virgen de Luna.

La ruta discurre por una de las zonas adehesadas de Los Pedroches más interesante: la dehesa de La Jara, enclavada, fundamentalmente, en los términos municipales de Villanueva de Córdoba y Pozoblanco. Se pueden apreciar plenamente las características de las dehesas de esta zona: una elevada densidad de encinas; la ganadería en régimen extensivo, fundamentalmente de cerdo ibérico; una amplia e intrincada red de caminos públicos, jalonados por magníficas cercas hechas con la piedra del lugar: el granito.

Buena parte del cercado se encuentra muy bien conservado, destacando las piedras colocadas perpendicularmente respecto al resto de las hiladas y que sobresalen a media altura: las codales. Entre los arroyos de Juan Montero y Navaltablado hay cercados construidos con grandes piedras, algo no muy frecuente en la comarca. En la misma zona, un pozo situado en la vía pecuaria, servía y sirve para abrevar el ganado que transita por ella; de abrevadero se utiliza un antiguo sarcófago labrado en granito (probablemente visigodo).

El sistema de cercados tuvo su origen en el siglo XVIII y tras las desamortizaciones de finales del siglo XIX y principios del XX, se amplió considerablemente, configurándose al mismo tiempo una extensa red de caminos públicos.

Pero no termina ahí los vestigios que nos dan pinceladas de la historia de Los Pedroches, ya que cerca de la intersección del cordel de la Campiña con la vereda de la Virgen de Luna, dentro de una finca particular y a unos cuantos metros del camino, aún se aprecian los restos de un pequeño dolmen.

A lo largo del recorrido son muchas las posibilidades de observar numerosos pájaros que encuentran en las dehesas alimento y cobijo: alcaudones, herrerillo, carbonero, urraca, rabilargo, petirrojo, abubilla, etc. Otras aves como garza real o ánade azulón en los arroyos que cruzan los caminos, o rapaces como el busardo ratonero, milanos, buitre leonado, etc.

En cuanto a la flora: tréboles, relojitos, crisantemos, amapolas, hiniestas, jaramagos, peonías y un larguísimo etcétera ponen colores, sobre todo, en primavera.

Alojamientos Rurales

  • Era Grande 2 (6 personas)
  • Era Grande 1 (12 personas)
  • Ventorro de Sales (20 personas)
  • Cortijo Charcollana (15 personas)
  • Cortijo del Zoco Bajo (18 personas)
  • Las Vegas del Tío Pedro (8 personas)
  • Cortijo Palomar de la Morra (15 personas)
  • Cortijo El Encinar-Portezuelo (14 personas)

2 comentarios

  1. Domingo escribio:

    Corregido error José Luis.
    Ahora a trabajar para que lo devuelvan a su lugar de origen Alcaracejos que seguramente sea donde tiene que estar para disfrute de sus habitantes, aunque en el Museo Arqueológico de Córdoba tampoco está mal.

  2. Jose luis escribio:

    Amigo ,el tesorillo de los almadenes o chaparro barrenao esta en el termino de alcarecejos. Entrrate un poco de la historia del mismo y como llego a un vecino de pozoblanco, de echo yo mismo me encargue en el museo arqueologico de cordoba que cambiasen la ubicacion a alcaracejos

Deja un comentario