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Presas de Embalse en Caceres

Presa del Embalse de Acebo

Presas de Embalse en Caceres

Presa de Acebo – Embalse de Ribera de Acebo – Pantano del Prado de la Monja

La Presa de Acebo está situada sobre el cauce del río Ribera de Acebo, en el municipio de Acebo, provincia de Cáceres.

La Presa de Acebo es de gravedad y planta recta con 4 vanos.

La presa dispone de una longitud de coronación de 151,75 m, un ancho de coronación de 5,00 m y una altura desde cimientos de 34 m.

Su aliviadero es de labio central fijo, con una longitud total de 38,00 m y un caudal de diseño de 154,703 m3/s.

El Embalse de Acebo (Cuenca del Tajo) tiene una capacidad de 0.895 Hm3 y abastece a las poblaciones cercanas de Cilleros, Hoyos, Perales del Puerto, Villamiel, Acebo y Trevejo.

Otros embalses cercanos

Embalse de Borbollón | Embalse de Rivera de Gata | Embalse de Atalaya | Embalse de Valdeobispo
Embalse de Gabriel y Galán

Distancias

Hoyos 5 km
Cilleros 15 km
Trevejo 20 km
Villamiel 17 km
Perales del Puerto 10 km

Presa de Acebo – Embalse de Ribera de Acebo – Pantano del Prado de la Monja

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Presa de Acebo – Embalse de Ribera de Acebo – Pantano del Prado de la Monja

Rivera de Acebo

Nos encontramos en lo alto del cerro de La Ventosa, lugar que da nombre a este mirador. Como su nombre indica, el mirador es un enclave donde los vientos casi siempre están presentes, soplando fuertemente con frecuencia.

Frente a nosotros se visualiza una extensa panorámica de la serranía, que nos acerca a la gran variedad de paisajes de la Sierra de Gata, donde conviven las formaciones vegetales más o menos naturales con los paisajes altamente humanizados de cultivos y repoblaciones.

En un primer plano de las cumbres más altas entre las que destaca el pico Jálama, con 1487 m de altitud. A continuación, ya casi en la frontera con Portugal, las sierras aledañas de menor altitud y sus valles. A nuestrospies, el valle del río Rivera de Acebo.

Las primeras, con un clima invernal hostil y azotadas por los helados vientos procedentes de la meseta, albergan hábitatsde prados ibéricos silíceos bien conservados y de matorrales endémicos de interés comunitario, con presencia de otras especies de flora y fauna de interés ligados a estos hábitats.

El valle de la Rivera de Acebo, orientado al sur y protegido por la sierra, con un clima muy suavizado y una precipitación media anual que alcanza los 1.300 mm, ofrece un muestrario de ecosistemas naturales muy diverso, algunos de ellos también de interés comunitario, que abarca desde los pastizales naturales y matorrales, las formaciones arbustivas y arboladas más o menos densas con predominancia de la encina, hasta los alisares riparios y los matorrales ribereños termomediterráenos, lineales a lo largo de las orillas de los ríos y arroyos. Esta zona situada en la vertiente sur de la sierra de Gata presenta un notable influjo atlántico que se traduce en su composición florística, encontrando incluso especies típicas del norte de España.

Por otro lado, los bosques de coníferas procedentes de repoblación, fuertemente castigados por los incendios a lo largo de los años, junto al variado catálogo de formaciones de naturaleza agronómica que ofrece la zona, como puedan ser los bellos huertos abancalados, son muestra del esfuerzo de adaptación al medio mostrado por los habitantes del lugar.

Al oeste de la visual contemplamos la población de Acebo. Rodeado en su mayor parte por montañas de relieve ondulado, contrasta la visual de la serranía con el paisaje de huertos elaborados a mano a base de piedras y pizarra, en los que los cultivos de naranjos y frutales son estampa característica del entorno del pueblo.

La Sierra de Gata ha sido una zona históricamente productora de wolframio, siendo las antiguas minas del Jálama un vestigio de esta actividad.

Los Puentecitos de La Cervigona

El Camino Natural del Río Rivera de Acebo está formado por siete sendas interconectadas entre sí, cuyos recorridos suman un total de 15 kilómetros.

Nos encontramos en la senda nº 3, Los Puentecitos de La Cervigona, posblemente una de las más famosas y transitadas del Camino Natural. La senda se encuentra íntegramente incluida en dos espacios de la Red Natura 2000, la Zona de Especial Conservación (ZEC) «Sierra de Gata» y la Zona de Especial Protección de Aves (ZEPA) «SIerra de Gata y Valle de las Pilas».

La senda comienza en el mirador de El Balcón del Embalse y tras cruzar la presa de El Prado de las Monjas continúa por el margen derecho del embalse. Aguas abajo de la presa se mantiene un caudal ecológico suficiente para el funcionamiento del ecosistema que constituye este tramo del río Rivera de Acebo, integrado también en la Red Natura 2000 al formar parte de la ZEC «Rivera de Gata y Acebo».

Una vez superado el embalse, tras cruzar la primera pasarela de madera, la senda continúa por el fondo del valle remontándolo por la orilla izquierda del río Rivera de Acebo. La senda nos introduce en un paisaje de valles donde predominan las encinas y madroños. Además, acompañada en todo momento de la visual del río Rivera de Acebo y su bosque de ribera, que alberga hábitats riparios de alisedas de interés comunitario, esta senda ofrece la gran riqueza de sensaciones ligadas a los cursos de agua típicos de las gargantas serranas.

No podemos dejar de mencionar la importancia del lugar por la fauna que alberga. Merece una meción especial la comunidad de odonatos presente en la zona, en particular en lo que se refiere a algunas especies de libélulas muy amenazadas, que encuentran aquí uno de sus últimos refugios.

Otras especies más comunes también encuentran aquí su refugio, así, podremos encontrar rastros y señales de especies como el zorro, el jabalí, la nutria y otros mustélidos, entre otros.

El entorno del valle del Rivera de Acebo y el embalse destaca por su importancia para las aves, entre las que cabe mencionar el águila real, avión roquero, halcón peregrino o búho real, entre otras.

No hace tantos años que el lince ibérico y el lobo ibérico campeaban por estas serranías, quizás un día no muy lejano el entorno de La Cervigona vuelva a ser su morada.

Tras cruzar la tercera pasarela de madera nos encontramos por primera vez con la visual de la cascada de La Cervigona, se trata de un salto de agua de 62 m, principal salto de agua de una sucesión de saltos que salvan 200 m de desnivel. Debido a las dificutades del terreno, la senda no llega a la cascada.

Finalmente, tras pasar la cuarta y última de las pasarelas, llegamos a nuestro destino, la Fábrica de la Luz, el sueño de Pedro Comerón y el Sr. Godinho que, con escasos medios y mucho entusiasmo, domesticaron las aguas para abastecer de electricidad a la comarca durante la mayor parte del S. XX. Allí quedan los restos de la maquinaria que, utilizando el enorme desnivel, y canalizada a través de una tubería de hierro que aún perdura, trajo la modernidad a la comarca de la Sierra de Gata.

La Cervigona

Encajada en los esquistos grauváquicos del paraje de Las Cabezadas de la Cervigona, se descuelga la torrentera principal, impresionante y terrorífica desde su cima, con 62 metros de altura totalmente perpendiculares a la roca. Este salto es el principal de una sucesión de saltos de agua que salvan un desnivel de más de 200 metros entre Las Cabezadas de La Cervigona y las cercanías de las ruinas de la Fábrica de la Luz, lugar hacia donde nos dirigimos y punto final de nuestra senda.

La cascada alcanza sus momnetos de mayor esplendor durante las estaciones de otoño y principios de invierno, cuando se producen las crecidas de los arroyos que la alimentan, haciendo que las espumas en que se transforman sus aguas retumben atronadoras.

La Fábrica de la Luz

A iniciativa de dos hombres laboriosos, don Pedro Comerón, vecino de Lumbrales, y el señor Godiño, de origen portugués y afincado en San Felices de los Gallegos, el 17 de junio de 1911 se constituyó la «Hidroeléctrica La Cervigona S.A.» por escritura pública, con un capital social de 250.000 pesetas y sede social en la población de Hoyos. El objetivo fue la construcción y explotación de las central eléctrica en cuyas instalaciones nos encontramos, a fin de proporcionar suministro eléctrico a los pueblos de Acebo, Hoyos, Villasbuenas de Gata, Perales del Puerto, Cilleros, Villamiel, San Martín de Trevejo y Elvas, empeñando en la construcción sus esfuerzos y fortunas.

Olvidados, de no ser por el testimonio escrito, aunque inédito, de don Samuel Sousa Bustillos, párroco de El Payo, puede decirse que estos animosos emprendedores contribuyeron en muy buena medida con su esfuerzo a traer la modernidad y el desarrollo a la comarca de la Sierra de Gata, obstinado el primero en la búsqueda del capital necesario para financiar la ambiciosa empresa, y el segundo en la construcción, estableciendo su residencia en el lugar hasta terminarla.

La construcción

Basta pararse a mirar a nuestro alrededor e imaginar con qué escasos medios técnicos se llevó a cabo la obra, para hacerse una idea del esfuerzo necesario para erigir el artefacto en este remoto lugar. Desde los altos de las Cabezadas de La Cervigona, desviaron las aguas mediante una presa construida al efecto hasta el depósito que garantizaba el suministro de agua, para, desde allí, a través de la tubería instalada en el regato de El Espartal, conducirla hasta la fábrica propiamente dicha.

Para su ejecución tuvieron que construir una pista desde la carretera de Ciudad Rodrigo que, ararncando en Los Carvajales, por la cueva de los Llanos, permitía el acarreo de las piezas hasta el depósito, desde donde se descolgaban con ayuda de maromas hasta el emplazamiento de la instalación. Anecdóticamente, como muestra del esfuerzo realizado, el párroco de El Payo recoge en su testimonio como Godiño se instaló a pie de la obra en compañía de un burro aficionado al vino y de una perra tuerta que le entretenía con sus acrobacias, llegando al extremo de dormir en el suelo hasta que consiguió construir un refugio donde guarecerse.

El final de la historia

Con el paso del tiempo, una de las grandes compañías eléctricas se hizo con la propiedad de la Fábrica de la Luz, que permaneció en servicio hasta el año 1985, cuando fue abandonada, deviniendo en el estado de ruina en que hoy se encuentra, con los edificios deteriorados y la maquinaria saqueada. Las grandes infraestructuras de producción energética (grandes presas, centrales térmicas, nucleares…) terminaron no solo con ésta, sino con la práctica totalidad de las pequeñas instalaciones que llegaron a abundar en los parajes serranos del territorio nacional.

Con ellas, murió por obsolescencia el que fue el sueño romántico del desarrollo decimonónico, basado en el esfuerzo y el empeño personal de individuos aislados de una burguesía que intuía el inicio de una época nueva de progreso. Sus ingenios, a menudo desmesurados, fruto del empeño individual, abandonados a su suerte en algunos de los más bellos parajes de nuestras montañas, duermen hoy entre los restos de nuestra arqueología industrial, testimonio del inicio del desarrollo rural en España.

Ayto. de Acebo


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