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Provincia de Cádiz

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Provincia de Cádiz

La Provincia de Cádiz está de moda. El hecho de que durante años haya permanecido alejada del turismo masivo que ha afectado a otros puntos de la costa andaluza, ha facilitado el crecimiento de un turismo de calidad y respetuoso con su medio natural.

No es de extrañar, puesto que Cádiz cuenta con todos los atractivos que requiere un destino turístico de primer orden: kilométricas playas de aguas claras y arenas finas y doradas enmarcadas entre pinares y dunas infinitas; una sierra que ha sido declarada Reserva de la Biosfera (Parque Natural de la Sierra de Grazalema) además de un territorio que participa de otros cinco parques naturales y diversos parajes; una gastronomía única que se nutre tanto del mar como de la sierra, con vinos de gran calidad adscritos a la Denominación de Origen Jerez-Xérès-Sherry, Manzanilla de Sanlúcar y Vinagre de Jerez; unas fiestas de marcada personalidad y de Interés Turístico Internacional; ciudades monumentales y unas costumbres y tradiciones, como el flamenco, que en muchos casos tienen a la provincia gaditana como lugar de nacimiento.

Por si todo esto fuera poco, Cádiz disfruta de más de 3.000 horas de luz al año y temperaturas suaves que permiten aprovecharse de este escenario inmejorable, además de su buena gente que con su calor hace que todo el que llega se sienta como en casa.

Entre dos mares

Situada en el extremo más meridional de Europa, en el suroeste de la península Ibérica, la provincia de Cádiz tiene como límites naturales las provincias de Huelva, Sevilla y Málaga. Además, por el sur limita con el Estrecho de Gibraltar y el norte de África, siendo bañada por las aguas del océano Atlántico y el mar Mediterráneo.

Consta de 44 municipios distribuidos entre las cinco comarcas que la integran: la Bahía de Cádiz, el Campode Gibraltar, el Bajo Guadalquivir, la Janda y la Sierra de Cádiz-Pueblos Blancos.

Se encuentra perfectamente comunicada por tierra, gracias a una red vial y ferroviaria de primer orden; aire, con los aeropuertos de Jerez y Gibraltar, con una amplia oferta de vuelos nacionales e internacionales; y mar, localizándose en la provincia los puertos de Cádiz y Algeciras, siendo éste último uno de los nudos principales del tráfico marítimo mundial.

Acoge en su variopinto territorio los más diversos atractivos. Las escarpadas sierras y los espacios protegidos, participa de 6 parques naturales que atraen a los amantes de la naturaleza y las actividades de turismo activo. Sus playas, enclavadas en las conocidas Costa de la Luz y Costa del Sol, son un destino turístico consolidado, además de punto de encuentro de los aficionados a los deportes náuticos.

La monumentalidad y riqueza artística de ciudades milenarias y señoriales como Cádiz, Jerez o Sanlúcar de Barrameda no es sino el fiel reflejo de su extenso devenir histórico. Y su vasta oferta cultural da muestra del arte que se respira en esta tierra de grandes artistas, cantaores fla-mencos, toreros y literatos.

El tipismo de los Pueblos Blancos serranos, con unas tradiciones que apenas han sufrido modificaciones en siglos, viene a sumarse a una gastronomía con mucha personalidad que se nutre del mar y la tierra. Y, cómo no, el vino, el toro y el caballo, señas de identidad de la tierra gaditana, siempre presentes en sus principales celebraciones y fiestas, algunas de reconocido prestigio internacional.

Cádiz milenaria

Fundada por tartesos y fenicios hace más de 3.000 años, esta tierra ha sido hogar de numerosos pueblos atraídos por su estratégica ubicación como puente entre Europa y África y puerta obligada entre el mar Mediterráneo y el océano Atlántico.

Numerosos yacimientos arqueológicos remontan la presencia humana en la zona a la Prehistoria. De gran valor son las pinturas rupestres halladas en el Tajo de las Figuras (Benalup-Casas Viejas), Cueva del Bacinete (Los Barrios) y Laja Alta (Jimena de la Frontera).

Otros vestigios interesantes son los encontrados en El Aculadero (El Puerto de Santa María), Mesas de Asta (Jerez de la Frontera), cuevas de la Manga en Villaluenga del Rosario y la Necrópolis de Fuente de Ramos (Puerto Serrano). El arte megalítico está ampliamente representado en la provincia, con muestras como los dólmenes de Alberite (Villamartín), El Charcón (El Gastor) y Tomillo (Alcalá del Valle).

Los pueblos colonizadores del Mediterráneo, sobre todo los fenicios, dejarán importantes huellas e influirán sobremanera en los modos de vida de sus pobladores. Crearon numerosas colonias (Asido, Lascuta…) que se extendían desde el Campo de Gibraltar hasta la desembocadura del Guadalquivir, destacando la fundación de Gadir (la actual Cádiz) en el 1100 a.C., la ciudad más antigua de Occidente.

Los fenicios desarrollaron un intenso tráfico comercial y crearon importantes industrias, entre ellas las pesqueras, dedicadas al salazón y al arte de la pesca de almadraba; labores que aún hoy día se siguen practicando en la provincia. Los sarcófagos fenicios que se exponen en el Museo de Cádiz y el yacimiento del castillo de Doña Blanca (El Puerto de Santa María) dan fe también de su presencia.

Como territorio cartaginés Cádiz sufrió los avatares de los enfrentamientos de Cartago y Roma en las Guerras Púnicas, pasando a formar parte del Imperio en el año 205 a.C. Desde el Puerto de Cádiz se embarcaban hacia Roma el trigo, aceites, vinos y el garum que se producía en enclaves como Baelo Claudia. Las huellas dejadas por esta poderosa civilización destacan tanto por el número como por su calidad: el yacimiento de la Sierra de Aznaren Arcos de la Frontera, con su impresionante “Castellum Aquae” y restos de la calzada romana; el cerro de la Botinera (Algodonales); y los restos de las ciudades de Carteia (San Roque), Ocuri (Ubrique), Iptuci (Prado del Rey), Carissa Aurelia (Espera) y Baelo Claudia (Tarifa). A estos se suma el interesante Teatro de Cádiz capital.

En el 711, las tropas de Tarik desembarcan en la Bahía de Algeciras y tras derrotar al rey Don Rodrigo en la batalla del Guadalete, inician la conquista de la Península, fundando Algeciras, Rota y Tarifa. Hasta mediados del s. XIII, el rey cristiano Alfonso X el Sabio no conseguirá arrebatar a los árabes la mayor parte de la provincia. Las últimas ciudades no serían recuperadas hasta la Toma de Granada en 1492.

En estos siglos el paisaje gaditano se pobló de recintos amurallados, torres y fortalezas que aún hoy en día se pueden admirar sobre espolones rocosos como es el caso de Zahara de la Sierra, Olvera, Castellar de la Frontera, Arcos de la Frontera, Jimena de la Frontera y Espera o diseminados por la costa como en Tarifa, Chiclana, Rota, Alcalá de los Gazules, y Sanlúcar,entre muchos otros. Jerez de la Frontera posee el valioso Conjunto del Alcázar con la Mezquita y los Baños Árabes.

A los musulmanes debe esta tierra también el trazado urbanístico imperante en casi todos los municipios, con tortuosas y laberínticas calles que se adaptan al terreno, fachadas encaladas, abundantes arcos y patios repletos de flores.

Los estilos gótico y renacentista irrumpirán con fuerza, dejando joyas como las iglesias de Santa María y de San Pedro en Arcos de la Frontera, las de Santiago o San Miguel en Jerez y la de Santa María la Coronada en Medina Sidonia (todas góticas); y la Iglesia de Nuestra Señora de la Victoria en Jimena, el Monasterio de los Jerónimos en Bornos o la Iglesia de San Pedro Apóstol en Benaocaz (renacentistas). Con la llegada de las órdenes religiosas proliferarán los conventos, siendo buena prueba de ello la Cartuja de Nuestra Señora de la Defensión en Jerez, considerada el monumento religioso más importante de la provincia.

Con el descubrimiento de América, la Bahía de Cádiz se convierte en receptora de las riquezas del Nuevo Mundo, gozando de especial protagonismo la capital, Sanlúcar y El Puerto de Santa María (aquí Juan de la Cosa dibujó en 1500 el primer mapa-mundi que incluía tierras americanas). La prosperidad económica de los ss. XVI-XVIII se reflejó en la proliferación de relevantes monumentos como la Cartuja de Jerez y las catedrales de Cádiz y Jerez.

En el apartado civil de la provincia de Cádiz sobresalen los palacios y casas señoriales que pasan a formar parte fundamental de la fisonomía de estas ciudades. De especial relevancia son las de la capital, con sus características torres-miradores desde las que se podían contemplar los navíos que llegaban al puerto procedentes de América, la casa de Vizarrón en El Puerto de Santa María, la del Marqués de Arizón en Sanlúcar de Barrameda y el Palacio Bertemati de Jerez de la Frontera.

Se produce una gran afluencia de comerciantes atraídos por el comercio americano y la industria de los vinos, propiciando una etapa de prosperidad que, sin embargo, se vería empañada por los ataques de los piratas turcos, ingleses y portugueses. Estas incursiones obligaron a reforzar las defensas en la costa, surgiendo innumerables torres, recintos amurallados y baluartes que jalonan todo el litoral gaditano. Quizás el ejemplo más emblemático sea la ciudad fortificada de Cádiz, que conserva buenas muestras de sus sistema defensivo: las Puertas de Tierra, los baluartes defensivos de Los Mártires, la Candelaria y Capuchinos, los castillos de San Sebastián y Santa Catalina y las murallas de San Carlos.

Con la Guerra de Sucesión y la pérdida de Gibraltar, en la provincia de Cádiz surgen nuevas ciudades, donde se asientan los habitantes que han tenido que abandonar la colonia inglesa. Este es el caso de San Roque, La Línea de la Concepción o Los Barrios, mientras que Algeciras fue repoblada. Con la política colonizadora del s. XVIII, se crean poblaciones como Prado del Rey o Algar.

Durante la Guerra de Independencia en 1810, el país fue ocupado por las tropas de Napoleón, que vieron detenido su avance frente a las defensas de San Fernando. Cádiz no pudo ser ocupada, convirtiéndose en la capital de España y Sede de la Junta Suprema Central. Aquí se reunirán las Cortes de donde saldrá la primera Constitución Española.

Conjunto Arqueológico de Baelo Claudia - Tarifa - Provincia de Cádiz

Ciudad Romana de Ocuri

Basílica Menor de Santa María de la Asunción - Arcos de la Frontera - Provincia de Cádiz

Escenario Cultural

Cuna de artistas y escritores de la talla de Manuel de Falla, Pedro Muñoz Seca, Caballero Bonald, la chipionera Rocío Jurado o Rafael Alberti, esta tierra atesora un legado cultural que, por su importancia, ha traspasado fronteras.

La oferta museística de la provincia de Cádiz se caracteriza tanto por el número como por la calidad y variedad de sus centros. A los museos de temática arqueológica (Cádiz, Espera, Jerez de la Frontera, Olvera, San Fernando, San Roque, Vejer…) se suman aquellos que exponen la vida y obra de artistas destacados de la tierra como el museo Fundación Rafael Alberti, museo Cruz Herrera (La Línea de la Concepción) y el museo Luis Ortega Bru (San Roque).

Completan el extenso bagaje museístico aquellos centros que tienen las tradiciones y costumbres como elementos fundamentales: museo Barbate y la Pesca, museo de Raíces Conileñas, museo Taurino ‘Paquiro’ en Chiclana, museo ‘José María El Tempranillo’ en El Gastor, los museos jerezanos del Enganche, Taurino y Arte Ecuestre, además del museo Naval de San Fernando y el museo Barbadillo de la Manzanilla en Sanlúcar.

El legado histórico y artístico de la provincia de Cádiz ha propiciado que ésta forme parte de relevantes Rutas Culturales que transcurren por la comunidad andaluza como la de los Almorávides y Almohades del Legado Andalusí o la Bética Romana, que discurre por la provincia más meridional de la Hispania Romana y abarca territorios por los que pasaba la antigua Vía Augusta.

A las programaciones culturales de los teatros Falla de Cádiz, Villamarta de Jerez y el Teatro ‘Juan Luis Galiardo’ de San Roque se unen los numerosos certámenes literarios, ciclos de teatro y danza, jornadas musicales y conciertos celebrados por toda la geografía gaditana, gozando de gran importancia el flamenco.

Entre los festivales de mayor repercusión se encuentran el Festival de Baile Flamenco de Jerez, el Festival de Teatro de Comedias (El Puerto de Santa María) organizado en verano por la fundación Pedro Muñoz Seca; el Festival de Jazz ‘Ciudad de Sanlúcar’ y el Festival Internacional de Música ‘A Orillas del Guadalquivir’, ambos en Sanlúcar; y el Festival Alcances Muestra Cinematográfica del Atlántico (Cádiz), que es uno de los eventos culturales más antiguos de Andalucía y en el marco de la difusión cinematográfica ocupa el cuarto puesto tras los Festivales de San Sebastián, Valladolid y Gijón.

Costa de la luz y del sol

La Costa de Cádiz se adscribe a dos denominaciones turísticas muy importantes: la Costa del Sol, con 60 km. que van desde Tarifa a Punta Chullera (cerca de Sotogrande) bañados por el Mediterráneo; y la Costa de la Luz, 200 km. que reciben las cristalinas aguas del Atlántico, desde la desembocadura del Guadalquivir, en Sanlúcar, hasta Tarifa.

En total 260 km. de costa y más de 80 playasiluminadas por una luz sorprendente y rodeadas de doradas y finas arenas. Su calidad ha hecho a muchas de ellas merecedoras de la Bandera Azul de los Mares Limpios de Europa.

El mayor atractivo de las playas gaditanas es el estado virgen de la mayor parte de su litoral, proliferando idílicas calas y arenales de aspecto salvaje enclavadas entre acantilados y parajes naturales de gran belleza. Buena muestra de ello son la playa del Coto (Sanlúcar), Punta Candor (Rota), Levante (El Puerto de Santa María), El Puerco (Chiclana de la Frontera), Zahora, Caños de Meca y Zahara de los Atunes en Barbate, las calas de Conil, la playa de El Palmar (Vejer de la Frontera), Bolonia y Valdevaqueros (Tarifa) y Torrecarbonera en San Roque. Muchas resultan idóneas para el nudismo.

A estas se suman aquellas otras más urbanizadas y dotadas de magníficas infraestucturas y servicios, con un ambiente más familiar como la sanluqueña Bajo de Guía (Sanlúcar), Regla en Chipiona, La Costilla (Rota), La Caleta y la Victoria (Cádiz), Valdelagrana (El Puerto), La Barrosa(Chiclana), Los Bateles (Conil), Los Lances (Tarifa) y El Rinconcillo (Algeciras).

Paraíso Natural

Más de una veintena de espacios naturales protegidos (incluidos 6 parques naturales) se dan cita en la provincia de Cádiz, configurando este territorio como una gran reserva medio-ambiental, con ecosistemas muy diferenciados y hábitat de valiosas especies animales y vegetales.

El parque natural de la Sierra de Grazalema, declarado Reserva de la Biosfera por la UNESCO, disfruta de un microclima específico (su índice de pluviosidad es el mayor de la Península Ibérica) que es el gran “protagonista” tanto de la riqueza vegetal y animal de la zona como de su singular morfología. Su joya es el pinsapo, un abeto relíctico de la Era Terciaria que sobrevivió a las glaciaciones.

Es el sistema montañoso más elevado y escarpado de la provincia y prueba de la naturaleza kárstica de su relieve son sus cuevas, simas y grutas. En el parque se dan cita una de las mayores colonias de buitre leonado de Europa y también una de las mayores colonias del continente europeo del murciélago de cuevas (en el Complejo Hundidero-Gato).

Conocido como la Selva Virgen Europea, el Parque Natural de Los Alcornocales contiene el alcornocal más extenso de la Península Ibérica y uno de los mayores del mundo. Acoge unos bosques galerías excepcionales, capaces de transportarnos a regiones subtropicales ausentes en la actualidad del continente europeo. Estas sierras presentan gran riqueza en rapaces contabilizando hasta un total de 18 especies. Las mejor adaptadas a este tipo de bosque son las águilas calzadas, culebreras y ratoneras, azores, gavilanes y cárabos.

El Parque Natural del Estrecho, el más meridional del continente, es un punto clave en las migraciones de aves entre los continentes europeo y africano. Son importantes las formaciones kársticas submarinas, las marmitas de punta Camarinal, las dunas cuaternarias y las playas del litoral. Este espacio protegido tiene una elevada diversidad y en él existe un alto número de hábitats naturales de interés comunitario.

El Parque Natural de la Breña y Marismas de Barbate se encuentra situado en una franja costera de acantilado y litoral, al sureste de la provincia de Cádiz, en los municipios de Vejer de la Frontera y Barbate. Se configura así como un parque marítimo-terrestre. Posee uno de los paisajes más sobresalientes de la costa atlántica gaditana, con impresionantes acantilados de más 100 m. de altura,como los de la Torre del Tajo y los Caños de Meca. En algunos puntos de estos acantilados surgen manantiales de agua potable que vierten en pequeñas caletas, otorgándole una gran riqueza paisajística.

Enclavado en la entrada del Estrecho de Gibraltar constituye un punto de apoyo para las rutas migratorias de aves en las marismas del Barbate, municipio que acoge la mayor masa de pino piñonero de la provincia.

El Parque Natural de la Bahía de Cádiz se sitúa sobre un gran estuario marino, siendo por su localización geográfica -entre Doñana y el Estrecho de Gibraltar- un enclave de especial relevancia en las rutas migratorias de multitud de aves entre el continente europeo y el africano. Zona de contacto entre medios marinos y terrestres y gracias a la fácil circulación de las aguas, con buena iluminación y abundantes nutrientes, se establece una gran diversidad de especies entre moluscos, crustáceos, peces y aves acuáticas.

La convivencia de ecosistemas heterogéneos como acantilados, playas, dunas, lagunas, planicies fangosas, marismas y esteros, invita a la contemplación tanto de su paisaje como de su rica fauna asociada, fundamentalmente de aves. Aún se conservan reducidos enclaves de marismas naturales casi intactas: marismas de los Toruños, las marismas de Sancti Petri y las situadas en la isla del Trocadero.

Las reservas naturales con las que cuenta la provincia de Cádiz son, en su mayor parte, humedales de gran interés como enclaves de reconocida importancia internacional para la avifauna. Este es el caso de los complejos endorreicos de Espera, Puerto Real, Chiclana y El Puerto de Santa María, además de la laguna de las Canteras y El Tejón y la laguna de Medina. La Reserva Natural Peñón de Zaframagón, en las últimas estribaciones de la serranía de Grazalema, alberga la mayor colonia nidificante de buitres leonados de Andalucía occidental y una de las mayores de la península.

Las colas de los embalses de Bornos y Arcos, las marismas del río Palmones, la playa de los Lances (Tarifa), el estuario del río Guadiaro, la isla del Trocadero (Puerto Real) y las marismas de Sancti Petri en Chiclana de la Frontera, son los parajes naturales que completan el rico patrimonio medioambiental gaditano.

Carácter propio

Pocos elementos han sufrido tan pocas modificaciones a lo largo de los siglos como la fisonomía urbana de las localidades gaditanas y las labores artesanas desarrolladas por sus gentes. Por ello, se configuran como parte indisoluble del carácter propio de esta tierra.

La arquitectura popular gaditana es tan pintoresca como variopinta. El trazado urbanísticoandalusí es el predominante en sus municipios, especialmente en las poblaciones de la sierra de Cádiz, con sus calles estrechas y laberínticas, arcos y casas encaladas con exuberantes patios repletos de flores.

La especial disposición del terreno, condiciona también una arquitectura singular, como es el caso de los pueblos construidos en distintos niveles, construyendo las viviendas sobre la roca o dentro de ellas. El mejor ejemplo es Setenil de las Bodegas.

Las villas marineras, con sus blancas casas mirando al mar a los pies de un faro, de sus puertos y lonjas de pescado se complementan, ya en la campiña, con las tradicionales casas de los mayetos en Rota, los cortijos en los que se crían las afamadas ganaderías de reses bravas y los molinos de viento, de agua o las norias que jalonan toda la provincia.

Las casas salineras, las chozas y molinos de marea -típicas construcciones de las marismas- cierran, junto con las ciudades que deben a su tradición bodeguera buena parte de su aspecto actual (Jerez de la Frontera, El Puerto de Santa María y Sanlúcar de Barrameda), este rico apartado arquitectónico gaditano.

En lo que respecta a la artesanía, si bien permanecen en toda su pureza oficios muy tradicionales como es el caso de la guarnicionería de caballo, en el área de Jerez y en poblaciones de la sierra, Cádiz se caracteriza también por una artesanía absolutamente renovadora como es la marroquinería de Ubrique.

Ubrique es hoy la principal concentración europea de talleres artesanos que trabajan la piel. Primeras firmas mundiales como Loewe, Dior, Chanel o Carolina Herrera confían en la calidad de los productos confeccionados con pieles de oveja, cabra y vaca por los ubriqueños. Gran parte de la producción se exporta a países europeos, Estados Unidos, Australia, Canadá y Japón, mediante las firmas ante re-lacionadas o a través de marcas propias, que son el gran campo de futuro de Ubrique.

Junto a estos dos modelos de lo tradicional y lo innovador, mantienen su continuidad la ebanistería de estilo inglés en Sanlúcar de Barrameda, las artesanías vinculadas al carnaval, la pesca y la industria del vino (tonelería en Jerez), el corcho en el entorno de Los Alcornocales, las mantas de Grazalema, las guitarras de Algodonales o las gaitas gastoreñas y las famosas muñecas de Chiclana.

Para todos los gustos

La cocina gaditana es tan rica y variada como lo es su tierra que suministra unos ingredientes de primera calidad. Ésta queda constatada en las cuatro Denominaciones de Origen que posee la provincia: “Brandy de Jerez”, “Jerez-Xérès-Sherry, Manzanilla Sanlúcar de Barrameda y Vinagre de Jerez”, “Aceites Sierra de Cádiz” y “Alfajor de Medina Sidonia”.

Su gastronomía aúna mar, campo y sierra. De su huerta salen frescos gazpachos, ensaladas y piriñacas, además de ricos platos como los alcauciles con chícharos y las papas aliñás. En el litoral los pescados y mariscos se convierten en los grandes protagonistas. La urta, el lenguado, la dorada, los salmonetes, acedías y corvinas se pueden degustar a la plancha o en exquisitos guisos marineros: urta a la roteña, corvina con guisantes, chocos con papas, atún encebollao, calamar relleno, cazón con tomate… Sin olvidar el atún de almadraba, sus ricos salazones y, por supuesto, el famosísimo “pescaíto frito”.

Los afamados langostinos de Sanlúcar, carabineros, navajas, camarones, almejas y coquinas se saborean en arroces y guisos marineros, sopas de marisco o fritos, como las tortillitas de camarones. Otras especialidades de la provincia son los erizos de mar, las angulas al ajillo y las sardinas al espeto.

En el interior las especialidades vienen dadas por los productos silvestres de su campiña, como los espárragos, tagarninas, setas, caracoles o cabrillas, con los que se elaboran platos como las sopas de ajo, de espárragos o de tomate, revueltos y las cabrillas en salsa.

Los suculentos guisos y potajes se elaboran tanto en la costa como en el interior, destacando la cola de toro, las berzas, garbanzos y las patatas con bacalao. Con las carnes de caza(perdiz, corzo, ciervo, conejo, faisán, jabalí) se preparan arroces y calderetas.

La tradicional matanza produce exquisitos embutidos, chicharrones y el lomo en manteca. Y también de la sierra no se deben olvidar los quesos artesanales con los que acompañar a las estupendas carnes de retinto o de cerdo ibérico.

Estas delicias pueden degustarse en prestigiosos restaurantes; en las terrazas de sus barrios marineros o paseos marítimos, mirando al mar; en forma de tapitas, probando de todo un poco; y en los pintorescos rincones del interior y en sus famosas ventas.

El Flamenco

La provincia de Cádiz es un hito en el mundo del Flamenco. Madre de las cantiñas, denominación que agrupa a otros cantes como las alegrías, la romera, el mirabrás o los caracoles, a ella se deben también los estilos de ida y vuelta, que entraron desde América a través del puerto de Cádiz, y los tanguillos, además de la creación de los tangos junto con Triana.

Es cuna de cantaores, bailaores y guitarristas que han convertido el flamenco en un arte universal. San Fernando vio nacer a Camarón y Chipiona a Rocío Jurado. De Sanlúcar es Manolo Sanlúcar, que conforma junto con el algecireño Paco de Lucía y Serranito el triángulo mágico del toque. Y de Jerez qué decir de la Paquera de Jerez, José Mercé, el Capullo de Jerez, la Macanita o Manuel Morao, entre otros.

A Jerez de la Frontera y su campiña fueron a parar muchos gitanos aen busca de trabajo, situación que propició la llegada del cante hace más de dos siglos. Posee quizás uno de los barrios con mayor sabor flamenco del mundo, el barrio de Santiago donde las bulerías se cantan y se bailan como en ninguna otra parte, o el de San Miguel, cuna de Manuel Torre y de Lola Flores. La ciudad alberga el Centro Andaluz de Arte Flamenco y la Cátedra de Flamencología.

En Cádiz, que siempre asimiló todo lo que le llegaba de fuera, ven la luz de la mano de Pepa de Oro las colombianas flamencas. Aquí también surgen las rumbas flamencas clásicas en las voces de Pericón de Cádiz y de Chano Lobato.

Pero en todas las ciudades de la provincia de Cádiz, se vive el flamenco. Surge por todas partes y a todas horas, en sus fiestas, peñas flamencas y en sus festivales, algunos de los cuales gozan de gran renombre. Entre los más afamados están la Fiesta de la Bulería y el Festival de Baile Flamenco (ambos en Jerez), las Noches de Bajo de Guía en Sanlúcar de Barrameda, el Arranque Roteño, el Concurso Nacional del Cante por Pe-teneras en Paterna de la Rivera, el Certamen Nacional de Flamenco en San Fernando, el Concurso Nacional de Cantes por Serranas en Prado del Rey y la Noche Flamenca de la Segur en Vejer de la Frontera, declarada fiesta de Interés Turístico Nacional. Completan el calendario las noches flamencas de Algar, Grazalema, Puerto Serrano, Villamartín y Vejer o los Jueves Flamenco de Cádiz.

La provincia de Cádiz respira arte flamenco en sus ferias, en las saetas en Semana Santa, los villancicos y las zambombas navideñas, en los espectáculos de peñas y tablaos y, además, si hay suerte, en la calle, cualquier día, a cualquier hora y en cualquier rincón, porque aquí el ritmo y el compás se lleva dentro.

El caballo y el toro

La tradición ecuestre en la provincia de Cádiz se remonta más de 3.000 años atrás, ya que los Tartesos hacían referencia a este soberbio animal. Pero sería el establecimiento en el s. XV del monasterio cartujo en Jerez de la Frontera lo que marcaría todo un hito en la historia del caballo gaditano.

Los monjes se dedicaban a la cría de ganado caballar con magníficos sementales, que llevaban a pastar hace siglos a la dehesa del Alto Cielo y como resultado de esta selección surgió la famosa raza cartujana. La yeguada de la Cartuja – Hierro del Bocado, situada en un paraje emblemático, en la dehesa de la Fuente y muy cercana al monasterio de la Cartuja, es la mayor y más importante reserva de caballos cartujanos del mundo.

Jerez de la Frontera podría erigirse como capital española del caballo debido a las numerosas ganaderías y yeguadas que se afanan en la crianza y selección equina, así como los diversas expresiones festivas que tienen al caballo como protagonista absoluto: la feria del Caballo, declarada fiesta de Interés Turístico Internacional, y la gran parada ecuestre y el concurso internacional de saltos hípicos Ancades, con motivo de las Fiestas de Otoño. Su tradición ecuestre y su experiencia en la organización de todo tipo de eventos ecuestres la llevaron a ser elegida para los Juegos Ecuestres Mundiales de 2002.

Otra forma de que el visitante se acerque al mundo del caballo es contemplándolo en su medio natural o participando en las exhibiciones de tientas o picaderos que se llevan a cabo en numerosos cortijos y fincas. Las posibilidades que encuentra el amante de la hípica aquí son amplísimas, con competiciones deportivas, espectáculos, enganches, acoso y derribo, doma, concursos morfológicos y es-cuelas de hípica.

Desde siempre, el toro ha tenido en la provincia una significación especial y profunda. Las más prestigiosas ganaderías de reses bravas (Torrealta, Torrestrella, Jandilla, Marqués de Domecq…) pastan en las dehesas de la provincia. Muchas de ellas han abierto sus puertas al turismo y ofrecen la posibilidad de conocer a este noble animal en su medio natural y asistir a las faenas de cuidado y man-tenimiento, que han conservado la bravura de su raza desde tiempos inmemoriales.

Por toda la provincia se distribuyen numerosos cosos taurinos de prestigio donde, sobre todo en las ferias, se lidian estas reses bravas, destacando la mítica plaza de El Puerto de Santa María, en la que se celebra la afamada Feria Taurina en verano. Otras fiestas también tienen a este animal como protago-nistas: encierros, romerías, toros “embolaos”en Vejer de la Frontera, toro del Aleluya en Paterna de Rivera, los toros enmaromaos en Alcalá de los Gazules.

Practica tu swing

La elección de los campos de golf de la provincia como sede de importantes torneos como la Ryder Cup o la Volvo Masters, ha supuesto el reconocimiento internacional de Cádiz como uno de los mejores destinos vacacionales de golf en Europa, con un magnífico clima que permite disfrutar durante todo el año de este bello deporte.

A la diversidad paisajística de los 20 campos de golf gaditanos se suma la calidad de sus instalaciones. Muchos han contado con la presencia de grandes maestros como Severiano Ballesteros, Nick Faldo, Tiger Woods, Colin Montgomerie o Sergio García. Algunos, como R. Trent Jones y Jack Nicklaus, han dejado un recuerdo imborrable imprimiendo su firma y diseño en los recorridos.

Puertos Deportivos

El litoral de la provincia ofrece a los amantes de la navegación una impresionante infraestructura. Una veintena de puertos deportivos y clubes náuticos jalonan la costa gaditana, situándose en enclaves estratégicos. Dotados de modernas instalaciones y excelentes servicios, desde alguno de ellos se puede partir hasta el continente africano, a tan sólo 14 km. de distancia en su punto más cercano.

En la Bahía de Cádiz se han celebrado prestigiosas competiciones como el Mundial de Vela de Clases Olympicas en 2003. En marzo de 2012 se celebró en El Puerto de Santa María el Campeonato del Mundo de RS-X y en julio del mismo año la capital gaditana acogió por tercera vez, la prestigiosa regata de grandes veleros Tall Ships.

Para los más activos

La provincia gaditana permite practicar un sinfín de actividades deportivas y de ocio que tienen en el mar y la sierra sus principales proveedores de emociones.

Los 260 km. de costa son el mejor escenario para desarrollar deportes náuticos. Sus cristalinas aguas y la riqueza del fondo marino convierten en un inmenso placer el submarinismo o la pesca submarina, con la posibilidad de hacerlo de noche o en fondos con riqueza arqueológica (pecios). La pesca a pie de playa o embarcados está asegurada.

La sierra permite practicar un amplio abanico de actividades que oscilan entre rutas de senderismo por los parques naturales de Los Alcornocales y Sierra de Grazalema, bicicleta de montaña o paseos a caballos (Vía Verde de la Sierra), hasta otras de mayor riesgo como son el montañismo o la escalada, espeleología (Sima de Villaluenga, del Republicano y del Cacao, Travesía Hundidero-Gato) y descenso de cañones(Descenso de la Garganta Verde, la Garganta de las Buitreras). La caza es abundante, con más de 60 cotos cinegéticos.

Además, la Sierra de Cádiz reúne las condiciones perfectas para los deportes aéreos, algo que vino a corroborar al acoger Algodonales los Juegos Aéreos Mundiales en 2001 y contar con numerosas zonas de vuelo libre: Sierra de Abarracín (cerca de Benamahoma), Puerto de las Palomas, Sierra de Líjar…

El Campo de Gibraltar es uno de los principales enclaves europeos para la observación de aves y cetáceos. Su cercanía al continente africano, la confluencia del Atlántico y el Mediterráneo y la gran variedad de hábitats propiciados por su clima, convierten la zona en paso obligado de los millones de aves que pasan a África buscando mejores condiciones climáticas. La fundación MIGRES gestiona el programa de voluntariado para el seguimiento de la Migración en el Estrecho (Programa Migres) impulsado por la Junta de Andalucía, en el que puede participar cualquier aficionado a la ornitología entre los meses de junio y noviembre en el entorno de Tarifa.

Respecto a los cetáceos, resulta todo un espectáculo navegar entre dos continentes, contemplando las manadas de estos bellos animales en su medio natural, las grandes hembrassurcando las aguas con sus crías y acechando los barcos pesqueros para hacerse con algo de atún. Entre los cetáceos que podemos avistar destacan las diferentes especies de delfines, el calderón, comúnmente llamado ballena piloto, el cachalote, las orcas y el rorcual común, sin dientes y de la misma familia que la ballena azul.

Fiestas de la Provincia de Cádiz

El calendario festivo anual de la provincia de Cádiz está cargado de citas imprescindibles, unos eventos que no dejarán indiferentes a aquellos que se sumerjan en el ambiente y la alegría que los caracteriza.

En toda una tradición se ha convertido la celebración del Carnaval de Cádiz (de Interés Turístico Internacional), ciudad en la que se desarrollaron hace siglos las primeras manifestaciones carnavalescas. Las visitas comerciales de ciudadanos de Génova, Venecia o Francia que traían consigo máscaras y disfraces para acudir a los bailes se sumaban a los sones de guajiras, habaneras y guarachas procedentes de Cuba que interpretaban las tripulaciones por las calles de Cádiz, dando origen a lo que hoy conocemos como carnaval. El concurso de agrupaciones del carnaval de Cádiz, que se celebra en el teatro Falla, atrae durante más de 20 días a cientos de miles de personas.

La Semana Santa es otra de los pilares festivos de esta tierra. Las calles de las ciudades señoriales, pueblos serranos y villas marineras se ven inundadas de pasos llevados por costaleros al son de la música de las bandas y de las saetas cantadas con devoción a cristos y vírgenes.

En el parque González Hontoria se celebra, en mayo, la feria del Caballo de Jerez, con más de 200 casetas y un grandioso paseo de caballos, un espectáculo singular en el que cientos de jinetes y amazonas, vestidos de corto y de faralaes, junto con admirables enganches, desfilan por el Real.

El Corpus Christi, de gran interés en localidades como Zahara de la Sierra y El Gastor deja paso en el mes de julio a la popular romería marinera de la virgen del Carmen. En todas las localidades costeras se realizan procesiones marineras con sus imágenes, surcando las aguas con engalanados barcos.

Las carreras de caballo en la playa, celebradas en Sanlúcar de Barrameda, son otro hito dentro del calendario festivo de la provincia de Cádiz. Celebradas en dos fines de semana diferentes de agosto, estas carreras vienen celebrándose desde hace más de 150 años en las playas sanluqueñas con el insuperable Parque Nacional de Doñana como fondo. Según la tradición popular, su origen se debe a las carreras que hacían los vendedores de pescado para llegar al lugar de la subasta, aunque fue con la llegada de los veraneantes en el s. XIX y su deseo de organizar actividades lúdicas para alegrar sus vacaciones cuando llegó a convertirse en la actividad deportiva que hoy conocemos.

Cádiz y sus comarcas

La provincia de Cádiz está conformada por cin­co comarcas dotadas de particulares atractivos que las convierten a todas en centros turísticos de primer orden. Si la sierra de Cádiz es con su tipismo un enclave idóneo para el turismo rural, las playas son el nexo de unión entre La Janda, la Bahía de Cádiz, el Campo de Gibraltar y el Bajo Guadalquivir. Y todas ellas, sin excepción, disfrutan de su diversidad paisajística, su ancestral historia, un legado monumental y arqueológico sin igual, valiosos espacios naturales, múltiples escenarios para la práctica del turismo activo, una rica gastronomía con productos de calidad y tradiciones tan arraigadas como el flamenco, el toro y el caballo.

Fuente: Diputación de Cádiz | Patrimonio Provincial de Turismo de Cádiz | Guía de la Provincia de Cádiz


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