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Ronda – Arrabal Bajo, Viejo o de San Miguel

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Ronda – Arrabal Bajo, Viejo o de San Miguel

Ronda en época nazarí albergaba dos arrabales: el Arrabal Bajo o Viejo, y el Arrabal Alto o Nuevo. Ahora nos vamos a detener en el Viejo, también denominado de las Curtidurías y de San Miguel, por la ermita existente en la actualidad que presumiblemente sustituyó a una antigua mezquita. Este arrabal intramuros se extendía a los pies de la medina y su organización interna se realizó mediante la ejecución de terrazas urbanas no homogéneas y estrechas con el fin de adaptarse a la pendiente natural del terreno. Estas terrazas del Arrabal se articularon en relación a las que serían sus tres arterias esenciales: el camino de ronda peado a su cerca amurallada (S. XIV) y los que se dirigían hacia las puertas de la Cijara y Esparteros o del Colmenar, que ponían en comunicación este arrabal con la medina y el arrabal alto.

Este arrabal era la primera imagen de Ronda para cualquier viajero que viniera desde el norte, es decir, desde el interior del reino de Granada. A él se entraba por la desaparecida Puerta de la Puente, derribada lamentablemente a inicios del siglo XX (1905) y que se situaba entre la mezquita citada y la cerca de los baños árabes que quedaban fuera del recinto amurallado.

Los arrabales eran también ciudad. Las referencias a diferentes oficios que aún persisten en la microtoponimia, revelan el carácter artesanal y/o industrial del que gozó este lugar: esparteros, ollerías, curtidores, alfareros…. Un carácter que la información arqueológica disponible no solo no cuestiona, sino que confirma. En las dos pequeñas intervenciones arqueológicas realizadas en esta zona se confirmaron instalaciones artesanales. En un caso, una tenería o curtiduría, cuya tradición continuó en época moderna, junto a los baños árabes (visibles hoy en su mismo recinto). En el segundo caso, se constató una alfarería, de la que se documentaron piletas para la decantación de arcillsa, entre otras dependencias.

La superficie del Arrabal rondaba las 3 hectáreas de extensión, lo que suponía casi un 19% del conjunto de la ciudad nazarí de Ronda, que contaba con una superficie total de 16 hectáreas.

Durante la conquista castellana y el asedio a Ronda, en 1485, lo primero que derribó la artillería cristiana fue la muralla del Arrabal Bajo o Viejo. Este ataque se realizó desde el Cerro de la Pedrea, situado al Este, frente al propio arrabal. En dicho lugar se ubicó uno de los reales que asediaron Ronda, encabezado por D. Rodrigo Ponce de León, Marques de Cádiz.

Una de las primeras preocupaciones de los Reyes Católicos, después de la conquista de Ronda fue la reparación urgente de los destrozos ocasionados por la artillería, especialmente en la muralla y la fortaleza, puesto que la guerra con Granada aun no había concluido. Después del asedio, se tiene constancia en el Tumbo de Sevilla, de varias misivas enviadas desde Ronda por las que se solicitaban albañiles, carpinteros y pedreros para reparar muros y torres destruidas, tareas estas que nunca se llevaron a cabo en la cerca baja.

Ya entre 1505 y 1523, se desarrollaron algunas obras por miedo al peligro que entrañaban las incursiones moriscas en la serranía. A pesar de los arreglos, el estado de las murallas del arrabal seguía siendo muy deficiente en 1572. Esta zona de la ciudad empezó pues a acumular su declive urbano a favor de un nuevo asentamiento ubicado en la zona norte que se denominará del Mercadillo.

 Arrabal Bajo o Viejo, y el Arrabal Alto o Nuevo - Ronda


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