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Monumentos en Málaga

Tolox – Ermita de San Roque

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Ermita de San Roque en Tolox

La Ermita de San Roque se encuentra situada poco antes de llegar a la localidad de Tolox, provincia de Málaga.

Construida en la década de los 80, en honor del patrón y situada a tres kilómetros del pueblo, desde donde se disfrutar una maravillosa vista panorámica. Su arquitectura combina el blanco de la fachada con un zócalo de piedra, rematada con una escalinata sobre la que se encuentra una cruz de hierro forjado que alberga la imagen del santo.

La Ermita de San Roque no es la primitiva dedicada a San Roque. Fue levantada por don José Carreras siendo párroco, pero en solar distinto de la original, de la que quedan noticias como poco curiosas: En el tiempo de D. Francisco López de Lagos, cura, el ermitaño de la antigua ermita “ no asistía a ella ni cumplía con su obligación”, por lo cual se dio parte y se proponía para ermitaño a Ignacio González.

San Roque, desde el siglo XIV, se convierte en uno de los santos más populares para pedir su intercesión ante Dios. Es el abogado por excelencia contra la peste y todo tipo de epidemias. Es posible que los vecinos de Tolox lo invocaran hace siglos ante una epidemia e hicieses un “voto de villa”, un acto que consiste en hacer una promesa al santo si éste les concede una petición.

Ermita de San Roque de ToloxNuestro Santo va acompañado de un simpático chucho. ¿Quién fue ese perro? Pues.. Su salvador. La historia cuenta que Roque nació allá por el 1300 en Montpellier y quedando huérfano vendió toda la herencia para entregar los beneficios a los pobres.

Inicio su peregrinación a Roma y en Pía censa se traslado al bosque para no infectar de una epidemia a los vecinos. Aquí recibía cada día la visita de un perro que le llevaba un panecillo. El animalito lo tomaba cada día de la mesa de su amo, un hombre bien acomodado el cual, después de ver la escena, decidió seguir a su mascota. De esta forma penetro en el bosque donde encontró al pobre moribundo. Ante esta sorpresa, lo llevo a su casa, lo alimento y le hizo las curaciones oportunas. El mismo, después de comprobar la sencillez de aquel hombre y de haber escuchado las palabras del evangelio que le enseño, decidió peregrinar como el. La curación definitiva de San Roque fue gracias a un ángel que se le apareció aunque otras versiones populares afirman que fue el mismo perro quien le curo, después de lamerle la herida de su pierna varias veces cuando el santo estaba en el bosque.


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