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Pueblos de Granada

Vélez de Benaudalla

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Vélez de Benaudalla

Vélez de Benaudalla se encuentra al Sur de Granada, en la carretera que une Motril y la costa con la ciudad de la Alhambra, en la ribera del río Guadalfeo (Presa de Rules) y en el punto en que éste, después de serpenteante recorrido por tierras alpujarreñas y ya próximo a la costa granadina, se encaja entre las sierras de Lújar, al Este, y la de Los Guájares, al Oeste.

No se tiene hasta el momento constancia de prehistoria en el término de Vélez de Benaudalla. Sin embargo, si existe en los alrededores, como en la cueva del Capitán, en Lobres, la de las Campanas y las de los Intentos, en Gualchos, perteneciente a las denominadas “culturas de las cuevas”. Se puede suponer una ocupación del territorio veleño, dada su similitud con los anteriores.

Fenicios y cartaginense mostraron interés por la costa granadina, donde se establecieron par comercial, en enclaves como Almuñecar y Salobreña. Los indígenas explotarían minas de plomo en el interior, para intercambiarlos en estos puertos, desde donde se explotaría a otras zonas del Mediterráneo.La tradición nos lega de una mina, “los Pozos de Aníbal” que pueden estar relacionados con la explotación cartaginense de las minas cercanas.

Tras la conquista romana, la zona queda incluida en la provincia Bética, bajo explotación directa del Imperio. Hay autores que hablan de una vía romana entre Sexi e Ilenerri (Granada) que enlazaba con la que unía Malaca (Málaga) con Abdera (Adra), comunicando las zonas del interior, como lo que hoy es Vélez. Al fin del imperio, pasa a manso del imperio Bizantino, agrupada en la Provincia Hispaniae junto a otros territorios costeros, hasta que en el siglo VII el rey visigodo Leovigildo y sus sucesores alcanzan las zona costera para ampliar su reino peninsular.

La llegada en el 711 de los ejércitos islámicos dará paso a un nuevo orden que alterará profundamente los modos de vida y  tradiciones de los habitantes de esta zona. En opinión de algunos investigadores, podemos identificar a Vélez ya en el siglo IX con una pequeña alquería denominada “Bâllis”, una de tantas emplazada entre la costa y las Alpujarras. Allí estaría asentado el clan de los Banu Abdallah, lo que dio origen al actual “Benaudalla”. Con una economía de autoabastecimiento que apenas deja lugar a los intercambios de excedentes, era regentada por un representante o señor que imponía la ley siguiendo el modelo clásico importado por los musulmanes.

Hasta la invasión almohade en 1090, este territorio perteneció a Kûra de Ilbira, es decir, a la jurisdicción administrativa de Granada. Se plantea la posibilidad de que la alquería tuvieses la entidad de pueblo o “balda” que dominase a otras pequeñas entidades de población rural. Se desarrolló la agricultura de regadío y la industria de la seda.

A partir de 1297, con el Reino Nazarí de Granada, la comarca se integra dentro del Iqlim (Distrito) a Salabeina (Salobreña). De esta época pueden ser los restos más antiguos del Jardín Nazarí. El estancamiento progresivo del reino y el empuje de las tropas cristinas crearan un clima en lo que lo militar esté presente permanentemente en los modos de vida locales.

Con las Capitulaciones de 1489 por toda la costa granadina, la zona pasó a mansos de la familia Ulloa, de origen castellano, pero la población era mayoritariamente morisca. Vélez será escenario, como la Alpujarra, de su sublevación, que tuvo aquí importantes episodios, revividos en sus fiestas. Las revueltas y la inseguridad llevaron a los castellanos a no implicarse en su repoblación. Hasta bien entrado el siglo XVIII no veremos un asentamiento notable de población en Vélez de Benaudalla.

La Gorgoracha

Esta pedanía se localiza junto a la A-4133 que comunica Motril con Vélez de Benaudalla.

Este pequeño núcleo habitado, anejo de Vélez de Benaudalla, está salpicado de restos iberos y romanos, aunque su historia como lugar parte del siglo XVI. Tras la Guerra de las Alpujarras (1568-1571), al hacer el Reparto de Bienes Moriscos (1573) de Vélez de Benaudalla, aparece un pago de tierra de la Gorgoracha y Bargoaxa, cedido por partes a nuevos pobladores castellanos. Circunstancia que nos habla de una tradición nazarí del nombre y ubicación.

En el siglo XVII se conoce como sitio para rozar leña para las fogatas de los ingenios azucareros de Motril. Esta zona compaginaba una extensión de 1.300 fanegas de tierra para cultivar, con la vegetación boscosa de las estribaciones de la Sierra de Lújar, una importante cabaña ganadera, las explotaciones mineras, y los almacenes de nieve (neveros) que surtían de ese producto a la zona.

Mediado del siglo XIX, la construcción del Túnel de la Gorgoracha y el trazado de la carretera de Granada hasta Motril, fomenta un asentamiento urbano reducido junto a ella, que incluso dispuso de escuela, hasta mitad del siglo XX. Iniciado el siglo XXI, su censo (35 habitantes) y su dispersión en cortijos nos deja testimonio de su existencia.

Monumentos de Vélez de Benaudalla

Iglesia Parroquial (siglo XVIII), diseñada por Ventura Rodríguez.
Castillo de los Ulloa
Restos de antigua mezquita.
Casas señoriales.

El Jardín Nazarí de Vélez de Benaudalla

El Jardín Nazarí de Vélez de Benaudalla conocido como “Generalife chico” constituye un ejemplo excepcional del jardín hispano-musulmán y cuenta con un valor histórico destacable.

Finca de recreo, pero de explotación agrícola, consta de los elementos oportunos para cumplir con las necesidades utilitarias, al mismo tiempo que contribuye al disfrute de los sentidos, pues los jardines del Al-Andalus fueron diseñados para aportar a los hombres y mujeres cinco grandes beneficios: el espiritual (ya que el jardín es la visión terrenal del paraíso), el estético (paisaje generado para estimular todos los sentidos e inspira la creación artística), el psicológico (ambiente que invita a la contemplación, la relajación y el descanso), el botánico y científico (lugar idóneo para aclimatar y procrear especies traídas de las tierras lejanas) y el alimenticio (el huerto, parte imprescindible en un jardín nazarí, era la zona donde crecían plantas aromáticas, condimentos, frutales y productos hortícolas).

El agua parte de un eje fundamental, constituido por una acequia de libre traza que se adapta al terreno y de la que fluye por diversos ramales, y mediante ingeniosos artificios, todo el sistema de riegos de la huerta y de alimentación de estanques, fuentes, surtidores y cascadas. Además su sonido, invitador y refrescante, se entrelaza con los aromas de las flores y árboles.

La gran diversidad de plantas se relaciona con las funciones que este tipo de espacios tenían. No podían faltar flores a lo largo de todo el año, aromas de ambiente, plantas alimenticias y condimentos, árboles y arbustos y hierbas generando un intrincado palacio vegetal.

Es portador de excepcionales valores estéticos que vienen definidos, fundamentalmente, por la delicada conjunción entre elementos naturales y espacios construidos, así como a través del cuidado diseño y una verdadera preocupación por crear ámbitos para el disfrute de los sentidos.

Escalerilla de los Muertos

La Escalerilla de los Muertos es el inicio de la calle Finados que termina en el Campo Santo de Vélez de Benaudalla. La palabra finado resulta prácticamente desconocida en buena parte de España, a excepción de Galicia y Gran Canarias; sin embargo es de uso corriente en gran parte de Latinoamérica (Brasil incluido), así como en Portugal. El significado más extendido es el de persona muerta, el finado, y el Día de los finados sería el día de los difuntos.

En este lugar se encuentra un rincón muy característico a la vez que representativo de las costumbres de nuestro pueblo. El Poyo de los Muertos, que no es sino un tranco de mediana altura en el que los féretros eran depositados durante un descanso que realizaba la comitiva funeraria, que llevaba a hombros el ataúd, por lo empinado del camino que conduce al Cementerio. Aprovechando esta parada, los hombres daban el pésame a los familiares varones del difunto. De dicha tradición las mujeres quedaban relegadas, ya que la costumbre era hacer lo mismo pero dentro de la iglesia.

Aunque dicha costumbre va decayendo, hoy en día hay algunos veleños que deciden seguir con la tradición y llevar a sus seres queridos por esta calle antes de darles el último adiós.

Gastronomía del municipio

Puchero de hinojos (muy abundantes en la zona), la salamandroña, refrito de calabaza con ajetes que suele acompañarse con longaniza.

Pestiños de Vélez

Cómo llegar a Vélez de Benaudalla

Salir de Granada. En la rotonda, tomar la salida 4 Continuar en: E-902 / A-44 en dirección: Armilla – Motril. Tomar N-323. Vélez de BenaudallaSeguir indicaciones hasta Vélez de Benaudalla.

Distancias desde Vélez de Benaudalla

Motril 13 km
Lobres 12 km
Órgiva 17 km
Armilla 45 km
Granada 52 km
Lanjarón 20 km
Salobreña 16 km
Almuñecar 28 km
Guájar Fondon 11 km
Guájar Faragüit 11 km

Fuentes y Manantiales de Vélez de Benaudalla

  • Fuente de la Rata
  • Fuente del Plomo
  • Fuente de la Salud
  • Fuente del Alferez
  • Mina de la Castaña
  • Fuente del Capitán
  • Fuente de la Adelfa
  • Fuente de la Rajilla
  • Fuente de los Arales
  • Fuente del Algarrobo
  • Nacimiento del Torcal
  • Fuente de Rafael Pérez
  • Lavaderos del Alambique
  • Nacimiento de los Algarrobos
  • Fuente del Cortijo de la Reina
  • Mina de la Cueva de la Higuera
  • Fuente de la Venta del Rambleño
  • Fuente del Cortijo de la Monticana
  • Fuente de la Cueva de las Palomas
  • Fuente Alta
  • El Nacimiento
  • Mina del Piojo
  • Fuente Casilda
  • Fuentes Estreves
  • Fuente de las Viñas
  • Fuente del Espartal
  • Fuente de la Higuera
  • Fuente de la Caonera
  • Mina de la Fábrica Rey
  • Fuente pública de Lagos
  • Mina de la Haza del Señor
  • Nacimiento de Fuente Nueva
  • Fuente de la Plaza de la Iglesia
  • Manantial de Enrique Rodríguez
  • Rezume de la Rambla de Ventura
  • Fuente de la Rambla de Cañizares
  • Pilar de la Venta del Carmen la Pedrera

Nacimiento

El manantial del Nacimiento está localizado en la zona intermedia de la población donde la confluencia de diversos caminos forma un paseo, embellecido por el Ayuntamiento de Vélez de Benaudalla. El punto central es la poza o estanque principal donde también desembocan las aguas del manantial de “Fuente Nueva” por medio de una pintoresca cascada, que permite cierto movimiento de las aguas formalizando un conjunto de gran belleza.

De este nacimiento el agua se canaliza mediante una acequia que va discurriendo por toda la Vega de Vélez hasta llegar al Jardín Nazarí, regando las zonas de cultivo que se disponen a modo de terrazas sobre la cuenca del río Guadalfeo.

El agua es utilizada en primer lugar como fuente de vida, como elemento para cubrir las necesidades básicas construyéndose para ello fuentes, abrevaderos, baños, etc. Permitiendo por tanto un uso social y doméstico. Con esta funcionalidad se ubican a lo largo del trazado de la acequia los lavaderos del Alambique, los del Jardín Nazarí y la fuente o chorro del Alambique. No podemos olvidarnos de su función ritual, sobre todo en las sociedades islámicas en las que las abluciones son obligatorias antes del rezo. Además, el agua canalizada en la acequia no sólo sirve para el riego de las parcelas, sino que es empleada como fuente de energía haciendo funcionar ingenios hidráulicos como los molinos, que se ubican sobre su mismo trazado o muy próximos.

Por último el agua cumple una función estética y simbólica. El agua es tratada como elemento de disfrute que posibilita la creación de espacios recreativos en casas, jardines y palacios en el que el agua es un factor decisivo con el empleo de artilugios diversos.

Lavaderos del Alambique

Los lavaderos eran espacios especialmente dispuestos para lavar la ropa, se sitúan junto a una acequia o río aprovechando el curso del agua.

Han desempeñado un papel fundamental en la sociedad, no sólo por la actividad que en ellos se ha realizado, y que nos habla de una sociedad preindustrial y plenamente tradicional, sino también, por su carácter social como lugar de reunión de las mujeres del pueblo que iban a hacer sus tareas, lo que nos hace entender el valor etnológico y social de estos espacios.

En la calle Alambique y aprovechando el paso del agua que discurre por la acequia del mismo nombre, se dispusieron en la primera mitad del siglo XX, de manera muy simple y sencilla, una serie de pilas de lavar hechas de piedra de Vélez. Están al ras del suelo y no presentan ningún tipo de cubierta como es frecuente en otros ejemplos conservados en la provincia de Granada.


Un comentario

  1. jose luis escribio:

    hola un saludo ,me interesa mucho y necesito por favor conocer sobre manantiales y fuentes de agua natural como todos estos en velez.. para saber si por los alrededores Lobres, Molvizar, Salobreña, Motril,saber si también se pueden encontrar, por favor si saben o conocen y si me pueden orientar o informar.

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