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Pueblos de Córdoba

Villaharta

Pueblos de Córdoba

Villaharta, Sierra Morena

El pueblo de Villaharta está situado en Sierra Morena, al norte de la provincia de Córdoba, su pequeño término municipal está ocupado por un paisaje de monte con vegetación mediterránea y algunos cultivos de olivos. Limita con el municipio de Obejo al sur, al oeste con Espiel, al norte con el Valle de los Pedroches y al este con el Alto Guadalquivir.

El pueblo, pequeño y acogedor, de entramado urbano simple y diáfano, se ha convertido en lugar ideal para el descanso de muchas familias de la capital.

Aunque a fines de la Baja Edad Media se hace referencia a las ventas de Villaharta, parece ser que el motivo de su toponimia haga alusión a la situación elevada de la villa.
Ubicada en las estribaciones de Sierra Morena, Villaharta se integra en un contexto claramente minero, desde la Edad Antigua.

La población se encuentra ya documentada en 1478, cuando Alfonso de Hoces arrienda a Benito Rodríguez y a su mujer Juana Díaz, vecinos de la misma una heredad con dos lagares, una piedra de molino y algunas viñas.

Los Reyes Católicos concedieron a Fernando Páez de Castillejo facultad para fundar, en favor de su hijo Francisco Páez, un mayorazgo constituido por parte de sus propiedades, entre las que se encontraba la heredad de tierras de La Alhondiguilla, que con el tiempo será la que forme el término municipal de Villaharta.

Monumentos en Villaharta

Parroquia de Nuestra Señora de la Piedad (siglo XIX).

Yacimientos Arqueológicos de Villaharta

Mina de La Calera.

Urbanismo

Calle de Andalucía.
Calle Calvario.
Antiguo Balneario de Fuenteagria, en desuso.

Gastronomía de Villaharta

La cocina tradicional de Villaharta destaca por los numerosos platos de carne de caza y por sus dulces típicos, así como por los productos procedentes del cerdo elaborados a mano en las tradicionales matanzas, en las que, como manda la tradición, se comen Migas mientras se elaboran chorizos y morcillas principalmente.

Además de esto, también se preparan otros platos en los que se aprovechan los alimentos que nos da el campo, tales como las habas o las castañas, para preparar suculentos platos como la Cazuela de Habas y el Guiso de Castaña, respectivamente. Otros platos típicos del pueblo son las Tortillitas de San José, el Caldillo de perdigón y el Lomo de Orza. Las delicias culinarias que mayor expectación despiertan, son los dulces, entre los que sobresalen las sopaipas, las hojuelas y el hornazo (dulce muy típico que se prepara para la celebración del domingo de Resurrección).

Cómo llegar a Villaharta

Salir de Córdoba. Continuar en: N-432. Travesía de El Vacar. En la rotonda, tomar la salida 2 Continuar en: CO-420. Entrar en Villaharta.

Distancias desde Villaharta

Espiel 15 km
Obejo 12 km
Bélmez 36 km
Córdoba 37 km
Villanueva del Rey 28 km
Villanueva del Duque 41 km
Villaviciosa de Córdoba 24 km
Peñarroya-Pueblonuevo 43 km

Fuentes y Manantiales de Villaharta

  • Fuente del Cordel
  • Fuente de El Pilar
  • Fuente la Belleza
  • Fuente de los Grifos
  • Fuente Boca del Infierno

Fuente de los Malos Pasos

La Fuente de Malos Pasos forma parte de un conjunto de manantiales conocido como “Las Aguas Agrias de Villaharta”. Debido al característico sabor de sus aguas con propiedades terapéuticas para un sinnúmero de enfermedades, especialmente en el alivio de la diabetes y cólicos nefríticos. Estos manantiales reciben los nombres de Malos Pasos, Fuente Agria, Boca del Infierno, La Lastrilla, Los Angelitos, Del Cura, El Cordel, San Elías y San Rafael.

Un personaje importante en la historia de estas fuentes fue: Elías Cervelló y Chinesta. Este facultativo del Cuerpo Nacional de Obras Públicas a mediados del siglo XIX estuvo trabajando en la carretera de Córdoba Almadén y oyendo hablar a los lugareños de las propiedades curativas de las aguas de estas fuentes quiso adquirir los terrenos donde se localizaban los manantiales propiedad del Duque Bervik y de Alba a lo cual se negó el aristócrata, comprándolas seis años más tarde en una subasta en Madrid avisado por el abogado cordobés D. Rafael Barroso, el cual le propuso la explotación conjunta ya que su único hijo se curó gracias a estas aguas. Construyeron un balneario formado por varias casas de hospedaje, quioscos en los manantiales, jardines, etc. También cerca de este lugar, en el paraje de las Navas del Molero se construyó el Gran Hotel de Santa Elisa donde se alojaron ilustres personajes de la época de la nobleza, clero, políticos y de la sociedad española de la época, como el Obispo de Salamanca (Tomas J. Cámaras) que falleció en las mismas instalaciones, el Conde de Romanones, El Presidente del Gobierno D. Francisco Silvela que llegó a celebrar reuniones de ministros en el balneario.

La Fuente de Malos Pasos se localiza junto a la Cañada Real Soriana y al Camino Mozárabe a Santiago, hecho que nos hace pensar que desde hace siglos, ya los pastores, peregrinos y trashumantes no solo calmaron su sed con sus aguas sino también algunos de sus males. El quiosco, que actualmente podemos visitar, es una reconstrucción que ejecutó el Ayuntamiento de Villaharta del original que estaba derruido.

Fuente Agria

La historia de las fuentes de Agua Agria se remonta a mediados del siglo XIX, cuando D. Elías Cervelló y Chinesta, un facultativo del Cuerpo Nacional de Obras Públicas que se encontraba trabajando en la Carretera de Córdoba-Almadén, observó la constante concurrencia de personas a dichas fuentes y al oír hablar de las propiedades curativas de sus aguas, decidió adquirir los terrenos para su explotación.

En 1876 se construyó la primera y modestísima fonda de Fuente Agria, situada en un enclave rodeado de bosque y matorral. D. Elías Cervelló trazó el pabellón del  manantial, de forma octogonal, ejecutado en hierro y cubierto el suelo en mármol rojo. En el centro se encontraba la roca de la cual brotaba el manantial principal, cuyas burbujeantes aguas inodoras, claras y transparentes tenían un “sabor agrio y estíptico” muy pronunciado.

Las aguas de Villaharta fueron declaradas de utilizad pública en 1873 y el doctor Isidro Vázquez, fue nombrado por la Dirección de Sanidad para atender el servicio de este establecimiento. El agua de Fuente Agria (la única analizada), se consideró “por su composición, y por los efectos causados en diversos pacientes estudiados, superior a la de otros yacimientos de reconocido prestigio nacional: Marmolejo (Jaén), Puerto Llano (Ciudad Real) y Lanjarón (Granada), e incluso, internacional, concretamente Vichy (Francia), Porla (Suecia) y Espa (Bélgica)”.

Según el doctor Vázquez “en estas aguas predomina el ácido carbónico, los bicarbonatos alcalinos y el óxido férrico, existe, más cantidad de óxido de hierro y bicarbonato de sosa, cal y magnesio que las de Marmolejo, Puerto Llano y Lanjarón, si se une a esto la presencia de ácido sulfúrico, cloro amoniaco y potasa (sustancias que no se hallan en las demás aguas de su clase), podemos afirmar que las aguas de Villaharta ocupan uno de los primeros puestos en todas las de su especie conocidas y estudiadas”.

El doctor Joaquín Palacios, amigo del doctor Vázquez, estudió el efecto de las aguas en la diabetes sacarina que él mismo padecía y corroboró en varios pacientes que el agua de Fuente Agria curaba afecciones que otras de renombre nacional no lograron mejorar.

El Doctor Vázquez, en la publicación sobre las Fuentes de Agua Agria, realiza un amplio informe sobre el aspecto medicinal de las aguas: “podemos decir que sus primeros efectos se hacen sentir en las funciones digestivas, produciendo una digestión fácil y rápida, despertando el apetito; en el sistema vascular, haciendo más frecuente y desenvuelto el pulso; en el aparato urinario, mejorando diversas afecciones (clorosis, anemia, hemorragias pasivas; en los accidentes histérico espásmicos, neuralgias, metrorragias, dismenorrea, leuconea, hidropesía e infartos viscerales), también actúan contra la esterilidad, por que curan la clorosis y desarreglos menstruales que la originan”.

Por su carácter medicinal se le otorgaron las medallas de bronce y plata en la Exposición Farmacéutica de Madrid (1882) y en la Universidad de Barcelona (1888) respectivamente. Una década después Fuente Agria de Villaharta contaba con depósitos de distribución en España y algunas capitales del Extranjero.

Pero Fuente Agria n o era el único venero medicinal. A la sombra de su bien ganada fama y auge, que coincide con el reinado de Alfonso XIII, se reactivó el uso de multitud de fuentes agrias de similar composición y utilidad. Ahí estaban, entre otras, las de La Salud, Malospasos, La Boca del Infierno, La Lastrilla, Los Angelitos, Del Cura, El Cordel y San Rafael, deliciosos veneros.

Arroyo de Las Serranas

Antiguamente, por este sendero era muy frecuente encontrar a muchos vecinos/as de Villaharta: las mujeres venían a lavar la ropa y los hombres acarreaban uvas y aceitunas en sus borricos y mulos.

El lavado de ropa

Hasta la década de los años sesenta, el simple hecho de lavar la ropa era un trabajo muy arduo y peliagudo. El Arroyo de Las Serranas: era el sitio más frecuente para hcer esta labor pero también se iba a diversas pilas como las del Centenillo, Consuelo, Gavilán, Clara, etc.

Las mujeres de Villaharta tenían que levantarse muy temprano, casi de madrugada, y preparar la merienda, casi siempre lo mismo: tortill, torreznos, morcilla y pan de higo como postre. Con la ropa sucia en un baño de zinc o una cesta de mimbre colocada sobre la cabeza, venían andando hasta este lugar, donde pasaban gran parte del día.

En pleno invierno, la mayoría de veces, el agua estaba bajo un manto de escarcha congelada, por lo que había que comenzar por romper el hielo que la cubría. La dura labor de las mujeres empezaba cuando atajaban el arroyo con varias piedras para hacer una poza o charco, luego utilizaban una piedra grande y lisa a modo de fregadero sobre la que, hincadas de rodillas, restregaban la ropa hasta dejarla como «los chorros del oro». Después la escurrían, ponían a secar y finalmente la recogían y se iban de vuelta al pueblo.

Los Arrieros

Antes, cuando no existían tantos vehículos de transporte y a la mayoría de los lugares del campo sólo se podía acceder a pie o en burro, existía el oficio de arriero. Por ello, la red de caminos públicos era tan importante y estos eran las únicas vías de comunicación.

Los arrieros se dedicaban al acarreo en recuas de mulos y burros, sobre todo de aceitunas, desde los olivares a las diferentes molinas de Villaharta y en los meses de vendimia, traían hasta los lagares del pueblo las uvas donde eran trilladas pisoteándolas haciendo excelentes vinos y mostos. El resto de los meses transportaban otras cosas: aceites, picón para los braseros, gravillas y piedras para la construcción, etc.

Aguas de Villaharta

En la carretera N-432 por el cruce de Villaharta accedemos al Antiguo Balneario de Fuente Agria. Si continuamos por la N-432 hasta el cruce con el poblado de Puente Nuevo, encontramos las ruinas del Balneario de Santa Elisa.

Bajo esta denominación genérica nos estamos refiriendo a las llamadas fuentes de agua agria situadas en los término municipales de Espiel y Vallaharta. El nombre hace alusión a las características del agua de sus fuentes, que presentan una particular coloración ocrácea debido a su carácter ferruginoso.

Aunque las propiedades de estas aguas ya eran conocidas y usadas con anterioridad, su explotación no se produjo hasta la llegada a la zona, a mediados del s. XIX de D. Elías Cervelló y Chinesta como ayudante facultativo del Cuerpo Nacional de Obras Públicas, que adquirió en subasta las tierras que pertenecían a la Casa de Alba.

Alrededor de 1872 se inicia la construcción del balneario de Fuente Agria de Villaharta, que inicialmente abarca Fuente Agria, Fuente de la Salud en Huerto de Cepas, Fuente del Cañuelo o Boca del Infierno, Fuente Marmoleja y San Elías.

A finales del s. XIX se construyó el Balneario de Peñas Blancas o Santa Elisa, formado por las fuentes de Malos Pasos, La Lastra, San Rafael y Fuente de los Angelitos. Actualmente este recinto y sus fuentes están en ruinas.

Estos balnearios, que adquirieron gran fama y prestigio durante los años del s. XIX y principios del s. XX, fueron cayendo pocop a poco en el abandono e incluso fueron usados como lugar de descanso durante la Guerra Civil (el balneario de Santa Elisa fue usado como hospital).

Actualmente la matoría de estas instalaciones están pendientes de una posible rehabilitación y puesta en valor. Algunas fuentes han sido restauradas por el Ayuntamiento de Villaharta, como las de El Cordel y Malos Pasos, situadas en el término municipal de Villaharta, habilitándose y señalizando itinerarios interpretativos, bancos y otros equipamientos de uso público.

Entre estos hitos cabe destacar el venero de Fuente Agria, formado pur un templete de hierro de planta octogonal decorada con motivos naturales y arabescos, en cuyo interior el agua mana de un pocete rectangular.

Ruta de las Fuentes de Agua Fría I

Longitud: 8 km
Duración: 2 horas y 15 minutos
Grado de dificultad: Media-Baja

Las fuentes de agua agria, conocidas por sus propiedades curativas, se encuentran situadas muy cerca de Villaharta. Este sendero nos lleva a visitar seis de las doce fuentes existentes.

El sendero se encuentra al sureste de la localidad. Comienza en el Parque de Elías Cervelló y Chinesta (que recibe este nombre en memoria del principal impulsor de las fuentes de agua agria de Villaharta. Fue un facultativo del Cuerpo Nacional de Obras Públicas que a mediados del siglo XIX estuvo trabajando en la Carretera de Córdoba-Almadén, y al oir hablar de las propiedades curativas de las aguas, decidió adquirir los terrenos para explotación de las mismas) y nos llevará hasta las fuentes de Malos Pasos, El Cordel, La Belleza, La Lastrilla, Fuente Agria y San Elías.

Durante el recorrido nos encontramos, además de las fuentes, diversos lugares de interés: la Cruz de Piedra, que fue construida por las antiguas dueñas de una finca cercana «La Moheda»; los Pabellones de San Isidro, lugar que ha sido el destino de vacaciones de muchos veraneantes y los Balnearios de Fuente Agria, establecimiento que fue construido para el uso y disfrute de las fuentes.

Durante el recorrido cruzaremos varios arroyos (Puerto de la Lapa, Puerto de la Silleta, Mimbre y las Navas).

La ruta coincide, casi en su totalidad, con la Cañada Real Soriana o GR-40.

La vegetación que descubrimos durante la ruta es muy variada, desde las típicas especies del lugar como el olivo y la encina; incorporando plantas heliófilas como la jara, brezo, lavándula, olivilla, tomillo, romero; pasando por la vegetación propia de los arroyos como el junco, las zarzas y las adelfas y encontrándonos, al final de la ruta, zonas de pinares, álamos blancos y eucaliptos. Este lugar, con temperaturas más suaves, invita a la contemplación de la naturaleza. La tranquilidad que ofrece el paisaje solamente es interrumpida por el canto del petirrojo o el ruiseñor o el reclamo de palomas, milanos, perdices, abubillas, mirlos, etc. Con suerte podremos ver ciervos, jabajíes, conejos, liebres o zorros y avistaremos aves rapaces (el águila real, perdicera o culebrera, buitres leonados y negros) que a menudo surcan el cielo villaharteño.

Fuente: Panel informativo Ayto. de Villaharta.


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