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Yacimientos Arqueológicos de Andalucía

Yacimiento Arqueológico de Doña Blanca

Yacimientos Arqueológicos de Andalucía

Yacimiento Arqueológico de Doña Blanca

El Yacimiento Arqueológico de Doña Blanca se localiza en el municipio andaluz de El Puerto de Santa María, provincia de Cádiz, presenta una imporntacia singular en el panorama de la colonización fenicia en el Mediterráneo occidental. Su excavación, entre 1979 y 1995, ha sacado a la luz restos de murallas, necropolis y viviendas de entre los siglos VIII y III a.C. Con un excepcional grado de conservación, el yacimiento guarda las claves sobre el paso de los fenicios por la Bahía de Cádiz y su relación con los pueblos indígenas de la Baja Andalucía.

En el yacimiento podemos apreciar:

  • La Necrópolis, serie de enterramientos que presentan diferentes tipos de construcciones funerarias
  • Torre de Doña Blanca, construcción de típica planta de cruz griega, levantada en torno al siglo XV después de Cristo, que según la tradición, sirvió de prisión de Doña Blanca de Borbón, esposa de Rey Pedro I.
  • Muralla Fenicia.
  • La Dehesa, asentamiento de la edad del cobre.
  • Barrio Tardío, conjunto de viviendas que se levanta entre los siglos IV y III a.C.
  • TEll, colina artificial formada por la superposción de diferentes niveles de asentamientos humanos a lo largo del tiempo.
  • Barrio Fenicio, viviendas del siglo VIII a.C.

El primitivo asentamiento en la zona del Castillo de Doña Blanca se origina con la presencia de grupos humanos de una fase tardía de la Edad del Cobre, a finales del III milenio a.n.e. Este período está documentado con fondos o huellas de cabañas dispersas y adaptadas a la topografía original del terreno.

A continuación hay un período de abandono que dura hasta la primera mitad del siglo VIII a.C., momento en el que se produce el primer asentamiento de carácter urbano, poco tiempo después se dotará a la ciudad de un primer recinto amurallado.

El yacimiento es habitado desde entonces de forma ininterrumpida hasa la llegada de los romanos en el trascurso de la 2ª guerra púnica (206 a.C.). Durante estos 600 años de ocupación se edificaron otros dos recintos fortificados (en los siglos VI y III a.C.) y se realizaron varias remodelaciones urbanísticas.

Se observa otro período de abandono hasta la edad media y se vuelve a habitar entre los siglos IX y XII a.n.e.

En época moderna, en el siglo XV se construye la torre de planta de cruz griega conocida como Torre de Doña Blanca.

La ciudad tardía de los siglos IV – III a.n.e.

Las excavaciones realizadas en Doña Blanca nos han proporcionado datos sobre su urbanismo, actividades industriales y sistemas defensivos que no informan sobre como era la vida de sus habitantes en los últimos momentos de uso como asentamiento urbano.

La ciudad de los siglos IV y III a.n.e. presentan un urbanismo planificado, organizado en torno al trazado de sus calles. Se ha excavado una de estas calles que presenta un suelo de arcilla apisonada mezclada con piedras y fragmentos de cerámica para proporcionar mayor consistencia al piso.

El estado de conservación está muy alterado debido a la superposición inmediata realizada por la población de época medieval que perforó la estructura de esta ciudad tardía con fosas de basura y nuevas edificaciones.

De esta época no conocemos manzanas completas pero si algunas viviendas. Tenían tres o cuatro habitaciones rectangulares o cuadradas, sus muros presentan un zócalo de mampostería enlucida y el resto era de tapial o adobe hasta el techo, que seguramente iría cubierto con trama vegetal. Las puertas a la calle tienen una gran losa que servía de umbral. Los suelos estaban realizados con arcilla apisonada.

Dentro de las viviendas se han localizado algunas estructuras de carácter industrial: un horno junto a la calle y una pileta circular recubierta con cal y perfectamente impermeabilizada. Es de destacar la presencia de un lagar, compuesto por dos piletas en las que se realizaba el pisado de la uva. El líquido resultante caía a través de dos canalillos a otro pileta más profunda.

Las viviendas del siglo XIII a.n.e.

Los restos de viviendas que contemplamos pertenecen a los primeros pobladores de la ciudad. Se encuentran al exterior del primer recinto amurallado. Su grado de conservación es excepcional, debido a que en esta zona no hubo construcciones posteriores.

Las edificaciones se disponen aprovechando la ladera mediante un sistema de terrazas artificiales. El acceso a ellas se realiza por estrechas calles.

Están constituidas por tres habitaciones. Sus muros están realizados con mampuestos, revocados con arcilla y posteriormente encalados. En las esquinas y vanos de entrada se utilizaron sillares para reforzar la construcción.

Los suelos eran de arcilla apisonada, mientras que la techumbre estaba construida con materiales vegetales. En muchas habitaciones se dispusieron pequeñas escaleras que permitían salvar el desnivel existente.

La mayoría de las viviendas disponían de un horno para la fabricación de pan y en alguna de ellas se han detectado bancos de adobe adosados a la pared.

Fuente: Yacimiento Arqueológico de Doña Blanca


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