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Yacimiento Arqueológico del Cerro de la Encina

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Yacimiento Arqueológico del Cerro de la Encina de Monachil

El Yacimiento Arqueológico del Cerro de la Encina se localiza en el municipio de Monachil, provincia de Granada.

Cortijo de los Olivares

Las tierras del Cortijo de los Olivares, albergarn el Yacimiento Arqueológico del Cerro de la Encina, poblado de la Edad del Bronce que dominó la vega del río Monachil y la de Granada entre el 2000 y el 900 a.C.

El cortijo y sus tierras pasaron a manos del estado en el año 1972 tras ser declarado el yacimiento como de utilidad pública, encargándose su gestión al Departamento de Prehistoria de la Universidad de Granada.

En 1982se incoó expediente de declaración de monumento histórico-artístico, que quedó pendiente de resolución durante el proceso de transferencias de competencias a la Comunidad Autónoma Andaluza, hasta que en 2013 se ordenó su inscripción en el Catálogo General de Patrimonio Histórico Andaluz como Bien de Interés Cultural. Está en estudio la conversión del cortijo en centro de interpretación del yacimiento.

El Poblado del Cerro de la Encina

El poblado argárico del Cerro de la Encina ocupó la mayor parte del cerro en el que se encuentra, incluida la ladera situada al norte, alrededor de la depresión central, aunque solo se ha excavado una pequeña parte.

Las primeras excavaciones arqueológicas se realizaron en 1922, exhumando diversos enterramientos, que encuadraban el yacimiento, cultural y cronológicamente, en la Cultura de El Argar. hubo campañas puntuales en los años cuarenta y cincuenta, cuyos hallazgos fueron depositados en el Museo Arqueológico de Granada.

Entre 1968 y 1983 el Departamento de Prehistoria de la Universidad de Granada realizó hasta doce campañas de excavación. Las cinco primeras intervinieron en la meseta central del yacimiento (Zona A), y permitieron definir dos momentos culturales diferenciados en la ocupación del cerro: Bronce Pleno Argárico y Bronce del Sureste, con una fase de abandono entre ambos. Nuevas campañas delimitaron el perímetro del yacimiento, mediante catas arqueológicas en las zonas C y D, además de proseguir la excavación sistemática de la zona A y de una nueva, la zona B.

Entre 2003 y 2005 se realizaron nuevas intervenciones para completar la documentación de las zonas excavadas. Hoy en día todavía el Departamento de Prehistoria realiza trabajos en el yacimiento, como prácticas de campo para los alumnos del Máster de Arqueología de la Universidad de Granada.

Las estructuras encontradas, en espera de un proyecto global de consolidación, aparecen en su mayoría cubiertas con lons, para evitar su deterioro, salvo el bastión de la Zona A, qe sí fue objeto de labores de restitución y conservación.

Control Territorial – El Bastión

El Cerro de la Encina fue un poblado central del Grupo Granadino de la Cultura del Argar, lo que supone que controlaría un área amplia que incluiría la vega del Monachil y la de Granada, con establecimientos menores subordinados a él: aldeas agrícolas, poblados metalúrgicos y centros de control de los recursos naturales. Su posición en este sentido es de gran valor estratégico: defendible al ocupar un cerro en el piedemonte de la Sierra, tenía al mismo tiempo fácil salida hacia el llano y controlaba el paso hacia los ecosistemas serranos.

El llamado «bastión» del Cero de la Encina es una estructura fortificada que ocupa la meseta central y más sobresaliente del cerro. El que vemos fue construido en torno al 1800 a.C., por encima de otras dos estructuras anteriores que sucesivamente ocuparon el lugar. Su función tenía que ver con el control territorial, ya que domina visualmente buena parte del entorno, pero también con el uso colectivo de un espacio de importancia comunal para el poblado. En sus inmediaciones se almacenarían reservas importantes para los habitantes: contenedores de grano o animales. Tras varios grandes incendios que asolaron el edificio, el interior del bastión se niveló y apisonó, se realzaron algunos muros, y la puerta Sur quedó inutilizada por un gran amontonamiento de piedras y huesos de animales, sobre todo caballos. El número de restos de estos últimos es el más alto de toda la Prehistoria europea, lo que indica la importancia que tuvo la cría de caballos en la economía del poblado, y tal vez su valor como elemento de poder y prestigio.

Con unas medidas de 14x20m, tuvo originalmente dos puertas, una al sur y otra al este, y seguramente una plataforma superior de madera apoyada en postes que permitiría circular por el muro.

Actividades Cotidianas

Entre las estructuras encontradas en el interior de las viviendas destacan hogares, empedrados, bancos de piedra, contenedores de lajas de pizarra o esquisto y bancos de molienda. Los molinos eran de esquisto, de superficie ligeramente abarquillada, sobre los que se deslizaba una mano de molino del mismo material o de cuarcita, triturando el grano que era luego vertido en un contenedor de cerámica colocado en su extremo. Por las deformaciones en determinadas articulaciones de los esqueletos descubiertos, se deduce que esta tarea era competencia de las mujeres del poblado.

La vida diaria transcurriría entre labores agrícolas y de recolección, cuidado del ganado, ocasionales partidas de caza, el procesado y cocinado de alimentos que podemos suponer que era tarea mayoritariamente femenina y diversas actividades artesanales: tallado y pulido de elementos de piedra y hueso, elaboración de cerámica, tejido y confección de ropas y cestas.

Resulta sugestiva la hipótesis de que algunos vasos y figuras de barro «mal hechos» encontrados en el yacimiento puedieran tener que ver con actividades de imitación y aprendizaje por parte de los niños, lo que nos habla de tareas de formación, seguramente al cargo de las mujeres, a las que correspondería igualmente el grueso de los cuidados de enfermos y accidentados.

En cambio, podemos suponer que, en una sociedad jerarquizada y no exenta de conflictos, fueran básicamente hombres los encargados de la defensa del poblado o las actividades relacionadas con el uso de la fuerza para el control del territorio.

Tecnologías

La Cerámica
La cerámica argárica estaba presente en las casas para el almacenamiento, cocina y menaje, sin olvidar los vasos que se depositaban en los enterramientos conteniendo bebidas y comida.

Se elaboraba a mano, bien ahuecando la pella en bloque para los vasos pequeños, bien añadiendo sucesivos rollos de pasta que luego se alisaban. Carece de decoración, salvo el intenso bruñido de algunas piezas finas, como vasos carenados y copas, que predominan en las primeras fases de ocupación, mientras posteriormente aumentan las orzas de calidades groseras, y aparecen cuencos parabólicos de labio vertical o entrante.

Del Bronce Final destacan fragmentos de vasos carenados de hombro marcado y grandes vasijas de borde engrosado en T.

La piedra
Coexisten el silex tallado para fabricar cuchillos o dientes de hoz, con los útiles de piedra pulida como hachas, azuelas y martillos, además de los molinos de grano.

El hueso
Trabajado por abrasión, permitía elaborar punzones y agujas, cuentas, peines o botones.

Los tejidos
El lino y, seguramente, la lana -cuyos restos son difíciles de encontrar- se usó para confeccionar vestimementas, tras ser tejido en telares verticales de pesas. El esparto trenzado sirvió para cuerdas, calzado y cestas de diversos tipos, que también se elaboraron con cañas y juncos.

Agroecología en el Yacimiento Arqueológico del Cerro de la Encina

En la actualidad el Ayuntamiento de Monachil lleva a cabo unproyecto de agricultura ecológica en el entorno del yacimiento, intentando devolver al paisaje inmediato al poblado el carácter que pudo tener en la época. Esta actuación va a permitir:

– La conservación de la estructura del suelo.
– La reutilización de estructuras hídricas tradicionales.
– El control de la erosión.

Para ello, el manejo agronómico que se realiza es de tipo agroecológico. Esto significa la conservación de la estructura del suelo, el uso más eficiente de recursos y el manejo de la biodiversidad, para ello se emplean rotaciones y asociaciones de cultivos, «tecnología blanda» para la gestión del suelo (que se refuce al empleo de aperos de labranza tradicionales), y el aprovechamiento de las estructuras hídricas existentes, siendo estas prácticas totalmente compatibles con la arqueología.

Así, se pretende cultivar variedades locales de importante contribución para la conservación de la flora autóctona, como las plantas aromáticas (romero, lavanda, menta..), leguminosas (guisantes, garbanzos, lenteja, haba…), especies como el ajenjo, caléndula, manzanilla… y recuperación de variedades antiguas de cereal (trigo sarraceno, cebada, espelta).

La Subsistencia

La base de la economía argárica era campesina -agricultura y ganadería- complementada con la caza. El control del metal tuvo un importante papel, como es característica en la Edad del Bronce.

El suo de determinadas tecnologías y materiales favoreció las actividades productivas: cerámica, piedra, fibras textiles, hueso y metal tuvieron un importante papel en la economía del poblado.

Agricultura
Se cultivaron productos de regadío en las vegas de los ríos y cereales en las zonas de secano. Los dientes de hoz de silex, las grandes vasijas de almacenamiento y los molinos de grano dan fe de estas actividades. Entre las especies identificadas encontramos trigo y cebada, habas y alguna variedad de guisante.

Ganadería
La cabaña doméstica incluyó cabras y ovejas, y en menor proporción bóvidos, cerdos y caballos. Con el tiempo, la cría de caballos se convirtió en la actividad principal, llegando a representar el 60% de todos los restos de animales domésticos. La razón se discute: no parece que fuera para tareas agrícolas, para lo que se empleaban sobre todo bueyes, pero sí pudieron usarse para la monta y posiblemente como elemento de riqueza y prestigio, intercambiable por otros bienes. Su carne, en todo caso, se consumió en abundancia entre los pobladores, al final de la vida útil del animal. La Vega de Granada debió ser el entorno ideal para su crianza.

Caza
Los análisis del paleoambiente (sobre semillas, pólenes, carbones…) mestran la gran diversidad de ambientes naturales en el entorno del yacimiento, lo que permitió una acividad cazadora muy variada. Los restos óseos encontrados muestran que se cazaron ciervos, cabras, conejos, jabalíes, linces o lirones, aves como la grulla o la perdiz y sin duda los peces del río.

El Metal
Como poblado central, el control y distribución del metal tuvo que tener un papel principal en los intercambios económicos. Se han encontrado instrumentos de bronce arsenical (mezcla de cobre y arsénico) como hachas, azuelas y punzones, elementos de decoración como pulseras y anillos, y armas como cuchillos. Se discute si procedía de importación del material ya procesado, que a lo sumo se refundiría en moldes de piedra, o si el bronce pudo elaborarse en el poblado, de lo que no han aparecido restos concluyentes. Oro y plata aparecen excepcionalmente como elementos de adorno.

Viviendas en el Yacimiento Arqueológico del Cerro de la Encina

Su urbanismo es el propio de la Cultura Argárica: se crearon terrazas artificiales con muros de contención, sobre las que se disponen viviendas de planta más o menos rectangular con algunas divisiones internas.

Estrechos pasillos de circulación aprovechan los espacios entre casas y muros de contención, o incluso las techumbres. Se empleó la piedra del lugar para la base de los muros, realzados con ramas y barro, y techumbres de ramaje, igualmente impermeabilizadas con barro. En el suelo aparecen hoyos de los postes de madera que darían solidez a muros y cubiertas.

Sepulturas

Como es característico en la Cultura Argárica, las sepulturas se efectuaban en el interior de las viviendas, bajo el suelo de habitación. Pueden consistir  en simples fosas excavadas en el terreno, covachas cerradas por losas de piedra o muretes de maposterí, o cistas construidas con lajas de piedra.

El cuerpo se acompaña de un ajuar de objetos personales y vasos de cerámica, a veces con ofrendas alimentarias. Los ajuares presentan diferencias de riqueza, reflejando seguramente las desigualdades sociales que en vida tuvieron los individuos, lo qu enos habla de una sociedad jerarquizada.

Fuente: Yacimiento Arqueológico del Cerro de la Encina

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