Andalucia Rustica

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Pueblos de Granada

Zújar

Pueblos de Granada

Zújar, Altiplano Granadino

El municipio de Zújar está situado entre las cordilleras subbéticas, en el denominado Altiplano Granadino. Su peculiar orografía se configura por su situación entre la Sierra de Baza al sur, la Hoya de Baza y la Sierra del Pozo al norte. La Villa de Zújar se encuentra en las faldas del Cerro Jabalcón, un monte aislado que alcanza una altitud de 1.496 m.

Zújar limita con los municipios vecinos de Cortes de Baza, Baza, Freila, Cuevas del Campo y con Pozo Alcón de Jaén.

El término municipal presenta un conjunto de altiplanicies horadadas por la lenta acción del agua, que han conformado una red de barrancos y ramblas que descienden hacia el cauce del río Guadiana Menor, desde la derecha (estribaciones de la sierra del Pozo) y desde la izquierda (llanuras y estribaciones de la Sierra de Baza). En la actualidad este cauce está ocupado por el embalse del Negratín, confluencia de los elementos orográficos e hidrográficos del término municipal.

Su origen debe remontarse a la época de los romanos. Aparece como Hactara en el Itinerario de Antonino. Desde entonces ya se aprovechaban sus aguas termales.

En el siglo XIII, Sujayra, será una avanzada nazarí contra el Adelantamiento de Cazorla. Ofreció una fuerte resistencia a la conquista por los Reyes Católicos, cediendo al fin con una honrosa capitulación.

Participó activamente en el levantamiento general de los moriscos de 1568. Tras la derrota de los sublevados y el destierro, en el 1570, de los moriscos será repoblada con colonos cristianos procedentes de Castilla y Galicia. Todavía existe un extenso barrio de cuevas construido, posiblemente en el siglo XVI, por parte de la población morisca expulsada que regresó furtivamente.

Monumentos

Torre de los Morrones
Iglesia Parroquial de la Anunciación

Santuario de Ntra. Sra. de la Cabeza: es la Ermita más conocida de Zújar, construida a mediados del siglo XX, siguiendo el estilo vanguardista que imperaba en Europa, por lo que es un ejemplo de ermita del siglo XX, integrada en el paisaje agreste del Cerro Jabalcón. En el año 2001, en su explanada se habilitó un mirador.

Yacimientos Arqueológicos

Cerro Jabalcón (arte rupestre y Neolítico-bronce).
Restos romanos de los Baños de Zújar.

Baños Termales: Zujar tuvo desde el siglo III antes de Cristo y hasta el siglo XX un balenario/hotel de aguas termales y minero-medicinales que fue citado por Plinio y explotado hasta que lo cubrió el Pantano del Negratín.

La presencia romana consta desde los siglos IV y III antes de Cristo y su inclusión como Hactara en el Itinerario Antonino del siglo III. Ya en esa fecha se aprovechaban sus aguas termales y se construyó el balneario.

Las aguas termales emanan del Cerro del Jabalcón en su cara norte y han sido aprovechadas desde época romana existiendo restos que lo atestiguan, aunque en la actualidad se encuentran anegados bajo el Embalse del Negratín junto a las construcciones modernas que funcionaron como balneario hasta 1985. En la actualidad estas aguas pueden disfrutarse en una piscina termal a orillas del embalse.

Urbanismo

Baños de Zújar o Benzalema (antiguo balneario y manantial).
Barrio de cuevas de Los Moriscos.
Puente (1556).

Presa del Negratín

Gastronomía de Zújar

Sus platos más representativos, representan un origen de raíz castellana, aclimatados alas condiciones del reino de Granada, resaltando aquellos que se relacionan con la matanza del cerdo (olla de matanza, migas de matanza) y un sinnúmero de guisos populares (gurupina, gachas, gachas-tortas, guisados, estafados, potajes, etc.).

La forma tradicional y casera de las carnes en adobo o en salsas a base de almendras, las fritadas con los productos veraniegos, etc. se suma a la gran variedad del
consumo de la carne de cerdo, lo que ha provocado una gran diversidad de embutidos caseros (chorizos, morcillas, longanizas, salchichones, carne embuchada, butifarras, blanquillos, etc.) y al consumo bien a la brasa, bien fritos, de este tipo de carne.Mención especial merece el vino de la tierra.

Durante el siglo XIX existió una gran extensión de vid en las tierras de secano, produciéndose gran cantidad de vino. Tras la filoxera, desapareció la actividad comercial vinícola y sólo subsistió la producción de vino destinada al autoconsumo. Es un vino recio, que se consume joven, algo afrutado y que, según la procedencia, puede alcanzar una gran graduación.

Su repostería, de gran aceptación en la comarca, se basa en el aceite, la almendra y la harina. Se encuentran distintos tipos de roscos (de vino, fritos, de aguardiente, de loja,etc), tortas de chicharrones, hojaldres, y una selecta y casera producción de productos de bollería.

Cómo llegar

Salir de Granada. En la rotonda, tomar la salida 2 Continuar en: E-902 / A-44 en dirección: Armilla – Motril. Seguir dirección: Salida 118 – A-92 – Almeria – Murcia – MálagaAlgeciras – N-432 – Córdoba – Aeropuerto. Seguir dirección: Almería – Murcia. Continuar en: A-92. Tomar la salida en dirección: Salida 295 – Baza – Murcia. Tomar A-92N. Tomar la salida en dirección: Salida 335 – Zújar – Cuevas del Campo – Pozo Alcón. Seguir indicaciones hasta llegar a Zújar.

Distancias

Freila 7 km
Baza 12 km
Gor 30 km
Caniles 20 km
Guadix 51 km
Granada 100 km
Benalua de Guadix 53 km
Cuevas del Campo 18 km

Fuentes y Manantiales de Zújar

  • Caño Jorge
  • Caño Cuartel
  • Caño Molinillo
  • Fuente Grande
  • Baños de Zújar
  • Caño de la Sima
  • Caño del Abatel
  • Caño del Puente
  • Caño Mentidero
  • Las Tres Fuentes
  • Caño de la Barbera
  • Caño de San Leandro
  • Fuente del Lavadero
  • Fuente de la Alfaguara
  • Manantial la Alcanacia
  • Fuente de las Doncellas

Flora

La Árnica del Jabalcón (Centaurea saxífraga): la árnica del Jabalcón es una hierba de singular y extraordinario valor por tratarse de una especie exclusiva de este relieve rocoso. Por su reducida área de distribución y escaso número de ejemplares, esta planta está catalogada “en peligro crítico de extinción”.

Se trata de una hierba vivaz, sin apenas tallo y con numerosas hojas en una roseta pegada al suelo de la que sobresalen unas hermosas flores reunidas en capítulos de color amarillo-anaranjado. Sus hojas están divididas y son de tonos grisáceos debido a la presencia de numerosos pelos en su superficie, con los que se protege del sol y de la desecación del viento. Los capítulos incluyen un gran número de flores tubulares amarillas, y presentan en su base una serie de hojitas imbricadas entre sí (brácteas) que llaman la atención por las numerosas espinas que crecen en su borde, especialmente en su ápice, donde alberga una gran espina final muy punzante.

Sólo vive entre los 1.200 y 1.500 m de altitud. El apellido en latín “saxífraga” de su nombre hace alusión a sus preferencias por roquedos o suelos muy pedregosos, y literalmente significa “romperocas” (saxum=roya y frangere=romper). Florece entre los meses de mayo y junio. Aunque su aspecto lo asemeja a un vulgar cardo, por su rareza y singularidad debe ser protegida y respetada por todos.

La Encina (Quercus rotundifolia): la encina es un árbol de la familia de las fagáceas, original y típico de la región mediterránea, donde coloniza todo tipo de suelos hasta cotas cercanas a los 1.900 metros. Recibe también otros nombres vulgares como carrasca, chaparra o chaparro. Llega a alcanzar portes muy significativos, de hasta 40 metros de altura.

Su hoja es perenne, de color verde oscuro y está provista de espinas en su contorno cuando la planta es joven y también en las ramas más bajas cuando es adulta, careciendo de ellas en las ramas altas. La corteza en los ejemplares jóvenes es lisa, de color verde y se oscurece a medida que crecen, hasta llegar a negra, en los más viejos. La floración de la encina se produce entre los meses de marzo a mayo, y su fruto son las bellotas.

A pesar de ser la especie forestal más extendida en el territorio español, en las zonas semiáridas su presencia está muy amenazada. Los encinares constituyen ecosistemas de altísimo interés ecológico debido a la gran variedad de especies vegetales y animales que soporta.

El roquedo Kárstico

Las cumbres del Jabalcón presentan un paisaje geológico muy singular denominado karst o paisaje kárstico.

Un karst se desarrolla por la disolución del carbonato cálcico de la roca caliza debido a la acción de las aguas de lluvia o subterráneas. Los efectos de la disolución dan origen a numerosas formas kársticas. En el proceso también se obtiene un producto insoluble, denominado “terra rossa”, de coloración rojiza, que se acumula en las oquedades de las rocas.

Los lapiaces son las formas kársticas superficiales más frecuentes en el Cerro del Jabalcón. Consisten en un conjunto de acanaladuras generadas por la circulación de agua sobre la superficie de la roca. La facturación del macizo rocoso, la ausencia de vegetación y periodos lluviosos frecuentes aceleran el proceso de disolución, y por tanto, el desarrollo de los lapiaces.


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